jueves, 22 de enero de 2015

Un largo camino iniciado hace años atrás


Para cumplir con la norma periodística de situar la noticia en contexto, todas las agencias de noticias y los diarios han señalado que Roberta Jacobson, la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, es la funcionaria estadounidense de mayor rango que visita la isla en décadas. También que las conversaciones a celebrarse hoy  en la isla son las de más alto nivel en años. Es cierto, pero dicho así la información adquiere un carácter de evento único, trascendental, que no ha ocurrido en mucho tiempo. No es así. El encuentro a realizarse hoy en Cuba tiene que ser colocado dentro de un proceso de pasos iniciados, otros frustrados y los más con resultados parciales. De lo contrario, son demasiadas las expectativas y muchos los posibles desengaños al terminar la cita.
Lo que ocurrirá hoy en Cuba tiene un carácter excepcional en cuanto va precedido por un anuncio del presidente Barack Obama y el gobernante Raúl Castro de iniciar un proceso para la normalización de relaciones. Sin embargo, importantes reuniones, por el nivel de los participantes, se han celebrado con anterioridad durante el gobierno de Obama, con pobres resultados. Se trata de un proceso interrumpido por el encarcelamiento del excontratista Alan Gross, y que ahora se reinicia, pero no es algo totalmente nuevo.
El lunes 27 de abril de 2009 el Departamento de Estado reconoció que un alto funcionario se había reunido, por segunda vez en un mes, con el entonces representante de Cuba en Washington.
Thomas A. Shannon, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental —el mismo cargo que tiene ahora Jacobson— se había reunido dos veces en un mes con el jefe de la Sección de Intereses de Cuba, Jorge Bolaños.
Una información de The New York Times señalaba que el gobierno de Barack Obama estaba impulsando planes para llevar a cabo reuniones informales entre el Departamento de Estados y diplomáticos cubanos.
La confirmación vino de parte del Departamento de Estado, durante la habitual conferencia diaria, aunque el portavoz no entró en detalles.
Lo esencial de aquellos encuentros fue que tenían poco de rutinarios —aunque así fueron catalogados por el Departamento de Estado—, al menos en el sentido de que tales contactos no existieron durante la presidencia de George W. Bush.
Cabe señalar que uno de los datos más importantes que se conoció entonces — y eso sí lo dejó claro el portavoz del Departamento de Estado— era que el gobierno norteamericano no estaba imponiendo condiciones, fechas y una agenda previa. Es de esperar que igual actitud se mantenga entonces.
El día anterior, domingo,26 de abril, el diario The New York Times había publicado que el gobierno de Obama estaba impulsando planes para llevar a cabo reuniones informales entre el Departamento de Estados y diplomáticos cubanos.
Se trataba de actuar de forma discreta, pero al mismo tiempo darle un impulso a los esfuerzos por reabrir canales de comunicación con Cuba, de acuerdo a funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, agregaba la información del diario.
Las conversaciones estarían relacionadas con temas como inmigración, narcotráfico y otros asuntos de seguridad regional.
Lo importante de la información es que señala que Washington está dispuesta a avanzar en este sentido con independencia de si se produce o no una respuesta favorable por parte del gobierno cubano.
Es decir, la actual administración no parecía entonces dispuesta a esperar a que el gobierno cubano ´‘moviera fichas” antes de dar el próximo paso, pero al mismo tiempo actuaba con prudencia y consciente de que se trata de un proceso largo y complejo, que podía no conducir a resultado alguno, como entonces ocurrió.
Sobre la participación de Canadá en una posible negociación también se hablaba entonces. Si quiere leer más sobre la participación canadiense, vea aquí.


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