domingo, 5 de julio de 2015

Los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” frente a Europa


Cuatro grandes crisis en la periferia de Europa amenazan con engullir a la Unión Europea, lo que podría hacer retroceder décadas el ambicioso proyecto de unificación continental iniciado tras la Segunda Guerra Mundial, informa la agencia Reuters.
La unidad, la solidaridad y la posición internacional de la UE están en entredicho debido a la crisis de deuda griega, el rol de Rusia en Ucrania, el intento de Reino Unido de cambiar sus relaciones con el bloque y las migraciones del Mediterráneo.
Si la Unión no es capaz de lidiar correctamente con cualquiera de estos problemas, podría agravar los demás, ampliando los posibles escollos del “proyecto Europa”, escribe el analista Paul Taylor para Reuters.
Grecia se encamina a territorios inexplorados y a un futuro incierto sobre el uso de la moneda en común europea luego que los votantes rechazaron abrumadoramente las exigencias de los acreedores internacionales de mayores medidas de austeridad a cambio de un rescate financiero para su economía en bancarrota, de acuerdo a un cable de la AP.
Con el 99% de las papeletas escrutadas, un 61% de los votantes helenos que ayer participaron en el referéndum convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras, rechazaron la última propuesta de los socios europeos, que contemplaba una nueva tanda de recortes y ajustes.
Tras una dramática semana de corralito y de control de capitales, y con la economía al borde del colapso, Tsipras tranquilizó a los partidarios del sí. “Soy consciente de que el mandato que me dais no es un mandato de ruptura, sino un mandato para una solución sostenible” en el que la prioridad será “el funcionamiento del sistema bancario”, dijo, de acuerdo al diario español El País.
El gobierno de Tsipras ha dicho que cree que sería posible lograr un acuerdo con los acreedores en las próximas 48 horas.
Sin embargo, funcionarios europeos y la mayoría de los partidos de oposición de Grecia pintaron el referéndum como si éste fuera respecto a si el país debía seguir utilizando el euro como divisa, a pesar de que esa no fue la pregunta en la boleta de votación. Encuestas de opinión del viernes mostraron que 74% o más de los encuestados querían que Grecia permanezca en la zona del euro, de acuerdo a la agencia AP.
“Dadas las desfavorables condiciones de la semana pasada, ustedes han tomado una decisión muy valiente”, dijo Tsipras en un mensaje a los griegos.
Señaló que buscaría negociar una solución viable con los acreedores de la nación.
La forma en que reaccionen los funcionarios europeos al resultado del referéndum será crucial para el país, y una cumbre de la eurozona ha sido convocada para la tarde del martes a fin de discutir la situación en Grecia.
La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande hablaron entre sí la noche del domingo y acordaron que “el voto del pueblo griego debe ser respetado”, informó la oficina de Merkel.
Sigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, dijo a un periódico alemán que el gobierno griego estaba conduciendo a su pueblo “a un sendero de amarga austeridad y desesperanza”.
Tsipras “ha derribado los últimos puentes por los que pudieron transitar Europa y Grecia hacia un acuerdo”, declaró Gabriel al diario Tagesspiegel.
“Al decir no a las reglas europeas, como se reflejó en el voto mayoritario por el ‘No’, es difícil imaginar negociaciones sobre un paquete de ayuda por miles de millones”, agregó el político socialdemócrata alemán.
Johan Van Overtveldt, ministro de Finanzas de Bélgica, dijo por su parte que un resultado de “no” complica las cosas, pero insistió en que la puerta permanecía abierta para reanudar las negociaciones en unas horas.
La votación del domingo se llevó a cabo una semana después de las restricciones de capital impuestas para evitar un agotamiento de capitales en los bancos. Las restricciones han hecho que los griegos formen colas en los cajeros automáticos de todo el país para retirar un máximo de 60 euros ($66) por día. Los bancos estuvieron cerrados durante toda la semana y no se sabe cuándo van a abrir de nuevo.
El pulso de Tsipras con sus acreedores hizo que Grecia incumpliera un plazo de su deuda la semana pasada y cerrara los bancos para evitar su colapso. El endeudado país también perdió el acceso a miles de millones de euros tras expirar el acuerdo de rescate que estaba vigente.
La sensación de urgencia ha sido patente toda la semana, mientras los griegos trataban de descifrar la compleja pregunta del referéndum entre frenéticos mensajes de catástrofe inminente o desafío.
El gobierno griego afrontará difíciles desafíos en cualquier caso, indicó el politólogo de la Universidad de Yale Sathis Kalyvas. Con el “no”, Atenas podría encontrarse con que los países de la eurozona se niegan a negociar un acuerdo mejor porque desconfían de Tsipras, señaló Kalyvas.
Si la Unión Europea quiere mantener a Grecia en la eurozona, apuntó Kalyvas, tendrá que dar con “un plan muy generoso”, dado que el coste de la crisis se ha disparado más de lo esperado.
Seguir negociando con el gobierno griego será “muy difícil”, indicó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, porque la situación económica del país se ha agravado mucho en las últimas semanas. Schaeuble reiteró la postura alemana de que para que Europa funcione, todos los países deben cumplir las normas.
Otro problema con cualquier negociación futura es que los acreedores griegos no están de acuerdo entre sí. El Fondo Monetario Internacional ha sido que no participará en un tercer rescate a menos que incluya un considerable alivio de la deuda griega. Otros países europeos, sin embargo, han descartado aliviar la deuda hasta que Atenas acometa más reformas financieras.
El ministro griego de Finanzas, Yianis Varoufakis, mientras tanto, arremetió contra los otros países europeos a los que acusó de demorar el acuerdo de rescate para que se agotaran las arcas de los bancos griegos y forzar a Grecia a aceptar lo que describió como un acuerdo humillante, de acuerdo a la AP.
¿Y si Grecia sale del euro?
La suspensión de pagos de Grecia, apodada “Grexit”, que podría dejar al país fuera del euro es el reto más inmediato para la noción a largo plazo de una “unión más integrada que nunca” de Estados y pueblos europeos, de acuerdo a Reuters.
“Las consecuencias a largo plazo de un ‘Grexit’ afectarían al proyecto europeo por completo. Sentaría un precedente que podría minar la misma razón de ser de la UE”, escribieron Fabian Zuleeg y Janis Emmanouilidis en un análisis para el centro de estudios European Policy Centre.
A pesar de que Grecia apenas supone el 2% del PIB y la población del bloque, la bancarrota del país tras dos rescates en los que sus socios europeos le prestaron cerca de 200.000 millones de euros es un enorme revés para el prestigio de la UE.
Incluso antes de hacerse pública la convocatoria del referéndum que el país heleno celebró el domingo, el ambiente en Bruselas era tenso, con los griegos culpando a los alemanes, la mayoría de los demás señalando a los griegos, los economistas keynesianos culpando a la cerrazón de miras y la obsesión con la austeridad y las autoridades de la Unión enfatizando el éxito de los rescates que se han llevado a cabo en otros estados del bloque.
Con su destino aún por aclarar, el caso de Atenas ha dejado en evidencia que los fundadores del euro fueron ingenuos cuando dijeron que la pertenencia a la moneda única era irrompible.
Ahora, sus socios podrían intentar contener el problema después de la salida de Grecia, cuando el mal ya esté hecho, y moverse con velocidad para mantener unidos al resto de los miembros, quizás enmendando algunos de los defectos de diseño iniciales de la unión monetaria, aunque es probable que la oposición alemana intente evitar que camine hacia una emisión conjunta de bonos.
La próxima vez que una recesión o una subida de la rentabilidad de los bonos soberanos sacuda la zona euro, los mercados recordarán el precedente de Grecia.
Otras tres crisis
El colapso económico de Grecia, además del sufrimiento que causaría y la pérdida de miles de millones de euros que supondría para los contribuyentes europeos, podría agravar las otras tres crisis a las que se enfrenta Europa y desestabilizar el frágil sur de los Balcanes.
Con la tensión ya desatada en el Mediterráneo oriental debido a la guerra civil en Siria, el eterno conflicto palestino-israelí, la división de Chipre que continúa sin resolverse y las disputas sobre los yacimientos de gas en el mar, una Grecia destrozada podría volverse hacia Rusia en busca de apoyo. A cambio, los helenos podrían vetar la próxima andanada de sanciones de la UE contra Moscú, o incluso ofrecerle las instalaciones navales que en su día emplearon los Estados Unidos.
Atenas ya tiene problemas para lidiar con el flujo de refugiados que llegan huyendo del conflicto en Siria e Irak hacia las islas del Egeo, buscando la ruta más segura para atravesar Europa en dirección a los países más prósperos del continente, como Suecia o Alemania.
Las autoridades griegas, desesperadas por obtener liquidez, están más que contentas de ver que se dirigen al norte, en busca de asilo en cualquier otro lugar de la UE. No es difícil imaginar a un gobierno fuera de la zona euro usando a los inmigrantes como medio para presionar a los demás países del bloque, de acuerdo al análisis de Reuters.
La incapacidad para resolver la crisis griega después de cinco años de discusiones podría hacer parecer débil a la UE a los ojos del presidente ruso Vladimir Putin, el presidente chino Xi Jinping o cualquier otro que esté buscando expandir su poder.
Las autoridades de Bruselas son conscientes de que la crisis de la euro zona ha provocado la devolución al ámbito doméstico de la toma de decisiones en algunas materias y minado el “poder blando” del modelo europeo, basado en la gobernación supranacional. Se ha debilitado la mano de la UE en temas relacionados con el comercio mundial o el cambio climático.
Y lo peor podría estar aún por llegar.
Reino Unido
La exigencia de Reino Unido de renegociar los términos de su pertenencia a la Unión, y su decisión de someterlo a un referéndum de resultado incierto en 2017 aumenta el riesgo de que el bloque pueda perder a su segunda mayor economía, su principal centro financiero y su mayor activo militar.
A pesar de que los sondeos muestran que los partidarios de permanecer en la UE tienen una ventaja de cerca de 10 puntos, y un cierto alivio por las declaraciones del primer ministro británico David Cameron, que aclaró que no incluiría ninguna exigencia imposible en sus peticiones, hay mucho nerviosismo en Bruselas.
Las encuestas predijeron tremendamente mal el resultado de las elecciones generales de mayo. Desde su victoria, Cameron ha sido zancadilleado varias veces por miembros euroescépticos de su propio partido Conservador.
En el caso de un colapso económico en Grecia, independientemente de si continuase o no en el euro, con descontento en las calles y consecuencias desastrosas en lo político, se podría reforzar la opinión de aquellos en el Reino Unido que piensan que su economía está “encadenada a un cadáver”.
El Reino Unido mantiene su propia moneda, pese a su participación en la Unión Europea.
Dada la enemistad de Rusia con los británicos, a quienes ven como el aliado más cercano de los Estados Unidos, Putin seguramente estaría encantado de que el Reino Unido abandonase el bloque.
La salida debilitaría a aquellos que apoyan una respuesta contundente al comportamiento de Rusia en Ucrania y Georgia y dejaría al bloque continental sin el principal socio de confianza de Estados Unidos en la región, aunque seguiría perteneciendo a la OTAN.
Todo ello podría fortalecer la posición de Putin en las negociaciones con la canciller alemana Angela Merkel, que ha liderado a la diplomacia europea en su intento de devolver a Ucrania el control de la totalidad de su territorio.
Rem Korteweg, del Centro por la Reforma Europea, compara las crisis intercaladas con los cuatro jinetes del apocalipsis que aparecen en el Nuevo Testamento: heraldos del “día del juicio” que representan la conquista, la guerra, la hambruna y la muerte.
“Los líderes de la UE se las verán difíciles para domar a estos cuatro jinetes”, dijo el pensador holandés en un ensayo. “Si no puede encontrarse una respuesta europea, estos cuatro jinetes seguirán promoviendo el caos, la inestabilidad y la recriminación mutua en el seno de la UE”.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...