martes, 13 de enero de 2015

Los republicanos y el embargo


Uno de los comentarios que con mayor fuerza repitieron los legisladores cubanoamericanos y sus simpatizantes, tras el anuncio del comienzo de los esfuerzos por normalizar las relaciones con el gobierno cubano, anunciadas por el presidente Barack Obama, fue que estos serían neutralizadas cuando tomara posesión el nuevo Congreso, dominado por los republicanos. La realidad, sin embargo, parece transitar por otros caminos.
Con independencia de la posible batalla legal y política entre el poder legislativo y ejecutivo, se trató de brindar una imagen de unanimidad, por parte de los republicanos, en contra de un cambio en la relación con el régimen de La Habana. Solo la congresista Ileana Ros-Lehtinen mostró una mayor cautela en ese sentido.
La primera llamada a un enfoque más equilibrado surgió precisamente con la llegada de la mayoría republicana al Senado.
El embargo estadounidense hacia Cuba no ha funcionado. Eso lo dijo el miércoles pasado el senador Bob Corker, republicano por Tennessee, que es el nuevo presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
 “Esta es una política… que no ha dado los resultados que nosotros esperábamos diera. Creo que ello está muy claro”, dijo el senador Corker en una conferencia de prensa.
La declaración de la principal figura dentro del Senado, a cargo de las relaciones exteriores de la nación, muestra un acuerdo en general con lo planteado por el presidente Barack Obama, sobre el hecho de que las sanciones económicas y diplomáticas para aislar al gobierno cubano no han dado los resultados esperados.
Sin embargo, Corker no especificó si el embargo debe ser levantado o modificado.
“Vamos a tener algunas audiencias de mucho peso”, dijo Corker. “Hay sentimientos sinceros en ambos lados”.
Corker, que se encuentra en su segundo período en el Senado, dijo que la mayoría de los miembros del Congreso necesitan más tiempo para informarse sobre el embargo, de acuerdo a lo publicado en USA Today.
El senador señaló que quiere explorar el impacto de darle acceso a Cuba a las compañías de telecomunicaciones estadounidenses, y conocer más sobre la promesa de liberación de 53 prisioneros políticos hecha por La Habana.
El proceso de liberación de los prisioneros en Cuba ya está en marcha.
Aunque es indiscutible que hay muchos legisladores republicanos en contra de la posición de Obama sobre el tema cubano —y por añadidura de cualquier cosa que haga el Presidente, desde tomarse un helado hasta irse de vacaciones—, también hay otros que en este punto específico no se aferran a un enfoque hostil.
La cuestión clave en el asunto es que hasta el momento nadie se había atrevido a mover ficha. La realización de audiencias sobre el embargo en el Senado, que se anuncian para las próximas semanas, es una medida necesaria, que debió llevarse a cabo desde años atrás. Es una señal positiva y hay que reconocer que el senador Corker ha hecho lo correcto. No se trata simplemente de asumir una posición ideológica y a ultranza, a favor o en contra de las normas vigentes. Es analizar su efectividad.
Legisladores que se oponen a la normalización de relaciones han dicho que bloquearán los fondos para una embajada y paralizarán la confirmación de cualquier embajador.
“El que el Congreso apoye o no la nominación de un embajador en Cuba será un resultado de esas audiencias, que vamos a celebrar dentro de cinco o seis semanas”, afirmó Corker.
 “Hay aún muchos detalles que debemos conocer antes de formular un juicio sobre si es o no una política adecuada, y sobre si debemos tener un embajador allí ahora”.
Discutir y analizar es siempre mejor que aferrarse con obstinación a una estrategia que ha dado muestras de ser poco efectiva.
Está por verse la posición que asumirán muchos legisladores federales, no limitados a una simple agenda de confrontación local sino todo lo contrario: comprometidos con la posibilidad de negocios para sus estados y distritos.
El primero es, por supuesto, el senador por Arizona Jeff Flake, que acompañó a Alan Gross en el avión de regreso a su patria.
Flake ha sido el patrocinador de una legislación que busca eliminar las limitaciones de los viajes de estadounidenses a Cuba, junto con el senador Ron Paul , republicano por Texas. Ambos favorecen poner fin al embargo.
Acabar con esta medida, que se ha ido debilitando cada vez más, requiere la aprobación del Congreso, gracias a la Helms-Burton, pero no es tan difícil de cambiar como echar abajo el embargo.
El legislador Jason Chaffetz, republicano por Utah, presidente de la comisión de Supervisión y Reformas Gubernamentales de la Cámara de Representantes, considera que la actual prohibición, que no impide a los norteamericanos ir a Cuba sino gastar dinero en la isla, es “ridícula”.
El representante Mark Sanford, republicano por Carolina del Sur, ha dicho que introducirá una propuesta de ley similar a la de Flake.
La lista parece estar aumentado. El actual Congreso podría traer un nuevo enfoque en la política hacia Cuba.
Esta columna aparece en la edición del lunes 12 de enero de 2015 de El Nuevo Herald.


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