lunes, 11 de febrero de 2013

Los comentarios y el “melting pot”



Los diarios El Nuevo Herald y The Miami Herald han adoptado la política de que, para comentar sobre los artículos e informaciones, hay que tener una cuenta en Facebook, con el fin de utilizarla como forma de identificación. Es una medida adecuada y necesaria desde hace mucho tiempo.
Por años, tanto los que escriben como quienes leen El Nuevo Herald ⎯y a partir de ahora voy a referirme solo a la experiencia en este periódico⎯ han tenido que soportar a una banda de ineptos, incapaces de entender lo que leen y menos aún de escribir con certeza, que han llenado los comentarios a los artículos con insultos, mentiras y el lenguaje más soez posible. Todo ello amparado en el anonimato.
Estas personas no han leído los trabajos ⎯cuando lo han hecho, porque en muchos casos no han pasado de la primera oración o simplemente se han limitado a responder a otro comentarista⎯ en busca de información sino han acudido a las páginas en internet tras el entretenimiento, que en muchas ocasiones se resume en el insulto, la burla y la amenaza. Son “lectores” de los cuales es muy difícil sentirse orgulloso, ni la publicación, ni el periodista.
El anuncio de la medida también ha venido acompañado de comentarios de este tipo, en un intento final de aprovechar el tiempo antes de que entre en vigor la nueva norma.
Quienes han escrito estos comentarios son unos pocos, que se repiten incesantes en un gesto destinado a la queja y el reproche, porque sienten que han perdido la impunidad que siempre les permitió mentir u ofender sin esperar consecuencia alguna por hacerlo. En este sentido, lo que más llama la atención es tanto el miedo a ser “demandados” como el reclamo de que, a partir de ahora, no podrán ser sinceros.
Los comentaristas más burdos recurren al argumento de que la tiranía castrista se enterará de lo que dicen, que tienen familia en Cuba y que tendrán encima tanto al G2 como al FBI. ¿De verdad se creen tan importantes? ¿Se fueron de Cuba para seguir viviendo en las sombras? Porque lo interesante de este grupo de comentarios no es que puedan servir para la elaboración de un sainete, eso hace tiempo se sabe, sino que son una muestra de una incapacidad total para vivir en democracia, y en específico para comprender a esta nación. Constituyen una muestra de inadaptación total, y ello es lamentable, ya que precisamente una de las causas mas esgrimidas para la salida de Cuba es la necesidad de poder vivir en una sociedad democrática.
¿Y qué ocurre cuando se vive en una sociedad democrática y no se aprovechan tanto las libertad como la responsabilidad que implican? Al final, lo que reclaman este grupo reducido de comentaristas es la libertad total y la irresponsabilidad absoluta. Y eso no es siquiera “libertinaje”, esa palabra tan socorrida en Miami cuando alguien trata de tener la última palabra y que el otro se calle. Eso es simplemente locura.
Así que después de todo al parecer es necesario el poner en práctica cursos de ciudadanía, que no se limitaran a repetir los nombres de los presidentes y senadores, sino que realmente inculcaran el significado de la democracia. La duda es, por supuesto, si gente con un comportamiento como el descrito es los párrafos anteriores lo van a aprender.

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