lunes, 22 de octubre de 2012

Más bien aburrido



De los tres debates presidenciales, el último resultó el más aburrido y el que creo tendrá menor incidencia en el criterio de los votantes. El presidente Barack Obama estuvo agudo en ocasiones, como en la referencia a los potros y las bayonetas en el ejército actual, pero cometió el error de ser demasiado agresivo y personal contra su oponente Mitt Romney.
El candidato republicano volvió una y otra vez a repetir las mismas mentiras e insistir en cifras y expresiones usadas solo con fines electorales. Aunque hasta el momento, no se conoce con certeza  si esa visión simple le resultará en última instancia negativa en las urnas. Hay que tener mucha esperanza en la capacidad electoral del estadounidense promedio para pensar que así sea.
Por ejemplo, Romney repitió una y otra vez que la situación de caos y de revueltas en el Levante actual son un indicador de que las cosas están peor en la zona que hace cuatro años atrás. Pero entonces estaban en el poder una serie de dictadores que ahora han sido derrotados. Por supuesto que la época en que ellos gobernaban con mano dura no se permitían ni el caos ni las revueltas.
Lo que llama la atención son las muchas semejanzas declaradas entres ambos contendientes, en cuanto a las alianzas internacionales y la voluntad de lanzar a este país a una guerra. El presidente Obama lo definió bien, al expresar que durante meses, en su campaña Romney había expresado criterios semejante a los suyos, solo que el candidato republicano creía que por el hecho de gritarlos a viva voz adquirían una mayor fuerza.
Cada vez que pudieron, ambos trataron de llevar el debate al terreno de la economía nacional, porque saben que allí es donde se gana la elección.
Si estuviera obligado a decir un ganador, me inclinaría porque la victoria fue para Obama, por el hecho de que volvió a lucir en forma y no estuvo tan mal como en el primero. Romney perdería por la repetición: no agregó nada nuevo. De hecho, no consiguió presentar una alternativa de política exterior frente a la actual.
Obama consiguió exponer con claridad sus logros en la arena internacional, algo que se daba por seguro antes del ataque terrorista al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, un hecho que por otra parte ocupó un lugar muy secundario en el debate. Esto sería otro punto a exponer a su favor.
Dos cuestiones adicionales merecen mencionarse. Romney volvió a repetir su objetivo, de ser presidente, de priorizar el comercio con Latinoamérica sobre China. Esto es un disparate. Latinoamérica continúa siendo un exportador, en primer lugar, de materias primas. ¿Dónde están las fábricas latinoamericanas de juguetes, teléfonos y computadoras? En segundo lugar, cuando el candidato republicano critica con razón a China por el robo de patentes y las violaciones de los derechos de propiedad intelectual, pasa por alto que lo mismo ocurre en Latinoamérica. Creo que Obama nunca ha querido responderle a Romney sobre este asunto por una razón bien sencilla: el peligro de perder votos entre el electorado latino, donde mantiene la mayoría.
La otra cuestión fue la ausencia de mención a Europa. Romney solo se refiere a las naciones europeas para ponerlas de mal ejemplo, especialmente Grecia y España. Obama, por su parte, no se sintió en la necesidad de mencionar que, a diferencia de la era de Bush, no solo su popularidad sino sus relaciones con la zona son excelentes. Al parecer, fue consciente de que este último logro le importa un bledo al norteamericano promedio, y prefirió pasarlo por alto.  La ideología de Romney cae de lleno dentro del aislacionismo que ha caracterizado a una tendencia principal dentro del pensamiento del Partido Republicano. Obama es todo lo contrario. Sin embargo, al igual que el moderador, que no preguntó nada al respecto, ambos rivales evitaron entrar en el tema.
Figuras de cartón de los candidatos presidenciales: el demócrata Barack Obama, a la derecha, y el republicano Mitt Romney, son colocadas en el campus de la Universidad de Lynn, en Boca Raton, Florida, donde se celebró el tercer debate presidencial el lunes 22 de enero de 2012. 

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...