viernes, 19 de julio de 2013

Raúl Castro, Snowden y las armas




La analista Anya Landau French formula una importante pregunta, con relación al buque norcoreano con armas de Cuba detenido en Panamá: ¿si Raúl Castro no le brindó refugio Edward Snowden, debido a que no estaba interesado en una actitud antagónica frente a Estados Unidos, por qué el envío de armas —sean cubanas o no— hacia y a través de Corea del Norte? Con seguridad los cubanos comprenden lo sensible que resultan para Washington los asuntos relacionados con Corea del Norte, con independencia de si comparten esa opinión o no.
Responder a esta pregunta puede resultar relativamente sencillo. Ahora, justificar la respuesta es realmente complejo.
Raúl Castro comprendió que en el caso de Snowden hay mucho que perder y nada que ganar. Él es ajeno a la frivolidad de su hermano mayor, que en otra época hubiera acogido al exanalista de inteligencia solo a cambio de los titulares mundiales. Tampoco el gobierno de La Habana necesita presentar credenciales de antiimperialismo, de las que carece Maduro. Para Cuba, Snowden lo único que significa es “un presente no deseado”, como lo caracterizó el presidente ruso Vladimir Putin. ¿Para qué traerlo si nadie ha depositado el paquete en la Plaza de la Revolución?
Snowden no es importante para La Habana, el material bélico retenido en Panamá sí. ¿Por qué? Esta es la parte difícil.
En primer lugar hay que desestimar que dicho material sea necesario para salvaguardar la soberanía cubana. Cuba es una isla en el Caribe. No tiene ni el temor ni el pretexto de las fronteras terrestres. No es Bolivia ni es Chile. Ni Venezuela y Colombia. Tener una preparación militar adecuada contra quién. ¿República Dominicana? Quizá la “poderosa aviación” del vecino Haití.
El único país que en la zona cuenta con poderío más que suficiente para acabar con las defensas militares del Gobierno cubano ya se sabe cual es. Y esa nación es precisamente su mayor garantía de Paz.
Por décadas Estados Unidos no ha mostrado el menor interés de atacar militarmente a Cuba, no por la capacidad defensiva de las tropas cubanas sino por el problema que significaría una situación de inestabilidad a noventa millas de sus costas y con casi dos millones de cubanos o de ciudadanos de origen cubano viviendo en su territorio actualmente.
Así que, desestimada la necesidad de defensa nacional, se abren entonces dos alternativas.
La primera se ha señalado desde el primer momento, y es que el material no estaría siendo trasladado a Corea del Norte para ser reparado, sino como parte de una operación de venta.
Aquí la pieza fundamental a investigar es el radar para la familia SA-2 de misiles tierra-aire.
Los misiles SA-2 son muy viejos, ya que salieron al mercado por primera vez a principios de la década de 1960. Desde entonces fueron modernizados en varias ocasiones. Sin embargo, un SA-2 iraquí derribó un avión estadounidense F-15E en 1991.
La red de defensa aérea norcoreana es una de las más densas del mundo, pero está compuesta por equipos obsoletos, según el grupo de inteligencia militar Jane's Intelligence IHS, que estima que “en particular sus baterías de misiles tierra-aire SA-2, SA-3 y SA-5 son ineficaces en el entorno de guerra electrónica moderna”.
"Es posible que esto estuviera siendo enviado a Corea del Norte para actualizar sus capacidades de defensa antiaérea de vuelos de elevada altitud", dijo Neil Ashdown, analista de inteligencia militar. Jane's también indicó que el equipo pudiera haber sido enviado a territorio norcoreano para ser puesto al día.
Este es el punto que precisamente los expertos estadounidenses y de Naciones Unidas van a tratar de aclarar.
No se espera la llegada a Panamá hasta el 5 de agosto de los expertos del Consejo de Seguridad de la ONU, quienes identificarán oficialmente el material bélico y determinarán si violó las sanciones de la ONU a Corea del Norte, de acuerdo a una información de El Nuevo Herald.
La segunda alternativa es que en verdad el armamento fuera enviado por Cuba para ser actualizado. En este caso, más que el temor ante una posible invasión o la necesidad de un reforzamiento de las defensas del país lo que estaría actuando es un interés en complacer a la cúpula militar. De ser así, lo más importante a destacar es que esa cúpula no se contenta solo con la participación en empresas comerciales y en ser uno de los principales gestores de la economía nacional, sino que considera necesario el mantenimiento de unas fuerzas armadas relativamente poderosas a su cargo.
Aunque la capacidad bélica de Cuba ha disminuido considerablemente tras la desaparición de la Unión Soviética, todavía el país cuenta con unas fuerzas armadas que van mucho más allá de la necesidad real de la nación para su protección.
Se estima que Cuba tiene unas 25 baterías antiaéreas SA-2, desmontadas de sus portadores en años recientes y montadas en tanques soviéticos T-55 para hacerlas más fáciles de transportar y menos susceptibles a ser atacadas. Corea del Norte también cuenta con numerosas baterías antiaéreas SA-2.
Cuba tiene además entre 330 y 550 misiles balísticos Hwansong 5 y 6, hechos en Corea del Norte y con rangos de 200 a 430 millas, así como 65 misiles 9K52 Luna-M de fabricación soviética con un rango de menos de 150 millas. Ambos sistemas de misiles son viejos, pero pueden transportar ojivas químicas y nucleares, de acuerdo a una información aparecida en El Nuevo Herald.

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