viernes, 13 de julio de 2012

Desvergüenza republicana


Uno de los argumentos más desvergonzados sobre el Obamacare ha comenzado a ser utilizado por algunos políticos y simpatizantes republicanos.
En una muestra de hipocresía y deshumanización, dicen que la ley de servicios médicos del presidente Barack Obama es mala para los pobres, porque multa a los que carecen de recursos para comprar un seguro.
Eso no es cierto.
La ley contempla en esos casos la ampliación de los servicios de Medicaid.
Sin embargo, la adopción o no de esta ampliación del Medicaid es lo que la Corte Suprema ha dejado en mano de los gobernadores estatales.
Uno de los primeros gobernadores republicanos que ha declarado no aceptara ni Obamacare ni la ampliación del Medicaid es Rick Scott, gobernador de Florida.
La razón de Scott para esa negativa es muy simple: va contra su propio negocio.
El negocio de los seguros y los servicios médicos privados ha servido para enriquecer al gobernador, y hay muchas dudas de que utilizara para ello medios legales. Para decir lo menos.
Antes de ser elegido gobernador de Florida, en una elección donde los candidatos se caracterizaron por su mediocridad y en la cual gastó millones de dólares,
Scott estuvo involucrado en una de las mayores estafas al Medicaid de la que se tiene memoria en el estado. Scott presidía un conglomerado de  servicios médicos que fue acusado de estafar al Medicaid más de $600 millones.
Debido al escándalo, tuvo que renunciar a la presidencia del negocio, aunque al final todo se resolvió con una multa de $600 millones.
Incluso el actual gobernador de Florida no solo quedó libre de cargos sino que recibió una indemnización de $10 millones por su despido.
En Estados Unidos, y especial en este estado, unos buenos abogados pueden hacer milagros, siempre que existan billetes de por medio.
También hacen milagros las campañas electorales, la inercia de los votantes y la ignorancia o el prejuicio de muchos electores. Ah, y dinero, dinero y dinero. Es seguro que Napoleón también habría sido gobernador de Florida.
Lo curioso es que Scott, pese a ser gobernador, no ha cambiado en lo que respecta a los servicios médicos privados, y desde la venta de vitaminas hasta clínica privadas rurales sigue en el negocio.
Vamos ahora a la otra cara de la desvergüenza republicana. 
En la actualidad el programa de Medicaid es cubierto en un 55 por ciento por el gobierno federal. Bajo la expansión de servicios que se espera produzca el Obamacare, para cubrir a todos los estadounidenses, el gobierno federal pagaría el ciento por ciento de ésta, durante los primeros tres años, a partir de 2014, y luego 
Iría disminuyendo gradualmente, hasta cubrir el 90 por ciento a partir de 2020.
No se trata de un plan que va a significar la ruina de ningún estado.
Lo que los republicanos quieren, especialmente en Florida, es que los pobres se mueran. 
Ahora resulta que los republicanos quieren engañar con una falsa preocupación hacia quienes no tienen seguro y son pobres, y por lo tanto podrían ser multados por la nueva ley de servicios de salud, pero al mismo tiempo hacen todo lo posible, ya sea mediante legislaciones obstruccionistas o a través de los cargos que ocupan, para que esos mismos pobres no puedan adquirir un seguro a su alcance. Es decir, repito, quieren que los pobres se mueran. Así de sencillo. Y además son unos cobardes al no decirlo claramente.

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