martes, 7 de marzo de 2017

Del fango y el pantano


¿Este Gobierno pretende insultar con total impunidad a los ciudadanos estadounidenses? Al parecer es así. Y enfangarnos de paso.
Donald Trump acusó el sábado, a través de Twitter, al expresidente Barack Obama de haber “pinchado” sus teléfonos. Lo catalogó de mala persona o “enfermo”. Comparó lo que supuestamente le había ocurrido con el macarthismo, Nixon/Watergate. Y a partir de entonces no ha dicho una palabra al respecto.
El lunes algunos de los repetidores de las cosas que dice el Presidente se vieron obligados a salir y hacer el ridículo por un rato. Qué remedio si le pagan por ello.
El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer dijo que existe “bastante cobertura noticiosa” que sugiere que “algo pasó”, pero no entró en detalles y rehusó comentar en qué información se ha basado el mandatario para lanzar sus acusaciones contra Obama.
Si tratamos de encontrar algún sentido a las palabras de Spicer, el origen de los tuits de Trump (que comienza ellos diciendo “me acabo de enterar”) estaría en lo publicado mayormente por los sitios que divulgan contenidos de ultraderecha.
Un reciente artículo de Breibart News, un conglomerado digital convertido en altavoz del nacionalismo y la “alt-right” (nueva ultraderecha) que presidía Steve Bannon, ahora jefe de estrategia de la Casa Blanca, contenía acusaciones contra el Gobierno del expresidente Obama similares a las que está haciendo Trump.
Sin embargo, en otras dos ocasiones, y evidenciando también que no tenían nada que decir, que desconocían el asunto por completo, y que se limitaban a cuidar el puesto, quienes corren con alguna cuchara para tratar de que el público ingiera los embustes de Trump salieron con “explicaciones” por otro lado.
La consejera presidencial Kellyanne Conway “explicó” en la cadena conservadora Fox que Trump “es el presidente de Estados Unidos” —¡vaya noticia!— y, por esa razón, tiene acceso a “información e inteligencia” no disponibles para el resto de los ciudadanos.
Otra portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, anotó en declaraciones a la cadena ABC que Trump ha podido tener acceso a “documentos” que ella desconoce para sustentar sus denuncias sobre Obama.
¡Qué bonito! Solo que se han olvidado de un pequeño detalle. Quienes en este país elaboran esa “información e inteligencia” están diciendo precisamente lo contrario.
El exdirector nacional de Inteligencia, James R. Clapper Jr., dijo que ello no ocurrió.
El director del FBI, James Comey, ha afirmado que son falsas las afirmaciones de Trump sobre las presuntas escuchas ordenadas por Obama, y ha pedido, hasta ahora sin éxito, al Departamento de Justicia, que emita un desmentido público.
Comey argumentó que la gravedad de las acusaciones de “pinchazo” en las comunicaciones de Trump exigía un comunicado público por parte del Departamento de Justicia para señalar que son incorrectas, pero esa rama del Gobierno no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto.
Spicer consideran que los tuits del Presidente “hablan por sí solos”, y es cierto: evidencian no solo un intento de distracción sino también una voluntad de difamar.
“No hay duda de que algo pasó”, subrayó Spicer. Y también en esto tiene razón: que la Administración Trump descendió el sábado un escalón más en el pantano que está creando a diario. Y el fango nos salpica a todos.