A veces se extraña a Ronald Reagan. La
convención anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) debe haber sido una
de esas ocasiones.
La organización es un grupo empeñado en
que todo el mundo salga armado a la calle. Eso del rifle —o fusil en correcto
castellano— suena muy bien en la sigla de identificación, pero sus miembros no
se paran ante tan poca cosa: en realidad lo que quisieran es que cada uno de
ellos saliera con una ametrallado, y si es posible dentro de un tanque de
guerra. Para ellos eso sería la solución de todos los problemas, luego de
acabar con diversos obstáculos de por medio.
Pero a la NRA no hay que tomarla a broma:
es una organización poderosa y todos los años invierten cuantiosas sumas de
dinero en el apoyo a los candidatos políticos mas cavernícolas y recalcitrantes,
Por suerte para ellos, este año tienen bastante entre donde escoger.
Wayne LaPierre, el líder de la NRA que
suele hablar en forma muy directa, predijo la ruina del país en caso de una
victoria de Clinton.
“Hillary Rodham Clinton traerá consigo
una permanente oscuridad de mentira y desesperación impuesta para que el pueblo
estadounidense la padezca”, comentó LaPierre. El vicepresidente ejecutivo y
director general de la NRA prometió que el poderoso grupo de presión “se
mantendrá hombro a hombro” para impedir que ella se convierta en el próximo
presidente.
Nada, que los hombres —o las mujeres— del
rifle no son rápidos solo con el gatillo. También le dan con gusto a la
retórica.
El desfile de aspirantes a la nominación
presidencial republicana no podía falta en esta reunión, y realmente los aspirantes
no decepcionaron en las prácticas de tiro al blanco.
“¿Es esta la reunión para prepararnos
para Hillary?”, bromeó el senador Ted Cruz, de Texas.
“¡No!”, gritaron casi al unísono gran
parte del publico que llenó la sala con capacidad para 4.000 personas, aunque
algunos estaban más entusiasmados en limpiar sus mosquetes, y prefirieron no
distraerse
Jeb Bush, exgobernador de Florida,
condenó la “visión liberal y progresista del mundo de Barack Obama y Hillary
Clinton y Eric Holder, y de todos aquellos que desean quitar las armas de fuego
de manos de los tipos buenos”.
No entró en detalles sobre su fórmula
para la selección infalible de almas (buenas), por parte de los vendedores de
armamentos.
El gobernador de Wisconsin, Scott Walker,
mencionó a Clinton al criticar al presidente.
“Gente como Hillary Clinton parece creer
que ustedes miden el éxito del gobierno en cuanto a la cantidad de personas que
dependen del gobierno”, dijo. “Yo creo que nosotros medimos el éxito justo por
lo opuesto: en torno a cuántas personas ya no dependen del gobierno”.
No
dio detalles sobre su plan infalible para evitar catástrofes,
calamidades y desventajas educacionales, sociales y étnicas.
El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal,
generó burlas al decir que espera que el eslogan de la campaña de Clinton no
sea “cuatro años más”. En realidad parece que será “ocho”, que suman dieciséis.
“La realidad es que la campaña de 2016
será entre el elitismo y el populismo”, afirmó Jindal. “Hillary Clinton de
antemano ha dejado en claro que ella estará en el lado del elitismo”.
Sin embargo, hasta el momento los
discursos escuchados se había caracterizado precisamente por su populismo, este
precisamente no fue una excepción: populismo de “elites” (¿elites en qué y de qué?)
Entre los otros posibles candidatos
republicanos para la contienda presidencial de 2016 que hablaron durante la
convención estuvieron el senador Marco Rubio de Florida, el senador Lindsey Graham
de Carolina del Sur, el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee y el
neurocirujano Ben Carson.
Se notó sin embargo la ausencia de la
candidata perfecta para enfrentar a Clinton: Calamity Jane o quizá Annie Oakley.
Aun hay tiempo para buscarlas, los republicanos no deben perder las esperanzas,
y la NRA tampoco.