miércoles, 3 de agosto de 2016

Viñetas del exilio


Un día de noviembre la cabeza apareció en la prolongación de la Calle Ocho de Miami, frente a un restaurante que era famoso porque venían turistas de todo el mundo y artistas y presidentes y gente que daba la mano y hacía discursos y declaraciones, o simplemente se mostraba a la espera de que alguien llegara y le hiciera preguntas sobre el destino del país, de este o del otro a noventa millas.
Los exiliados no tardaron en acudir y hubo gritos y golpes contra la cabeza, que era de un material duro y ajeno, y siguieron desfilando y repitiendo los gritos y nadie se preguntó si era una farsa fúnebre o un exorcismo, cosa de fanáticos y alucinados, o apenas un truco comercial.
Insultaban y despreciaban a ese pedazo de escultura que nunca fue, imaginando que el tirano había sido derrotado y que estaban en su patria y que repetían lo que habían visto una y otra vez por la televisión; recordando lo observado y escuchado entonces: liberados de la envidia que acompañara las alegrías pasadas, porque nunca era en la patria que ocurrían esas escenas; olvidando por un momento que estaban en Miami y que en esta ciudad solo era posible un simulacro de país y lo demás rezumaba añoranza y deseos.
Siguieron llegando y allí estaban las cámaras de la televisión y hasta unos documentalistas franceses, que filmaron el acto y grabaron a la multitud enardecida, porque no solo desahogaba viejos rencores y quejas justicieras, sino también sabían que esa mañana nadie allí presente iba a poder reprocharles tanta puerilidad y despliegue de energía gratuita.
Ni tampoco aclararles que sin ser artistas ni payasos ni malabaristas —ni contar con monos y elefantes— repetían una función de circo callejero; y quizá exponían sin descubrirlo el espíritu nacional, que como algunos habían dicho y otros negado siempre estaba más cerca del carnaval y la rumba que de la tragedia.
Solo que el carnaval de ese día de noviembre careció del desenfado y la irreverencia de la fiesta. Porque esos hombres y mujeres —y hasta los locutores y los músicos y los vendedores que también se sumaron a la gritería— estaban decididos a luchar contra la opresión reinante en la Isla, y a no dejar pasar la ocasión sin que se supiera que antes de irse a almorzar todos ellos habían cumplido con su deber patriótico.
2
Unas veinte balsas utilizadas por migrantes cubanos que han llegado a las costas del
Caribe mexicano fueron vendidas a $50 la pieza, como parte de una campaña en apoyo de la Cruz Roja del país, informó la capitanía del puerto de Isla Mujeres.
“Hay cerca de 20 balsas, la mayoría fueron hechas de latón por lo que se convierte en materia prima para quienes trabajan con ese material y se venderán en un precio simbólico”, dijo a la prensa José Luis Ibarra, titular de la capitanía de Isla Mujeres, cercana al balneario mexicano de Cancún.
Sobre el origen de las rudimentarias embarcaciones el funcionario precisó que “unas recalaron vacías y otras arribaron con gente que en su momento fue canalizada ante Migración”.
Las balsas en las que habían viajado quienes abandonaban Cuba eran en su mayoría fabricadas con materiales de desecho, maderas y latón. Algunas estaban equipadas con motores de automóviles o de uso agrícola, adaptados a la embarcación.
3
La oficina de Thomas Herzfeld en Miami no tiene ningún letrero que la identifique, escribió Tom Brown, del servicio de noticias de Reuters, en un artículo aparecido en The Houston Chronicle a comienzos de octubre de 2006.
Herzfeld no es un investigador privado y mucho menos un espía, ni se dedica a cualquiera de las muchas profesiones consideradas peligrosas en cualquier lugar del mundo. Tampoco a aquellas que se mueven en las sombras.
Sin embargo, debido a la labor que lleva a cabo, Herzfeld —entonces de 61 años—  prefería no divulgar la dirección de su oficina en esa ciudad.
Tenía sus motivos, ya que le aseguraba al periodista que hacía 12 años había recibido amenazas de muerte.
Fue entonces que lanzó un fondo que le brinda a sus clientes una vía indirecta de invertir en Cuba.
El Herzfeld Caribbean Basin Fund es un fondo de inversiones, formado por compañías de Estados Unidos y Latinoamérica, que consideraba se beneficiarían si se levantaba el embargo norteamericano contra el régimen de Castro.
El fondo se cotiza en el mercado de valores Nasdaq con el símbolo CUBA.
No era un volumen importante en términos monetarios. Los activos no llegaban a los $14 millones. Pero las acciones habían aumentado cerca del 80% desde que entraron al mercado bursátil.
Para finales de julio de ese año el precio de la acción estaba en los $7,05, aunque saltó a $9,50 el 2 agosto, dos días después que Fidel Castro había traspasado temporalmente el poder a su hermano.
A principios de 2006, Herzfeld llenó los formularios con los reguladores estadounidenses para un segundo fondo de inversiones en Cuba, que permitiría las inversiones directas en la Isla.
Este fondo sería lanzado una vez que se levantara el embargo.
Por el momento Herzfeld prefería la discreción. Cuando se le preguntaba la dirección de su negocio se limita a dar un apartado postal.
Hoy el negocio continúa y la dirección es pública. Basta buscarla en Internet.
Las acciones, por su parte, no han logrado fortalecerse ni avanzar mucho.
El 3 de agosto el precio de la acción de CUBA.OQ en NASDAQ  (Stock Exchange Capital Market) cerraba en baja y se situaba en $6,01.
Invertir en el fondo, de momento, no parece muy promisorio, al menos que se busque un resultado a largo plazo.
4
El 4 de diciembre de 2007 la prensa en Miami publicaba una fotografía en que Rafael Izquierdo y Joe Cubas se abrazaban. Aquello ocurría luego que la jueza de circuito Jeri B. Cohen aprobara el acuerdo alcanzado entre el padre de una niña cubana y sus padres adoptivos de Miami, que otorgaba al primero la “custodia exclusiva” de la menor.
El convenio alcanzado entre el padre biológico de la niña de cinco años, Izquierdo, y Cubas, quien tenía su custodia temporal, ponía término a una dura pugna legal, que enfrentó durante dos años a las dos familias.
El acuerdo final entre las partes concedía al padre natural de la niña la custodia de su hija y no restringía sus derechos parentales.
Izquierdo, un campesino cubano que se dedicaba a cuidar cerdos y sembrar malanga en su país, debería permanecer en EEUU hasta 2010 según el acuerdo.
Cubas y su esposa podrían visitar a la menor al menos 52 días al año, ya sea en fines de semana alternos o en los periodos en que Izquierdo se ausentara del sur de la Florida.
En caso de que Izquierdo, de 32 años, decidiera permanecer en territorio estadounidense, a partir de 2010, las visitas de la familia Cubas a la niña podrían continuar hasta 2012, fecha en que su hermanastro cumplirá 18 años.
El caso tenía algunas similitudes —aunque también notables diferencias— con la disputa por la custodia del niño Elián González, en el año 2000, entre los familiares del niño y su padre, Juan Miguel González, en la cual intervinieron de manera decidida varios grupos del exilio, en favor de que el pequeño se quedara en Miami. Sin embargo, aquí el caso se resolvió de una manera radicalmente distinta.
A principios de mayo de 2010 Izquierdo y su hija regresaron a Cabaiguán, Cuba, procedentes de EEUU, informó el periódico Juventud Rebelde.
No han vuelto a aparecer en la prensa.
5
El 11 de diciembre de 2007 el profesor Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, rechazó en el Senado el intento de los opositores de la política norteamericana hacia Cuba, quienes afirmaban que el pueblo cubano se beneficiaría económicamente si se eliminaba el embargo comercial y la prohibición de viajes a la Isla.
El director del ICCAS dijo entonces que “los hermanos Castro siguen gastando en aventuras militares extranjeras”.
Acerca del turismo, expresó: “Si se permitiera que los turistas (estadounidenses) visiten Cuba, el gobierno de Castro imitaría la pasada práctica de la Unión Soviética y los países de Europa del Este (que eran entonces sus satélites): el turista tendría que obtener visas en la Sección de Intereses de Cuba en Washington; su viaje sería controlado y canalizado hacia los centros turísticos construidos en el país lejos de los principales centros de población, y los turistas serían vigilados cuidadosamente para impedir que la ‘propaganda subversiva’ entrara en la Isla”.
6
“A partir del 1 de enero de 2008 iniciemos una moratoria-boycott hasta la primavera contra los canales televisivos miamenses: AMERICA TV (41) y MEGA TV (22), con la determinación de no ver ninguna programación de los mismos ya que sus dueños no tienen en cuenta, para nada, la experiencia cubana que alcanza los cincuenta años y que exige respeto. Importándoles un bledo la tragedia nacional cubana. No importándoles una pizca las heridas de un pueblo que no han cicatrizado a pesar de cincuenta años.
El Armisticio no se ha firmado todavía,
Los cubanos miembros del Exilio en Miami, a partir del 1 de enero de 2008, desde la tranquilidad de sus hogares, tendrán la oportunidad de decirle a la dirigencia de America TV y MEGA TV : ‘que se nos tiene que respetar’, ‘que no se puede cavilar (sic) por cuestiones de ambiciones o ideología sobre el dolor de un pueblo’”.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, cavilar es pensar con intención o profundidad en algo.
7
A finales de noviembre de 2007 Joaquín Rivery, un periodista cubano residente en la Isla, escribió un artículo sobre el delito en Miami en el periódico Trabajadores. Con el título Miami sin maquillaje, Rivery se refería a varios casos delictivos en esa ciudad.
El periodista no se complicó mucho la vida para llevar a cabo su trabajo. Lo confesó él mismo: “Lo primero que se me ocurrió al abrir el sitio web del Nuevo Herald fue pinchar la sección Miami-Broward, donde uno puede leer los sucesos más relevantes y menos importantes de la ciudad del sur de Florida”.
Solo que la vagancia puede en ocasiones resultar una mala consejera. En uno de los párrafos finales, Rivery expresa: “En el siguiente paso en la escalera de la bestialidad miamense, el Herald es un poco más feroz cuando le informa al lector: ‘Brutal asesinato en un Food Mart’ de dos de los empleados del lugar, y seguidamente se pregunta el diario, en otra información: ‘¿Quién mató a Héctor Lavoe?’, para revelar otra muerte violenta”.
El único problema es que Lavoe no murió en Miami, ni se trata de una información referida a un delito ocurrido en la ciudad.
Lavoe fue un cantante puertorriqueño de salsa, que murió el 29 de junio de 1993 en el Memorial Hospital de Queens, Nueva York. Su vida estuvo en gran medida marcada por la dependencia a las drogas y contrajo sida. Una obra teatral, con el título ¿Quién mató a Héctor Lavoe?, escenifica esos incidentes. También hay una película, El cantante, realizada por el director exiliado cubano León Ichazo y protagonizada por Marc Anthony y Jennifer López, acerca de la vida de Lavoe.
Lo que vio el periodista cubano fue un anuncio de la obra de teatro, que se presentaba en Miami, y no la noticia sobre un espeluznante asesinato.
Rivery, que ha trabajado en la redacción del diario Granma, continúa viviendo en La Habana y ha escrito sobre diversos temas, entre ellos la globalización, así como reportado sobre los esfuerzos en “demanda de la libertad de los Cinco Héroes Cubanos”, ya liberados por un acuerdo entre Washington y La Habana.
En la actualidad, al hacer clic en el artículo aparecido en Trabajadores, se encuentra que la página ha desaparecido. ¿Asesinada también?