Cuatro grandes crisis en la
periferia de Europa amenazan con engullir a la Unión Europea, lo que podría
hacer retroceder décadas el ambicioso proyecto de unificación continental
iniciado tras la Segunda Guerra Mundial, informa la agencia Reuters.
La unidad, la solidaridad y la
posición internacional de la UE están en entredicho debido a la crisis de deuda
griega, el rol de Rusia en Ucrania, el intento de Reino Unido de cambiar sus
relaciones con el bloque y las migraciones del Mediterráneo.
Si la Unión no es capaz de lidiar
correctamente con cualquiera de estos problemas, podría agravar los demás,
ampliando los posibles escollos del “proyecto Europa”, escribe el analista Paul
Taylor para Reuters.
Grecia se encamina a territorios
inexplorados y a un futuro incierto sobre el uso de la moneda en común europea
luego que los votantes rechazaron abrumadoramente las exigencias de los
acreedores internacionales de mayores medidas de austeridad a cambio de un
rescate financiero para su economía en bancarrota, de acuerdo a un cable de la
AP.
Con el 99% de las papeletas
escrutadas, un 61% de los votantes helenos que ayer participaron en el
referéndum convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras, rechazaron la
última propuesta de los socios europeos, que contemplaba una nueva tanda de
recortes y ajustes.
Tras una dramática semana de
corralito y de control de capitales, y con la economía al borde del colapso,
Tsipras tranquilizó a los partidarios del sí. “Soy consciente de que el mandato
que me dais no es un mandato de ruptura, sino un mandato para una solución
sostenible” en el que la prioridad será “el funcionamiento del sistema
bancario”, dijo, de acuerdo al diario español El País.
El gobierno de Tsipras ha dicho
que cree que sería posible lograr un acuerdo con los acreedores en las próximas
48 horas.
Sin embargo, funcionarios
europeos y la mayoría de los partidos de oposición de Grecia pintaron el
referéndum como si éste fuera respecto a si el país debía seguir utilizando el
euro como divisa, a pesar de que esa no fue la pregunta en la boleta de
votación. Encuestas de opinión del viernes mostraron que 74% o más de los
encuestados querían que Grecia permanezca en la zona del euro, de acuerdo a la
agencia AP.
“Dadas las desfavorables
condiciones de la semana pasada, ustedes han tomado una decisión muy valiente”,
dijo Tsipras en un mensaje a los griegos.
Señaló que buscaría negociar una
solución viable con los acreedores de la nación.
La forma en que reaccionen los
funcionarios europeos al resultado del referéndum será crucial para el país, y
una cumbre de la eurozona ha sido convocada para la tarde del martes a fin de
discutir la situación en Grecia.
La canciller alemana Angela
Merkel y el presidente francés François Hollande hablaron entre sí la noche del
domingo y acordaron que “el voto del pueblo griego debe ser respetado”, informó
la oficina de Merkel.
Sigmar Gabriel, vicecanciller y
ministro de Economía de Alemania, dijo a un periódico alemán que el gobierno
griego estaba conduciendo a su pueblo “a un sendero de amarga austeridad y
desesperanza”.
Tsipras “ha derribado los últimos
puentes por los que pudieron transitar Europa y Grecia hacia un acuerdo”,
declaró Gabriel al diario Tagesspiegel.
“Al decir no a las reglas
europeas, como se reflejó en el voto mayoritario por el ‘No’, es difícil
imaginar negociaciones sobre un paquete de ayuda por miles de millones”, agregó
el político socialdemócrata alemán.
Johan Van Overtveldt, ministro de
Finanzas de Bélgica, dijo por su parte que un resultado de “no” complica las
cosas, pero insistió en que la puerta permanecía abierta para reanudar las
negociaciones en unas horas.
La votación del domingo se llevó
a cabo una semana después de las restricciones de capital impuestas para evitar
un agotamiento de capitales en los bancos. Las restricciones han hecho que los
griegos formen colas en los cajeros automáticos de todo el país para retirar un
máximo de 60 euros ($66) por día. Los bancos estuvieron cerrados durante toda
la semana y no se sabe cuándo van a abrir de nuevo.
El pulso de Tsipras con sus
acreedores hizo que Grecia incumpliera un plazo de su deuda la semana pasada y
cerrara los bancos para evitar su colapso. El endeudado país también perdió el
acceso a miles de millones de euros tras expirar el acuerdo de rescate que
estaba vigente.
La sensación de urgencia ha sido
patente toda la semana, mientras los griegos trataban de descifrar la compleja
pregunta del referéndum entre frenéticos mensajes de catástrofe inminente o
desafío.
El gobierno griego afrontará
difíciles desafíos en cualquier caso, indicó el politólogo de la Universidad de
Yale Sathis Kalyvas. Con el “no”, Atenas podría encontrarse con que los países
de la eurozona se niegan a negociar un acuerdo mejor porque desconfían de
Tsipras, señaló Kalyvas.
Si la Unión Europea quiere
mantener a Grecia en la eurozona, apuntó Kalyvas, tendrá que dar con “un plan
muy generoso”, dado que el coste de la crisis se ha disparado más de lo
esperado.
Seguir negociando con el gobierno
griego será “muy difícil”, indicó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang
Schaeuble, porque la situación económica del país se ha agravado mucho en las
últimas semanas. Schaeuble reiteró la postura alemana de que para que Europa
funcione, todos los países deben cumplir las normas.
Otro problema con cualquier
negociación futura es que los acreedores griegos no están de acuerdo entre sí.
El Fondo Monetario Internacional ha sido que no participará en un tercer
rescate a menos que incluya un considerable alivio de la deuda griega. Otros países
europeos, sin embargo, han descartado aliviar la deuda hasta que Atenas acometa
más reformas financieras.
El ministro griego de Finanzas,
Yianis Varoufakis, mientras tanto, arremetió contra los otros países europeos a
los que acusó de demorar el acuerdo de rescate para que se agotaran las arcas
de los bancos griegos y forzar a Grecia a aceptar lo que describió como un
acuerdo humillante, de acuerdo a la AP.
¿Y si Grecia sale del euro?
La suspensión de pagos de Grecia,
apodada “Grexit”, que podría dejar al país fuera del euro es el reto más
inmediato para la noción a largo plazo de una “unión más integrada que nunca”
de Estados y pueblos europeos, de acuerdo a Reuters.
“Las consecuencias a largo plazo
de un ‘Grexit’ afectarían al proyecto europeo por completo. Sentaría un
precedente que podría minar la misma razón de ser de la UE”, escribieron Fabian
Zuleeg y Janis Emmanouilidis en un análisis para el centro de estudios European
Policy Centre.
A pesar de que Grecia apenas
supone el 2% del PIB y la población del bloque, la bancarrota del país tras dos
rescates en los que sus socios europeos le prestaron cerca de 200.000 millones
de euros es un enorme revés para el prestigio de la UE.
Incluso antes de hacerse pública
la convocatoria del referéndum que el país heleno celebró el domingo, el
ambiente en Bruselas era tenso, con los griegos culpando a los alemanes, la
mayoría de los demás señalando a los griegos, los economistas keynesianos
culpando a la cerrazón de miras y la obsesión con la austeridad y las
autoridades de la Unión enfatizando el éxito de los rescates que se han llevado
a cabo en otros estados del bloque.
Con su destino aún por aclarar,
el caso de Atenas ha dejado en evidencia que los fundadores del euro fueron
ingenuos cuando dijeron que la pertenencia a la moneda única era irrompible.
Ahora, sus socios podrían
intentar contener el problema después de la salida de Grecia, cuando el mal ya
esté hecho, y moverse con velocidad para mantener unidos al resto de los
miembros, quizás enmendando algunos de los defectos de diseño iniciales de la
unión monetaria, aunque es probable que la oposición alemana intente evitar que
camine hacia una emisión conjunta de bonos.
La próxima vez que una recesión o
una subida de la rentabilidad de los bonos soberanos sacuda la zona euro, los
mercados recordarán el precedente de Grecia.
Otras tres crisis
El colapso económico de Grecia,
además del sufrimiento que causaría y la pérdida de miles de millones de euros
que supondría para los contribuyentes europeos, podría agravar las otras tres
crisis a las que se enfrenta Europa y desestabilizar el frágil sur de los
Balcanes.
Con la tensión ya desatada en el
Mediterráneo oriental debido a la guerra civil en Siria, el eterno conflicto
palestino-israelí, la división de Chipre que continúa sin resolverse y las
disputas sobre los yacimientos de gas en el mar, una Grecia destrozada podría
volverse hacia Rusia en busca de apoyo. A cambio, los helenos podrían vetar la
próxima andanada de sanciones de la UE contra Moscú, o incluso ofrecerle las
instalaciones navales que en su día emplearon los Estados Unidos.
Atenas ya tiene problemas para
lidiar con el flujo de refugiados que llegan huyendo del conflicto en Siria e
Irak hacia las islas del Egeo, buscando la ruta más segura para atravesar
Europa en dirección a los países más prósperos del continente, como Suecia o
Alemania.
Las autoridades griegas,
desesperadas por obtener liquidez, están más que contentas de ver que se
dirigen al norte, en busca de asilo en cualquier otro lugar de la UE. No es
difícil imaginar a un gobierno fuera de la zona euro usando a los inmigrantes
como medio para presionar a los demás países del bloque, de acuerdo al análisis
de Reuters.
La incapacidad para resolver la
crisis griega después de cinco años de discusiones podría hacer parecer débil a
la UE a los ojos del presidente ruso Vladimir Putin, el presidente chino Xi
Jinping o cualquier otro que esté buscando expandir su poder.
Las autoridades de Bruselas son
conscientes de que la crisis de la euro zona ha provocado la devolución al
ámbito doméstico de la toma de decisiones en algunas materias y minado el
“poder blando” del modelo europeo, basado en la gobernación supranacional. Se
ha debilitado la mano de la UE en temas relacionados con el comercio mundial o
el cambio climático.
Y lo peor podría estar aún por
llegar.
Reino Unido
La exigencia de Reino Unido de
renegociar los términos de su pertenencia a la Unión, y su decisión de
someterlo a un referéndum de resultado incierto en 2017 aumenta el riesgo de
que el bloque pueda perder a su segunda mayor economía, su principal centro
financiero y su mayor activo militar.
A pesar de que los sondeos
muestran que los partidarios de permanecer en la UE tienen una ventaja de cerca
de 10 puntos, y un cierto alivio por las declaraciones del primer ministro
británico David Cameron, que aclaró que no incluiría ninguna exigencia
imposible en sus peticiones, hay mucho nerviosismo en Bruselas.
Las encuestas predijeron
tremendamente mal el resultado de las elecciones generales de mayo. Desde su
victoria, Cameron ha sido zancadilleado varias veces por miembros euroescépticos
de su propio partido Conservador.
En el caso de un colapso
económico en Grecia, independientemente de si continuase o no en el euro, con
descontento en las calles y consecuencias desastrosas en lo político, se podría
reforzar la opinión de aquellos en el Reino Unido que piensan que su economía
está “encadenada a un cadáver”.
El Reino Unido mantiene su propia
moneda, pese a su participación en la Unión Europea.
Dada la enemistad de Rusia con
los británicos, a quienes ven como el aliado más cercano de los Estados Unidos,
Putin seguramente estaría encantado de que el Reino Unido abandonase el bloque.
La salida debilitaría a aquellos
que apoyan una respuesta contundente al comportamiento de Rusia en Ucrania y
Georgia y dejaría al bloque continental sin el principal socio de confianza de
Estados Unidos en la región, aunque seguiría perteneciendo a la OTAN.
Todo ello podría fortalecer la
posición de Putin en las negociaciones con la canciller alemana Angela Merkel,
que ha liderado a la diplomacia europea en su intento de devolver a Ucrania el
control de la totalidad de su territorio.
Rem Korteweg, del Centro por la
Reforma Europea, compara las crisis intercaladas con los cuatro jinetes del
apocalipsis que aparecen en el Nuevo Testamento: heraldos del “día del juicio”
que representan la conquista, la guerra, la hambruna y la muerte.
“Los líderes de la UE se las
verán difíciles para domar a estos cuatro jinetes”, dijo el pensador holandés
en un ensayo. “Si no puede encontrarse una respuesta europea, estos cuatro
jinetes seguirán promoviendo el caos, la inestabilidad y la recriminación mutua
en el seno de la UE”.