miércoles, 22 de marzo de 2017

El terror y la inmediatez de la noticia


Si se demuestra que lo ocurrido hoy miércoles en Londres fue un ataque terrorista, la táctica empleada sería similar a la de otros ataques llevados a cabo en Francia, Alemania e Israel: atentar contra inocentes en sitios vulnerables y cotidianos, buscando matar al mayor número posible, con medios improvisados como un vehículo.
Tal modo operativo demuestra por una parte la efectividad del contraterrorismo en Occidente, pero por la otra deja bien en claro lo fácil que le resulta a un individuo acabar con la vida de varios ciudadanos anónimos mediante un acto indiscriminado.

Y hay un factor, al parecer inevitable, que está contribuyente a que esos intentos por implantar el terror en los países occidentes estén en parte logrando su objetivo: la inmediatez de la noticia.
A pocos momentos de ocurrir los hechos, las imágenes del puente de Westminster estaban en las pantallas de televisión de todo el mundo. Pronto las fotos en las páginas en internet de los periódicos brindaron muestras variadas de solidaridad ciudadana, disciplina y sangre fría policial, así como de la efectividad de un sistema de respuesta rápida ante las emergencias, pero también brindaron notoriedad a lo que se supone fue un ataque terrorista.
A veces uno se pregunta por las ventajas de la época en que un suceso de tal tipo aparecía en las ediciones vespertinas de los periódicos, cuando lo ocurrido comenzaba a verse con mayor claridad. Por supuesto que no deja de ser un pensamiento reaccionario —aunque el mismo no llegue a añoranza—, pero hay cierta vulnerabilidad que paradójicamente trae consigo una mayor información. En buena medida por lo limitado de los supuestos medios terroristas, pero también por la capacidad londinense para enfrentar un peligro de esta naturaleza, las imágenes en este caso nos han ayudado más a reafirmar certezas que alimentar terrores.