viernes, 9 de octubre de 2015

Asger Jorn y Cuba


Poco se conoce o se ha divulgado sobre la estancia del pintor danés Asger Jorn en Cuba, aunque en La Habana se conservan los murales que realizó en la Oficina de Historia del Consejo de Estado.
Jorn, una de las figuras más importantes del neo-expresionismo en su país, fue pintor, escultor, ceramista y escritor. Su obra pictórica es relativamente menor ante la de otros artistas similares, y quizá hoy llame tanto la atención como polemista, ensayista y teórico, así como su participación en  la creación de importantes movimientos de vanguardia, que como artista. Fue miembro fundador de COBRA y de la Internacional Situacionista.
Su obra más famosa es Stalingrado (ver ilustración arriba), que realizó con objetivo de lograr una segunda Guernica, que no lo es. La obra se encuentra en el Museo Jorn, en Silkeborg, Dinamarca.
Ante todo, Jorn fue un hombre de su tiempo. Nacido en un hogar cristiano (su padre fue un fundamentalista y aunque su madre no mantuvo principios tan radicales también fue una fervorosa creyente), desde joven renunció a la ideología hogareña y se convirtió al marxismo, lo que lo llevó a militar en el Partido Comunista de Dinamarca.
Como en otros casos, no fue un marxista ortodoxo y terminó renunciando a su militancia. En sus escritos trata de demostrar una futura alianza entre  la “elite creativa” con una futura sociedad comunista, al tiempo que realiza una crítica de las aparentes contradicciones de El Capital de Carlos Marx.
Tuberculoso desde los 15 años viajó no solo por Europa sino también a Estados Unidos, el Oriente y Cuba.
Yusimi Rodríguez, en un artículo publicado en 2010 en Havana Times, señala que fue en Italia donde hizo amistad con Wifredo Lam, donde ambos realizaron piezas de cerámica juntos. Lam lo invitó a Cuba durante la década de 1960.
Jorn trabajó en la isla, donde creó los murales ya mencionados. Me imagino que ese rebelde que lo mismo criticaba a los comunistas que a Washington no debe haber sido alguien fácil para la burocracia cultural de entonces. La realidad es que su paso por el país hoy apenas se menciona.
Rodríguez también explica —y el dato es lo que da origen a su nota— que en abril de 2010 se presentó en los cines de la capital un documental dirigido por Ismael Perdomo sobre el hecho: A J en La Habana. Curiosamente, en la filmografía de Perdomo que aparece en EcuRed no se menciona el documental.
Parece que Asger Jorn continúa siendo un desconocido para los cubanos, y su obra solo es vista por algunos turistas daneses de visita en la isla.

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