lunes, 9 de julio de 2012

Ros-Lehtinen colérica



Era una oportunidad que no iban a pasar por alto los congresistas cubanoamericanos, presos de una obsesión en lo que se refiere a los viajes a Cuba.
De acuerdo a un cable de la agencia Efe, la oficina en Miami de la congresista Ileana Ros-Lehtinen emitió un comunicado en que se afirma que el Gobierno de Cuba rehúsa reconocer que el cólera “está propagándose” por la isla, para evitar ahuyentar a los turistas y seguir percibiendo las divisas que aportan al país.
El Gobierno no está informando sobre la “gravedad de la situación”, dijo Ros-Lehtinen en el comunicado, en el que advirtió a quienes piensen visitar Cuba que la “dictadura no está siendo franca sobre la gravedad de la situación” y que si viajan, podrían verse “en riesgo de contraer cólera”.
Si bien es cierto que el régimen de La Habana no está brindando toda la información necesaria respecto al cólera, una vez más la congresista apela a la vieja táctica de meter miedo, en el intento de lograr lo que no ha podido por otros medios: que los cubanos y cubanoamericanos que viven en Estados Unidos viajen a Cuba.
También como en otras ocasiones, el argumento esgrimido por la representante es exagerado.
El cólera es una enfermedad provocada por una bacteria. La infección generalmente es benigna, pero, a veces, puede ser grave. Aproximadamente una de cada 20 personas infectadas puede tener la enfermedad en estado grave.
Una persona puede adquirir cólera bebiendo líquido o comiendo alimentos contaminados con la bacteria del cólera. Durante una epidemia la fuente de contaminación son generalmente las heces de una persona infectada. La enfermedad puede diseminarse rápidamente en áreas con tratamientos inadecuados de agua potable y aguas residuales. La bacteria del cólera también puede vivir en ríos salubres y aguas costeras.
Es poco común la transmisión del cólera directamente de una persona a otra; por lo tanto, el contacto casual con una persona infectada no constituye un riesgo para contraer la enfermedad.
Así que si bien se trata de un factor de riesgo a tener en cuenta cuando uno viaja a un país en donde existe la enfermedad, con una serie de medidas elementales el visitante puede mantenerse a salvo.
Viajar a un país donde hay cólera no implica un peligro de muerte. El año pasado estuve en Haití  ⎯donde un brote de cólera se produjo a consecuencia del terremoto ocurrido en enero de 2010⎯ y solo fueron necesarias un mínimo de precauciones, como tomar solo agua embotellada, para evitar el contagio.
Sin embargo, lo más probable es que estos datos no detengan a los congresistas cubanoamericanos en sus intentos de sembrar el pánico, sobre todo en Miami.
En este sentido, el comunicado de la oficina de Ros-Lehtinen puede ser solo una avanzada.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...