jueves, 1 de noviembre de 2018

El «affair Soros» y Radio y TV Martí



El reportaje televisivo presentado meses atrás por TV Martí, sobre George Soros en el magnate y filántropo es identificado como un “multimillonario judío”, y “artífice del colapso financiero de 2008” es el último escándalo que sacude a una empresa periodística gubernamental que a lo largo de sus décadas de existencia, una y otra vez, nunca ha logrado librarse de la controversia y encontrar el rumbo adecuado. 
Aunque es de temer que, tras la denuncia de dos senadores sobre el hecho —uno republicano y otro demócrata— al final todo se resuelva con la sanción —¿expulsión?— de los empleados de la empresa responsables por el programa, bajo la dualidad de culpables y chivos expiatorios; el socorrido entrenamiento a los empleados de las estaciones sobre cuestiones de diversidad y el error se centre en considerar que la información no tuvo “el balance adecuado”.
No es que dichas culpas no existieran sino que limitarse a ellas elude la raíz del problema: la incapacidad, durante la mayor parte de su existencia, de ambas emisores de tener como único objetivo el ofrecer una información exacta y no caer en el activismo político, la tergiversación e incluso la falsedad.
Como suele ocurrir, el embrollo no puede analizarse sin tener en cuenta tanto el hombre como las circunstancias. 
El hombre: Soros, una especie de bestia negra de la ultraderecha actual —ha quedado olvidada la época en que Ronald Reagan declaró públicamente su admiración por él—, fue recientemente una de las figuras a las que fue enviado un paquete conteniendo un aparente artefacto explosivo.
Las circunstancias: el tiroteo en una sinagoga en Pittsburgh, el pasado sábado, en medio de la celebración del sabbat por un antisemita partidario de la supremacía blanca que dejó 11 muertos, uno de ellos un policía, y seis heridos. La masacre ha llamado de nuevo la atención sobre el aumento del antisemitismo en este país.
Pero si bien algunos comentarios que pueden caracterizarse como antisemitas en el reportaje han sido el detonante del revuelo.
Debe aclararse que más que la identificación de Soros como judío, que es válida, se trata más bien de la caracterización del “judío” millonario como artífice de colapsos financieros y crisis políticas para su beneficio personal lo que justifica esta acusación,
Sin embargo, más allá del énfasis justificado en el antisemitismo, hay otros factores en el material televisivo que deben provocar igual alarma.
En una carta enviada por el senador demócrata Bob Menéndez, se califica el contenido del programa como “retórica descaradamente antisemita, venenosa y propagandística”. Y aquí hay que valorar por igual todas las palabras: además de antisemita, el programa es una propaganda venenosa en contra de Soros, donde se mezclan datos falsos, se manipula las imágenes y se ofrecen juicios tergiversados.
A partir de ello, las explicaciones que hasta el momento ha presentado el director de las emisoras, Tomás Regalado, son insuficientes y la interpretación que ha hecho sobre lo ocurrido resulta no solo incompleto sino inadecuado (el reportaje fue hecho y transmitido antes de la llegada de Regalado a los Martí).
El mejor análisis de lo sucedido, y de las respuestas de Regalado, lo presenta  Phil Peters —director del Cuban Research Center y consultor de compañías con intereses en invertir en Cuba— en su blog The Cuban Triangle.
“El programa presenta alegaciones incendiarias sobre un ciudadano estadounidense sin mostrar pruebas que las sustenten y sin expresión alguna de expresión editorial alguna de juicio editorial, como si Radio/TV Martí las considerara creíbles. Ni brinda una refutación por parte de Soros y sus asociados, o indicación alguna de que se les ofreció tal oportunidad. Son 15 minutos dedicados a denigrar, no periodismo”, escribe Peters.
“Las palabras e imágenes dejan claro lo que Radio/TV Marti quiere que su audiencia cubana y latinoamericana piensen sobre Soros: que es un judío que causó la crisis financiera de 2008; que él habla de democracia y sociedades abiertas, pero que su real motivo es hacer dinero y “saquear” los países o que persigue otros objetivos ocultos. que es un hombre de una “influencia letal” que disemina el caos y la inestabilidad en el mundo”, agrega el director del Cuban Research Center.
Por su parte, Regalado, le dijo a Mother Jones en un email que “Judicial Watch es una buena fuente, pero señalando esto, no debió haber sido la única fuente. La serie en dos partes no fue precisa y no tuvo otras fuentes grabadas para balancear el contenido”.
Sin embargo, Judicial Watch no es una fuente objetiva de información sino una organización de activismo político, que en la actualidad se empeña en una campaña contra Soros como viene realizando desde hace tiempo con el caso de los emails de Hillary Clinton, lo hizo durante la nominación del juez Brett M. Kavanaugh para la Corte Suprema o lo hace actualmente con la caravana de migrantes. No es dejar de leer los envíos o las indagaciones de Judicial Watch (yo lo hago casi a diario y me entero así del total de gastos del Servicio Secreto en los viajes presidenciales alrededor del país —desde sus estancias en Mar-a-Lago y su club de golf en Bedminster hasta sus mítines de campaña: $17 224 938,46). No es tampoco dejar de señalar lo que dice o publica Judicial Watch. De lo que se trata es dejar en claro, para el lector y televidente, la tendencia ideológica o política que define a la fuente). Por su parte, Peters aclara que Fox News desestimó como invitado de su programa de negocios al director de Judicial Watch por las declaraciones sobre el supuesto control secreto de Soros del Departamento de Estado durante el Gobierno de Obama. Pero para el director de Radio/TV Martí Judicial Watch es una “buena fuente”.
“La idea de que el programa carecía de ‘balance’, fuentes adicionales y declaraciones on-the-record yerra sobre la esencia del problema. Lo que estuvo ausente fue información verdadera y confiable que apoyara afirmaciones infundadas. Por ejemplo, que Soros era el ‘arquitecto’ de la crisis financiera de 2008 y de que él hacía dinero con su activismo político. O, se cita en la transmisión, que financió a  Gorbachov, ha desestabilizado naciones y busca socavar democracias y convertir a los países latinoamericanos en satélites de Cuba. Reportar una serie de mentiras flagrantes no se remedia con un ‘balance’”, afirma Peters.
Los problemas de Radio/TV Martí no se resolverán con un “adiestramiento” de una o varias sesiones. Tienen que ver con la aplicación de las reglas elementales del periodismo —dos fuentes diferentes para cada información, por ejemplo— y con una práctica donde quede fuera el activismo político. Por supuesto, en el clima de Miami, eso resulta muy difícil, aunque no imposible. Mientras ello no ocurra, las emisoras gubernamentales continuarán dando tumbos y acumulando escándalos.

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