sábado, 12 de julio de 2014

¿Qué gana Rusia, qué pierde Cuba?


¿Qué ganó Rusia al condonar el 90 por ciento de la deuda contraída por Cuba, de casi $32.000 millones? Nada, desde el punto de vista económico. Todo, de cara a la propaganda. ¿En la esfera política? Está por verse. ¿Y en el terreno militar? Puede perder mucho, y más aún Cuba.
En primer lugar, la Duma rusa aprobó un acuerdo sobre una deuda que el nuevo país adquiere por herencia —no gracias a su gestión— y que sabía nunca sería abonada,
Desde el punto de vista económico, siempre cabe la posibilidad de perdonar un pago o parte de una obligación contraída, cuando el acreedor considera que tiene las de perder en una apuesta del todo o nada; de que hay posibilidades de lograr ingresos con nuevos pactos, que superen con creces lo perdido; o de que existe una reparación en  bienes y servicios, que aunque no satisface por completo el monto adeudado sí compensa en cierta medida la potencial pérdida o sirve a otros fines monetarios. Esto rige tanto en los pequeños préstamos personales como para las grandes transacciones bancarias.
Nada de esto se aplica al perdón de la deuda cubana.
En la actualidad Rusia ocupa el décimo puesto entre los socios comerciales de Cuba, con un intercambio que se sitúa alrededor de los $272 millones. Países como España —para no mencionar a Venezuela, Canadá, Brasil y China— tienen una importancia comercial mayor. El exilio de Miami contribuye más a la economía cubana que Rusia.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el intercambio comercial de Rusia y Latinoamérica alcanzó en 2013 $13.300 millones, con Brasil y Argentina como sus dos principales socios comerciales.
Nada indica que Moscú esté dispuesto o capacitado para ocupar de nuevo ese sitio excepcional, donde el intercambio con la isla alcanzaba el 80%, el cual se redujo a casi cero durante los años 90 del pasado siglo.
Aunque los acuerdos firmados el viernes en La Habana implican una ampliación de los nexos entre los dos países, no significan la entrada de Rusia como un importante socio comercial con Cuba, al menos que se encuentre petróleo, lo que siempre es una posibilidad pero hasta el momento no ha brindado resultados positivos, y que en sitios más promisorios y con menor equipamiento ha fracasado.
Las posibles inversiones de Rusia en la isla se sitúan en el terreno estratégico, como lo acaba de dejar bien claro el propio presidente ruso, Vladimir Putin. Es decir, son a largo plazo, sin resultado a la vista.
Rusia está buscando explorar petróleo en las costas cubanas con acuerdos entre las empresas estatales rusas Rosneft y Zarubezhneft con la cubana Cupet.
El gobierno de la isla calcula que tiene hasta 20.000 millones de barriles de petróleo en su lecho marino, si bien el Servicio Geológico de Estados Unidos dice que serían más bien unos 4.600 millones, de acuerdo con la información publicada por la agencia de noticias Reuters.
Compañías extranjeras como la española Repsol, la malaya Petronas y la venezolana PDVSA han perforado en Cuba sin éxito.
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