martes, 1 de agosto de 2017

¿Vender o comprar?: un embargo petrolero de EEUU a Venezuela


Hay dos formas de establecer un embargo petrolero a Venezuela.
Con independencia de la racionalidad y utilidad de tal embargo, como una herramienta para llevar la democracia al país sudamericano, hay otra consideración más práctica, que un presidente como Trump tomará en consideración: el precio de la gasolina en Estados Unidos.
Más allá de todas las luchas y crisis internas en la Casa Blanca, y el hecho de la ineficacia demostrada, hasta el momento de la administración de Trump y el Congreso republicano, hay una realidad que está actuando en favor de Trump: el buen estado de la economía, los récords en la bolsa, el bajo desempleo y los precios, también bajos de la gasolina.
Esto último podría verse afectado si Estados Unidos deja de comprarle combustible a Venezuela. Los precios en las estaciones de venta de combustible en este país aumentarían entre 25 y 30 centavos las primeras dos semanas, y es posible que más posteriormente, aunque con más tiempo tenderían a estabilizarse.
Pero esa alza momentánea no actuaría a favor de Trump, en términos de política nacional, en momentos de tantos frentes abiertos en su Gobierno y en temporada de viajes y vacaciones.
La otra acción que podría adoptar Washington es dejarle de vender crudo ligero a Venezuela, algo que no repercutiría tan negativamente en el consumidor estadounidense, pero sí, aunque, no de forma extraordinaria, en las firmas petroleras.
El problema con esta segunda medida es que iniciaría la puesta en marcha de un embargo, y quienes favorecen este tipo de acción no se quedarán conforme con tal paso, sino que presionaran en favor de un embargo total de combustibles.
Por lo pronto, las medidas adoptadas por la actual administración, como el colocar a Maduro en la lista negra de la OFAC son más simbólicas que efectivas.

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