jueves, 9 de agosto de 2018

¿El grito?


Considero que todos los que en Estados Unidos gritan y se espantan al oír la palabra socialismo actúan más por ignorancia que por convicción. Quienes abandonan Cuba —o son abandonados por ella— cuentan con cierto tiempo para adaptarse y aprender. Luego es su responsabilidad. Cierto que el enemigo siempre ha ayudado a esa confusión, con aquello de las “repúblicas socialistas”, el “campo socialista”, la “construcción del socialismo”, el “socialismo del siglo XXI”. Pero no hay que darle la victoria por ello. Se puede creer o no en los beneficios y perjuicios del socialismo tanto como se puede creer o no en los beneficios y perjuicios del capitalismo. Sin embargo, resulta demasiado burdo confundir o igualar lo que existió o apenas sobrevive en la URSS, Europa del Este, China, Vietnam, Cuba y otros lugares remotos o más o menos cercanos, con el socialismo europeo, la socialdemocracia o los partidos socialistas democráticos en todo el mundo. En estos momentos Portugal está gobernado por una coalición de izquierda que incluye el Partido Comunista y le va muy bien. En España ocupa la Moncloa un partido socialista y nadie se ha marchado al exilio. Chile ha tenido gobiernos socialistas y no se ha acabado el mundo. Ah, y por favor no olviden: cogerle miedo a las palabras no resuelve nada. Piensen en Cuba. Piensen antes del 1.º de enero de 1959. Piensen en cómo reaccionaba cualquiera en la calle al oír  mencionadas estas palabras.

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