lunes, 29 de diciembre de 2014

Fugitivos al sol en Cuba


Las decenas de fugitivos que huyeron a Cuba tras cometer delitos en Estados Unidos deben andar preocupados y no dormir bien durante la noche. Sus días bajo el sol podrían estar contados. O no.
El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quiere que el presidente Barack Obama exija a La Habana la devolución de una estadounidense que mató a un policía "antes de cualquier consideración ulterior para restablecer las relaciones diplomáticas con el gobierno" de la isla.
Christie quiere que Cuba entregue a Joanne Chesimard, a la que se declaró culpable de la muerte de un policía estatal de Nueva Jersey en 1973.
El reclamo no es nuevo. Por más de 40 años el gobierno estadounidense y el Congreso vienen pidiendo la extradición de varios connotados criminales. Desde secuestradores de aviones y asesinos convictos hasta traficantes de armas y al parecer estafadores al Medicare.
El caso de Chesimard ya es un argumento muy comentado entre quienes defienden el mantenimiento de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional. El presidente Barack Obama pidió al secretario de Estado que inicie de inmediato un proceso de revisión sobre la inclusión de Cuba en dicho listado
Tanto en el informe del 2012 como del 2013 el Departamento de Estado establecía, como causa principal para mantener a Cuba en la lista, el hecho de que el régimen acogiera a fugitivos buscados por EEUU, a integrantes de ETA y que prestara ayuda sanitaria a las FARC.
Podría argumentarse que, de esos tres aspectos, solo los fugitivos estadounidenses cuentan a la hora de negar la exclusión. Agregar que en el 2013 el Buró Federal de Investigaciones (FBI) incluyó a Chesimard en su lista de los terroristas más buscados.
Así que algunos creen que en el próximo año se verá si esta mujer de 67 años, que vive en La Habana con el nombre de Assata Shakur, se convierte en un obstáculo al mejoramiento de los vínculos entre EEUU y Cuba.
Pero apostar por Assata Shakur, en el difícil acercamiento entre ambas naciones. es una jugada muy riesgosa.
En este sentido, no hay que olvidar que el concepto de "intercambio" siempre ha sido la clave cada vez que se menciona el tema.
El gobierno del presidente George W. Bush intentó la devolución de los prófugos buscados por las autoridades norteamericanas, en 2002, según un artículo publicado entonces por The Washington Post.
De acuerdo al Post, funcionarios cubanos se expresaron en favor de un intercambio de fugitivos de ambos países.
“Hay muchos que han cometido delitos en Cuba que viven en Estados Unidos”, dijo en aquella fecha un portavoz no identificado del gobierno cubano, de acuerdo al Post.
Según el periódico, el funcionario mencionó que las autoridades cubanas querían que Orlando Bosch fuera deportado.
Para el gobernante Fidel Castro, la deportación de Bosch era imposible de conseguir. Por ello el funcionario lanzaba el nombre.
Si en esa fecha el Departamento de Estado incluía a Cuba entre los países que apoyaban el terrorismo porque, entre otras razones, la isla todavía mantenía fresco —y en cierta medida vigente— su historial de amparo a miembros de grupos subversivos.
Esta situación ha cambiado fundamentalmente. Fidel Castro no es el mandatario en Cuba. Orlando Bosch falleció en Miami. Ya el informe de 2013 aseguraba que había indicios de que el régimen de la isla se estaba distanciando de los terroristas de ETA. Las conversaciones entre las FARC y el gobierno colombiano se desarrollan precisamente en La Habana.
Si en 2002 un funcionario cubano hizo una alusión a actividades terroristas desde Miami, era precisamente porque ya estaba en marcha la campaña para la devolución de “Los Cincos” y la justificación de Cuba para las actividades de espionaje: la supuesta necesidad de contar con una red de información para vigilar a las organizaciones exiliadas sospechosas de practicar atentados terroristas en la isla, como la oleada de bombas en varias instalaciones turísticas ocurridos en La Habana en 1997, que ocasionaron un muerto.
Los espías cubanos ya se encuentran en Cuba.
A estas alturas, el caso Chesimard/Shakur no va impedir el avance de lo iniciado por Obama y Castro. No es momento de volver sobre lo viejo sino de avanzar al futuro. Los argumentos que en un momento sirvieron para justificar débilmente una inclusión pueden ser eliminados con la misma facilidad que se pusieron.
El Presidente solo necesita enviar un informe al Congreso certificando que ha habido un cambio fundamental en la dirección y las políticas del gobierno cubano, que dicho gobierno no está auspiciando actos de terrorismo internacional y está ofreciendo garantías de que no apoyará semejantes actos en el futuro. Obama también puede enviar un informe al Congreso, dentro de un plazo mínimo de 45 días antes de la remoción, en que certifique que el gobierno cubano no ha brindado ayuda alguna al terrorismo internacional durante los seis meses anteriores y ha ofrecido garantías de que no apoyará semejantes actos en el futuro. Así de simple.
Esta es mi columna semanal en El Nuevo Herald, que aparece en la edición del lunes 29 de diciembre de 2014.