lunes, 7 de enero de 2013

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo


Hoy me preguntaba por el actual estado de salud del presidente Hugo Chávez, y llegaba a la conclusión de que lo malo no era el no haber leído ninguna información nueva en los últimos días, sino que millones y millones de venezolanos podían decir lo mismo.
Es que en los últimos días, los esfuerzos de la cúpula chavista por imponer el criterio de que no importa cómo se encuentre Chávez el día 10 de enero, que su presidencia ⎯¿vitalicia?⎯ no depende de juramentación más, juramentación menos, y por supuesto que tampoco de una firmita.
Si hasta hace poco se podía afirmar que el padecimiento de Chávez era no solo secreto de Estado, sino enfermedad del Estado, ahora se puede decir que su presencia ya no es necesaria. Ha dejado de ser una persona, un presidente, para convertirse, más que en un símbolo, en un decreto.
El texto íntegro del Comunicado Oficial, difundido hoy lunes, por indicación del vicepresidente designado, Nicolás Maduro, dice lo siguiente.
“El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa al pueblo venezolano y demás pueblos hermanos sobre la evolución clínica del presidente Hugo Chávez tras la intervención quirúrgica practicada el pasado 11 de diciembre.
El Gobierno Bolivariano mantiene contacto permanente con el equipo médico que atiende al Comandante Chávez así como con los familiares que lo acompañan en su proceso posoperatorio en La Habana, Cuba”.
Bueno, en estos dos primeros párrafos buena parte es retórico. Lo demás son estupideces. Por supuesto que cualquier gobierno cuyo presidente se encuentre en un estado grave mantiene contacto con los familiares o el equipo médico. ¿O con quien van a mantener contacto, con centros veterinarios encargados de las vacunas de las mascotas de los opositores venezolanos en Miami?
Pero lo mejor viene en el párrafo siguiente
“El Presidente se encuentra en una situación estacionaria en relación con la descrita en el más reciente reporte cuando se informó sobre la insuficiencia respiratoria que enfrenta el Comandante Chávez como consecuencia de una infección pulmonar sobre venida en el curso del post operatorio. El tratamiento viene siendo aplicado en forma permanente y rigurosa, y el paciente lo está asimilando”.
Es decir, Chávez está igualito. Ni mejor ni peor. El comunicado sobre la evolución de la salud del mandatario se limita a decir que esta no evoluciona, ni para bien ni para mal. Es un informe para decir que no hay nada que decir. Si acaso una palabrita de consuelo indefinida el paciente esta “asimilando” el tratamiento. La diferencia entre asimilar y mejorar queda a la imaginación de los lectores. Si hay una “situación estacionaria” no hay mejoría.
Pero lo más interesante que, como en el libreto de una telenovela, esta información oficial es la que mejor se ajusta a los objetivos que en los últimos días ha estado enfatizando la cúpula de mando chavista, y que se resume en una palabra: inmovilismo. El 10 no pasará nada, será un día como otro cualquiera, en Venezuela no pasa nada y a Chávez no le ocurre nada nuevo: todo está igual y seguirá igual. Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Lo demás del comunicado son otras cuantas paletadas de retórica y una reiteración del “compromiso de mantener informado al pueblo venezolano” que se reitera y se reitera pero no se cumple.
Al final, un toque represivo, que no tiene razón de ser alguna en un documento que supuestamente está destinado a informar sobre la salud del presidente:.
“El Gobierno Bolivariano felicita a las y los estudiantes, a las maestras y maestros, a las trabajadoras y los trabajadores de la educación, y los padres, madres y representantes por el reinicio de clases en este año escolar 2012-2013.
Asimismo agradece a las empresas del sector agroalimentario que acudieron a una Reunión de Trabajo con el Vicepresidente Ejecutivo y ministros del Gabinete para articular esfuerzos contra el acaparamiento y la especulación, y reitera su compromiso por garantizar el suministro estable de productos de primera necesidad para el pueblo venezolano”.
Estos dos párrafos son típicos de lo que por décadas vienen escuchando los cubanos, algo que reitera que el modelo cubano avanza en Venezuela y que Maduro no se limita a ser el delfín de Chávez sino es también la ballena de los hermanos Castro. Esto para estar a tono con tantos llamados a la fe cristiana que se escuchan en Venezuela por estos días. El cristianismo equiparaba a la ballena con el diablo; sus fauces son las puertas del infierno, y su vientre es el infierno.
Que cada día que pasa la situación en Venezuela se parece más a lo que ha ocurrido y ocurre en Cuba es algo que no por repetido parece ser asimilado a plenitud por los venezolanos. Luego no digan que no les han llovido las advertencias.
En estos momentos la oposición venezolana parece haber perdido la batalla por la legalidad, porque el mando chavista ha decidido echar a un lado hasta el simulacro legal y convertir la victoria de uno en el mandato impuesto de otro. Nadie ha votado por Maduro o por Diosdado Cabello para la presidencia. Esta semana se cumple un mes que Chávez fue operado, y solo el fanatismo o la conveniencia hace que algunos afirmen que volverá a gobernar. ¡Chávez vive!. Pero esa vida solo lo es tal por los signos de admiración de la frase. Vive por consigna y no puede escapar a ella. Cuando se llega a la realidad lo más que se puede afirmar es que Chávez apenas vive.
Así que ya es hora que la oposición venezolana deje a un lado al casi fantasma y se enfrente con los que están muy vivos: aquellos que tienen el poder y no van a soltarlo de forma fácil.

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