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Mostrando entradas de enero, 2014

La calle ya no es de Fidel

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Las imágenes recorrieron Miami la pasada semana. Unos 500 cubanos realizaron una protesta callejera y chocaron con la policía en Holguín, luego de que la policía municipal confiscara artículos de uso doméstico a la venta en una plaza de la ciudad. También desde hace varios meses, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) viene presentando videos de actividades del grupo opositor a plena luz y en la calle, fundamentalmente en las provincias orientales. A lo anterior se une una anunciada nueva estrategia de grupos opositores. Por ejemplo, el disidente Guillermo Fariñas y una docena más de activistas se unieron a una protesta de cerca de 200 dueños de coches tirados por caballos en Santa Clara, a mediados del pasado año. La necesidad de hacer avanzar la lucha opositora un paso más allá del justo reclamo por libertades políticas es algo que desde hace años se viene comentando en esta ciudad y en Cuba. El problema no es decirlo, sino llevarlo a la práctica. Organizaciones como la misma UNPACU han a…

Un día triste para la música

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Hoy es un día triste para la música. Falleció Claudio Abbado a los 80 años. Ya uno estaba acostumbrado a verlo con esa imagen de hombre enfermo, luego que un cáncer de estomago por poco acaba con él en 2001. Pero tuvimos 13 años más para disfrutar de su dirección musical perfecta y para acostumbrarnos a pensar que, quizá, era inmortal. No fue así y murió en Bolonia, donde vivía desde 2009. Antes  la vida y su talento, e incluso después la enfermedad, le permitieron dirigir las mejores orquestas del mundo, desde la Staatsoper de Viena hasta la Filarmónica de Berlín, donde sustituyó a Herbert von Karajan. Abbado dirigió todo tipo de música, desde el barroco hasta obras contemporáneas, pero siempre preferí sus versiones de las sinfonías de Mahler, en especial la Segunda y Tercera. Creó también la extraordinaria orquesta del festival de Lucerna, una formación que ha logrado reunir a algunos de los mejores músicos de Europa.

Ha llegado un inspector

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En un nuevo paso dentro del afán de Raúl Castro por ejercer mayor control sobre la economía, el gobierno cubano acaba de unificar las normas y sanciones que regulan el trabajo por cuenta propia. La medida resultaría apropiada si el reglamento anunciado se cumple al pie de la letra y terminan las irregularidades en las inspecciones. Pero conociendo la forma de actuar del régimen, hay que ser muy iluso para esperar un trato justo dentro de un sistema en que aún persiste un enorme prejuicio hacia el mercado y la empresa privada. La nueva regulación, que unifica diversas normas anteriores, incluye sanciones que van desde una notificación preventiva a multas, así como la prohibición de ejercer determinada actividad, el retiro de la licencia y el decomiso de equipos y materiales de trabajo. El régimen de La Habana ha logrado mantener separados los modelos de producción estatal y privada. Su estrategia ha estado dirigida, por un lado, a mantener maniatada la esfera de producción privada naciona…

Castro o la vejez como mortaja

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Entre todos los dictadores, tiranos, sátrapas y cualquier otro nombre al uso, Fidel Castro ha adquirido el récord de sufrir en vida una mayor destrucción de su imagen. Quizá algún día se sepa si fue un esfuerzo combinado o solo se trató de un plan de su hermano Raúl. Lo más probable es la influencia de diversos factores, desde una al parecer pérfida esposa hasta unos hijos más interesados en vivir bien y comprometer lo menos posible futuro y presente. Lo cierto es que Raúl Castro es el más favorecido con este infortunio de la figura de su hermano mayor. Indudable que para su ascenso era necesario que su hermano descendiera, no solo al deterioro que significa cualquier enfermedad sino a la humillación de una vejez que ha logrado esquivar la ignominia pública pero no el descrédito. Curioso que quien una y otra vez adoptara el nombre de Alejandro, no simplemente como un mote de guerra sino como un destino, termine reducido a la imagen del deterioro y el símbolo de la decadencia. Fidel Castro…

Castroviejo

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Si hay algo de cierto en el objetivo del gobernante cubano Raúl Castro, expresado en su discurso del primero de enero en Santiago de Cuba, es el carácter profundamente reaccionario del proceso que acaba de cumplir 55 años. Pero hay algo más y muy grave. La decisión tomada sobre el rumbo a seguir por el régimen, entre la vía china y la norcoreana, se inclina definitivamente por la segunda: Pyongyang en La Habana. Castro dedicó la parte final de su discurso —y a todas luces la única importante— a lanzar una advertencia sobre“la permanente campaña de subversión político-ideológica concebida y dirigida desde los centros del poder global para recolonizar las mentes de los pueblos y anular sus aspiraciones de construir un mundo mejor”. A partir de ese momento, la retórica anticuada que como siempre había manchado su oratoria se hizo más espesa aún: “intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial”; “vender a los más jóvenes…