jueves, 8 de mayo de 2014

El desparpajo de "Juventud Rebelde"


La referencia es demasiado común, y desde ahora pido disculpas por incluirla al inicio de este comentario. Así que si no quiere seguir leyendo tiene razones de sobra. Es más, cuenta con mi apoyo. Pero —débil que soy— no puedo evitarlo: Marx se quedó corto: la historia no se escribe dos veces sino múltiples: de la relación de los hechos al desparpajo. Y la historia de hoy en Juventud Rebelde, sobre la detención de cuatro residentes de Miami, por el supuesto intento de llevar a cabo actos terroristas en la isla, es puro desparpajo.
A esta alturas se pudiera esperar algo mejor, que se utilizara al segundo periódico oficial de Cuba (sí, lo sé, todos son oficiales, pero es una manera de catalogarlo) en ofrecer detalles que al principal —órgano oficial del Partido Comunista de Cuba— le está más limitado brindar.
Nunca ha sido así. No lo es hoy, y parece que Juventud Rebelde está condenado a ser lo que siempre ha sido: la repetición de la repetición, caricatura de una caricatura, bobería al doble, pura tontería.
Uno ve una información en Juventud Rebelde y espera hallar algo nuevo, Pero otra vez se encuentra víctima de la banalidad del mal. Del mal periódico en este caso.
Dice Juventud Rebelde, que de joven tiene nada y de rebeldía siempre ha carecido: “Resulta muy evidente concluir que estas acciones violentas de ataques a instalaciones militares cubanas, con la intención de crear pánico y confusión, se parecen mucho al supuesto —estallido social— que esperaban los creadores de ZunZuneo o de Piramideo”.
Más allá de la redacción macarrónica y el uso indebido de las plecas, el autor del artículo, Amaury E. del Valle —un candidato más a desembarcar un día en Miami, con la esperanza de que le  perdonen lo escrito en Cuba, como siempre ha ocurrido y no hay que lamentar que ocurra, porque demuestra generosidad y comprensión del exilio—, fabrica un mejunje para complacer a sus jefes.
No hay relación entre ZunZuneo, Piramideo o cualquier posible Zaranbandeo y el disparate de tratar de llevar a cabo un ataque a una instalación militar cubana. Si es que este disparate fue real, solo una muestra de algunas mentes disparatadas o simplemente una maniobra del régimen de La Habana. Mezclar las cosas para buscar una justificación absurda y una conspiración inexistente solo puede obedecer a dos objetivos: una orden desde arriba o el afán oportunista de escalar posiciones. En ambos casos es condenable, no únicamente por ser pésimo periodismo sino por la bajeza moral.
Todo el rechazo a un plan como Zunzuneo —y Cuaderno de Cuba ha brindado muestras de sobras de ese rechazo— no necesita recurrir a la mentira burda.
Del Valle, que de periodismo sabe tan poco que incapaz de citar correctamente a Santiago Álvarez Fernández Magriñá en segunda referencia, y menciona a un “Magriñá” al que nadie es capaz de identificar, debería volver a la Escuela de Periodismo, a tratar de aprender un poco, al menos a lograr citar como es debido.
Pero eso no es lo principal. Lo que importa es gastar el tiempo en un artículo que no aporta nada, se limita a brindar información de background y servir para un título injustificable por el mismo texto de la nota: Terrorismo, la verdadera cara del ZunZuneo.
Con independencia de que aún queda mucho que recorrer para descifrar a dónde quiere llegar La Habana con esta algarabía, ya es claro que uno de los objetivos fundamentales es el ataque a la labor de los periodistas independientes, su participación en las redes sociales y el anuncio por Yoani Sánchez de la próxima aparición de un periódico independiente. Ese es uno de los objetivos, pero no el único.
Dice el “periodista” de Juventud Rebelde: “Una vez más se demuestra la concatenación de los planes orquestados contra Cuba, los cuales, con diferentes matices y formas de manifestación, tienen siempre al final la intención de provocar situaciones violentas, que conduzcan a la muerte de personas inocentes, al caos social y justifiquen acciones militares extranjeras”.
Sin embargo, su problema es que no ha demostrado nada. Más allá de tergiversar información conocida, no ha brindado una sola palabra que en realidad logre conectar a los supuestos patrocinadores de los ataques, que viven en Miami, con las redes sociales. Curioso además que el “periodista” —las comillas son imprescindibles para no confundir a un propagandista burdo con un profesional— busque ir más allá de la nota del Ministerio del Interior, que se caracteriza por su parquedad e incluso tono moderado.
Como siempre, los testaferros de abajo quieren ir un paso más allá de verdaderos amos, para ganar puntos.
“Se trata, evidentemente, de otra forma de concretarse la llamada Guerra No Convencional, una doctrina militar que ya se ha puesto en práctica con Libia, Siria, Egipto, Ucrania, y se intenta ahora en la República Bolivariana de Venezuela, con las llamadas «guarimbas», protestas de alto contenido violento que son otra expresión encubierta del terrorismo”, agrega Juventud Rebelde.
Vale la pena preguntarse qué hay de “no convencional” en un ataque a una instalación militar y cómo puede eso relacionarse con una “guarimba” venezolana. Pero eso son sutilizas que escapan al “periodista”. La cuestión es hace ruido. Solo que ruido no es periodismo.
“Tampoco es fortuito que opositores venezolanos violentos como Leopoldo López o María Corina llamen a agredir a los médicos cubanos que prestan su humanitaria labor en Venezuela, mientras den su «solidaridad» a los irrelevantes mercenarios que dentro de Cuba abogan por sembrar el pánico y la muerte”, añade la nota de Juventud Rebelde.
Aquí se entra en la mentira más flagrante. Ni López ni Corina son “opositores violentos” ni han hecho llamado alguno a “agredir” a los médicos cubanos. Dónde está la cita de los opositores venezolanos que justifique esa afirmación, como debe hacerse de acuerdo a las reglas más elementales del periodismo. Basura es lo que aparece en este artículo de Juventud Rebelde.
Es al final del texto donde se muestran claras sus intenciones, las razones para ser publicado en la prensa cubana:
“Paradójicamente, es este el mismo país que se atrevió a incluir a Cuba en la absurda lista de supuestos países que «patrocinan» el terrorismo, solo unos días antes que se produjera esta detención de los violentos mercenarios en suelo nacional”.
Aquí sí se sigue al pie de la letra el guión dictado por el gobierno cubano, sin necesidad de mayores adjetivos ni sazonar el texto. Remate necesario, no para justificar fidelidades —de eso se encargaron los párrafos anteriores— sino destinado a resaltar el objetivo primordial: la permanencia de Cuba en la Lista de países que patrocinan el terrorismo. Permanencia que puede ser cuestionada —y también Cuaderno de Cuba lo ha hecho— sin recurrir a embustes.
Lamentable que en la isla se siga realizando un periodismo que no solo es dócil sino —si acaso— lo peor: pobre de contenido y falto de ideas. Pero es una nueva muestra de lo que se escribe bajo la impunidad que brinda el ejercicio estéril de practicar la mentira, mientras aparentemente no queda otro camino, hasta un día.
En ese día de mañana, Bienvenido a Miami Amaury E. del Valle, si es que logras escapar.

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