domingo, 28 de julio de 2013

La prensa oficial cubana y la celebración de aniversario coreano



Corea del Norte ha conmemorado el 60 aniversario del armisticio que detuvo una guerra que causó más de 2.5 millones de millones de muertos y de la cual aún no se ha alcanzado un acuerdo de paz.
Como siempre, Pyongyang celebró el hecho según la mejor tradición estalinista: un gran desfile militar y un enorme despliegue de propaganda, con miles de soldados, tanques, misiles, aviones y helicópteros. Al igual también que los desaparecidos líderes soviéticos, su padre y su abuelo, el actual gobernante, Kim Jong-un, saludó a las tropas y sonrió a las masas. A su lado estaba un invitado de excepción: el vicepresidente chino, Li Yuanchao.
Pekín supo medir las distancias. Li Yuanchao es considerado el número ocho en la estructura de liderazgo del país, pero al mismo tiempo es el más alto funcionario chino en visitar Corea del Norte desde que el joven Kim Jong-un asumiera el poder en diciembre de 2011.
El vicepresidente chino Li Yuanchao instó el pasado jueves a Pyongyang a recuperar el diálogo sobre su desnuclearización, durante una reunión bilateral con el líder Kim Jong-un. Corea del Norte y China, cuyas relaciones pasan por una aparente etapa de enfriamiento, mantienen una alianza ideológica e histórica que se remonta a la Guerra de Corea, en la que ambos unieron sus fuerzas contra el bloque formado por Corea del Sur, EEUU y otros 15 países de la ONU entre 1950 y 1953.
Por parte de Corea del Norte, una intención que se repite una y otra vez: realizar un alarde de fuerza. Se considera que fue el mayor desfile militar en la historia del país.
Gracias a esas coincidencias de la historia, la firma del armisticio ocurrió un 27 de julio, un día después del asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Cuba. Recordar esas similitudes numéricas era lo. menos que le interesaba a La Habana, en momentos en que un buque norcoreano con equipo bélico cubano se encuentra detenido en Panamá y el gobierno cubano ha decidido mantener un bajo perfil respecto al hecho.
Así que los periodistas cubanos han tenido que hacer filigranas, bordear la noticia y pasar de puntillas: no podían dejar de mencionar la celebración de un aliado, pero al mismo tiempo tenían que omitir toda referencia militar.
El sábado 27 el periódico Granma publicó una pequeña nota con este título: Corea Democrática conmemora el aniversario 60 del fin de la guerra.
La nota señala en su encabezamiento: “El presidente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-Un, rindió tributo este viernes a los héroes de la guerra de liberación de la Patria conducida por el histórico líder Kim Il Sung, durante una ceremonia en el Cementerio de los Mártires del Ejército Popular, en las afueras de esta ciudad”.
Para comenzar, desde el título abunda el error y la imprecisión en la información de Granma.

No se celebra el “fin de la guerra”. De hecho, Pyongyang afirma que el país está en pie de guerra. Lo que se firmó hace 60 años fue una tregua, un cese o suspensión del fuego.
Otra imprecisión es que Kim Jong-un no es exactamente el presidente de Corea del Norte, ya que este cargo pertenece aún a Kim Il-sung, que es el Presidente Eterno del país, no importa que esté muerto.
En esa jerigonza particular del país asiático, suceden las muertes pero los cargos se mantienen.  Es por eso que cuando en 2011 falleció Kim Jong-il, el hijo de Kim Il-sung, fue declarado Secretario General Eterno del Partido del Trabajo de Corea (PTC) y Presidente Eterno del supremo órgano militar del país, por lo que su hijo y sucesor, Kim Jong-un, ha tenido que conformarse con el cargo de Primer Secretario del Partido y Primer Presidente del Consejo Nacional de Defensa. La eternidad reducida a un nombramiento, unas pocas palabras.
Es por este galimatías norcoreano que muchos medios de prensa optan por la palabra “líder” al referirse a Kim Jong-un, un recurso periodístico muy a mano cuando se categoriza en función del poder que se ostenta y no del cargo que se tiene.
Por otra parte —y esto resulta lo más importante a destacar—, la información no menciona el desfile militar, el acto más importante de la celebración.
De igual forma, al día siguiente, Juventud Rebelde eludió toda referencia al desfile de tanques, misiles y tropas, y limitó las actividades a una especie de “feria de las flores”.
El texto del domingo 28 en Juventud Rebelde lleva este título: Flores para líderes históricos norcoreanos Kim Jong Il y Kim Il Sung.
La información, procedente de la agencia de noticias Prensa Latina, dice en su primer párrafo:                               
“La Casa de Exposición de las Flores Kimjongilia y Kimilsungia mostró hoy al pueblo norcoreano decenas de arreglos alegóricos al aniversario 60 del fin de la guerra (1950-1953) y en homenaje a los líderes Kim Jong Il y Kim Il Sung.”
“Los montajes recuerdan al público asistente a los pabellones de la Casa, la victoria nacional sobre los invasores extranjeros y los avances de la revolución norcoreana en sectores sensibles de la sociedad, explicó a Prensa Latina la oficial de la unidad 963 del Ejército Popular, So Un A”.
Eso de los “avances” en “sectores sensibles de la sociedad” es digno de figurar en cualquier libro que trate de las formas más burdas de distorsión y propaganda, pero aquí también ocupa un segundo lugar ante el principal objetivo manipulador del cable de Prensa Latina: omitir que el régimen norcoreano se fundamenta en su poderío bélico, y que lo único que le interesa es mantener los privilegios de la cúpula militar.
La prensa oficial cubana continúa dando muestras de servilismo y engaño. ¿Alguien habló de cambios?


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