Los pequeños seres


Junto a los dirigentes políticos, generales, miembros de los cuerpos represivos y funcionarios oportunistas, en Cuba siempre han existido pequeños seres, que no han obtenido grandes beneficios o privilegios sino el placer de satisfacer sus rencores y envidias.
Muchos han continuado en el exilio esa senda oportunista, amparados en su conocimiento de las “reglas del juego”, en todo momento dispuestos a no arriesgar sus pequeños cargos, fieles a  lo aprendido en las reuniones de la juventud comunista, presas del temor a perder privilegios logrados gracias a su servilismo.
Para ellos, la ansiada “libertad” adquirida en el exilio no pasa de unas cuantas ventajas económicas. Practican un cinismo de café con leche con el que intentan cubrir su cobardía. Son la explicación mejor de la permanencia del régimen castrista.
Herederos de una tradición revolucionaria caricaturesca, son la caricatura de la caricatura; no como una forma expresiva sino como una vulgaridad ramplona. Trazos mal hechos, seres deformados, existencias vanas.

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