viernes, 16 de enero de 2015

Sorpresa informativa


La nota informativa sobre las nuevas normas en la política de Estados Unidos hacia el régimen cubano publicada en la edición internacional de Granma resume de forma sorprendentemente objetiva —para los estándares de la prensa oficial de la isla— los cambios ocurridos.
Cuaderno de Cuba, que de forma sistemática ha criticado las tergiversaciones de la prensa cubana, considera el hecho significativo. Pero hay algo más importante.
Señalar este hecho no implica decir que es una información que cubre todos los puntos y contiene un análisis exhaustivo. No se menciona, por ejemplo, la eliminación de los límites a los fondos destinados a proyectos humanitarios y el desarrollo de negocios privados. Cuando se habla de “sorpresa” simplemente se enfatiza la comparación con ejemplos anteriores. Aquí lo positivo de lo dado a conocer por Granma no se limita al texto en sí mismo, mas bien se valoriza con relación al historial informativo de la publicación.
Cuando se ha escuchado y leído durante toda una tarde los mismos puntos de vista girando sobre igual eje, por parte de congresistas, analistas políticos y miembros del exilio, que Granma no se pierda en una retórica gastada, salvo breves frases y adjetivos, debe servir también de llamada de alerta: nada saludable es despreciar la capacidad del enemigo.
Desde el punto de vista emotivo —y quizá electoral, aunque crecen las dudas al respecto— refugiarse en viejos esquemas puede servir como válvula de escape. Pero a los fines de una política no resulta una buena táctica.

De nada sirve repetir que los Castro son malos y que todo lo relacionado con ellos no sirve, cuando nada hace dudar de su permanencia en el poder. Aislarse en viejos argumentos no hace más que trasladar el famoso esquema de “plaza sitiada” a Miami, con el agravante de no albergar ninguna esperanza sobre la posibilidad de sacar provecho de ello.