lunes, 30 de julio de 2012

A tiros contra la tuberculosis


Las autoridades de Florida parecen al fin darse cuenta que hay tuberculosis en el estado.
El director de Salud Pública de Florida, John Armstrong, divulgó hoy los cambios que han realizado al sistema estatal de atención a la tuberculosis para reducir la tasa de la enfermedad en 50 por ciento durante los próximos ocho años.
Armstrong dio a conocer el plan en una conferencia telefónica después de que el pasado 2 de julio se cerrara el único hospital del estado especializado en esa enfermedad, lo que suscitó críticas luego de medios locales revelaran un brote de tuberculosis entre los indigentes de Jacksonville, al norte de Florida.
Las autoridades sanitarias de Florida afrontaron críticas por el cierre el pasado 2 de julio del centro médico especializado en esta enfermedad, en Lantana, en el condado de Palm Beach, al norte de Miami, y que fue aprobado por la Asamblea Legislativa.
Las críticas surgieron al publicarse un informe del 5 de abril de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) que indicaba que Florida habría registrado el mayor brote no contenido en los últimos 20 años, al detectarse la enfermedad en indigentes en el norte del estado.
El Departamento de Salud de Florida salió al paso asegurando que se habían puesto en marcha todas las medidas necesarias para contener este brote, incluyendo la activación de la Coalición de la Comunidad de Jacksonville contra la Tuberculosis.
Armstrong aseguró que el plan divulgado hoy no está relacionado con el reciente brote en Jacksonville.
Por otra parte, también el estado apeló hoy la decisión de una jueza de revocar una ley que limita a los médicos preguntar a sus pacientes si poseen armas de fuego, anunció el gobernador Rick Scott, que firmó ese marco legal en junio de 2011.
“El Departamento de Salud recurrió hoy la decisión de la corte federal de bloquear el cumplimiento de la Ley de Privacidad de los Propietarios de Armas”, informó el gobernador de Florida.
Un grupo de médicos y abogados presentaron una demanda contra la ley que prohíbe a los doctores registrar información relativa a la posesión de armas por parte de los pacientes y les limita el derecho a preguntarles si son propietarios de alguna, a menos que esa información sea relevante para la atención médica que prestan.
Los demandantes argumentaron que “restringir la capacidad de los médicos de practicar ese tipo de medicina preventiva resulta en un daño para los niños, adolescentes, adultos y ancianos”.
La jueza federal Marcia Cooke, de un tribunal de Miami, revocó la ley en junio pasado y falló a favor de los demandantes que afirmaron que el marco legal violaba su derecho a la libertad de expresión.
Cooke dijo que la ley era tan imprecisa que violaba los derechos de los médicos establecidos en la Primera Enmienda de la Constitución y agregó que las disposiciones sobre la privacidad “fallaron en suministrar a los médicos estándares a seguir”.
Sin embargo, al gobernador no parece preocuparle el gasto legal que implicará el proceso, todo ello para no molestar a organizaciones como la poderosa Asociación Nacional del Rifle, con sus cuatro millones de miembros y 30 millones de simpatizantes.
Esta organización no es simplemente una especie de “club de cazadores” que por años presidió el “vaquero” de Charlton Heston, sino una maquinaria de cabildeo que responde a los intereses y los millones que suministra esa industria del armamento personal, para que sus productos sigan vendiéndose sin límites, no importa a quien.
Scott y los legisladores ultraderechistas floridanos están empeñados en aprobar leyes que terminan siendo impugnadas en los tribunales.
No han sido los políticos ni abogados liberales quienes se han opuesto a la medida, sino instituciones tales como la Sociedad de Pediatría de Florida y la Academia de Médicos de Familia de Florida, así como otros grupos.
Sin embargo, la batalla conocida como “Docs vs. Glocks” está lejos de concluir. Quizá el gobernador piense que la mejor solución contra la tuberculosis es caerle a balazos.
Ilustración: montaje fotográfico.

Portada



El arte de una buena portada. Algo que internet no es capaz de ofrecer.

La AFP ya tiene los resultados de las próximas elecciones presidenciales




Un cable de la Agence France Presse, publicado hoy lunes en El Nuevo Herald, da por concluidas las elecciones presidenciales en Estados Unidos:
El candidato republicano, que no ha cesado de criticar la política “débil y equivocada” en Oriente Medio del presidente demócrata saliente Barack Obama, había declarado en junio que si es elegido hará “lo contrario” de su rival.
Adelantados los colegas, ¿no? Y luego acusan a las agencias de noticias de ser izquierdistas.

Miedo, desidia e irresponsabilidad


A la hora de votar en Cuba, y si se está en contra del Gobierno y no le queda más remedio que ir a las urnas porque ya le han tocado a la puerta siete veces más de una docena de pioneros diferentes, uno se enfrenta a dos dilemas. El primero es si votar en blanco o poner la cruz en cualquier candidato. Por lo general pone la cruz en cualquier nombre, al estar convencido de que el proceso electoral está tan viciado que no importa lo que el votante haga, al final se impondrán los candidatos que quiere el régimen. Eso se llama desidia. El segundo es si anular la boleta o no, ya que aunque el centro de votación sea de una pobreza absoluta, seguramente en algún lado, posiblemente el techo, este instalado un sistema de cámaras que registre la votación de cada elector. Eso se llama miedo.
Oswaldo Payá luchó tanto contra la desidia como contra el miedo. Tuvo éxitos y fracasos, pero logró lo que ningún otro opositor ha podido: llevar al régimen a efectuar una gran movilización de recursos por la sencilla razón de que unos pocos miles de ciudadanos vencieron el miedo y se sobrepusieron a la inercia y firmaron por un cambio.
El fracaso, suyo y de Cuba, es que ese gesto no ha podido repetirse hasta ahora.
Tras su muerte, en parte de la oposición, disidencia y exilio ha ido creciendo un sentimiento que es cada vez más opuesto a sus ideas.
Uno es aferrarse a una acusación de asesinato político que hasta el momento no tiene muchos puntos en que sustentarse. Pero que de continuar repitiéndose con tal falta de fundamento termina por otorgarle a la seguridad cubana, y en general los cuerpos represivos dentro de la isla, una eficacia extraordinaria.
No hay que sobrevalorar esa eficacia, que por supuesto existe y es propia de cualquier estado totalitario, como un poder casi divino. Es precisamente lo que le ocurre al elector frente a la boleta, que no se atreve a anular porque teme no al policía sino al dios represor, que de alguna manera mira lo que hace.
No hay una cámara colocada en cada sitio de votación, pero sí hay el temor a la cámara en la mayoría de las mentes cubanas.
Eso sí lo ha logrado la seguridad cubana, con el auxilio no solo de agentes, sino de novelas, películas y series de televisión.
Así que de pronto estamos construyendo el asesinato perfecto, en que mueren dos opositores y quedan vivos dos extranjeros, pero lo suficientemente comprometidos como para no servir de testigos.
La conclusión es que cada vez va a resultar más difícil que un político europeo se arriesgue al viaje no oficial a La Habana y que el opositor lo piense dos veces antes de salir a la calle.
Ya de entrada se puede asegurar que esta es una ganancia neta que ha obtenido el Gobierno cubano con relación a lo ocurrido, con independencia de su participación o no en el hecho específico.
Lo lamentable de ello es que la oposición y el exilio han contribuido a ello, de forma consciente o inconsciente.
Otro es magnificar la figura de Payá, al punto de exagerar su papel. Es por ello que resulta tan conveniente un análisis noticioso como el que hace Juan Tamayo en la edición del lunes de El Nuevo Herald.
La muerte de Payá no es el agotamiento de la vía pacífica y el intercambio.
Quienes ahora, de forma oportunista, apelan a la legitimidad del conflicto armado no están haciendo otra cosa que apelar a esa misma desidia e inercia que el votante que no anula la boleta porque está convencido que la elección está manipulada hasta en sus más mínimos detalles.
Una cosa es la posibilidad de un estallido social en Cuba, algo que puede ocurrir en cualquier momento. En este caso la culpa sería de la propia testarudez del régimen.
Sin embargo, ponerse a tocar tambores de guerra desde Miami no solo es irresponsable, sino también inmoral.

Pueblo embrujado


La matanza en un cine en Colorado ha vuelto ha colocar sobre el tapete el derecho o no a poseer armas de fuego. Sin embargo, en este caso el debate está mal dirigido, ya que el elemento central de la discusión debe ser no sobre la Constitución de este país, sino una medida dejada sin efecto hace sólo ocho años.
Los defensores a lo que consideran el derecho a tener un arma de fuego repiten una y otra vez un mantra distorsionado por los años: la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que postula que “el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. Por supuesto que cuando se estableció la enmienda no existían fusiles AR-15, pero este dato importante se pasa por alto, como si se tratara simplemente de tener un mosquete o una escopeta de caza en casa.
Resulta difícil entender, fuera de las fronteras de Estados Unidos, este empecinamiento por las armas. Para algunos es un rasgo de la clásica agresividad estadounidense y para otros una muestra de inmadurez: una gran nación que no ha dejado de ser, en parte, un pueblo fronterizo.
El derecho a tener armas, exhibirlas, limpiarlas y dispararlas pasa a ser entonces una característica (indeseable) de la sociedad norteamericana. Lo curioso es que muchos de los que lo defienden no tienen ni han pensado nunca en comprar un arma, y mucho menos se atreverían a usarla, pero con tesón e insistencia se lanzan a invocar la Constitución ante la menor amenaza de una restricción. Que no se infrinja el estar armado adquiere un carácter simbólico y pasa a formar parte de la defensa de las libertades individuales, algo tan apreciado en esta nación.
Pero, no deja de ser doblemente curioso que en la mayoría de los casos esta defensa no de un paso más allá de ese terreno simbólico, y que contrariamente del tema común de westerns y películas del cine negro, el ciudadano promedio no se acerque ni remotamente al héroe solitario ante el peligro y desafiante, sino que simplemente se limite a diario no sólo a cumplir las leyes, sino a soportar en mayor o menor grado las humillaciones más variadas, desde aguantar al jefe ⎯por lo general un mequetrefe⎯ hasta soportar el desprecio y la altanería de cualquier burócrata o policía de tránsito.
Así que por lo general los defensores de las armas repiten a diario una sarta de tonterías, que en la mayoría de los casos ellos mismos no practican por suerte para el resto de nosotros, las cuales van desde la necesidad de proteger al hogar y a los seres queridos hasta el resguardo que proporciona haber conservado el pistolón del abuelo para cuando las hordas comunistas toquen a la puerta.
Sin embargo, todas estas justificaciones forman parte del enmascaramiento de un problema que por largo tiempo esta sociedad se ha negado y se sigue negando a debatir: la existencia de una industria armamentista que requiere de un consumo amplio para poder subsistir. Un consumo que se da no sólo a nivel internacional, como es común en muchos países, sino también interno.
Sin hablar de este consumo interno, poco sentido tiene la discusión sobre las armas de fuego. Y por supuesto, no hay enmienda constitucional alguna que impida el “infringir” la producción y el consumo masivo de una variedad de artículos cuyo objetivo es simplemente matar de forma rápida y efectiva.
De esta forma, la poderosa Asociación Nacional del Rifle, con sus cuatro millones de miembros y 30 millones de simpatizantes no es simplemente una especie de “club de cazadores” que por años presidió el “vaquero” de Charlton Heston, sino una maquinaria de cabildeo que responde a los intereses y los millones que suministra esa industria del armamento personal para que sus productos sigan vendiéndose sin límites, no importa a quien.
Nada más conveniente para ese negocio que lo ocurrido en el 2004, cuando durante el gobierno de George W. Bush quedó sin efecto la medida de 1994, creada durante la presidencia de Bill Clinton, que prohibía la venta de fusiles de asalto. Es por ello que hoy cualquiera, desde James Holmes hasta los narcotraficantes mexicanos, pueden comprar fusiles AR-15, AK-47 (de fabricación china, rusa o de cualquier otro país) y pistolas Glock en este país. No para defender al hogar y sus seres queridos, sino para asesinar al mayor número posible de inocentes.
  

El Nuevo Herald reconoce que la muerte de Paya fue accidental



En un análisis noticioso balanceado, el periodista Juan Tamayo afirmó que la muerte del opositor pacífico Oswaldo Payá había sido un accidente.
"Payá murió el 22 de julio en un polémico accidente", afirma el artículo, que parece servir de contrapartida a una oleada anterior de notas periodísticas que más bien reflejaban estados emocionales que un panorama informativo sobre lo ocurrido.
Si bien estas opiniones cargadas de emoción eran justificables en los familiares y colaboradores de Payá, el diario llegó hasta a publicar la opinión de Gorki Águila sobre el asunto. No voy a ser tan tonto de decir que Gorki Águila hace ruido y no música. Águila y su grupo, Porno para Ricardo, se han destacado por su carácter transgresor dentro de la isla. Pero esa transgresión es únicamente política,  por lo demás, están bastante anticuados. El mérito de convertir el insulto en desahogo político se le puede reconocer, pero no sólo su calidad artística es cuestionable, por decir lo menos. Si difícil resultan de aceptar los valores musicales de la labor de Águila como compositor e intérprete, no cabe duda de que sus cualidades de analista político son nulas.
Por lo demás, el reportaje es también ridículo al tratar de destacar la labor opositora de Águila mediante la música, en lo cuales este es “acosado” por “una retahíla de vulgaridades en el estilo de las Brigadas de Respuesta Rápida, encargadas por el gobierno de acosar a los opositores”. Confieso que el párrafo promueve la carcajada. Porque si algo hace Águila es soltar vulgaridades. Eso suena a Granma a la inversa, y sin música de Gorki.
Así que el título Gorki Águila, muerte de Payá ‘burda manipulación del estado cubano’, de un reportaje sobre la visita del músico a Miami, es puro ridículo.
Ridículos también resultan estos tres párrafos del reportaje:
Aunque no se encontraba en Cuba cuando la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero en un supuesto accidente de automóvil en Bayamo, en la región oriental de la isla, la califica como “un burdo asesinato y manipulación del Estado cubano”.
“Es un acto de desesperación y miedo hacia las actividades efectivas de Payá”, expresó el rockero de 43 años, cuya firma fue una de las recogidas por el fundador del Movimiento Cristiano Liberación para el Proyecto Varela, que pedía reformas políticas y democráticas en la isla.
“No sé cómo ellos piensan y no me interesa estar metido en sus cabezas a ese nivel”, dijo refiriéndose al gobierno, que en un comunicado emitido por el Ministerio del Interior atribuyó la causa del accidente al exceso de velocidad que llevaba el auto conducido por el político español Ángel Carromero Barrios. “Pero ellos [el gobierno] están agotando sus estrategias y al ver que el personaje en cuestión [Payá Sardiñas] no desiste, toman esas medidas grotescas”, añadió Gorki, expresando también sus dudas sobre la muerte de Laura Pollán.
El único interés que se desprende de lo anterior es complacer la galería anticastrista de Miami de la forma más inmediata y vulgar posible.
El análisis de Tamayo sobre la desaparición de Paya viene a compensar, en cierta medida, tanta tontería publicada con anterioridad de forma indiscriminada.

viernes, 27 de julio de 2012

Mórbida


En diciembre de 2011 Cubaencuentro destacaba la publicación en el blog Diletante sin causa de una reseña de Roberto Madrigal sobre la cinta Melancholia, de uno de mis directores favoritos actuales, Lars Von Trier. Por entonces le escribía  escribí a Madrigal y le decía que yo también había pensado escribir sobre la película, pero que me tuvieron dos cuestiones. Una tu la señala él y era que me había parecido un truco gastado el uso de Tristan e Isolda como parte del fondo musical. Roberto lo expresaba en estos términos: “La composición de imágenes que realiza el director, Lars Von Trier, acompañadas de la música de Tristan e Isolda son hermosamente sobrecogedoras (aunque la idea de usar a Wagner para augurar con énfasis el desastre pendiente me parece un poco gastada)”.  La otro asunto es que había permanecido en Madrid durante todo el lío de Cannes por unas declaraciones desafortunadas de Von Trier sobre Hitler. Por supuesto en los periódicos y la televisión española esas cosas se comentan mucho mas que en Miami, y a causa de cierto rezago provinciano por vivir en esta ciudad o porque realmente la prensa estaba sacándole todo el jugo al escándalo, empezó a fatigarme el tema. A ello se unió que los redactores de la Cahiers du Cinema española se habían enamorado de la película. Esta revista ⎯y me refiero a la versión en español, no a la original francesa⎯ me parece bastante tonta ahora. Sin embargo, le decía a Madrigal que la película, desde el punto de vista visual, y en cuanto a sus actuaciones, me parecía deslumbrante. Un año y medio más tarde este criterio no ha hecho más que reafirmarse. En primer lugar por la belleza de ambas protagonistas. Además de  un desempeño extraordinario como actrices, en el aspecto físico y sin tener que apelar a gestos y expresiones salvo en situaciones extremas, el director consigue que Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg se complementen en cuerpos y rostros, al presentar todos los matices que van de una serenidad deslumbrante al temor terrenal ⎯nunca antes las palabras etérea y cotidiana han tenido una significación más precisa⎯ sin tener que recurrir a lo que tradicionalmente se conoce como la labor de actuación. De esta manera, no representan un modelo y mucho menos un estereotipo. Los papeles de ambas hermanas, intercambiables a veces, adquieren un agama que sorprende al espectador tras las escenas iniciales, que lo preparan para todo lo contrario: encontrar un discurso marcado por la bipolaridad, tanto afectiva e incluso mórbida como social. En este sentido, la actuación también ejemplar de Kiefer Sutherland enriquece al tiempo que simplifica la trama.
Todo lo anterior no hace más que reforzar el hecho de que nos encontramos ante un director no solo talentoso sino también inteligente, pero cualquier discusión intelectual queda superada por un valor único: Melancholia es una cinta de una belleza que no se detiene en el deslumbramiento, sino admite la contemplación repetida.

Los pequeños seres


Al lado de los dirigentes políticos, de los generales y miembros de los cuerpos represivos, de los funcionarios oportunistas, en Cuba han estado siempre —brindado su apoyo “desinteresado”— pequeños seres que no han obtenido grandes beneficios o privilegios, sino el placer de satisfacer sus rencores y envidias: los porteros que eran fieles guardianes a la puerta de los restaurantes y se complacían en no dejar entrar a nadie, pero que se inclinaban ante un uniforme verde oliva que ni siquiera se molestaba en mirarles; los encargados de distribuir los trabajos voluntariosentre sus compañeros de trabajo, mientras los miembros del Partido apenas se excusaban de no asistir debido a sus reuniones; los delatores de cuadra y los que asistían indolentes a gritar y ofender a quienes se atrevían a disentir del sistema. Si no llegaron más lejos en su bajeza, fue en muchos casos porque no se les pidió hacerlo.
Algunos de ellos un día marcharon al exilio y quizás nunca se han cuestionado que hicieron su pequeño mal de forma gratuita e injustificada. Son los que participaron en actos de repudio mientras aguardaban la llegada de un bote por el puerto del Mariel, los que aún hoy asisten a la manifestación del Primero de Mayo, mientras alientan en sus corazones la esperanza de ganarse una visa en la lotería de la Oficina de Intereses.
Muchos han continuado en el exilio esa senda oportunista, amparados en su conocimiento de las “reglas del juego”, siempre dispuestos a no arriesgar sus pequeños cargos, fieles a  lo aprendido en las reuniones de la juventud comunista y presos del temor a perder privilegios logrados gracias a su servilismo.
Para tales seres, la ansiada “libertad” adquirida en el exilio no pasa de unas cuantas ventajas económicas. Practican un cinismo de café con leche, con el que intentan cubrir su cobardía. Son la explicación mejor de la permanencia del régimen de Fidel Castro. Jamás se arriesgaron a un desacuerdo y aprovecharon una circunstancia propicia para abandonar la Isla sin levantar sospechas.
Si ayer se proclamaban fieles partidarios de las ideas del Comandante en Jefe, hoy alaban a cualquier “líder del exilio” y se proclaman fanáticos de la libre empresa, cristianos de corazón y anticomunistas de nacimiento. Olvidan palabras, actos y cuna con la misma persistencia que antes persiguieron a sus compañeros.
Herederos de una tradición revolucionaria caricaturesca, son ellos una caricatura, no como una forma expresiva sino como una vulgaridad ramplona. Trazos mal hechos, seres deformados, existencias vanas.

jueves, 26 de julio de 2012

El 26 de Evita


A principio de la década de los setenta, cuando era estudiante universitario en Cuba, recibí una invitación para asistir, con el jurado del Premio Casa de las Américas, a la proyección de un documental en una de las salas privadas del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). 
De las fatigosas cinco o seis horas de proyección de La hora de los hornos guardé dos impresiones. Una me la proporcionó la pantalla. ¿Cómo era posible que aquella figura vestida de pieles despertara tanto entusiasmo en el pueblo? La segunda los espectadores. Durante toda la proyección los intelectuales latinoamericanos ⎯que formaban aquel público reducido y privilegiado⎯ habían expresado en alta voz su aprobación o rechazo a la mujer enjoyada. 
Pese a su enfoque ortodoxo ⎯según los principios ideológicos cubanos del momento sobre Latinoamérica, la insurreción armada y la guerra de guerrillas⎯ La hora de los hornos era una película prohibida en la isla. La primera parte era posible verla en funciones limitadas a estudiantes universitarios, pero la segunda y la tercera no.
Había dos explicaciones diferentes para dos censuras diferentes. En el caso de la primera, se justificaban las restricciones por las imágenes finales del cadáver del Che Guevara. Para la negativa a presentar la segunda y la tercera se esgrimía un argumento más fantasmagórico: el peronismo. 
A diferencia de las vidas paralelas, las de Castro y Juan Domingo Perón sólo se asemejan en preferir la referencia militar al cargo civil. Una de tantas diferencias lleva un nombre cursi: Evita. 
Una fecha, el 26 de julio, encierra dos polos opuestos separados por apenas un año: la muerte de Evita y el asalto al cuartel Moncada; la consolidación de un mito y el comienzo del fin de una utopía; la esperanza transformada en añoranza y el desencanto convertido en una carga nacional: una momia que recorre las calles de Buenos Aires dejando un rastro de velas y flores y una ciudad tropical momificada en sus ruinas como espejo de un fracaso. 
El mito de Castro ha tenido que soportar el envejecimiento; de la admiración a la nostalgia y el asombro ante la supervivencia de un líder que se consume en su imagen cada vez más deshecha.
No ha ocurrido lo mismo con Eva Duarte de Perón: eternamente joven, muerta precisamente a la misma edad que el guerrillero tomaba el poder en la isla. Una pasión argentina que no es solo historia, sino también literatura y cine.
De los tres grandes mitos del país sudamericano, Evita, Gardel y el Che, sólo ella es un destino nacional. Gardel es el triunfo del inmigrante y como tal se integra al país. El origen del Che es irrelevante. Podría haber nacido en Venezuela, Colombia o Chile y salvo un dato fortuito nada cambiaría en su biografía. Sólo Evita es puramente argentina. Ella está ahí para recordarles a sus compatriotas lo que no son, para provocar el insulto soez de sus hijos más ilustrados, como Ezequiel Martínez Estrada, y más ilustres, como Jorge Luis Borges. 
Para explicar a Castro basta con la política. Con Eva es necesaria la literatura y el espectáculo. Castro siempre es aburrido en la monotonía de sus discursos. Eva entretiene y atrae hasta con su cursilería y rabia vengativa. Ella no deja de ser un triunfo femenino en un país machista, mientras él sólo reafirma la voluntad caudillista. 
Los autores argentinos no se han podido sustraer a esa maldición. El cuento que mejor describe al mito lo escribió Borges y se llama El simulacro. Es una narración excelente, y también injusta. La mejor novela es Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez. Entre ambos extremos corre una literatura: un cadáver teñido de un verdor siniestro de Juan Carlos Onetti, una comedia con un grupo de homosexuales de Copi y un relato de Rodolfo Walsh, Esa mujer, que es el primero que habla sobre el cadáver. 
Sólo Julio Cortázar pudo escaparse. Como tantas otras cosas, Cortázar adquirió el izquierdismo en Europa. Detestaba a Perón por una razón válida y poderosa: el ruido incesante de los bombos.
La algarabía peronista le molesta en más de una ocasión, sobre todo mientrras escucha a Béla Bartók, y decide marcharse a París en 1951. Años más tarde Cortazar se lo confiesa a un amigo periodista en Francia que después me lo contará a mí en Miami. Por supuesto que la anécdota parece falsa, pero ya es difícil decir quien mintió primero. Como los otros dos están muertos, puedo apropiarme del engaño. 
Sólo en Casa tomada, al decir de ese periodista a quien le decía cosas Cortázar, hay una alegoría al peronismo: ocupando cada vez más espacio y arrojando a los moradores de la vivienda, en un final que para el escritor es el exilio. 
A 60 años de su muerte, Evita continúa desatando pasiones. Cercana y alejada de todos. Enterrada bajo puertas impenetrables en la Recoleta, tras una última vuelta de Europa, Evita vive como un desafío final a la burguesía que tanto la despreció, y a la que ella tanto odió.

Un pintor malvado

Unos dos meses atrás publiqué en Cubaencuentro un artículo de Isis Wirth sobre David, y aproveché entonces para volver a leer el excelente artículo de Guillermo Cabrera Infante sobre el pintor, Retrato del artista comisario. No es que la vileza del pintor me sacara de mis casillas sino la grandeza de su obra era lo que volvía a perturbarme. La conocía contemplando sus cuadros y ahora, tanto Wirth como Cabrera Infante me lo recordaban. Carecía de sentido cualquier discusión o preferencia sobre un artista que de una manera u otra se hubiera acercado a un gobierno totalitario o una dictadura. Solo un provincianismo ingenuo daba sentido a una conversación sobre los méritos de un Silvio Rodríguez, en el caso cubano. David había sido, al mismo tiempo, un genio y un canalla. No en el sentido elemental de un hijo de puta ⎯acusación válida para un Ernest Hemingway⎯ sino de forma más profunda. Había un vínculo estrecho entre las pinturas de David y los regímenes y las figuras de poder a las que sirvió, que iban más allá de la aceptación de las representaciones adoptadas por determinado período histórico o estético.
De esta manera, y a diferencia de los pintores renacentistas, David no se había limitado a aceptar los patrones de una época o a crear patrones de moda dentro de la misma, sino que estableció patrones que luego fueron imitados.
Es Cabrera Infante quien mejor define esta labor del artista, al señalar que “Marat muerto pasó, gracias a David, a ser el primer icono revolucionario y es de cierta manera un esbozo de Lenin en su mausoleo”. Pero tras contemplar las obras del pintor en Bruselas y París, y los mausoleos de Lenin y Mao, en Moscú y Pekín,  la conclusión es que la pintura supera al arte de los embalsamadores. La muerte de Marat, que se exhibe en la capital belga, es una obra que aún estremece al visitante, más allá de condicionantes ideológicas, procedencia social o condicionales políticas.
Ese poder absoluto del arte, casi olvidado en nuestra época, no debe ser menospreciado. El fascismo, y en cierto sentido el estalinismo, no son ajenos a una interpretación estética. 
Esta interpretación estética no se limita a un diseño cultural distorsionado, como en el caso de la Alemania nazi de crear un Berlín adecuado a la grandeza alemana soñada por Hitler, mucho menos al ideal estalinista, con sus edificios imperiales o la monumentalidad del metro de Moscú. Va más allá del tan mencionado “amor  a la cultura” de los ejecutores alemanes que escuchaban a Beethoven o Wagner mientras enviaban a los hornos a miles de judíos indefensos.
El ejemplo alemán, no por repetido carente de significado, vale la pena ser mencionado una vez más.
En septiembre de 1939, mientras las tropas de Hitler entraban en Polonia, imponiendo la muerte y el terror a su paso, los berlineses abarrotaban las salas de teatro, los cines y disfrutaban en la Opera Estatal de las presentaciones del Tannhauser y Madama Butterfly. Seis años más tarde, en medio de una ciudad destruida por más de 65,000 toneladas de explosivos y con el Ejército Rojo a las puertas, en una noche de mediados de abril de 1945, esos mismos berlineses ⎯lo que quedaba de ellos⎯ asistían a una función de la Filarmónica de Berlín, en que se interpretaba el Concierto para Violín de Beethoven, la Octava Sinfonía de Bruckner y el final del Crepúsculo de los Dioses de Wagner.
Para muchos, era también el fin de más, mucho más que una obra, un concierto o incluso una orquesta, y el Partido Nazi dispuso que a la salida miembros de la Juventud Hitleriana se colocaran con cestas para ofrecer cápsulas de cianuro a la audiencia que abandonaba la sala.
Se ha afirmado que lo que estaba siendo representada en esos días finales del imperio nazi era una actitud intelectual que puede ser observada a través de toda la historia alemana: la sobrevaloración de la cultura a expensas de la política, especialmente en el sentido de la política parlamentaria.
El refugiarse en la cultura ha sido una característica alemana que los refugiados de la época nazi trasladaron a Estados Unidos. Aquí asumieron lo alemán como una forma de pensamiento, un estado mental, un aislamiento más que una pasión manifiesta.
En Alemania ocurrió lo mismo en pleno nazismo, y tuvo una repercusión ética. La famosa discusión sobre la responsabilidad del artista en aquellos momentos es aún un debate abierto. Su mejor expresión en el cine es Taking Sides de Istvan Szabo.
"El Holocausto no fue sólo un crimen político, fue también un error moral de una magnitud tal que no puede ser compensado por ningún logro artístico", afirma Wolf Lepenies en The Seduction of Culture in German History.
Sin embargo, no hay "logros artísticos" del nazismo, ni en la pintura ni en la literaria ni en la música. La misma utilización de la Filarmónica de Berlín en los actos del Partido Nazi o los conciertos de esta brillante orquesta en fábricas no fueron más que actos de propaganda.
Lo que sí abundó fue una utilización distorsionada, y en la mayoría de los casos malvada, de la cultura. Un buen ejemplo de ello fue la ópera Brundibár, del checo Hans Krasa. La obra cuenta las aventuras de dos niños, que cantan para ganar algún dinero que sirva para curar a su madre enferma. Poco después del estreno, Krasa, un judío, fue enviado al campo de concentración de Terezín, considerado la antesala de Auschwitz. Allí fue representada en 55 ocasiones, bajo la dirección de Krasa y con un reparto siempre variable de niños prisioneros. Al terminar la puesta en escena, los nazis escogían entre los pequeños cantantes y mandaban algunos para Auschwitz y el resto quedaba a disposición del próximo espectáculo.
Hoy Alemania ha adoptado las normas democráticas y no representa amenaza alguna para el mundo. Los monumentos de la cultura alemana permanecen en pie, así como los restos de los campos de concentración. Representan dos mundos distintos, pero también un recuerdo y una advertencia.
Hay también otra lectura a la relación entre cultura y política en la Alemania nazi, y aparece en el documental The Architecture of Doom, del cineasta de origen suizo Peter Cohen. El filme explora cómo diferentes tendencias artísticas, rechazadas o mal asimiladas por Hitler, contribuyeron a forjar la estética del Nacional Socialismo, y por lo tanto contribuyeron a los horrores del régimen. Pero más allá inclusive que las intenciones del realizador, lo que The Architecture of Doom acaba demostrando es que la fracasada carrera de Hitler como pintor, sus limitaciones artísticas y sus obsesiones actuaron dentro de un complejo conjunto de factores que permitieron el horror nazi, y que ni éstas ni su predilección por las óperas de Wagner, la obsesión por la limpieza, sus gustos vegetarianos y el repudio al hábito de fumar pueden esgrimirse sino como aspectos que caracterizaron una ideología cuyo centro obedeció a motivos de otra índole.
Sin embargo, ese desfase entre política y cultura, esta oposición de objetivos, se aplica a casos clásicos como el Siglo de Oro en España, pero igualmente está presente en la historia cubana. A lo largo de siglos, los pensadores, escritores y artistas en la isla superan a los políticos. También un empeño marcado, en determinadas figuras, por hacer coincidir ambos destinos. Cuando esto ocurre ⎯Martí, Martínez Villena⎯pierde la cultura y la política termina frustrada.
No es hasta el 1 de enero de 1959 que la ejecución política en Cuba adquiere una trascendencia internacional superior a cualquier logro cultural, en cuanto a importancia y nivel de influencia (no se trata ahora de valorarla sino de fijar su alcance), y se abre la posibilidad de un momento en que la cultura, y sus creadores, se beneficien de este despliegue internacional. Pero en la curva que describe la evolución del proceso cubano durante los últimos cincuenta años, la cultura se ha mantenido a la zaga, incapaz tras un período de florecimiento inicial de aprovechar las altas y bajas para destacarse.
Así que, en última instancia, lo que sobreviven son esos ejemplos, grandiosos y distorsionados, en que un artista extraordinario se monta en la ola de una revuelta, o se suma a un movimiento político y logra una obra que en un momento inicial debe su difusión a un acontecimiento social, pero cuya permanencia radica en sus cualidades estéticas.
Este hecho trasciende las ideologías. Cualquiera que ha contemplado el Guernica en el Museo Reina Sofía, junto a los dibujos de sus diversas partes, sabe que Picasso, en la obra final, optó por una simplicidad, e incluso una rudeza, que no comparten los diversos dibujos previos a la composición final. Esta simplificación, al optar por un carácter propagandístico, panfletario de la pintura, no redujo su valor artístico, pero es un logro en un sentido ocasional y específico. El Guernica, y esta es quizá una de sus  características principales, sorprende al verlo no por estar ante una obra desconocida, sino todo lo contrario: su unicidad radica en la repetición de una imagen vista mil veces, que cuando se contempla en su versión original sorprende pese a su familiaridad. Esa singularidad, lograda mediante la repetición, es un caso único en la pintura.
La muerte de Marat, por otra parte, queda como un paradigma pictórico que no aspira ni desciende al panfleto, sino que se limita al ejemplo “puro” que se imita pero no se representa en sí mismo. No es que David no intentara acercase a formas de representación más inmediata. De acuerdo a Cabrera Infante, su famoso esbozo, El juramento en la cancha de tenis, “era un reportaje de un acontecimiento de veras revolucionario”, que dio paso a sus retratos de los mártires de la Revolución Francesa.
La distancia que media entre la obra de David y la de Picasso, en este sentido, se define a través del surgimiento de la fotografía. Mientras que en un caso se trata de lograr lo que aún no es posible alcanzar por otros medios, en el otro la intención es mostrar esa síntesis que la imagen instantánea es incapaz de ofrecer. En lugar de una imagen momentánea que sirva de ejemplo, en el Guernica se busca dar un conjunto simbólico que trascienda el momento.
El avance aquí ⎯tanto político como social y hasta estético⎯ es lograr trascender el contenido concreto de la imagen para admirar sus valores más trascendentales, que no dejan de estar dictados por la cualidad pictórica. En este sentido, tanto La muerte de Marat como el Guernica como toda pintura alegórica o testimonial no hacen más que remitir a las obras del Renacimiento. Al final lo que importa es el cuadro, y nada más.

miércoles, 25 de julio de 2012

El escritor y el confidente


En la última biografía sobre Ignazio Silone, su autor considera —y trata de que los lectores compartan este sentimiento— que en realidad el escritor italiano no fue un colaboracionista, e intenta presentarnos uno de los lados más oscuros de una figura que por años se consideró un paradigma de la honestidad intelectual como el resultado de una campaña neofacista, dirigida a desprestigiar una conocida figura, que alcanzó la notoriedad internacional tras la Segunda Guerra Mundial, celebrado especialmente en ediciones extranjeras y comparado con Albert Camus, Bertrand Russell y Graham Greene.
Llama la atención este nuevo intento, ahora por parte de Stanislao Pugliese en Bitter Spring, de mantener abierta la polémica. Porque a pesar de asegurar que quiere alejarse lo más posible de una hagiografía, esta biografía reciente nos presenta una visión demasiado amable de la conducta del novelista, alejada por completo del análisis crítico, y mencionando que los documentos sólo “supuestamente demuestran que Silone había espiado para la policía fascista”. Casi desde los inicios de este siglo —un amplio artículo en The New York Review of Books, del 14 de marzo de 2002, es quizá la mejor muestra de ello— la discusión ha sido amplia, y está reflejada en publicaciones que van del Corriere della Sera a The New Yorker.
Los documentos de los archivos policiales, sobre los que se sustenta la acusación de que una década antes de convertirse en novelista Silone fue un informante de la policía fascista aparecen fundamentalmente en La doppia vita de un italiano, publicada en el 2005, donde Dario Biocca hace un análisis minucioso de los primeros años de la vida adulta del autor de Fontamara —una novela sobre la vida de los campesinos de Italia—, y en L’informatore: Silone, i comunisti e la Polizia, también de Biocca y Mauro Canali, del 2002.
En buena medida la polémica ha estado alimentada por el hecho de que, si bien no han sido refutadas las credenciales académicas de Biocca y Canali, y se reconoce que los documentos son aparentemente auténticos, todos salvo dos fueron preparados por funcionarios anónimos, que se limitaron a resumir la información suministrada por una “fuente”. En favor de Silone se ha argumentado, además, que incluso en el caso de ser de su autoría, los informes fueron inocuos y en gran medida estaban destinados a salvar a su hermano preso, quien murió en la cárcel a consecuencia de los maltratos recibidos.
Hay, sin embargo, una carta de renuncia, que Silone escribe a su contacto policial, que se admite es auténtica. En ella renuncia a la militancia política y decide concentrarse en la escritura, además de manifestar sus graves problemas de salud.
La cuestión clave con Silone es que fue mucho más que un escritor. Por mucho tiempo se le consideró una autoridad moral y un ejemplo de honestidad intelectual. Hoy sería más apropiado catalogarlo de hombre de su tiempo, que, como a otros, le tocaron tiempos difíciles.
Secondino Tranquilini, el hombre que fue Silone, fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. Luego, en la propia Unión Soviética, se enfrentó a Stalin en el Kremlin, y antes de los juicios de Moscú rompió con el Partido. Posteriormente no sólo participó en la célebre antología The God That Failed, donde también aparecen ensayos de Arthur Koestler, André Gide, Richard Wright y otros escritores decepcionados con el comunismo, sino que figuró entre los creadores del Congreso para la Libertad de la Cultura. También dirigió la revista Tempo Presente. Cuando en 1967 se enteró que ambas entidades eran simplemente pantallas de la CIA, negó haber tenido cualquier conocimiento previo al respecto y cerró la publicación. El cambio de nombre lo benefició, no sólo literariamente. Es difícil imaginar que esta fuera la vida de alguien llamado Tranquilini.
Tras conocerse los documentos que lo vinculan a actos de delación, han surgido dos interrogantes: ¿Pueden separarse los juicios del comportamiento de un escritor  del valor de su obra?, es la primera. La segunda, de más difícil respuesta, guarda relación la distancia que a veces surge entre el compromiso y la conveniencia.
La primera cuestión puede resumirse en la lectura de la obra. Con independencia de su conducta, aquí es donde se debe apreciar la permanencia de lo escrito por Silone. En la actualidad, el motivo principal para acudir a sus libros es más histórico y político que literario. Su popularidad fue momentánea y otros escritores de mayor importancia merecen mejor el tiempo del lector. Antes que dedicar el tiempo a las novelas de éste, es mejor volver o descubrir a Svevo, Pavese, Lampedusa, Moravia y hasta Calvino.
Queda luego el juzgar con más o menos rigor hasta dónde llegó la supuesta traición de Silone. No hay duda que al parecer hubo una doble moral en una temprana edad de su adultez, de la que decidió apartarse y tomar refugio en la literatura. No es un caso único, y quizá para comprender mejor lo ocurrido hay que enfatizar en la época y las ventajas y desventajas de un compromiso literario demasiado cercano no a la vida sino a la política.
En buena medida, y hasta el momento puede considerarse un signo de avance, los europeos actuales están menos politizados que en las generaciones anteriores. Son otros tiempos y no sólo el fantasma de la guerra es un hecho casi olvidado. Tanto en Roma como en Madrid se aprecian algunos signos de la crisis actual, en los precios, la cantidad de viviendas disponibles y los altos índices de desempleo, pero también la vida en los cafés callejeros no se ha interrumpido y los locales y mesas al aire libre están ocupadas casi siempre y los jóvenes llenan los aviones en excursiones de verano. Un mundo que, indudablemente, le fue negado a Silone y sus contemporáneos durante su juventud y parte de su vida adulta.

Diputado del PP confía en las autoridades cubanas


“Estoy convencido de que el Gobierno cubano hará todos los trámites de forma rápida para que Carromero pueda volver a España lo antes posible”, declaró a Efe el diputado del grupo Popular Teófilo de Luis, que dijo confiar en “la buena voluntad y disposición” de las autoridades de La Habana.
Este voto de confianza del diputado español contrasta con las declaraciones de la cancillería española.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación español no prevé una resolución “en el muy corto plazo” de la situación del joven militante de Nuevas Generaciones del Partido Popular (PP) retenido en Cuba, Ángel Carromero, reportó Europa Press.
Carromero manejaba el automóvil en el que viajaba  Oswaldo Payá, que falleció el domingo junto a otro opositor en el siniestro ocurrido en las cercanías de la ciudad de Bayamo.
Una portavoz del departamento que dirige José Manuel García-Margallo señaló que las celebraciones por el 26 de julio en Cuba, previstas para mañana, están afectando el ritmo de las diligencias que las autoridades cubanas han puesto en marcha para esclarecer las circunstancias del accidente.
Por tanto, y salvo sorpresas, no se espera que las autoridades cubanas decidan dejar en libertad a Carromero en las próximas horas.
Carromero permanece retenido en dependencias policiales de la localidad de Bayamo, donde se encuentra desde el lunes el cónsul de España en La Habana, Álvaro Kirpatrick, para prestarle la asistencia que precise durante “todo el tiempo que sea necesario”.
El diputado Teófilo de Luis se ha destacado por largo tiempo ⎯y en especial durante los dos períodos de mandato del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero⎯ por sus fuertes críticas al gobierno de La Habana. Llama la atención que ahora se muestre confiado en la labor de las autoridades cubanas.

Eisenstein o la doble represión



En 1991 el director de fotografía y cineasta Néstor Almendros escribió un breve y agudo ensayo sobre la influencia que ejerció el homosexualismo —mencionado más de una vez pero nunca demostrado a plenitud— de Serguei Eisenstein en varias escenas de marineros en El Acorazado Potemkin.
Hoy es posible afirmar que si bien el director de cine soviético nunca “salió de closet”, y casi seguro no mantuvo relaciones sexuales activas con otros hombres (y quizá muy esporádicas con mujeres), el componente homosexual está presente no sólo en su obra fílmica, sino particularmente en sus dibujos, y que también resultó decisivo en buena parte de las decisiones de su vida.
En Cinemanía, una recopilación de textos que contiene el ensayo mencionado, Almendros señala que “Eisenstein parece haberse rendido a sus incontenibles deseos en sus visitas al extranjero, en sociedades menos tensas, lejos de la mirada de la KGB, cuando visitaba Berlín, París y Hollywood”. Fue sin embargo en México donde al menos desde el punto de vista creativo esta preferencia sexual del realizador de Huelga se desarrolló a plenitud.
Almendros, que falleció en 1992, no pudo conocer la obra de William Harrison Richardson, Mexico Through Russian Eyes, 1806-1940. El libro, publicado por la Universidad de Pittsburgh en 1988, tiene todo un capítulo dedicado a la aventura de Eisenstein en México, y describe como en ese país el realizador volvió a dibujar, una actividad que creía haber abandonado definitivamente.
“En muchos de estos dibujos, particularmente los religiosos, hay una obvia cualidad homoerótica. Toda una serie, por ejemplo, tiene que ver con la relación entre Cristo y Judas, que Eisenstein ve como una dilatada pelea entre amantes. En otros, hombres aparecen ofreciendo dinero a otros, con una expresión clara del interés por un intercambio sexual. En otros dibujos se muestra a un hombre masturbándose mientras observa con unos binoculares a pescadores recogiendo sus redes”, escribe Richardson.
Hay un dibujo, por ejemplo, que muestra a Cristo ofreciéndole dinero a un niño pescador y señalando a un hotel en la playa. Judas con frecuencia aparece dibujado como un hombre negro, que muestra una gran adoración por Jesús. También Judas aparece sorprendiendo a Cristo y a María Magdalena en la cama juntos. En otro, es Cristo quien saca a Judas de la cama para acostar en ella a María Magdalena. A su vez, la investigadora Barbara Evans Bixby encuentra una connotación homosexual en la secuencia que muestra la reacción de la multitud durante la corrida en Que viva Mexico! (el montaje realizado por Grigory Vasilievitch Aleksandrov de las escenas filmadas por Eisenstein en México).
Durante toda su estancia en México, Eisenstein acumuló un número tan grande de dibujos no sólo eróticos, sino con una carga sexual tan fuerte que al regresar a Estados Unidos, tras el conocido fracaso en el intento por realizar su famosa película mexicana, el grupo de filmación tuvo que permanecer en Laredo durante un mes, debido a problemas con el visado y a lo que los funcionarios de inmigración norteamericanos consideraron que eran baúles enteros llenos de dibujos pornográficos.
Las dudas sobre si el realizador mantuvo realmente encuentros homosexuales —no sólo en México sino también en otros países— se fundamentan no sólo en su temor a ser descubierto por las autoridades soviéticas (no creo que Eisenstein planeara en momento alguno desertar), sino también en su creencia en el principio psicoanalítico de la sublimación sexual a través del arte. En más de una ocasión, expresó la impresión que le había producido el trabajo de Sigmund Freud sobre Leonardo da Vinci.
“La fascinación de Eisenstein con la variedad de experiencia sexuales fue más clara durante los quince meses que pasó en México que cualquier otro momento de su vida, aunque quizá esto se debió únicamente a que tenía menos restricciones para expresar estos intereses aquí que en la URSS. De acuerdo a sus contemporáneos, Eisenstein con frecuencia parecía avergonzado frente al sexo, algo que venía ocurriendo desde su juventud. Algunos de sus amigos, aficionados al psicoanálisis, consideraban que sus dibujos y bromas sobre la sexualidad no eran más que el medio al cual el director recurría para lidiar con su turbación, algo así como una forma de terapia”, expresa Richardson.
Por su parte, y sin contar con un cúmulo tal de información —no disponible en el momento en que realiza su ensayo—, es Almendros quien logra la definición mejor sobre la sexualidad del realizador: “Puedo aceptar fácilmente que el autor de Potemkin fuera unisex, pero de ninguna forma que fuera asexuado”.
Tras su regreso a la Unión Soviética, Eisenstein se casó con su colaboradora y amiga Pera Atacheva, pero todos los estudiosos de la obra del director coinciden que nunca vivieron juntos. Fue un matrimonio de conveniencia, obligado por las circunstancias, dicen algunos según su versión más cruda, o una unión basada más en la amistad que en el amor, de acuerdo a los benévolos.
El propio Almendros, quien admiraba la obra de Eisenstein, reconoció en su momento que la popularidad del cineasta había disminuido considerablemente en los últimos años, incluso en su propio país. Ni siquiera el descubrimiento de esa sexualidad reprimida ha servido para atenuar algo las críticas hacia un hombre que debió haber sufrido mucho durante toda su vida, buena parte de la cual pasó encerrado en un armario con doble cerradura: la sexual y la política.

Otro punto de vista


Este es un análisis y unas conclusiones que no comparto en algunos puntos. Pero eso es secundario. Lo más importante, además de que está bien escrito, es que presenta sus puntos de vista de forma seria y breve, a partir de lo que el autor piensa y opina, y no de lo que supone o da por descontado que van a pensar en su barrio, su ciudad, su pueblo o en donde le pagan.

Accidente
Roberto Madrigal
Así fue como lo describió hoy el diario Granma resumiéndolo en 131 palabras. Solamente ofrecen los nombres y el lugar de nacimiento o la nacionalidad de los involucrados. No hay otra explicación. Ninguneo oficial a las víctimas. Lo de siempre.
Estos 53 años me han enseñado siempre a desconfiar de las autoridades cubanas.  Recelo es lo primero que siento por ellos. Es por crecer en un país en el cual el gobierno se otorga el patrimonio de las fuentes de información. No hay puntos de vista. Su versión es la única accesible y no puede cuestionarse. El resto se reduce a rumores.
Llama la atención que Oswaldo Payá haya muerto en compañía de otro disidente, Harold Cepero, y de dos jóvenes europeos que habían entrado al país como turistas pero cuyo propósito era bien distinto, mientras los cuatro se dirigían a Bayamo, ciudad situada en la provincia en la cual se originó el brote de cólera.  Al gobierno cubano no le gusta que le cuestionen sus estadísticas. Es también curioso que Payá tuvo un accidente en Rancho Boyeros, hace menos de un mes. Es extraño, pero no me extraña, que más de 24 horas después, los sobrevivientes no han emitido declaraciones a la prensa. Nadie investiga por qué en un carro alquilado, por supuesto que al gobierno, el conductor perdió el control del mismo. ¿Tendría un desperfecto? Nadie ha hablado de que el carro se esté analizando. Quizás solamente quisieron asustarlos y les salió mejor de lo que esperaban.
Es probable que nunca tengamos una respuesta adecuada a esas interrogantes, por lo que desafortunadamente, hay que guiarse por los instintos y por lo que se sabe que ha ganado el gobierno.
Para leer más, haga un clic aquí.

Una herencia frágil


El dictador Bachar el Asad está prácticamente desaparecido. La guerra aumenta a diario en Siria y la familia El Asad, que por 42 años ha gobernado el país, ve como su imperio se desmorona.
Mientras que la oposición siria asegura que el gobernante ha huido de Damasco para instalarse en la ciudad costera de Latakia, un consejero del mandatario informó de que El Asad se hallaba en el palacio presidencial, en Damasco, una ciudad casi paralizada, con las calles desiertas y casas y tiendas cerradas.
El Asad y sus secuaces están tratando de recuperar terreno mediante bombardeos indiscriminados y matanzas diarias, pero lo que resulta cada día más cierto es que su régimen no sobrevivirá mucho tiempo. Con el ejemplo de Libia presente, a lo mejor Bachar el Asad prefiere buscar refugio en Rusia.
De pronto la vida se ha tornado frágil para los hijos de los dictadores. Es un fenómeno nuevo que los debe tener sorprendidos. A diferencia de sus padres, que para llegar al poder tuvieron que luchar durante algún tiempo, dar un golpe de Estado o ascender a la cumbre mediante intrigas y asesinatos, los delfines se la tenían bastante fácil: una escolta constante no solo para proteger sino para soportar las peores majaderías, estudios en universidades y sitios privilegiados en los que nunca pudieron, a su edad, poner un pie sus padres y lo que vendrían a ser placeres sin límites, una frase banal pero verdadera. Cierto que existían rivalidades entre hermanos que a veces se resolvían con la muerte, pero esos eran simples problemas domésticos. La clave, en todo caso, era convencer a la figura paterna, porque en ocasiones no bastaba el simple hecho de ser el primogénito, y lo demás una dulce mezcla de halagos y habilidades. En ocasiones, un accidente, una muerte más o menos fortuita, un atentado o un misterio servían para que el lugar asignado originalmente para el primer hijo pasara a otro.
Por otra parte, los hijos no solo heredaban el poder a veces lo compartían con el padre y prolongaban las dictaduras. Ya se ha demostrado también que eso no funciona. En la etapa final de la Era Gadafi, no sirvió de nada la astucia de Saif el Islam, uno de sus hijos, ni la bestialidad de otro de ellos, Khamis, jefe de policía y de la Brigada Khamis, el núcleo duro de las fuerzas especiales..
Era un guión que se repetía casi sin modificaciones. El todavía gobernante sirio es un buen ejemplo de ello. Hijo del exdictador Hafez el Asad, Bachar estudió medicina en Damasco y luego en Londres, donde residió por un tiempo y ejerció como oftalmólogo. Pero esta vida holgada y sin graves alteraciones, aparentemente al margen de la política, parece que no era suficiente para él. 
Al fallecer su padre, y tras la muerte accidental de su hermano, heredero de la presidencia del país, fue ascendido a general del Estado Mayor y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Nombrado candidato por el partido Baath para la presidencia de la República, fue elegido mediante referendo el 10 de julio de 2000. Como resulta común en estos casos, más que una elección fue una burla: candidato único de un partido único. Aunque al inicio existieron esperanzas de que adoptara un rumbo reformista, pronto se supo que su interés era solo continuar la política dictatorial de su antecesor.
Hay cierto empecinamiento en la historia y la política, que lleva a estas repeticiones. Tras largos años de poder absoluto, gobiernos totalitarios que parecían eternos se desmoronan en semanas, días, incluso horas. Las plazas en que por décadas se realizaron discursos en que se ensalzaba al dictador caen en manos de los opositores y son rebautizadas de inmediatos, los cientos, miles de carteles con la imagen del hasta entonces poderoso jefe de Estado son pisoteadas, escupidas, desechas en minutos.
Podrá demorarse más o menos, pero en la vida de muchos de estos dictadores llega el momento en que, como que se les agota la cuerda. No hay sucesión segura. Es más, se impone que los herederos piensen sobre la testarudez paterna, cuando aún es tiempo, y dediquen un momento a hacer las maletas.

martes, 24 de julio de 2012

Sin límites



Empecinarse, exagerar e insistir son rasgos típicos del exiliado, según Edward W. Said. Mediante ellos, el expatriado trata de obligar al mundo a que acepte una visión que le es propia, "que uno hace más inaceptable porque, de hecho, no está dispuesto a que se acepte". 
Esa negativa a adoptar otra identidad, a mantener la mirada limitada y conservar las experiencias solitarias marca a quienes han sufrido cualquier tipo de exilio, con independencia de raza y nación. 
En el caso cubano, este largo proceso, donde con los años se han mezclado las categorías de exiliado, refugiado, expatriado y emigrado, entre los miembros de un mismo pueblo, adopta rasgos disímiles que no dejan de ser confluentes. Así se mezclan lo que constituye un sentimiento trágico (el “dolor del exilio”, las separaciones, muertes y  desgarramientos) con otro cómico y farandulero, al extremo de caer en lo bufo.
En las últimas semanas, el exilio de Miami se ha empecinado en “batallas” de las que ha salido maltrecho.
Primero fue la del cólera. Cuando se conoció de un brote de la enfermedad en la isla, lo primero que se destacó fueron las deficiencias actuales del sistema de salud cubano, el mal estado de las cañerías abañales y de agua potable, así como pozos artesanales. Después se habló de los peligros que para Miami y el estado de Florida significaban los viajes a la isla. Por último, los más descerebrados saludaron la epidemia como “el fin del castrismo”.
En poco tiempo se comprobó que, pese a un deterioro de los servicios de salud en la isla, el régimen contaba con los recursos necesarios para contener con prontitud el brote epidémico.
Entonces la noticia del cólera desapareció de los titulares.
Aunque de contenido diferente, la noticia del fallecimiento de Oswaldo Payá ha recorrido una vía bastante similar.
El escritor Carlos Alberto Montaner indicó que, de comprobarse que la muerte de Payá se trató de un atentado, tendrá severas consecuencias contra el gobierno de Raúl Castro, de acuerdo a una información aparecida en El Nuevo Herald.
“Si las sospechas llegan a confirmarse, las cosas se le complicarán seriamente al gobierno de Cuba”, afirmó Montaner. “La muerte de Payá se convertirá en un poderoso argumento para quienes dicen que lo único que puede funcionar es la mano firme frente a un gobierno inescrupuloso”.
Otros exiliados han ido más lejos, y reclaman que lo que califican de “asesinato” ⎯sin que hasta el momento existan pruebas para tal afirmación⎯ servirá como detonante para el estallido de una guerra civil en Cuba.
Se trata de una especie de “síndrome infantil del juguete ajeno”. No importa si al niño le han regalado un traje de vaquero con dos pistolas, él quiere también el tiraflechas del vecino.
Así que los cubanos de Miami, según lo han expresado en la radio hispana de esta ciudad, quieren que en Cuba estalle un conflicto civil similar al de Siria. Claro que os muertos los ponen los que viven en la isla.
No hay remedio. Aquí se pasa de la tragedia al aquelarre en cuestión de segundo.

Elizardo Sánchez reafirma que la muerte de Payá fue producto de un accidente automovilístico


Dos colaboradores de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) que han visitado el lugar del accidente donde los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero fallecieron han asegurado que el vehículo sufrió "un impacto brutal" y han descartado que hubiese otro coche implicado en el siniestro, según ha informado a Europa Press el portavoz de la CCDHRN, Elizardo Sánchez.
Sánchez ha indicado que los dos colaboradores de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional se han trasladado a la provincia de Granma (sureste), concretamente al lugar donde fallecieron Payá y Cepero, para comprobar las condiciones de la zona.
Ambos activistas confirmaron que el vehículo sufrió "un impacto brutal" y no encontraron ninguna prueba de la implicación de otro coche en el accidente, según su relato. Al ser preguntados por los activistas, los vecinos de la zona aseguraron que no había otro vehículo en la carretera cuando se produjo el choque, de acuerdo a la información de Europa Press.
   En el accidente, resultaron heridos el miembro de las Nuevas Generaciones (NNGG) del Partido Popular (PP) en Madrid Ángel Carromero y al presidente de la Liga de la Juventud Demócrata Cristiana de Suecia (KDU), Jens Aron Modig.
Carromero se encuentra por segundo día en unas dependencias policiales en Bayamo ⎯la localidad cerca de la cual se produjo el accidente⎯, donde está siendo interrogado por las autoridades cubanas sobre las circunstancias del accidente.

La emoción y el análisis


“El valor de un análisis es inversamente proporcional a la carga emocional que contenga”, afirma Eugenio Yañez en un artículo que aparece en la edición de hoy martes en Cubaencuentro.
La pregunta precisa a formularse, al tratar de comprender lo ocurrido en la muerte de Oswaldo Payá, es: ¿qué beneficios le brindaría al régimen cubano el asesinato de un opositor que se encontraba bastante relegado dentro del panorama político cubano?
La otra cuestión que había que plantearse: ¿Tiene sentido que el Gobierno cubano asumiera los riesgos de asesinar a Payá durante un recorrido con dos extranjeros, con cargos políticos en sus respectivos países? Suponiendo que, por lo general, estos visitantes no pasan más de una semana en la isla, y que además habían entrado con visa turística, ¿qué fundamento tendría convertirlos en víctimas y/o testigos de una operación de asesinato?
Son preguntas simples, que no se necesita ser un especialista para formularlas.
Tan evidente era que la hipótesis del asesinato político por el régimen no funcionaba, que tenía cierto sentido plantearse como interrogante, aunque no como hipótesis, la argumentación aparentemente más absurda: la posibilidad de un atentado no por parte del gobierno de Raúl Castro, sino en contra de éste, ya sea con el propósito de minar la vía a la oposición pacífica, y a una ampliación del diálogo Iglesia-Gobierno, o mediante la acción de una facción dentro del mismo Gobierno. Más cerca de las teorías conspirativas extremas, discutir esta variante poco probable resultaba mucho más atractiva que las formulaciones desde Miami realizadas por los exiliados. Confieso que me sorprendió un poco que un académico muy agudo y experto en temas políticos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, como es Joaquín Roy, se acercara bastante a este análisis.
Sin embargo, más allá del brainstorm quedaba poco campo para una formulación seria de una teoría de asesinato político.
Comprensible el dolor de familiares y colaboradores cercanos. Fácil de comprender más de una declaración apresurada de estos. Pero lo que se comprende dentro de un entorno familiar no puede extenderse a supuestos analistas y líderes políticos.
Lo ocurrido durante casi dos días en Miami ha sido un desborde de juicios apresurados, informaciones sin fundamento real y un trágico carnaval en donde algunos han querido aprovecharse del fallecimiento de una líder opositor de prestigio internacional, pero que fue calumniado en muchas ocasiones en esta ciudad.
La consecuencia de todo ello es, una vez más, una pérdida de credibilidad y un chapoteo en la ignorancia.
En medio de todo este derroche de sin sentido y oportunismo político, en Cuba y en Miami, hay que reconocer la labor de la Comisión de Derechos Humanos, una entidad ilegal aunque tolerada por el gobierno cubano, que preside el disidente Elizardo Sánchez Santacruz. Sólo que, es bueno recordarlo, Elizardo es tan vilipendiado a diario en Miami como en su momento lo fue Payá.

El exilio y Payá, una información seria


Este es un reportaje libre de hipocresía, que no se entretiene en buscar las figuras más afines al exilio histórico y que, por supuesto, no cae en la bobería de colocar a un senador al mismo nivel del presidente de esta nación, compartiendo un párrafo, como si uno hubiera sido electo por todo el país y otro por la república independiente de Hialeah. Ah, y por supuesto, me importa un bledo que alguien piense que lo digo porque aparezco citado.

División en el exilio tras la muerte de Payá
Rui Ferreira | Miami
La inesperada muerte del opositor cubano OswaldoPayá ha tenido un fuerte impacto en el sur de Florida, donde vive gran parte del exilio cubano. Tan pronto como se confirmó la noticia del deceso, emisoras radio y canales de televisión interrumpieron la programación dominical para informar de lo sucedido.
"Es que no me lo puedo creer", ha dicho una mujer hispana sin identificar en una entrevista televisada. En Radio Mambí, la voz del exilio más radical, se han escuchado lamentos por el fallecimiento, pero también críticas a las actividad opositora de Payá.
Para leer más, haga un clic aquí.

viernes, 13 de julio de 2012

Un “impuesto” injusto


Los residentes de Massachusetts, al llenar su declaración de impuestos, deben presentar pruebas de que cuentan con un seguro medico. Si no lo hacen, tienen que pagar una penalidad, que se les descuenta de sus reembolsos.
¿Quién emitió esta medida tan “injusta”?
¿Barack Obama?
¿Quién le puso este “impuesto” a los ciudadanos norteamericanos de ese estado?
¿Barack Obama?
No, Mitt Romney.
Fotografía: asistentes al discurso de Mitt Romney en la NAACP.

Desvergüenza republicana


Uno de los argumentos más desvergonzados sobre el Obamacare ha comenzado a ser utilizado por algunos políticos y simpatizantes republicanos.
En una muestra de hipocresía y deshumanización, dicen que la ley de servicios médicos del presidente Barack Obama es mala para los pobres, porque multa a los que carecen de recursos para comprar un seguro.
Eso no es cierto.
La ley contempla en esos casos la ampliación de los servicios de Medicaid.
Sin embargo, la adopción o no de esta ampliación del Medicaid es lo que la Corte Suprema ha dejado en mano de los gobernadores estatales.
Uno de los primeros gobernadores republicanos que ha declarado no aceptara ni Obamacare ni la ampliación del Medicaid es Rick Scott, gobernador de Florida.
La razón de Scott para esa negativa es muy simple: va contra su propio negocio.
El negocio de los seguros y los servicios médicos privados ha servido para enriquecer al gobernador, y hay muchas dudas de que utilizara para ello medios legales. Para decir lo menos.
Antes de ser elegido gobernador de Florida, en una elección donde los candidatos se caracterizaron por su mediocridad y en la cual gastó millones de dólares,
Scott estuvo involucrado en una de las mayores estafas al Medicaid de la que se tiene memoria en el estado. Scott presidía un conglomerado de  servicios médicos que fue acusado de estafar al Medicaid más de $600 millones.
Debido al escándalo, tuvo que renunciar a la presidencia del negocio, aunque al final todo se resolvió con una multa de $600 millones.
Incluso el actual gobernador de Florida no solo quedó libre de cargos sino que recibió una indemnización de $10 millones por su despido.
En Estados Unidos, y especial en este estado, unos buenos abogados pueden hacer milagros, siempre que existan billetes de por medio.
También hacen milagros las campañas electorales, la inercia de los votantes y la ignorancia o el prejuicio de muchos electores. Ah, y dinero, dinero y dinero. Es seguro que Napoleón también habría sido gobernador de Florida.
Lo curioso es que Scott, pese a ser gobernador, no ha cambiado en lo que respecta a los servicios médicos privados, y desde la venta de vitaminas hasta clínica privadas rurales sigue en el negocio.
Vamos ahora a la otra cara de la desvergüenza republicana. 
En la actualidad el programa de Medicaid es cubierto en un 55 por ciento por el gobierno federal. Bajo la expansión de servicios que se espera produzca el Obamacare, para cubrir a todos los estadounidenses, el gobierno federal pagaría el ciento por ciento de ésta, durante los primeros tres años, a partir de 2014, y luego 
Iría disminuyendo gradualmente, hasta cubrir el 90 por ciento a partir de 2020.
No se trata de un plan que va a significar la ruina de ningún estado.
Lo que los republicanos quieren, especialmente en Florida, es que los pobres se mueran. 
Ahora resulta que los republicanos quieren engañar con una falsa preocupación hacia quienes no tienen seguro y son pobres, y por lo tanto podrían ser multados por la nueva ley de servicios de salud, pero al mismo tiempo hacen todo lo posible, ya sea mediante legislaciones obstruccionistas o a través de los cargos que ocupan, para que esos mismos pobres no puedan adquirir un seguro a su alcance. Es decir, repito, quieren que los pobres se mueran. Así de sencillo. Y además son unos cobardes al no decirlo claramente.

jueves, 12 de julio de 2012

¿Blogs en El Nuevo Herald?


Según el blog Herejías y Caipirinhas, Teresa Frontado, hasta ahora a cargo de la página  web de El Nuevo Herald, acaba de ser nombrada subdirectora de la publicación a cargo de las operaciones online y producción.
“Teresa has been responsible for digital innovation in the newsroom, customizing training in areas such as SEO, Social Media and Blogging to the specific needs of reporters and copy editor”, destaca el mensaje enviado por Manny García, director y gerente general de la publicación.
No comprendo bien la oración anterior. Frontado no ha hecho absolutamente nada por los blogs en El Nuevo Herald. Es más, si algo caracteriza a El Nuevo Herald es la ausencia de blogs hechos por sus reporteros y editores.
En la actualidad El Nuevo Herald tiene solo dos blog, uno hecho por  Mucha de la Torre y otro por Isabel C. Morales. Ninguna de las dos forma parte del staff de El Nuevo Herald.
De la Torre es una señora que desde antes de que Frontado comenzara a trabajar en el periódico escribe un blog  erótico y sin vinculación periodística con el diario. El de Morales es una página que lleva meses sin actualizarse.
A diferencia de The Miami Herald, que sí cuenta con una serie de blogs escritos por sus periodistas, el tema de los blogs es algo que El Nuevo Herald siempre ha preferido pasar por alto.
No es un problema actual, sino algo que el diario nunca ha enfrentado.
En una época el diario tuvo dos buenos blogs. Herejías y Caipirinhas y Cuaderno de Cuba. Ambos se desarrollaron sin el apoyo de la dirección del periódico entonces. Todo lo contrario. Crecieron bajo el reproche constante de Humberto Castelló, director de la publicación en aquella época, y la envidia generalizada porque con sus modestos medios los dos blogs ofrecían un panorama informativo que el periódico era incapaz de brindar con todos sus recursos.
Era la época del inicio de los blogs y ambos supieron aprovechar el momento. Yoani Sánchez ha declarado que Cuaderno de Cuba fue una de sus fuentes de inspiración para crear Generación Y.
Frontado no tuvo nada que ver, de una forma directa, con la ausencia de estos blogs, que siguen existiendo, de la plataforma digital de El Nuevo Herald. Pero sí y mucho con la desidia general que contribuyó a su pérdida, al menos en el caso de Cuaderno de Cuba.
Después de que estos y otros blogs dejaron de aparecer en El Nuevo Herald, no han surgido otros que los sustituyan. Cabe entonces la pregunta de si hay méritos en lograr que la versión online de una publicación supuestamente importante carezca de blogs.

Raúl y las armas rusas


Mientras algún periodista de Miami sigue perdido en el afán ridículo de hacerle  juego al exilo histérico de esta ciudad con el brote de cólera en Cuba, hay una información interesante en la prensa rusa, sobre uno de los objetivos del viajes de Raúl Castro a Moscú.
El diario empresarial Kommersant publicó que el gobierno cubano estaba particularmente interesado en lograr acuerdos militares que ayudaran a Raúl Castro a modernizar la fuerza militar cubana, cuyos tanques y submarinos de la era soviética están anticuados, así como otras tecnologías.
Sin embargo,

Kommersant señaló que un acuerdo de esa naturaleza colocaría la dirección estatal de exportación de armamentos del gobierno de Putin en conflicto con las sanciones de Estados Unidos. También añadió que una solicitud de 2010, para la puesta en marcha de nuevo de una fábrica cubana de municiones para los fusiles de as alto Kalashnikov no había sido cumplida.
De acuerdo a la declaración oficial del Kremlin, a la llegada de Castro a Moscú, las conversaciones se centrarán en fortalecer la colaboración económica y no se hizo mención a contactos militares.
Por otra parte el comercio entre Rusia y Cuba alcanzó apenas los $222 millones el pasado año. Esta cifra podría reducirse aún más debido al hecho de que la firma petrolera española ha desistido de la búsqueda de crudo en la isla.
El fracaso inicial en la búsqueda petrolera podría llevar a la compañía estatal rusa Zarubezhneft, dedicada a la exploraciones petroleras en el extranjero, a pensárselo dos veces antes de hacer una inversión de $2,900 millones entre este año y 2025.
Los funcionarios rusos han hablado de su disposición de discutir nuevas empresas mixtas, pero al mismo tiempo no han dado indicios de estar dispuestos a extender los préstamos libres de interés o brindar ayuda directa.
Moscú retiró su brigada motorizada de Cuba al final de la guerra fría, al tiempo que cortó la ayuda a la isla.
Si bien en los últimos años, gracias en buena parte a los petrodólares que han beneficiado a Rusia, Putin ha utilizado la asistencia internacional como una forma de influencia en regiones donde sus intereses chocan con los de Estados, en el caso de Cuba ha preferido no usar esa táctica.
La isla y Rusia no mantienen nexos militares desde 2000, cuando durante una visita a La Habana le anunció a Fidel Castro el cierre de la estación de escucha instalada durante la era soviética.

martes, 10 de julio de 2012

Oyentes también coléricos


Los oyentes del programa de Martha Flores se unieron al grupo de exiliados de Miami preocupados por los viajes a Cuba, ahora que se sabe que hay un brote de cólera en la isla.
Flores es una locutora ideal si a usted se le pierde un perro o un gato. Usted la llama y ella da lo noticia, especifica si hay una recompensa, a veces se preocupa por repetir la información y en ocasiones hace un llamado emocionado a los oyentes, en favor de la recuperación del animalito.
La estulticia reina en el programa, tanto por parte de la audiencia como de la presentadora. Pero esto es Miami y quien no se acostumbre a la necedad y la tontería, perece.
Por lo demás, entre los oyentes al programa se pueden encontrar:
vendedores de gatos,
buscadores de perros,
políticos locales,
asesores de políticos locales,
médicos,
enfermeros,
vendedores de gatos,
periodistas aprovechados,
expertos en cualquier tema,
batistianos,
machadistas,
batistianos arrepentidos,
aspirantes presidenciales,
alcaldes
comisionados,
buscadores de perros,
batistianos que no se arrepienten de nada
excastristas,
aspirantes a alcaldes,
maestros,
coroneles,
analistas políticos,
poetas,
críticos de arte,
teatristas,
vendedores de gatos,
actores,
policías,
payasos,
especialistas,
vendedores,
columnistas,
albañiles (no, albañiles no),
pintores,
galeristas
y, por supuesto, vendedores de gatos.
A todo ello se une una audiencia telefónica nutrida variada y de variados géneros y orígenes. Pero, sobre todo, formada por miembros del exilio histórico.
Así que no es de extrañar que esta variada audiencia mostrara su preocupación por quienes iban a la isla y volvían, porque podrían regresar a Miami portando los agentes del mal.
Esa gente seguro va a venir aquí y va a traer “el virus”. Tanto Martha Flores como el director de la emisora, Armando Pérez Roura, desconecen que el cólera es producido por una bacteria, no por un virus. Pero la ignorancia nunca ha detenido a estas conocidas figuras radiales de Miami.
“La hecatombe, la hecatombe”, afirmó un oyente. “Esto podría ser el fin de aquello, de la dictadura de los Castros”, determinó agorero. El hombre se declaró admirador del sanguinario dictador Gerardo Machado. “Machado hizo a Cuba”, sentenció. “Lo que pasa es que era un nacionalista y por eso todos lo odiaban”.
Ese reclamo nacionalista no es más que una admiración más o menos encubierta al fascismo. Hay una parte del exilio histórico de Miami que no pierde oportunidad para manifestarse a favor de cualquier forma de gobierno similar al fascismo, ya sea el franquismo en España o la dictadura de Pinochet en Chile. Esa admiración por el caudillo no es más que un culto siniestro e invertido hacia figuras como Fidel Castro, su hermano Raúl y cualquier otro “hombre de mano dura” que haya tenido poder en la isla.
En una nueva muestra patética de impotencia y frustración, las barberías y peluquerías de Miami están magnificando un brote de cólera y sacando de proporciones un problema. Sobran las razones y los motivos para criticar al régimen de La Habana. Recurrir a una enfermedad es, cuanto menos, idiota.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha informado que el cólera en Haití podría afectar entre 200,000 y 250,000 haitianos este año. El número de muertes en ese país ya ha alcanzado más de 7,000.
Esa misma organización ha dicho en Washington que está siguiendo la situación en Cuba y ha ofrecido ayuda técnica a las autoridades nacionales.
“De acuerdo con el Ministerio de Salud Pública, el brote está controlado, y existe una tendencia a la reducción de los casos como resultado de las medidas implementadas”, señaló la OPS.
 Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos no han emitido notificación alguna sobre el brote.
El brote de cólera que ha sido detectado en Cuba y que ha dejado tres muertos en la ciudad de Manzanillo, en la provincia de Granma, podría provenir de Haití, según confirmó una funcionaria del Ministerio de Salud Pública cubano, reportó Reuters.
La funcionaria, que tiene acceso diario a información sobre los esfuerzos de las autoridades sanitarias para controlar el brote y que pidió no ser identificada, comentó a la agencia que hay otros dos casos que se sospechan que hayan muerto a causa del cólera en Manzanillo, sin embargo, esta información no está confirmada.
Así, ha desmentido las versiones que apuntaban a un incremento de las muertes hasta alcanzar los 15 casos como consecuencia de una supuesta propagación del cólera en toda la isla.
Lo que no descarta la funcionaria es que las personas que padecen en este momento la enfermedad hayan viajado a Haití o hayan tenido contactos con alguien que estuvo en ese país, donde hay una fuerte epidemia de cólera que se ha cobrado la vida de miles de personas.
“Con tanto personal de salud y otros profesionales que trabajan en Haití, y dado que hay cientos de haitianos que estudian medicina y otras carreras en el este de Cuba, sabíamos que era sólo una cuestión de tiempo antes de que hubiera un brote y nos preparamos”, aseveró la funcionaria.
Cientos de médicos y enfermeros cubanos han trabajado durante más de una década en Haití. Desde el terremoto que azotó en 2010 a ese país, médicos y enfermeros cubanos han ayudado a combatir el brote de cólera en ese país.
 “Nosotros hemos diagnosticado un caso en La Habana, otro en el centro de Camagüey y unos pocos más en todo el país, y todas estas personas habían estado en la zona de Manzanillo”, explicó la funcionaria.
Los residentes que viajan en transporte público desde la provincia de Granma, están siendo revisados antes de la salida y la llegada a su destino, reveló.
La funcionaria explicó que la enfermedad es de rápida evolución por lo que es relativamente fácil de rastrear, pero ha reconocido que la falta de información ha generado muchas conjeturas.
“Estos rumores de otros brotes se deben a la forma en que están manejando la situación”, señaló.
“Las clínicas comunitarias están siguiendo a los pacientes con diarrea severa, que es común aquí durante el verano, y si cumplen con ciertos criterios son hospitalizados para su estudio, lo que hace que sus vecinos asuman que están padeciendo de cólera, cuando muy pocos o ninguno lo tiene realmente”, dijo la funcionaria.
Otra fuente que reside en la provincia de Granma ha indicado que hasta el lunes había 85 casos confirmados, con unos pocos cientos de otras personas en estudio, mientras cientos de funcionarios de la salud y otros trabajan para sofocar el brote.
 “La gente de Salud Pública está por todas partes y al parecer el problema está controlado, pero yo no me confío porque el cólera es algo serio”, declaró Roberto, un empleado de la construcción en Manzanillo.
Es normal el hecho de que una persona adquiera la enfermedad en la zona donde hay un brote, luego se marche y desarrolle el mal en otro lugar.
Esto ha sucedido no solo en Cuba, sino también en Florida.
En un artículo publicado en El Mundo, el 17 de noviembre de 2010, el periodista Rui Ferreira dió a conocer la primera víctima de cólera procedente de Haití en Florida:
“Una inmigrante haitiana residente en Florida, que viajó recientemente a Haití, ha sido hospitalizada tras un diagnóstico de síntomas del cólera, confirmaron fuentes médicas”, escribió.
Entonces no se produjo una epidemia en este estado ni nunca hubo grandes temores de que ocurriera.
Los vuelos procedentes de Haití han continuado sin interrupción.