sábado, 23 de diciembre de 2017

La Navidad y lo grotesco


Mientras Santa Claus se originó en Estados Unidos, en parte como una derivación de las tradiciones holandesas de San Nicolás, durante siglos los ingleses tuvieron a Father Christmas, un personaje emparentado con el antiguo folklore y las representaciones precristianas. Aunque en la actualidad ambas figuras son una, y más que fundido, la Made in USA se ha impuesto sobre la Old Christmas.
Las primeras personificaciones de Father Christmas datan del Siglo XV. A través del tiempo sufrió épocas de preponderancia y casi olvido. Incluso de prohibición  durante el auge del puritanismo: unos 15 años, alrededor de 1644 y entre 1649 y1660. Con el decreto que abolió los festivales, se suprimió la celebración de la Navidad.
Aunque el festejo volvió tras la Restauración de 1660, tanto la celebración navideña como su representación en la figura del Father Christmas entraron en decadencia durante el Siglo XVIII. No fue hasta la época victoriana que adquirió preponderancia. El Father Christmas, representado como un hombre barbudo, mofletudo y alegre, por lo general rodeado de mucha comida y bebida, comenzó a figurar regularmente en los magazines ilustrados alrededor de 1840. A partir de entonces se impuso el carácter familiar, hogareño del acontecimiento, así como la presencia de niños y de regalos.
Pero tales celebraciones no tenían un carácter religioso. En la ilustración que aparece arriba, de una obra de teatro de 1852, el Father Christmas es presentado como una figura grotesca, con una peluca cómica y un garrote en la mano, otros cuatro actores, tres de ellos soldados, y un doctor. La mujer es simplemente una espectadora. En la segunda ilustración, de una obra de 1836, Father Christmas es un jorobado con una larga capa, una corona y una vara de caminante.
La figura del Father Christmas tuvo una marcada influencia en Charles Dickens y su célebre Cuento de Navidad (A Christmas Carol), de 1843. Esta obra, y otras dos que escribió sobre el tema, Las campanas y El grillo del hogar, fueron fundamentales para una renovación del interés de la Navidad en Inglaterra.
Al escribir sobre los cuentos navideños de Dickens, Gilbert K. Chesterton destaca la relación entre la alegría y lo grotesco, y señala que es una de las cualidades fundamentales de la Navidad es lo grotesco como expresión natural de la alegría.
“Todos son felices porque nadie es circunspecto. Tenemos la impresión, sin saber cómo, de que Scrooge es todavía más feo cuando es bueno que cuando era cruel. El pavo que compra Scrooge es tan gordo, según Dickens, que es imposible que jamás se sostuviera de pie. Ese pavo desequilibrado y monstruoso sirve de símbolo de la felicidad desequilibrada de los relatos”, señala Chesterton, quien, solo falta agregar, era católico.

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