jueves, 21 de febrero de 2013

Chávez no mejora



La última noticia sobre la salud del presidente venezolano incrementa la percepción de que el mandatario no solo no mejora sino que ha empeorado tras su regreso a Venezuela.
El Gobierno de Venezuela ha informado este jueves a través de un comunicado de que el presidente, Hugo Chávez, todavía padece una “insuficiencia respiratoria” y de que “su tendencia no ha sido favorable”.
“La insuficiencia respiratoria originada durante el proceso post-operatorio persiste, y su tendencia no ha sido favorable, por lo cual continúa siendo tratado”, ha dicho el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, en la televisión y la radio públicas.
Si bien, ha subrayado que el líder bolivariano “sigue con el tratamiento médico de base, sin que se hayan presentado efectos adversos significativos hasta el momento”.
Uno de los problemas que enfrenta el gobierno chavista es que está atrapado en un círculo vicioso de eufemismos y verdades a medias, o quizá sería mejor decir a tercios u octavos. No se puede hablar todos los días de “la condición de dignidad” de Chávez, enfatizar que el mandatario está “dando una batalla por la recuperación sin abandonar su competencia”, como ha dicho el canciller Jaua, y al mismo tiempo ni siquiera identificar el cáncer que padece Chávez. Es una mala táctica y una pésima estrategia: la verborrea no logra sustituir a la censura. Cada vez que se ha empleado el recurso, el resultado ha sido el fracaso. Al final el resultado siempre es el mismo: se termina en la burla  cotidiana, o lo que es peor: en el escarnio público. El respeto a la vida de cualquier ser humano y el terrible padecimiento que sufre Chávez han evitado hasta el momento que el desprestigio informativo del Gobierno venezolano se convierta en chanza, pero lo que no ha podido impedir es la falta de credibilidad.
Lo peor, para los chavistas e incluso para el propio país, es que el vicepresidente designado y gobernante en funciones es quien mayor exagera en servilismo: “El comandante Chávez, como siempre, conociendo la maldad infinita de la derecha corrupta que hay en Venezuela, de la derecha antipatria…”.  Tras el regreso de Chávez, Maduro subrayó que Venezuela “está llena de amor, de alegría” por tener la presencia en el país del Presidente, ingresado en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. También expresó que “esta derecha, además de corrupta y neoliberal, no tiene sentimientos mínimos humanos de compasión y solidaridad, solamente expresiones irrespetuosas”. 
Esta verborrea llena de adjetivos baratos no conduce a parte alguna. En primer lugar, ni en las situaciones de guerra da buenos resultados el mentir de forma tan descarada. En segundo, es un recurso típico de dictadores y totalitarios. Pero en tercero, y más importante, cuando se adopta esa táctica el repetir mentiras a diario se deja en manos de un portavoz.

Por ejemplo, durante la Guerra de Iraq hubo un personaje, el ministro de Información Mohammed Saeed al-Sahhaf que se hizo famoso por sus partes de Guerra en lenguaje grandilocuente, en que enfatizaba las supuestas victorias del ejército de Sadam Husein mientras la realidad era que las tropas estadounidenses avanzaban sin mayores obstáculos. El ministro se hizo célebre mundialmente, pero solo como objeto de burla. Después de la Guerra, y tras ser capturado por las tropas de EEUU, fue liberado y ahora vive con su familia en los Emiratos Árabes. Nadie lo recuerda.
Más que un gobernante en funciones, Nicolás Maduro recuerda a ese insignificante personaje, al que una circunstancia momentánea dio a conocer en todo el mundo, para luego ser pronto olvidado.
En la actualidad Venezuela vive un momento de expectativa, que obligará a una definición entre una dictadura en su forma más cruda o un gobierno que al menos se fundamente en un proceso electoral, que aunque no perfecto en el orden democrático le brinde cierta credibilidad interna y externa.
La prueba más inmediata que enfrenta el limbo gubernamental chavista es el reto planteado por un grupo de estudiantes de distintas universidades del país, en el marco de la llamada Operación Soberanía, que ha exigido al gobierno que aclare la condición de salud en la que se encuentra Chávez y si está o no en capacidad para gobernar. El grupo ha advertido que de no recibir respuesta se presentarán este lunes en las puertas del Hospital Militar. La realidad es que la situación venezolana está lejos de avanzar hacia la estabilidad política, económica y social.

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