miércoles, 15 de junio de 2016

La Tate Modern se amplía


La Tate Modern se amplía con una pirámide de ladrillo de 10 pisos firmada por los arquitectos suizos Herzog & DeMeuron. La edificación ha costado 260 millones de libras y amplía sus espacios expositivos en un 60%. Con la estructura añadida el museo londinense de arte moderno y contemporáneo —la instalación de su tipo más visitada del mundo, que recibió 5.7 millones de visitantes el pasado año— se consolida como el lugar ideal para conocer el arte desarrollado a partir del pasado siglo y el presente.
La nueva instalación, con el nombre de Tate Modern Switch House —por ubicarse en el espacio dedicado al intercambio energético de la antigua planta eléctrica transformada en museo— más que duplica la capacidad disponible de la instalación inaugurada en 2000 y su diseño la convierte en un símbolo de lo que ha significado, desde el punto de vista arquitectónico, la Tate Modern respecto a su entorno.
Nada en este sentido preparaba al visitante, al cruzar el Támesis y caminar por la orilla, con el monumental edificio del Parlamento británico a sus espaldas, para iniciar un recorrido de varias cuadras y llegar al museo, salvo por supuesto el conocer su existencia. Ahora la Tate se me asemeja al Guggenheim de Bilbao: un edificio que por su sola existencia despierta el interés. Curiosamente, en ambos casos hay que cruzar un río. Con este desarrollo en vertical, ahora es posible trazar una línea visual de la Tate hacia el domo de la Catedral de San Pablo, al otro lado del río.
Para extender las similitudes con el Guggenheim bilbaíno, entre las nuevas salas de la Tate hay una dedicada a la artista francoamericana Louise Bourgeois, con una de sus famosas arañas como atracción principal. No tan imponente como la que se encuentra en las afueras del museo de la capital del País Vasco, esta araña del Tate seduce igualmente con su belleza siempre algo aterradora.
Pero a diferencia del Guggenheim, en el Tate Modem no se apuesta por la franquicia.
“No creemos en eso. No queremos conquistar el mundo. La Tate es una institución de alcance global, pero de fuerte implicación local”, dijo Sir Nicholas Serota, director del conglomerado Tate. Otra señal más de los tiempos que corren en Gran Bretaña, donde la singularidad parece imponerse.
Sin embargo, durante la inauguración de la obra Lord Browne, presidente del patronato del museo, hizo una sutil referencia a la posible salida de Reino Unido de la Unión Europea: “Hay un país, que es el de la Tate y aspira a ser global, y otro que se empeña en recluirse”.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...