domingo, 6 de octubre de 2013

De la corta memoria



Con el título Disidentes usan una nueva estrategia, el diario El Nuevo Herald, publicó recientemente un reportaje de Juan O. Tamayo, en que destacaba el hecho de que el disidente Guillermo Fariñas y una docena más de activistas se habían unido a una protesta de cerca de 200 dueños de coches tirados por caballos en Santa Clara, Cuba.
La información señalaba que “más que una simple protesta, el acto refleja una nueva estrategia por parte de la disidencia cubana, aprendida, en parte, gracias al sindicato de trabajadores polaco “Solidaridad”: si deseas ganar más apoyo popular, modera el tono de las exigencias de apertura política y apoya las exigencias de la gente común para lograr cambios económicos y sociales”.
La necesidad de una mayor participación en los reclamos para lograr cambios económicos, por parte de la disidencia, no es algo nuevo y no hay que ir a Polonia para aprenderlo. Aquí en Cuaderno de Cuba desde hace años se viene propugnando un enfoque similar.
Sin embargo, poner esperanzas en esta “nueva estrategia” resulta muy arriesgado. En primer lugar porque desde hace años una institución con mayores recursos y fortaleza que la oposición lo ha intentado, con resultados mixtos. La Iglesia Católica ha tratado de poner en práctica diversos planes de atención social, como distribución de medicinas, cocinas económicas, centros de atención infantil, y aunque lo ha logrado en algunos casos (distribución de medicamentos), en otros no se le ha permitido,, como guarderías y escuelas.
Vale la pena recordar un artículo publicado en el mismo diario, El Nuevo Herald, el viernes 3 de diciembre de 2010:

Protestas en Cuba muestran descontento popular 
Frances Robles
Las calles de Bayamo, Cuba, permanecían bloqueadas el jueves por coches de caballos cuyos cocheros han estado protestando durante dos días contra un drástico aumento de impuestos.
El lunes, cientos de estudiantes en Santa Clara reaccionaron violentamente cuando la transmisión del partido de fútbol Barcelona-Real Madrid que habían pagado tres pesos para ver en el Teatro Camilo Cienfuegos fue reemplazado por un documental. El mes pasado, conductores de bicitaxi en Las Tunas y camioneros de Granma interrumpieron sus labores hasta que se cumpliera con sus exigencias, de acuerdo con activistas.
Esta serie de protestas marca una novedad significativa en Cuba, donde las manifestaciones son raras y siempre reprimidas. A medida que empeora la crisis económica del país, una nueva tendencia parece estarse creando: personas que no son miembros de la oposición se atreven a hablar abiertamente en contra del gobierno.
Expertos afirman que esto podría convertirse en una amenaza crítica contra el régimen de Raúl Castro, quien teme más a las protestas espontáneas que al activismo organizado. Aunque pocos cubanos se interesan por la política, los problemas de transporte y de la comida podrían servir de catalizador para un pueblo harto y ansioso de cambios, señalan los expertos.
“Estas son personas comunes y corrientes, personas de verdad”, dijo el miércoles Yoandri Montoya, un líder del movimiento de jóvenes disidentes en la zona oriental de Cuba, desde su teléfono celular, mientras “cientos” de coches de caballos abandonaban a sus pasajeros. “La gente está tirándose a la calle porque se está despertando a la nueva realidad”.
Montoya dijo que la protesta comenzó a las 6 a.m. del miércoles. Los cocheros estaban furiosos porque la tarifa de su licencia mensual subió de 120 pesos ($5) a 571 ($24).
Los impuestos son parte de una vasta reforma de la economía cubana, que incluye planes de despedir a unos 500,000 trabajadores en los próximos meses.
Pero cuando los cocheros se vieron obligados a duplicar el pasaje para cubrir el aumento de impuestos, los pasajeros se quejaron, de modo que los cocheros dejaron de trabajar, explicó Montoya.
“Todo el mundo está en la calle”, añadió. “Esto es sólo el principio”.
Semanas atrás, los choferes que transportaban cotidianamente a la gente en la cama de sus camiones también se declararon en huelga para protestar contra el alto precio que tienen que pagar por la gasolina, en moneda cubana pero basada en el dólar.
Hace dos semanas, unos 35 conductores de bicitaxis en Puerto Padre dejaron de trabajar porque no les permitían recoger pasajeros en áreas donde se mueven los turistas, afirmó la exdisidente Magdelivia Hidalgo.
Mientras que el martes, disidentes de al menos seis ciudades de todo el país llevaron a cabo una protesta de “calderos vacíos”.
El cambio en la estrategia hacia problemas cotidianos se considera crítica porque el gobierno cubano en los últimos meses puso en libertad a docenas de prisioneros políticos, restando fuerza a uno de los principales grupos disidentes, las Damas de Blanco. Ahora que sus esposos están libres, muchas de las “Damas” residen junto a ellos en España.
Hidalgo, quien ahora trabaja de reportera para Radio Martí, fundó en Cuba un grupo de mujeres que llevan a cabo protestas en las cafeterías: las mujeres comen y se niegan a pagar en la moneda basada en el dólar conocida como “CUC”.
“La gente se atreve a hablar de una manera que yo nunca había visto antes”, aseveró Hidalgo, quien salió de Cuba en el 2000. “Cuando yo llamaba a Cuba en el pasado, la persona que contestaba el teléfono te decía bajito: ‘espera, por favor'. Ahora ellos dicen: ‘¡Ay, Dios mío, no puedes creer lo mala que está la cosa!', a sabiendas de que si la llamada viene de Radio Martí, hay alguien del gobierno cubano escuchando”.
Aunque el gobierno cubano reprime cotidianamente las manifestaciones de los disidentes, en gran medida ha cedido a las exigencias de las protestas por derechos civiles, según activistas. Después de las protestas del grupo de mujeres, el gobierno ha dado a entender que eliminará la moneda dual. Ya en estos momentos, las tiendas de abastecimientos agrícolas y de construcción han empezado a aceptar pesos cubanos, una importante concesión.
Cuando un video de los estudiantes del Instituto Superior de Arte en medio de una protesta contra la mala comida se hizo público el año pasado, el gobierno intervino discretamente y mejoró el menú, indicó el expreso político Manuel Vázquez Portal.
El miércoles, el gobierno cubano dio inicio a un debate público sobre sus históricos planes para relajar las reglas sobre las empresas privadas. Los debates, similares a las sesiones públicas que ocurrieron poco después de que Raúl Castro asumiera la presidencia en el 2008, se celebrarán desde diciembre hasta febrero.
El diario Granma, controlado por el estado, dijo que se estimularía a los cubanos a presentar sus opiniones y desacuerdos con los cambios propuestos a través de las organizaciones del partido, reuniones de los sindicatos y sesiones en los centros de trabajo.
“Está en discusión el futuro de la nación cubana”, sentenció Granma.
Pero el gobierno sólo ha incrementado el descontento con los despidos, los mayores impuestos y el cierre de cafeterías en los centros de trabajo, dijo Vázquez Portal.
“Uno de estos días, vas a tener a 50 personas de un centro de trabajo que se aparecen en una pizzería al mismo tiempo que 50 trabajadores de otro lugar en un día en que no hay pizzas”, destacó Vázquez Portal. “Entonces es cuando va a haber una gran explosión social”.
La crisis económica de los primeros años de la década de 1990 llevó a una enorme protesta en la avenida costera de La Habana, llamada el “maleconazo”. Fidel Castro respondió al permitir que todos lo que quisieran se fueran, provocando la crisis de los balseros de 1994.
Pero los cubanos, agregó Vázquez Portal, saben que la situación económica en el sur de la Florida es tan mala como en Cuba, por lo que están resignados a arreglar sus problemas en casa.
“Ahora lo que ves es que las personas prefieren tomar el riesgo de enfrentarse al gobierno, más que el riesgo de enfrentar a los tiburones y el mar”, manifestó Vázquez Portal.
Los movimientos sociales que derrocan regímenes, comienzan a menudo cuando las personas se sienten abandonadas por un gobierno paternalista, subrayó Bronislaw Misztal, presidente del departamento de Sociología de la Universidad Católica de América, con sede en la ciudad de Washington.
Para que las protestas aisladas en Cuba ganen impulso, un gran grupo de maestros, jóvenes o desempleados necesitan unirse, seguido por un grupo anteriormente leal al gobierno, agregó Misztal.
“Si llega a la masa crítica, entonces podría ocurrir un proceso muy difícil para que las autoridades cubanas lo puedan detener”, añadió Misztal, un ciudadano polaco que estudia en Cuba [ha realizado estudios sobre Cuba]. “La pregunta es: ¿qué hará enojar a los cubanos? Podría ser algo que nos sorprenda, y entonces será como un incendio en un bosque”.

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