martes, 30 de julio de 2013

Informe muestra el fracaso agrícola



Un informe del Gobierno cubano comprueba una vez más la crisis de la agricultura en la isla. Los datos demuestran el fracaso de los intentos de “actualizar” el sistema económico imperante, pero es seguro que las cifras, de por sí, no significarán nada para la permanencia de Raúl Castro en el mando. En Cuba ser un mal administrador del Estado no implica la necesidad de un cambio político o de dirección. Durante muchos años los números se escondieron. Ahora, que hay una tendencia a sustituir los mitos económicos por cierta dosis de realismo, es posible que sirvan para justificar la puesta en marcha de algunas medidas. Sin embargo, poco cabe esperar en un país donde el gobernante que tiene más temor de llevar a cabo algún cambio que produzca un efecto adverso al objetivo principal de mantenerse en el poder, que ansiedad por realizar las imprescindibles reformas económicas.
En este sentido, el vicepresidente Marino Murillo dijo en la última reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que el Gobierno pondrá en marcha un  proyecto piloto en la Isla de la Juventud, donde los agricultores podrán comprar directamente los fertilizantes y otros insumos. Resulta ridículo que a estas alturas sea necesario un “plan piloto” para intentar demostrar que los mecanismos obsoletos de compra y venta estatal a los agricultores no funcionan.
El Estado posee el 80 por ciento de la tierra y arrienda el 70 por ciento a los agricultores y las cooperativas. El otro 20 por ciento de la tierra es propiedad de las familias de los agricultores privados y sus cooperativas y produce un porcentaje mucho mayor de alimentos para la nación.
Un paso de avance es que ya se permite a los campesinos vender directamente algunos de los alimentos que cultiva. Por ejemplo, el primer mercado mayorista de productos se puso en marcha este año en las afueras de La Habana. Entre los clientes hay desde hoteles hasta vendedores individuales, de acuerdo a una información de la agencia Reuters.
En otras provincias también se esta intensificando este tipo de comercio.
Los campesinos sostienen que este cambio está acelerando el ritmo de circulación de los alimentos en el mercado —lo que ayuda a evitar ineficiencias que con frecuencia provocan que los cultivos se pudran en los campos— al tiempo que ponen más dinero en los bolsillos de los productores.
“Hemos comprado este año dos camiones antiguos, en parte, para ofrecer productos a nuestros clientes estatales en Camagüey”, dijo el presidente de una cooperativa cercana a la ciudad, situada en el centro de la isla.
“Hace unos años tuvimos que vender todo al Estado, que después lo vendió a nuestros clientes unos días más tarde. Ahora llegan (los productos) frescos y nos quedamos con el 21 por ciento de beneficio que iba para al monopolio del Estado”, dijo el empresario que requirió el anonimato, según cita Reuters.
Camiones privados, algunos de los cuales datan de la década de 1950 y aún antes, se trasladan por las ciudades y pueblos para entregar bienes a los puestos de venta a cargo de las cooperativas agrícolas privadas.
En Santiago de Cuba, en el este de la isla caribeña, los camiones van a los mercados minoristas, donde los vendedores privados llegan en carros tirados por caballos y triciclos para comprar a precios mayoristas.
En lugar de brindarle un fuerte apoyo a este tipo de iniciativas, en la mayoría de los casos el único beneficio que otorga el Estado es el de no entrometerse. Esta es una de las grandes diferencias entre el llamado “modelo chino” y los pasos breves y torpes que realiza el Gobierno cubano para liderar en algún sentido la producción agrícola.
Sin embargo, mantener el inmovilismo es simplemente continuar avanzando hacia el abismo. Cuba, que carece de efectivo, importa alrededor del 60 por ciento de los alimentos que consume a un costo de $2,000 millones.
El año pasado, $500 millones de las importaciones procedieron de Estados Unidos, en virtud de una excepción al embargo comercial que permite la venta de productos agrícolas a la isla pagando en efectivo.
El Gobierno está invirtiendo en algunos cultivos para reducir las importaciones de alimentos y en otros para impulsar las exportaciones, mientras que el Estado gradualmente va flexibilizando la producción y distribución agrícola en favor de la iniciativa individual.
Los resultados han sido variables, pero en general, luego de cinco años, los avances pueden catalogarse de muy pobres.
La producción de arroz se elevó casi un 50 por ciento a 642,000 toneladas en 2012 frente a las 436,000 toneladas en 2008, cuando Raúl Castro reemplazó a su convaleciente hermano Fidel en la presidencia del país. La producción de granos aumentó durante el mismo período en un 28 por ciento a 127,000 toneladas, el único avance significativo reportado.
Cuba y Brasil han estado trabajando durante varios años en el cultivo de soja por primera vez en la isla caribeña, alternando con el cultivo del maíz. Pero no hubo ninguna mención de la soja en un informe de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas, mientras la producción del maíz se elevó en sólo 30,000 toneladas a 360,000 toneladas en los últimos cinco años.
Los cultivos de exportación como el café y los cítricos, el tabaco y la caña de azúcar disminuyeron en los últimos cinco años, según el reporte.
A la ganadería no le fue mejor con la mayoría de las categorías estancadas o en descenso, excepto la producción de leche que se incrementó en un 8 por ciento hasta 604.000 toneladas.
“Hay que liberar todo el ciclo de producción, no sólo partes de ella”, dijo el economista cubano Armando Nova Nova en una conferencia de expertos nacionales a principios de este año. Los agricultores y la población de Cuba en general están a la espera de que la Plaza de la Revolución acceda a este reclamo.

lunes, 29 de julio de 2013

El derecho a prostituirse, según el régimen cubano



El gobierno cubano reclama el derecho que tienen sus ciudadanos a prostituirse. La cínica respuesta contrasta con lo que, durante décadas, la propaganda de ese mismo régimen repitió hasta el cansancio, y cuyos ecos aún se escuchan ocasionalmente por los simpatizantes de los hermanos Castro que aún quedan en el mismo.
Cuba debería asumir que en el país existe la explotación sexual y la prostitución y que éstas tienen causas económicas, por lo que tendría que tratar de erradicar las causas que derivan en la explotación femenina, según urgió hoy lunes el Comité por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la ONU.
El Comité tiene por objetivo velar por que los Estados miembros de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Violencia contra las Mujeres  ­—de la que Cuba es parte— acaben con la discriminación política, económica, social, cultural y civil contra las féminas.
“El Comité está profundamente preocupado porque el Estado Parte no reconoce la existencia de la explotación de la prostitución”, rezan las conclusiones sobre el país caribeño hechas públicas hoy.
“Además, el Comité está también preocupado por la falta de esfuerzos para evitar la explotación de la prostitución y acabar con sus causas estructurales, así como la falta de protección y servicios disponibles para las víctimas de esa explotación”.
Es por ello, que el Comité urge al Estado cubano a que haga todo lo necesario para acabar con las causas estructurales de la prostitución y el tráfico, que velen por que las mujeres y las niñas no sea estigmatizadas, y se aseguren que éstas accedan a programas de rehabilitación y asistencia básica como refugios.
Esta advertencia del Comité aparece tras la respuesta aportada por el Gobierno isleño durante el análisis de su caso, en el que aseguró que “el fenómeno de la prostitución no tiene causas estructurales en Cuba, ya que fueron eliminadas tras el triunfo de la Revolución”.
Las autoridades cubanas contestaron al Comité que la prostitución en Cuba “constituye una elección personal de las mujeres y hombres que buscan en el ejercicio de la prostitución una vía para acceder a determinados bienes de consumo que propicien un nivel de vida superior al del resto de la población trabajadora, y en algunos casos emigrar al exterior”.
Cuba no promueve oficialmente la prostitución, tampoco niega la existencia de prostitutas en la isla. Sin embargo, su enfoque al respecto es hipócrita y mal intencionado. Con la llegada al poder, Fidel Castro convirtió en bandera que su revolución significaba el fin de lo que llamó el ``burdel del Caribe''. Pero en un giro sin absolución histórica, el país se ha transformado en un centro de corrupción y vicio desconocido con anterioridad, donde la explotación sexual infantil es su aspecto más aterrador.
El diario británico Sunday Mirror publicó en 2002 un reportaje en que el jordano Aktham Zuhair Salem Madanat dijo a los periodistas tener una casa en Cuba, mostró un pasaporte con nueve visas cubanas estampadas en su pasaporte y añadió haber viajado13 veces a la isla.. Madanat alardeó que podía traer mujeres y niñas de Cuba. Siete en total. Cuatro con edades entre 16, 21 y 22; otra entre 26 y 27, y dos mucho más jóvenes: una de apenas 11 años. Campesinas desesperadas por abandonar la isla a causa de la pobreza.
“Le doy $200 a los padres y son suyas”, fueron las palabras de Madanat, según la cita del Sunday Mirror. Los familiares tenían la esperanza de que las jóvenes se casaran, encontraran algún hombre rico o al menos pudieran mandarle algunos dólares.
No era la primera vez que Cuba aparecía en la prensa de Inglaterra vinculada al tema de la pornografía infantil. En 1997 fue arrestado el astro británico Gary Glitter, cuando regresaba de una vacaciones en la isla. En el juicio, celebrado en noviembre de 1999, las autoridades inglesas mostraron su interés en conocer lo que hacía Glitter durante sus frecuentes viajes a la isla, donde tiene una casa. En enero del 2000, luego de cumplir la mitad de una condena de cuatro meses por 54 cargos de posesión de pornografía infantil, Glitter manifestó que podría trasladarse a vivir en Cuba si lo deseaba (luego no lo hizo, viajó a España y Camboya entre otros lugares, fue arrestado en varios ocasiones, encarcelado en Vietnam en 2006 bajo acusaciones de abuso infantil, detenido e investigado en Inglaterra por su supuesta vinculación en el caso de la estrella de televisión Jimmy Savile, quien se alega abusó sexualmente de unos 300 niños y adolescentes durante un período de 40 años. En la actualidad vive en Londres).
En los diez últimos años, la situación de la prostitución y del abuso infantil en Cuba no ha mejorado, sino todo lo contrario. Un informe confidencial de la Real Policía Montada Canadiense (RPMC) en el 2011 señaló que Cuba era uno de los principales destinos en el continente para los depredadores sexuales canadienses, junto con la República Dominicana, Haití, Brasil y México. Más de un millón de turistas canadienses visitaron la isla el año pasado.
Rumores más o menos, hasta ahora los casos de abuso sexual infantil en Cuba se referían fundamentalmente a visitantes europeos. La imagen del turismo canadiense era por lo general de un matrimonio de retirados, al estilo de los que venían a Miami Beach décadas atrás, antes de que la zona se volviera incosteable para ellos, que viajaba a Cuba para disfrutar del sol y la playa a bajo precio. El informe de la RPMC  cambia por completo esa imagen.
En semanas recientes se ha reportado una presencia policial mayor y más severa contra las prostitutas en Cuba. De acuerdo a habitantes de La Habana, los agentes han confinado a las prostitutas a callejones y las calles aledañas a los lugares turísticos que suelen frecuentar.
Según las informaciones, la policía arrestó a algunas de las mujeres, obligó a otras a tomar el tren de regreso a sus provincias y advirtió a otras más que se mantuvieran alejadas de las áreas más visibles, lo mismo que han hecho durante sus muchas ofensivas anteriores contra el tráfico sexual de La Habana.
Apelar al argumento de que la prostitución en Cuba es “voluntaria” no solo resulta cínico, sino ajeno a la ideología que el sistema imperante aún dice sustentar.
Durante décadas, el gobierno cubano afirmó que la prostitución era uno de los “males del pasado” erradicado tras el triunfo revolucionario.
“En nuestro país, la prostitución se erradicó hace muchos años. En nuestro país, todas esas tristes y horribles cosas de una sociedad explotadora, ya no existen”, afirmó Fidel Castro el 30 de noviembre de 1971. Años más tarde, en otro discurso, acudió al insólito recurso educativo y sanitario al reconocer el problema en la isla: "nuestras prostitutas son las más sanas e instruidas del mundo....". Fue casi una invitación al sexo seguro, con enseñanza incluida.
Nada hay de académico, y mucho menos está ausente el peligro, en lo que se refiere a la prostitución en Cuba, al igual que ocurre en otras países. Más allá de lo anecdótico, el hecho es que existe un deterioro de todo tipo en el país que propicia e incita este tipo de conducta. Desconocer el problema, como hacen las autoridades cubanas, no es más que una forma torcida de reconocer que ellas son responsables del mismo.

El control cubano a los ciudadanos se extiende a Latinoamérica



Los sistemas de control ciudadano de Cuba se extienden por Latinoamérica. Un artículo de Adriana Rivera en El Nacional de Caracas afirma que las empresas estatales de Cuba no sólo participan en la elaboración de la nueva cédula venezolana, sino que también han sido contratadas en Argentina y Bolivia para diseñar sistemas electrónicos de identificación.
Los críticos temen que sea la plataforma perfecta para la expansión de los servicios de inteligencia de la isla y hasta el fundador de Wikileaks ha formulado sus objeciones, señala Rivera.
La conclusión es que funcionarios cubanos manejan datos de identidad de millones de ciudadanos de la región.
Un contrato con Venezuela fue el trampolín que utilizó Cuba para comenzar a vender servicios de identificación a gobiernos latinoamericanos afines con el proyecto político del fallecido presidente Hugo Chávez. El acuerdo comercial de $172 millones, suscrito en 2007 para la provisión de la cédula electrónica venezolana, le abrió las puertas a empresas estatales de la isla para participar como intermediarios y proveedores en el mercado de documentos de identidad con chips, el cual está dominado por un selecto grupo de países en cuya cima se encuentran Alemania, Países Bajos, Francia, Finlandia, China y Estados Unidos, de acuerdo a la información de El Nacional.
Por medio de decretos presidenciales, Argentina y Bolivia también pusieron en manos de Cuba el diseño y manejo de nuevos sistemas de identificación electrónica. Funcionarios de la isla ahora están involucrados con servicios gubernamentales que contienen datos sensibles de más de 80 millones de ciudadanos en Latinoamérica.
Las compañías cubanas dedicadas a la exportación de productos informáticos dependen algunas del Ministerio de Informática y Comunicaciones, que primero estuvo a cargo bajo de Ramiro Valdés —el organizador de las fuerzas represivas cubanas y por muchos años al frente del Ministerio del Interior de la isla— y ahora de Medardo Díaz. Otras compañías están adscritas directamente al Ministerio de Interior, encabezado por el general Abelardo Colomé Ibarra. La conclusión es que, en ambos casos, las agencias de inteligencia cubana, espionaje y contraespionaje, controlan los datos de los ciudadanos latinoamericanos, que obtienen gracias a la complicidad de algunos gobiernos del área. Por supuesto que la información en manos del régimen de La Habana va mucho más allá de la necesaria para la preservación del orden y la seguridad ciudadana. Además, ¿en dónde queda la tan cacareada soberanía de esos países, que ponen a disposición de extranjeros los datos de sus ciudadanos?
“Estas compañías forman parte de una estrategia cubana para extender sus redes de inteligencia en la región. Son en realidad una fachada del G2 que les permite tener control de los sistemas de emisión de documentos de identidad con lo cual pueden otorgárselos a cualquiera”, señala Anthony Daquin, exasesor del Ministerio del Interior de Venezuela y quien tuvo participación en los procesos de selección de los proveedores para la cédula y pasaporte electrónicos, de acuerdo a la información de El Nacional.
Tanto Argentina como Bolivia han seguido la ruta establecida por Chávez, de confiar a La Habana los medios para el control a la ciudadanía
Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, celebró la cooperación cubana en el desarrollo del Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), un proyecto que pretende recabar los datos filiatorios, rasgos físicos distintivos y huellas digitales de los 40 millones de argentinos. “Queremos agradecer especialmente a la República de Cuba la colaboración para desarrollar este sistema, este software de muy bajo costo, que va a permitir, en tiempo real, conocer y saber quién es la persona que está ante un personal de seguridad o en cualquier otro lado”, dijo en un acto en la Casa Rosada, el 7 de noviembre de 2011.
Fernández creó Sibios por medio del decreto 1766/2011 como apoyo para la investigación de delitos y en funciones preventivas de seguridad. Los datos biométricos de la población serán incorporados en un chip en el pasaporte y podrán ser utilizados y cruzados por la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, el Registro Nacional de las Personas y la Dirección Nacional de Migraciones.
Ha habido detractores destacados del sistema. “Argentina tiene el régimen de vigilancia más agresivo de todos los Estados latinoamericanos de tamaño mediano”, alertó Julian Assange, fundador de Wikileaks, al portal de noticias argentino Infobae a principios de julio.
El nuevo sistema, por haber sido aprobado vía decreto, no fue discutido por el Congreso de ese país. Voceros gubernamentales han justificado la colaboración de la isla. “En la región latinoamericana, Cuba es el único país que aplica la identificación biométrica de los ciudadanos”, dijeron fuentes del Ministerio de Interior al diario oficialista Página 12, que reseñó la alocución de la presidenta. Pero la modernización de los documentos de identidad en la isla es aún un proyecto —muy parecido al venezolano— y se espera que comience el segundo semestre de este año. Por ahora, en ese país se usan carnets de identidad de cartón, con los nombres escritos a mano, agrega la información de El Nacional.
Por otra parte, también en Bolivia ha resultado significativa la presencia de La Habana en la recolección de información ciudadana. Los técnicos cubanos aparecieron en ese país en 2009, año en el que ese país estrenó un censo electoral con datos biométricos, que incluía las huellas y señas físicas de los ciudadanos. El 8 de abril de ese año, el presidente Evo Morales emitió el Decreto Supremo 068, que autorizó la contratación directa —por un monto de 1.47 millones de dólares— de las empresas cubanas Datys y Acited-Impresos de Seguridad para proveer los equipos y programas informáticos que expiden los pasaportes de lectura mecánica y para suministrar al Estado 350,000 libretas para el documento corriente, el oficial y el diplomático, siempre de acuerdo a la información aparecida en El Nacional.
Más adelante, en 2010 y 2011, otros decretos de Morales pusieron en manos de Datys la instalación de equipos para la captura de registros biométricos y la base de datos en 9 sedes departamentales y en 16 oficinas consulares bolivianas en países como España, Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos, Italia, Francia, Inglaterra y Japón. “Los técnicos me explican que a partir de ahora las personas que entren al país estarán registrados y serán controlados todos sus movimientos en Bolivia”, explicó complacido Morales cuando presentó el sistema cubano en el Palacio de Gobierno, el 23 de octubre del año pasado.

domingo, 28 de julio de 2013

¿Y qué hizo Chávez para merecer un instituto?



¿Dónde está el libro? ¿En qué lugar se encuentra la cuartilla? ¿Existe un pedazo de bolsa de papel, una tarjeta amarillenta, un garabato que recoja el pensamiento del desaparecido presidente venezolano Hugo Chávez? No. Si Nicolás Maduro acaba de crear el Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Hugo Chávez, no solo se empeña en un título pomposo y carente de sustancia, sino que pretende la edificación de una institución que solo servirá para la corruptela típica de su gobierno. Lo demás es ruido y rumor, bullicio de esquina, gritería trasnochada.
De acuerdo a Maduro, la institución tendrá a su cargo el “ejercer la rectoría para profundizar el estudio y la difusión del pensamiento y los valores” del líder de la autoproclamada Revolución Bolivariana.
¿Y qué hizo Chávez para merecer eso? La pregunta se refiere no al hecho de ganar elecciones, ejercer el poder o controlar la producción petrolera del país. Porque de lo que se trata es de estudiar el pensamiento, las ideas del fallecido. ¿Dónde están esas ideas? Pues en realidad en parte alguna. Ese mejunje que se llama “Socialismo del Siglo XXI” no puede aspirar siquiera a ser considerado retahíla de nombres. Es simplemente una frase vacía, una amalgama con la cual intentó acuñar su sistema de gobierno e ideología.
Porque si algún legado contiene el chavismo, es ser una idolatría típica latinoamericana, que no llega a mucho y es incapaz de acciones decisivas.
Chávez, que siempre se creyó el continuador de Simón Bolívar e imitó a Fidel Castro hasta en el enfermarse, fue sólo la versión masculina de Eva Perón. Mucha fanfarria y poca esencia. Migajas a los pobres y delirios de grandeza. Un carisma que obedece a circunstancias políticas e históricas, y gestos altisonantes.
Al igual que con Evita, un cáncer se interpuso  en una carrera política marcada por baños de multitudes.
Sin embargo, a diferencia de Eva Perón, que siempre fue el poder tras el trono, alguien a quien acudir en busca de favores, un medio para llegar al jefe, Chávez representó la versión actualizada del caudillo.
Si de alguna forma se puede categorizar a Chávez, es en la figura del mandamás, quien recibía los reclamos, las súplicas, las peticiones simples y absurdas; una persona caprichosa y volátil, despiadada e injusta: un ser humano que actuaba con la omnipotencia de un dios y aspiraba a convertirse en mito, a continuar cercano y presente en Latinoamérica con un mandato  hasta el 2030, año en el que se cumplen 200 años de la muerte de Simón Bolívar.
El nuevo instituto será, sobre todo, un centro de corrupción. El hermano mayor de Chávez, Adan, actual gobernador de Barinas, estado natal del fallecido mandatario, es el director de la institución.
Como viene haciendo con otros familiares de Chávez —las hijas de éste aún en la casa presidencial—, Maduro prosigue con su táctica exitosa de comprar a los parientes. Va mucha distancia entre el Adán Chávez, que alguna vez se pensó sucedería a su hermano, y este de ahora.
No se sabe si este nuevo centro sustituirá o absorberá al Centro Internacional Francisco de Miranda, que hasta ahora se ha encargado de intentar ofrecer un sustento ideológico al proceso venezolano.
Por lo pronto, lo único que parece probable es que el centro será utilizado como un instrumento de control.
“Necesitamos ordenar correctamente los homenajes que se le rinden al comandante Hugo Chávez y someterlo a un plan, y no de manera anárquica”, dijo Maduro.
Así que de ahora en adelante habrá todo un centro dedicado a decidir si se pone o no el nombre de Chávez a una calle. Lo demás, encontrar el escondido y profundo pensamiento del fallecido, es cuestión de tiempo. Ese tiempo que se va entre discurso y discurso, acto y banquete, viaje y recepción. Quizá ya hay algún académico cubano, residente en la isla, pensando en alguna tesis.