viernes, 24 de marzo de 2017

El paniaguado


El stooge es una figura muy conocida en la comedia norteamericana. Puede traducirse como “hombre de paja”, paniaguado, seguidor, compañero, y en una acepción más perversa como el secuaz.  El stooge es la víctima predilecta del comediante, y también personifica al hombre común, corriente y cotidiano que representa al espectador. En una relación simbiótica, el uno no existe sin el otro, pero en dicho vínculo siempre ocupa un papel secundario. En una comedia el stooge es el actor cuya labor es posibilitar a la estrella del espectáculo que él, pobre tipo secundario, luzca como un tonto. Pero en un sentido más amplio el stooge es el individuo que es obligado, o pagado, por alguien con recursos, para llevar a cabo una labor secreta o poco placentera en favor del poderoso.
Los demócratas han comenzado a llamar al representante Devin Nunes el “White House stooge”, y tienen razones para ello.
Hoy viernes Nunes le dijo a la prensa que Paul Manafort, el exjefe de la campaña de Trump con cuestionables lazos con el Gobierno ruso, se había brindado voluntariamente para comparecer ante la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes. Añadió que había cancelado una comparecencia pública ante la comisión de exlíderes de inteligencia, y de agencias encargadas del cumplimiento de la ley, al tiempo que expresó su deseo de, en su lugar, llevar de nuevo al director del FBI, James B. Comey, y responsable de la Dirección de Seguridad Nacional, Michael S. Rogers, a un encuentro a puertas cerradas con la comisión.
Por su parte, el representante Adam Schiff, el demócrata de mayor rango de la comisión, sugirió que una vez más el presidente de la comisión había actuado unilateralmente, esta vez para barrenar o desbaratar maliciosamente la audiencia.
Las discrepancias crecientes entre los dos miembros principales de la comisión han llevado a Schiff a la acusación de que su colega republicano está llevando a cabo tales acciones en cumplimiento de órdenes dictadas desde la Casa Blanca.
El miércoles Nunes dijo a los reporteros que había recibido información de que el presidente Donald Trump, o miembros de su equipo, habían sido captados “incidentalmente” en conversaciones intervenidas por las agencias de inteligencia estadounidense, como parte de su labor de vigilar supuestas labores de espionaje.
Cuando fue preguntado por más datos, Nunes se remitió al argumento de no querer entrar en detalles, para así no obstaculizar que otros con informaciones pertinentes al caso se arrepintieran de ofrecerlas. La lógica de tal razonamiento es la misma en que se basan los reporteros para proteger a las fuentes anónimas, un procedimiento que Nunes ha criticado abiertamente y en público.
La conclusión es que, hasta el momento, no se sabe con claridad a que se refirió el legislador.
“¿Formó parte el Presidente, sus comunicaciones, de dicha recolección incidental?
Nunes respondió que “sí”.
”Permítanme aclarar”, comenzó a preguntar otro reportero. “Las comunicaciones personales del presidente de Estados Unidos fueron interceptadas de forma incidental, como parte de la recogida de información…?”
Nunes pareció reconsiderar lo dicho anteriormente: “Cuando hablamos de los asuntos de inteligencia aquí, tenemos que ser muy cuidadosos”.
Por lo que el congresista se limitó a sugerir y no aclarar nada.
Pero ello bastó para que luego Trump dijera que se sentía “reivindicado” con tal comentario, en referencia a sus acusaciones —hasta ahora sin pruebas evidentes al respecto y que el propio Nunes ha negado— de que la anterior administración había interferido sus comunicaciones.
La noche del jueves Nunes pareció no estar seguro sobre los contenidos que había divulgado. Dijo que él podía descifrar las identidades de los asociados de Trump tras la lectura de informes sobre comunicaciones interceptadas, que habían sido compartidos por funcionarios del Gobierno de Obama con autorización para conocer secretos de seguridad. Sin embargo, agregó que no contaba con pruebas para apoyar los reclamos del Presidente de que sus comunicaciones personales habían sido intervenidas.
En ese sí pero no, no tengo pruebas, nada está en blanco y negro, se ha estado moviendo Nunes.
El legislador le dijo a Fox News que él se había sentido “bajo el deber y la obligación” de comunicarle a Trump la posible vigilancia. “Porque, como usted sabe, él está recibiendo mucha presión por parte de la prensa”.
Nunes está jugando ese papel del compañero de acto, figura secundaria o seguidor del comediante o estrella, en este caso Trump. Decirle alcahueta sería ir demasiado lejos, llamarlo secuaz es más preciso.
No solo la labor del congresista es puesta en duda por los demócratas. El senador republicano John McCain se ha cuestionado su liderazgo de la comisión y se ha hecho eco de los llamados para que se establezca una comisión independiente que investigue los vínculos del presidente Trump con Rusia.
Está por verse hasta dónde y por cuánto tiempo Nunes va a poder seguir desempeñando ese papel de paniaguado.