viernes, 24 de agosto de 2012

La industria castrista



Ángel Cuadra escribe en el Diario Las Américas que en un programa de Radio Martí, a comienzos de este mes agosto, los conductores tuvieron de invitada a “Angelina Castro, que es una actriz y productora de películas pornográficas”.
Cuadra rechaza categóricamente que un programas pagado con dinero de los contribuyentes tenga la presencia de una actriz porno.
Sin embargo, no es la primera vez que esto ocurre.
En el programa Mundo al Día, noticiero de televisión de la Voz de América, del 26 de abril de 2012, Castro también estuvo presente, con su opinión sobre el escándalo sexual que involucró a miembros del servicio secreto estadounidense, durante la visita del presidente Barack Obama a Colombia.
No conozco el contenido del programa a que hace referencia Cuadra, pero en general su columna tiene un tono de miembro de logia provinciana, en los años 50 del pasado siglo en Cuba, que lo hace parecer bastante anticuado, como periodista y posiblemente también como escritor, aunque sobre esto último no puedo opinar por falta de lectura.
Algunos pueden pensar que el apellido de la productora y actriz porno despierte más de una sospecha en el columnista, pero éste es bastante claro al especificar que se trata del cuerpo y la conducta de la actriz a lo que él se refiere cuando habla de “mensajes de corrupción”. Aquí las actividades castristas  son de otra índole.
Dejando la hipocresía a un lado, hay que reconocer que la industria pornográfica tiene una gran importancia económica nacional, y es uno de los pilares en que se sustenta la internet y la televisión por cable.
Siempre que sea una empresa de programas hechos por adultos y para adultos, el participar o consumir pornografía es un asunto personal o familiar, según el caso.
En cuanto a explotación y abuso, que sin lugar a duda existe en el ramo, tampoco está ausente de otros negocios en este país, como por ejemplo la limpieza de edificios.
Si algo se le puede reprochar a la pornografía es que resulta aburrida y por lo general falta de imaginación. Pero estas son limitaciones de otra índole. No creo que tengan que ver con los reproches de Cuadra.

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