domingo, 29 de septiembre de 2013

Breaking news: ¡Los niños de Miami leen periódicos!



En su penúltima columna en el Diario Las Américas, Jaime Bayly anunciaba que estaba muriéndose. Que se está muriendo Bayly no debe asombrar a nadie: él mismo lo ha dicho varias veces, durante varios años. No es la crónica de una muerte anunciada. Es el anuncio de una muerte repetida. A mi todo eso me parece que es imitar a Woody Allen (hay una conexión entre las dos últimas columnas de Bayly y es Hannah and Her Sisters), pero llegará el día en que se muera y podrá decir: Se los había advertido.
La noticia aquí viene por otra parte. Alarmado, el director de la publicación, Manuel Aguilera, ha escrito esta semana en la misma sección, y le pide al periodista y escritor que no se muera. Probablemente Bayly lo obedezca y así garantice mantener su columna semanal. Pero donde se encuentra la noticia es en algo que escribe Aguilera: “me pasaron una llamada en el Diario de una lectora enfurecida. ¿Usted no se lee lo que escriben sus columnistas antes de publicarles?, ¿Qué [sic] le parece que sus hijos puedan leer esto?…”.
Todo hace suponer que la lectora irritada se refiere a niños, porque los hijos grandecitos ya no cuentan. Y aquí sí hay razón para asombrarse: en Miami hay niños que leen periódicos, o al menos se amenaza con que esto ocurra. Valía la pena investigar el hecho antes de escribirlo, pero eso no es lo importante. Lo importante es la pregunta: ¿Es para alegrarse o para preocuparse?

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