sábado, 31 de mayo de 2014

A rescatar la efeméride, pero sin tocar a degüello


Entre los muchos males de un estado totalitario, la impunidad a la ridiculez es uno menor, pero no por ello deja de ser pernicioso.
El periódico Trabajadores publicó una entrevista el 18 de mayo con el título: 20 de mayo de 1902: Una fecha que pretenden arrebatarnos.
Pero un momento señores, ¿quién intentó arrebatar la fecha? Porque no hay que hablar de intento sino de crimen consumado. Fidel Castro borró la efeméride del calendario de la isla, y hasta ahora el hecho continúa incólume, el delito sin castigo.
Sin embargo, este año ha surgido un tenue esfuerzo por cambiar esta situación. Primero, el 16 de mayo, aparece en el blog de Silvio Rodríguez, Segunda Cita, un artículo titulado Reivindicación del 20 de mayo, de Fidel Vascós González, quien presenta la fecha como una especie de Dr Jekyll and Mr Hyde y quiere defender al bondadoso doctor (“el hecho constituyó una manifestación de inmenso júbilo”), pero tiene miedo que lo asocien con el monstruo (“el 20 de mayo también tiene un lado oscuro y de frustración”), por lo que propone un rescate, pero sin tocar a degüello: “Los cubanos patriotas, que son los más, de dentro y de fuera, debemos rescatar el 20 de mayo como una fecha nuestra, con sus luces y sus sombras”.
Al rescate se lanza también Trabajadores, con la entrevistada Francisca López Civeira, doctora en Ciencias Históricas, profesora de la Universidad de La Habana y vicepresidenta de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.
El texto del periódico es más triste, porque la profesora olvida el menor rigor histórico y se lanza a justificar lo ocurrido: “El 20 de mayo de 1902 había sido el gran símbolo de esa república que, con el triunfo de la Revolución entraría en otra etapa, y por tanto se quería barrer todo lo que simbolizara el pasado oprobioso”.
En realidad el 20 de mayo simboliza el surgimiento de la republica cubana y nunca simbolizó un “pasado oprobioso”, sino la independencia del dominio español. No era el 4 de septiembre ni el 10 de marzo, que por cierto, nunca fueron feriados nacionales.
Confundir patria y Estado con gobierno es un error que aún siguen repitiendo en Cuba quienes se pliegan al sistema.
Cuando a la historiadora le preguntan las causas por las que no se llevó a cabo la anexión de Cuba a Estados Unidos responde con una salida populista:  “En mi opinión no se realizó porque el pueblo cubano no lo permitió”. Si la historiografía cubana está en manos de mentes tan simples, mucho queda por escribir.
Lo curioso es que en ambos trabajos se recurra a un extranjero para justificar el pálido intento de rescate de la fecha: el generalísimo Máximo Gómez  y la frase "!Hemos llegado!".
En realidad, celebrar el 20 de mayo continúa siendo problemático en Cuba no solo porque es cuestionar al propio Fidel Castro: una reivindicación del mayo cubano convierte de inmediato al julio fidelista en un eslabón y no en el comienzo de la república. Y hasta ahí, nadie aún en Cuba —dentro del gobierno o afiliado al mismo— se atreve a llegar.


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