martes, 30 de abril de 2013

Quienes piden mantener a Cuba en lista de países que apoyan el terrorismo



Tres congresistas cubanoamericanos han solicitado al Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, que Cuba no sea eliminada de la lista de países que apoyan el terrorismo.
“Junto con Mario Díaz-Balart y Albio Sires, hemos enviado al Secretario de Estado John Kerry una carta pidiéndole que mantenga a Cuba en la lista de estados que apoyan el terrorismo”, dijo la congresista Ros-Lehtinen en el Doral, una ciudad que pertenece al condado Miami-Dade, de acuerdo a una nota publicada en El Nuevo Herald.
 “La razón que citamos es porque sabemos sobre el caso del derribo de los aviones de Hermanos al Rescate, aviones sin armas que estaban en misión humanitaria, y que Fidel y Raúl Castro ordenaron el derribo de esos aviones. También sabemos que Cuba le ha dado refugio a más de 70 prófugos de la justicia estadounidense y solo la semana pasada una ex funcionaria del Departamento de Estado fue acusada de espionaje contra Estados Unidos”, agregó la congresista.
En la carta los legisladores también consideran otras razones, que a su criterio hacen que la presencia de Cuba en la lista sea indispensable, entre ellos que Cuba alberga a miembros de la organización terrorista vasca ETA y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y ofrece “santuario” a fugitivos de la Justicia estadounidense, incluyendo a Joanne Chesimard, acusada de matar a un policía estatal en Nueva Jersey.
También recordaron que una exempleada de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, en inglés), Marta Rita Velázquez, fue acusada por EEUU de conspirar para cometer espionaje al ayudar a reclutar a Ana Belén Montes para que espiara para el Gobierno cubano.
“Ninguna evaluación de la verdadera naturaleza de la dictadura en Cuba estaría completa sin examinar la brutal represión del régimen contra activistas pro-democracia y cualquiera que intente penetrar el bloqueo de información del régimen”, agregaron.
Los legisladores citaron ejemplos de informes sobre una escalada de la represión en los últimos meses contra las Damas de Blanco, periodistas independientes, líderes religiosos, artistas y muchos otros.
Los congresistas deben ser apoyados en su caracterización del régimen cubano como un sistema totalitario. Dictadura, tiranía, totalitarismo son conceptos que, pese a sus diferencias, pueden ser empleados a la hora de caracterizar la forma en que se ejerce el poder en la isla. Es algo mucho peor que un gobierno autoritario. Es un control total sobre la vida de los ciudadanos, que pese a ciertos cambios ocurridos en los últimos años —que por otra parte no hay que dejar de reconocer— aún domina por completo la vida de sus ciudadanos, no respeta los derechos humanos y no permite la democracia.
Sin embargo, la determinación de si un país esté regido por un gobierno democrático o por cualquier forma de régimen dictatorial no es lo que determina la permanencia de esa nación en la lista. Por ejemplo, no aparecen Arabia Saudí, China y Pakistán, que sobre todo en este último caso existen muchas razones para que se encuentre en la lista más que el caso de Cuba.
No es una lista de naciones que sufren dictaduras, sino de países que se ha verificado apoyan el terrorismo. En la actualidad, Cuba no cumple ese requisito.
La mayoría de los argumentos que aparecen en la carta de los legisladores caen de lleno en una clasificación de sistema totalitario, pero no guardan razón alguna con el apoyo al terrorismo internacional. Otros simplemente hacen referencia a hechos del pasado. En lo referente a miembros de ETA, muchos de los cuales —aunque no todos— se encuentran en Cuba por un acuerdo realizada cuando el gobierno de Felipe González, llama la atención la falta de reclamo en ese sentido por parte del gobierno de España, tanto el anterior como el presente.
Podría calificarse de ridícula la mención a las FARC, cuando en este momento se llevan a cabo, precisamente en Cuba, negociaciones entre la guerrilla y el gobierno colombiano.
En este sentido, uno de los argumentos de mayor peso es la presencia en la isla de fugitivos de la justicia estadounidense, pero se trata de casos ocurridos en el pasado, algunos de ellos que ni siquiera caen en la definición actual de terrorismo, y no de miembros de grupos que en representen una amenaza presente al suelo estadounidense. Nada de lo anterior excluye la necesidad de buscar una solución al respecto ni de intentar que la justicia alcance a los culpables, pero utilizar esto para justificar la presencia de Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo despierta la sospecha de recurrir a un pretexto.
En una información aparecida en The Hill se mencionaba que la congresista Ros-Lehtinen le había dicho a la publicación que eran cuatro los legisladores que participaban en la carta, e incluía el nombre del legislador Joe García. De ser cierto lo publicado en The Hill, hay que felicitar a García por esta muestra de independencia de criterio.
Contrario a lo que pueden pensar algunos, la exclusión de Cuba de la lista no es una muestra de debilidad y tampoco una concesión al régimen de La Habana. Es todo lo contrario, una señal de fortaleza y seguridad. La amenaza terrorista es algo demasiado serio para ser utilizada en un rejuego político.

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