viernes, 12 de diciembre de 2014

De “asalariados” a “víctimas”


Ya no son asalariados sino víctimas. En un giro de 180 grados a la forma común en que el régimen de la isla catalogar cualquier manifestación critica o de oposición, por leve que sea, un funcionario cultural de La Habana consideró que los artistas y raperos que fueron contactados por contratistas de una entidad federal de Estados Unidos con el propósito de crear un movimiento juvenil que actuara en contra del gobierno de la isla, no sabían el trasfondo de esta operación encubierta y eran "víctimas".
Quienes de una forma u otra se veían involucrados en proyectos financiados por el gobierno de Estados Unidos, incluso de la forma más indirecta, eran acusados de inmediato de “asalariados” del imperio, por parte de los funcionarios del régimen.
"Hay alevosía en la manera de proceder de estas organizaciones", dijo el viceministro de Cultura Fernando Rojas, primer funcionario cubano en referirse al proyecto financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que atrajo a raperos, entre ellos el dúo Los Aldeanos, liderado por Aldo Rodríguez, según un cable de la AP.
Según Rojas, Aldo no sabía de las intenciones de USAID y, por tanto, no ha "perdido hasta ahora ese apoyo" de la Asociación Hermanos Saíz, la rama juvenil de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
En declaraciones exclusivas a El Nuevo Herald, el rapero cubano Aldo Rodríguez Baquero dijo que “jamás” había recibido ningún pago de la USAID, como habían publicado el jueves medios cubanos y venezolanos a partir de una investigación de la agencia de noticias AP.
Rodríguez Baquero afirmó desconocer que el promotor serbio Rajko Bozic era un subcontratista de la compañía Creative Associates International, que a su vez había ganado un contrato con la USAID, y que estaba trabajando en un proyecto para “reclutarlo” y de ese modo “desatar un movimiento juvenil en contra del gobierno cubano”, según escribió la agencia.
“Ni siquiera sospechamos que eso podría ser así”, dijo Rodríguez Baquero a El Nuevo Herald.
Rodríguez Baquero confirmó que el promotor serbio Rajko Bozic —quien era un subcontratista de la compañía Creative Associates International, que a su vez había ganado un contrato con la USAID—  facilitó cámaras y tecnología para grabar videos promocionales. El proyecto, bajo el nombre Raspadura Producciones, elaboró videos también de otros artistas del hip-hop y la escena alternativa que encuentran poca difusión en los medios cubanos.
El rapero dice que solo conoció a Bozic superficialmente, que este no hablaba español y que le fue presentado por miembros del Grupo Matraka, una promotora cultural independiente que organizaba el festival más grande de música tecno realizado en Cuba, Rotilla, que fue clausurado por el gobierno en 2011.
De esta forma, el programa creado por la USAID no solo fue inefectivo y contraproducente, sino que ha servido para que el régimen pretenda ahora mostrar una cara de moderación y respeto hacia los raperos, un rostro comprensivo y amable.
Después de las declaraciones de Rojas todavía resulta más difícil de aceptar la actitud de algunos en Miami, que no solo aún tratan de justificar estos planes, sino se oponen a que se divulgue su ineficacia.