viernes, 10 de abril de 2015

A un lado Hillary, aquí llega Calamity Jane


A veces se extraña a Ronald Reagan. La convención anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) debe haber sido una de esas ocasiones.
La organización es un grupo empeñado en que todo el mundo salga armado a la calle. Eso del rifle —o fusil en correcto castellano— suena muy bien en la sigla de identificación, pero sus miembros no se paran ante tan poca cosa: en realidad lo que quisieran es que cada uno de ellos saliera con una ametrallado, y si es posible dentro de un tanque de guerra. Para ellos eso sería la solución de todos los problemas, luego de acabar con diversos obstáculos de por medio.
Pero a la NRA no hay que tomarla a broma: es una organización poderosa y todos los años invierten cuantiosas sumas de dinero en el apoyo a los candidatos políticos mas cavernícolas y recalcitrantes, Por suerte para ellos, este año tienen bastante entre donde escoger.
Wayne LaPierre, el líder de la NRA que suele hablar en forma muy directa, predijo la ruina del país en caso de una victoria de Clinton.
“Hillary Rodham Clinton traerá consigo una permanente oscuridad de mentira y desesperación impuesta para que el pueblo estadounidense la padezca”, comentó LaPierre. El vicepresidente ejecutivo y director general de la NRA prometió que el poderoso grupo de presión “se mantendrá hombro a hombro” para impedir que ella se convierta en el próximo presidente.
Nada, que los hombres —o las mujeres— del rifle no son rápidos solo con el gatillo. También le dan con gusto a la retórica.
El desfile de aspirantes a la nominación presidencial republicana no podía falta en esta reunión, y realmente los aspirantes no decepcionaron en las prácticas de tiro al blanco.
“¿Es esta la reunión para prepararnos para Hillary?”, bromeó el senador Ted Cruz, de Texas.
“¡No!”, gritaron casi al unísono gran parte del publico que llenó la sala con capacidad para 4.000 personas, aunque algunos estaban más entusiasmados en limpiar sus mosquetes, y prefirieron no distraerse
Jeb Bush, exgobernador de Florida, condenó la “visión liberal y progresista del mundo de Barack Obama y Hillary Clinton y Eric Holder, y de todos aquellos que desean quitar las armas de fuego de manos de los tipos buenos”.
No entró en detalles sobre su fórmula para la selección infalible de almas (buenas), por parte de los vendedores de armamentos.
El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, mencionó a Clinton al criticar al presidente.
“Gente como Hillary Clinton parece creer que ustedes miden el éxito del gobierno en cuanto a la cantidad de personas que dependen del gobierno”, dijo. “Yo creo que nosotros medimos el éxito justo por lo opuesto: en torno a cuántas personas ya no dependen del gobierno”.
No  dio detalles sobre su plan infalible para evitar catástrofes, calamidades y desventajas educacionales, sociales y étnicas.
El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, generó burlas al decir que espera que el eslogan de la campaña de Clinton no sea “cuatro años más”. En realidad parece que será “ocho”, que suman dieciséis.
“La realidad es que la campaña de 2016 será entre el elitismo y el populismo”, afirmó Jindal. “Hillary Clinton de antemano ha dejado en claro que ella estará en el lado del elitismo”.
Sin embargo, hasta el momento los discursos escuchados se había caracterizado precisamente por su populismo, este precisamente no fue una excepción: populismo de “elites”  (¿elites en qué y de qué?)
Entre los otros posibles candidatos republicanos para la contienda presidencial de 2016 que hablaron durante la convención estuvieron el senador Marco Rubio de Florida, el senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee y el neurocirujano Ben Carson.
Se notó sin embargo la ausencia de la candidata perfecta para enfrentar a Clinton: Calamity Jane o quizá Annie Oakley. Aun hay tiempo para buscarlas, los republicanos no deben perder las esperanzas, y la NRA tampoco.