viernes, 16 de agosto de 2013

Decadencia soez y homofóbica



La táctica que está utilizando el régimen poschavista no es nueva, y lo que más destaca es su decadencia ideológica; si es que en algún momento se ha podido señalar como un conjunto de ideas la mezcolanza —primero de patriotería y disparate, ahora de superstición y oscurantismo— que constituye el decir del fallecido Chávez y el vividor Maduro.
Los recursos son viejos: el insulto y la vejación como arma; la divulgación de mentiras que en ocasiones se apoyan en elementos aislados de verdad, pero que en su totalidad presentan un panorama falso; la visión desplazada que deforma la perspectiva de conjunto y la demonización del enemigo. Sólo que ahora están reducidos a sus elementos más simples.
El ataque, que estaba dirigido fundamentalmente contra un aparente enemigo de clase, ha pasado de la vocinglería política al escarnio y la violencia. La personalidad del enemigo, que se diluía en su supuesta permanencia a un grupo social, se reduce ahora a la injuria. Todo con el objetivo de implantar un terror que apunta hacia el exterminio y la segregación.
El método ha sido utilizado una y otra vez. De forma similar y diversa el comunismo y el fascismo habían empleado el mismo recurso, y con anterioridad los imperios coloniales y esclavistas, aunque con distintos argumentos.
Con el pretexto de luchar contra la corrupción, el actual gobernante venezolano, Nicolás Maduro, lo que busca es acabar con la oposición, al tiempo que lava un poco la cara profundamente delictiva de su régimen.
Maduro anunció el lunes de esta semana que iba a solicitar una emergencia “constitucional” y “nacional” para luchar contra la corrupción y “poderes especiales” para iniciar un proceso de reforma de las leyes para atender el problema.
“Voy a llamar a una emergencia constitucional en la lucha contra la corrupción, contra las mafias, contra el narcotráfico, contra los contrabandistas del poder político”, dijo Maduro en cadena de radio y televisión.
El jueves volvió a referirse al tema, y especificó que entre sus planes se encuentra el llevar a cabo algunas reformas legales que permitan llevar al nivel de pena máxima de 30 años de prisión los delitos de corrupción.
No estaría mal que Maduro se dedicara a enfrentar la corrupción, si esa fuera su verdadera intención. Tampoco es secreto, ni algo nuevo, que el problema se ha extendido y profundizado en Venezuela.
Corrupción en grande
La revista The Economist ha destacado como importantes funcionarios del régimen bolivariano desde hace años le roban al erario.
The Economist señala, por ejemplo, que la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) creó empresas fantasmas para simular exportaciones, con el objetivo de que algunos funcionarios, aliados con algunos empresarios, robaran una cifra que, solo el año pasado pudo rondar los $20,000 millones, un tercio del total de fondos
Lo que llama la atención es que los datos fueron suministrados no por la oposición venezolana, sino por la presidenta del Banco Central de Venezuela (BCV), Edmée Betancourt, y por Jorge Giordani, ministro de Planeación.
¿Cuál fue la reacción de Maduro? Destituir a Betancourt. A dedo la nombró y a dedo la quitó.
Betancourt llevaba sólo tres meses y medio en la presidencia del BCV, pero por la denuncia de las empresas fantasma creadas en Cadavi, el gobernante la sacó del cargo.
Lo curioso es que Maduro fue el que la nombró, sin la intervención del congreso venezolano, y después pidió a la Asamblea Nacional (AN) que ratificara su decisión por escrito. De igual modo, nombró al economista Eudomar Tovar como nuevo presidente del Banco Central de Venezuela. Lo paradójico es que ninguno de los dos altos cargos está libre de sospecha de corrupción, según publica el diario español ABC.
A Betancourt se le vincula con escándalos de corrupción cuando fue presidenta del Banco Nacional de Desarrollo (Bandes) y manejó el Fondo con los chinos. También fue ministra del Poder Popular para el Comercio durante el gobierno de Chávez, antes de que Maduro la designara como presidenta del BCV, el pasado 30 de abril. Por su parte, Eudomar Tovar ejercía como primer vicepresidente del BCV, hasta marzo de este año, cuando fue designado como presidente de Cadivi.
La lucha contra la corrupción ha provocado algunas bajas entre las filas del chavismo.
El Gobierno ha anunciado el encarcelamiento de funcionarios fiscales e incluso se ha actuado contra dirigentes chavistas como Luis Enrique Gallardo, hasta el año pasado gobernador del estado Guárico.
Un funcionario de Cadivi, William Rojas Graterol, fue detenido el 24 de julio en el estado Yaracuy, por su presunta responsabilidad en la creación de empresas fantasmas para obtener divisas de manera fraudulenta desde el año 2010 hasta 2013.
Han sido encarceladas unas 64 personas en las últimas tres semanas, informó la fiscal general Luisa Ortega Díaz.
Entre los detenidos están Carlos Sánchez Atencio, jefe del Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria de la terminal portuaria del estado costero de Vargas, encausado por legitimación de capitales y asociación para delinquir; Tryno Martínez Calderón, director nacional de Inspección y Fiscalización del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, procesado bajo cargos de extorsión y porte ilícito de un arma de fuego.
Maduro dijo el jueves que como parte del plan de combate a la corrupción se están desarrollando investigaciones sobre un nuevo grupo social de ricos, a los que llama “boliburgueses”, a los que acusa de haber ganado grandes fortunas en los últimos años gracias a lucrativos negocios con el Estado.
“Hay varias líneas de investigación... porque no vamos a permitir el surgimiento de una boliburguesía”, indicó el mandatario al reconocer que no permitirá que ese grupo surja dentro de la revolución porque representa el “metabolismo diabólico del poder político del capital”.
Sin embargo, los principales beneficiados de la corrupción, quienes están más metidos en “el negocio”, hasta el momento se encuentran a salvo. Y el primer nombre que sale a relucir siempre, cuando se toca el tema, es el de Diosdado Cabello, presidente de la AN, de quien se afirma que ha acumulado una gran fortuna. Pero Cabello no está en las listas de los acusados sino en las filas de los acusadores.
Más allá del encarcelamiento de figuras menores del chavismo, el Gobierno está utilizando la lucha contra la corrupción como un pretexto para intensificar sus ataques contra los opositores.
Henrique Capriles desestimó el martes que Maduro quiera llamar a una emergencia constitucional, y pida poderes especiales, para realmente combatir el manejo irregular de fondos públicos.
“A ustedes no les parece raro que, cuando estaba el presidente Chávez, nunca abrieron este debate, y ahora hasta declararon emergencia nacional para evitar la corrupción en la administración pública. Ahora piden superpoderes y crean estas cortinas de humo para poder repartirse el botín entre ellos mismos”, indicó Capriles al rechazar las acciones que han emprendido las autoridades contra algunos partidarios de su organización política.
El Gobierno anunció una investigación a miembros del partido de Capriles, Primero Justicia (PJ), luego de denuncias de eludir el pago de impuestos y legitimación de capitales presentadas por diputados socialistas en la AN.
A finales del mes pasado, la mayoría oficialista de la AN le retiró la inmunidad al diputado opositor Richard Mardo para abrirle el camino a la Fiscalía General para investigarlo por los delitos de defraudación tributaria y legitimación de capitales.
El oficialismo ha acusado a Mardo, quien se ha declarado inocente, de incurrir en hechos de corrupción, a pesar de que el diputado nunca ha manejado fondos públicos desde que fue electo en 2010.
Las autoridades ordenaron el 7 de agosto la detención y el allanamiento de la vivienda de Oscar López, director de despacho de la gobernación del estado central de Miranda, que dirige Capriles.
Las autoridades no han informado sobre el proceso iniciado contra López, quien aún no ha sido detenido.
El régimen poschavista dio un paso más el miércoles 14 de agosto.
Cabello calificó a Capriles de “asesino” y “fascista”, y aseguró que el opositor está “inmerso en la mayor corrupción”.
En una sesión en que el oficialismo aprobó una declaración contra el partido de Capriles, al considerarla una fuerza “corrupta”, Cabello acusó a los miembros de esa agrupación de estar “podridos”.
“Todo a su debido tiempo, todo a su debido tiempo, nosotros no nos vamos a desesperar pero el brazo de la justicia va a llegar a un asesino fascista como Capriles Radonski, tengan la certeza de que es así”, amenazó Cabello.
La mayoría chavista en la Asamblea acusó al partido de Capriles de financiarse de forma ilegal y practicar el narcotráfico, la prostitución y la trata de blancas.
El oficialismo también se refirió a supuestos actos de corrupción de Óscar López, al que calificó como “el zar de las finanzas de Primero Justicia” y le acusó de liderar una red de prostitución con la anuencia de Capriles. También dijeron que mostrarían fotos que supuestamente probaban las acusaciones.
Sin embargo, los chavistas han cancelado en dos ocasiones la presentación de las pruebas de supuesta trata de blancas y prostitución ante el Ministerio Público.
Lo que sí hicieron ese día en la Asamblea fue aumentar el tono soez y la vulgaridad.
Un diputado oficialista cuestionó la orientación sexual de Capriles y de López.
Las fotos que alardearon mostrarían se redujeron a dos fotografías de López. En una de ellas estaba vestido de mujer. En otra abrazaba a otro hombre.
Durante la sesión legislativa, el diputado oficialista Pedro Carreño lanzó este comentario dirigido a  Capriles: “Responde homosexual, acepta el reto maricón... acepta el reto. Hay que ser serio”.
Carreño además invocó un supuesto expediente policial donde Capriles habría sido sorprendido realizando “sexo oral” en un espacio público en 2000.
Carreño luego explicó que su arremetida contra Capriles se debió a que éste lo acusó en Twitter de que fue separado de las fuerzas armadas por “corrupto”. Por su parte, el gobernador no respondió a un tuit enviado el 9 de agosto por Carreño, que decía: “Mira Vago te lanzo un RETO: Si en un mes presentas una prueba yo renunció a la Diputación y si no tú renuncias a la Gobernación!”.
Reputación e insultos
La aparente lucha contra la corrupción se ha trasladado a los intentos de destruir la reputación personal de los adversarios políticos.
No se trata de la “acusación” de homosexualidad.
Al respecto Capriles ha dicho que “si yo fuera homosexual, lo asumiría con orgullo a los cuatro vientos”.
Por su parte, en una entrevista transmitida por el canal de noticias Globovisión, Carreño pidió disculpas por referencias a los homosexuales y aclaró que “el problema no es la inclinación sexual (de sus adversarios), es que tienen una vida oculta”.
“Allí hay acciones que nosotros respetamos. Si una persona es homosexual es su responsabilidad. Dentro del polo patriótico (el oficialismo) también hay diversidad (de orientación) sexual”. Pero el partido opositor Primero Justicia y Capriles “tiene una doble cara”, insistió.
Maduro también se vio precisado a una respuesta: “Jamás he sido ni seré homofóbico. La revolución ha reivindicado el respeto al ser humano”, afirmó la tarde del miércoles con la bandera del arcoíris sobre un hombro y acompañado de gais y lesbianas.
Sin embargo, de inmediato continuó en la insidia contra Capriles y López: “El despacho de un gobernador se ha utilizado para prostituir jóvenes”, aseguró.
Al reducir el debate —e incluso la acción política— a declaraciones infundadas y ataques sin pruebas contra la conducta de alguien, lo que se busca es sentar las bases para desprestigiarlo y así convertirlo en más vulnerable.
No es curioso ni una relación casual, que durante el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso, a los cubanos que querían abandonar la isla se les gritaba precisamente “maricón” a los hombres y “puta” a las mujeres.
En Venezuela se repite ahora lo que ya pasó en Cuba y ocurre todavía en la isla: una deformación del lenguaje con objetivos totalitarios.
Por lo general esta deformación ocurre de dos formas. La abstracción sirve como un medio para despersonalizar y tergiversar las palabras. Por ejemplo, en Cuba se hablaba de la “liquidación” de la explotación, el “ajusticiamiento” de los traidores y la “recuperación” de las propiedades del “pueblo”. Al mismo tiempo, se deshumaniza a los opositores: “gusanos”, “escoria” y ``parásitos'' en Cuba; “perros rabiosos del capitalismo” en China y “vampiros”, “bastardos” y “piojos” en la desaparecida Unión Soviética.
En Venezuela se asiste en la actualidad no a una radicalización del proceso, desde el punto de vista ideológico, sino a la mentira y la represión en aumento. La ideología ya no aspira a ser doctrina; se limita a ser distracción a la fuerza.
Antes de poder arrestar a Capriles, el gobierno de Maduro intenta por todos los medios de manchar su reputación, llevar a un cuestionamiento de su trayectoria. En fin, poder insultarlo con impunidad como un primer paso para acciones más drásticas. Y no van a cesar en su empeño.
Fotografía: Pedro Carreño.

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