domingo, 14 de julio de 2019

En Venezuela la banalidad del mal tiene dos nombres: Chávez y Maduro


En 2000 Hugo Chávez intentó una “recolonización” de Venezuela con sus propios pobladores. La idea fundamental era revertir el flujo migratorio del campo a la ciudad, y para ello entregar a los campesinos tierras que estaban en manos de “muchos propietarios que en la realidad vivían en Miami o en Londres”. Hoy el fracaso de ese plan no se expresa solo en frases ideológicas y declaraciones políticas, sino en hechos simples.
Recorrer la vía de tal fracaso desafía los encasillamientos, aunque no lo aparente. Nada más fácil que resumirlo todo en la incapacidad para el desarrollo económico de cualquier engendro que se resume bajo la etiqueta de “socialismo” y en realidad niega hasta dicho concepto; constatar la falta de originalidad del chavismo en la copia burda del desastre castrista; alentar de nuevo lo peligroso que pueden resultar las utopías y las supuestas buenas intenciones de justicia social. 
Sin embargo, hay más. Así que lo mejor es limitarse a los testimonios.
El 17 de febrero del 2000 el periodista y escritor inglés Richard Gott publicó un reportaje sobre Hugo Chávez y la revolución venezolana con el título Robinson’s Footprintsen la publicación quincenal London Review of Books. El reportaje en cuestión luego pasó a formar del libro In the Shadow of the Liberator: The Impact ofHugo Chavez on Venezuela and Latin America.
El proyecto de Chávez entonces, según el periodista, era lograr el desarrollo de pequeños talleres, áreas agroindustriales y parcelas de autoconsumo, enfocados hacia un consumo interno de sustitución de importaciones y una vuelta a los cultivos indígenas.
Otro reportaje más reciente, que merece convertirse en novela y es de Karla Zabludovsky, The Heiress on the Hill,fue publicado el 23 de junio en BuzzFeed.News.
Este último muestra la dura realidad de los supuestos sueños de Chávez años más tarde. Es, además, una historia muy cercana a Miami. O mejor dicho, una historia que viaja y vuelve entre dos orillas. Aunque en realidad son tres las orillas.
Monte Sacro, en Carabobo, Venezuela. Una hacienda y una vivienda sobre una colina. El lugar encierra una historia no solo venezolana, sino latinoamericana, que puede ser contada en tres momentos.
Según la leyenda perteneció a Simón Bolívar en el siglo XIX. De acuerdo a los documentos fue adquirida primero por Nelson Rockefeller, en la década de 1950, y luego por el exiliado cubano Jorge Ruiz del Vizo, a comienzos de los años 80. Su hija y heredera, Vivian Ruiz del Vizo, tras una batalla legal de dos años logró retener el título de la propiedad, pero sin derecho a venderla o alquilarla.
El resultado es, ante todo, una mezcla de contrastes.
En la época de Rockefeller la hacienda se caracterizaba por sus campos sembrados de papas, la cría de ganado y la existencia incluso de caballos entrenados para jugar polo. Existía explotación y los trabajadores se consideraban mal pagados. Sin embargo, más de uno añora esa época donde el dinero le servía mejor que en la actualidad para adquirir productos.
Los campesinos creyeron que durante el chavismo les serían entregadas parcelas de tierra, pero en su lugar estas quedaron en manos de una “cooperativa”, administrada por un coronel. 
La realidad actual es que las siembras están paralizadas por falta de semillas; los tractores ya no funcionan; quienes cultivaban la tierra ayer están hoy desnutridos y viven de lo que pueden conseguir de forma más o menos legal; la piscina en este momento solo almacena un agua verdosa que se utiliza para descargar los inodoros. En general falta, el agua, la electricidad, el internet y el servicio telefónico.
Mientras, la propietaria, antigua vecina de Miami, aguarda por la caída del régimen de Nicolás Maduro.
Sigue asombrando esa capacidad para crear daños, en un radicalismo que ni siquiera saber perderse en el vacío, sino persiste en la miseria.

jueves, 11 de julio de 2019

Fascismo: castrismo, chavismo, madurismo


Desde hace décadas los cubanos conocen las similitudes entre el fascismo italiano y el régimen de La Habana. No son simples coincidencias. También los venezolanos llevan años bajo igual azote y así lo han señalado. Una calamidad que no reconoce ni idiomas ni fronteras, se extiende sin remedio a la vista. 
El régimen bajo el mando de Fidel Castro siempre fue profundamente fascista, solo que llegó al poder con atraso, en un momento en que tal denominación ya estaba cubierta de ignominia. Raúl Castro estableció breves reformas económicas destinadas exclusivamente a la sobrevivencia del sistema, y por ese camino transita en la actualidad el presidente Miguel Díaz-Canel. Ripios a cuentagotas en permitir timbiriches e intentos de seducción de grandes capitales, pero en lo político una continuidad absoluta o casi absoluta.
Umberto Eco enuncia 14 características típicas de la ideología fascista en su artículo Ur-Fascismo. Eco dice que es suficiente que una de ellas esté presente para permitir que el fascismo se aglutine a su alrededor. Desde hace mucho tiempo el sistema impuesto en Cuba cumple a plenitud y supera esa cifra limitada. 
Según el ensayista y novelista italiano, en un sistema fascista no hay lucha por la vida, sino que la vida se vive para la lucha. En tal perspectiva, todo el mundo es educado para convertirse en un héroe. En toda mitología, un héroe es un ser excepcional, pero bajo la ideología del fascismo total, el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo está directamente vinculado al culto de la muerte.
Hay elementos comunes que se encuentran en sistemas fascistas o “ur-fascistas”, los cuales, a la hora de la categorización, superan una simple distinción ideológica entre la derecha y la izquierda, y que tienen que ver con el rechazo a la democracia parlamentaria; el ataque a la sociedad liberal[1]y abierta; la fascinación por la violencia, el caudillismo y la imprescindible necesidad de un “líder”.
Octavio Paz ya alertaba sobre la relatividad de ciertas categorías al uso ello en un artículo publicado en el número 168 de la  revista Vuelta, en noviembre de 1990, y señalaba que mientras “las denominaciones ‘izquierda’, ‘derecha’ y otras semejantes no son confiables, sí lo son, en cambio, las actitudes, las ideas y las opiniones”. Y más adelante agregaba: “¿Izquierda o derecha? Lo que cuenta no son las denominaciones sino las actitudes”.
Bastan algunas referencias de lo que significó Mussolini para Italia y el mundo, y ver como ahora el régimen de Caracas —continuando la vía establecida en Cuba— las repite. Lo que comenzó en Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez, ha adquirido una manifestación mayor bajo el mando de Maduro, con un régimen en el cual aumentan las denuncias de un ejercicio cotidiano de la tortura.
“Los derechos políticos están en cuestión en Venezuela, todo aquel que no esté de acuerdo con lo que establezca Maduro es señalado de enemigo”, señala Cristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la temida policía política venezolana, en entrevista desde Miami con el diario español El País.
Fascismo italiano
El Partido Fascista de Benito Mussolini nació bajo la bandera de que era la fuerza destinada a establecer un nuevo orden social, pero fue financiado por los terratenientes y las capas más conservadoras de la sociedad italiana.
En su comienzo, el fascismo fue un movimiento urbano de tendencia republicana, que contaba con un amplio apoyo entre la clase media y que se extendió a las áreas campesinas. El primer gobierno de Mussolini incluyó tanto a ministros liberales como populistas, hasta tener la fuerza suficiente para establecer un régimen totalitario, que subsistió durante 20 años proclamando su lealtad al rey Víctor Manuel III y a la familia real. Sin embargo, cuando el Rey destituyó y encerró a Mussolini, este reapareció con el apoyo nazi proclamando una nueva república.
Mussolini fue en un comienzo un militante ateo que incluso retó a Dios a que lo destruyera como prueba de su existencia, pero no solo pactó con la Iglesia Católica y reconoció la soberanía del Estado vaticano, sino que gobernó con el beneplácito del papa Pío XII, los obispos y la curia romana.
A diferencia del nazismo y el comunismo soviético, que no permitieron la menor muestra de disidencia en los terrenos del arte y la cultura, bajo el fascismo italiano fueron toleradas manifestaciones artísticas y literarias que se apartaban del oficial estilo grandilocuente.
¿Quiere esto decir que existió en Italia una mayor tolerancia que en Rusia o en Alemania? Nada de eso, el líder comunista Antonio Gramsci murió en la cárcel, el diputado opositor Giacomo Matteotti fue asesinado por una grupo de rufianes fascistas y el propio Mussolini se responsabilizó del hecho.
A su regreso, durante el gobierno establecido en Saló bajo el respaldo alemán, el Duce prometió fusilar a los miembros del Gran Consejo que habían votado en su contra, entre ellos su yerno, el conde Galeazzo Ciano, al que ejecutó por la espalda. Cuando algo realmente amenazaba su poder, el dictador italiano sabía que la mejor manera de resolverlo era por la vía rápida: eliminando al contrario.
Fascismo venezolano
El poschavismo degeneró con rapidez y violencia hacia un fascismo rojo. Los que en este momento mandan en Venezuela están decididos a eliminar mediante el atropello las opiniones disidentes. Desde el inicio amenazaron con encerrar a los que expresaban pacíficamente su desacuerdo con un “heredero”, que pronto acabó despojándose de cualquier disfraz democrático, y lo han cumplido con puntualidad y entusiasmo
El gobierno de Nicolás Maduro no se inició donde lo dejó Chávez, sino donde lo comenzó Fidel Castro en Cuba: con la amenaza de meter en la cárcel a quien se le opusiera —que cumplió de inmediato— y una campaña de desinformación destinada a desprestigiar a todo aquel que consideraba un enemigo.
Maduro y Diosdado Cabello no perdieron un minuto en dejar en claro que con ellos no había diálogo y negociación posible: acatar o sufrir las consecuencias. Todos los simulacros de conversaciones emprendidos en los últimos años no son más que subterfugios para ganar tiempo.
Por supuesto que han recurrido a ese viejo expediente de hablar del peligro de golpe de Estado, incitación al caos y los desórdenes por parte del bando contrario, así como tampoco se han demorado un segundo en lanzar acusaciones de que han sido los opositores pacíficos los responsables de las muertes ocurridas durante las diversas manifestaciones ocurridas en los últimos años.
En los primeros tiempos de su gobierno, Maduro sustentó en parte su presencia a través de la farsa cotidiana, donde declaraciones sobre supuestos atentados, conspiraciones e intentos de golpes de Estado se repetían a diario junto a discursos disparatados como la “aparición” de Chávez bajo la forma de un pajarito o las payasadas más diversas, donde el desconocimiento y la confusión del significado de las palabras se intercambiaba con chapurrear inglés y lanzar amenazas. Pero cada vez más el represor se ha impuesto, por la inutilidad del payaso para sustituir al  verdugo.


[1]En la acepción clásica del liberalismo como doctrina política y económica, tal y como fue formulada por John Stuart Mill y se utiliza en Europa.

lunes, 8 de julio de 2019

Internet cubano en tiempos totalitarios


Si uno se detiene a leer, ver o escuchar los discursos del presidente cubano Miguel Díaz-Canel —ante todo, reconozco el esfuerzo—, por lo general asiste a una mezcla de afirmaciones, “sugerencias” y dictados en que a veces destaca el aparente heredero del legado totalitario castrista, mientras otras todo lo dicho se reduce a los conceptos de un tecnócrata. Al borde del abismo entre ambos extremos transita hoy Cuba.
Las regulaciones publicadas en la Gaceta Oficial el jueves pasado, “sobre la informatización de la sociedad en Cuba”, que entrarán en vigor el 29 de este mes, son un buen ejemplo de ello.
El gobierno cubano destaca que se trata simplemente de “normas jurídicas que permiten la implementación y ordenamiento de la política de informatización de la sociedad en Cuba, que ya había sido aprobada en 2017”.
Así que según el gobierno nada nuevo, más de lo mismo, algo que ya había sido aprobado dos años atrás.
Esta lectura simple que se pretende comunicar se aleja de la realidad en varios aspectos claves. 
Se trata más bien de “normatizar”, convertir en un texto legal una política que, en muchas ocasiones a empujones, viene elaborándose desde hace algún tiempo (en esto no miente la información oficial), pero que ahora queda fija y con un código de sanciones. Pero como siempre en Cuba, con zonas de confusión y duda, que permiten el clásico avance-retroceso que por décadas ha caracterizado a la situación en la isla, tanto en lo económico y social como en lo político.
Así tenemos al menos tres lecturas de estas normas jurídicas.
Lectura totalitaria
Para el régimen de La Habana, las normas están destinadas a “elevar la soberanía tecnológica en beneficio de la sociedad, la economía, la seguridad y defensa nacional” y  a “contrarrestar las agresiones cibernéticas”.
Si este lenguaje recuerda los tiempos de Fidel Castro, lo que viene después es peor, porque se amenaza con la penalización por “difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”.
Una vez más, el Estado —como siempre en Cuba reducido al gobierno— determinará lo que es contrario no solo al interés social sino a la moral y las buenas costumbres. Es decir, que ese Estado va más allá de los principios de seguridad nacional e integridad social y vela también por “las buenas costumbres y la integridad de las personas”, pero como un poder omnímodo, no como una guía de conducta con el consecuente equilibrio de poderes y contrapoderes institucionales. Normas dictadas por esa especie de Estado-gobierno-iglesia (partido) que desde hace décadas impera en Cuba.
Lo que se busca es disfrazar el control y la censura como una “metodología para la gestión de la seguridad informática en todo el país”. 
La formulación totalitaria avanza más mediante otras prohibiciones: la negativa a “hospedar un sitio en servidores ubicados en un país extranjero, que no sea como espejo o réplica del sitio principal en servidores ubicados en territorio nacional”; la utilización “prioritaria” de aplicaciones informáticas de código abierto y de producción nacional en los teléfonos móviles que se comercialicen en territorio cubano; una aplicación (app) para “todo el comercio electrónico”; y la obligatoriedad para las personas jurídicas del uso de antivirus cubanos o de uno extranjero autorizado por el Ministerio de Comunicaciones (Mincom).
Toda esta serie de medidas, donde el control, la fiscalización y violaciones de privacidad se unen a un marcado fin de aprovechamiento comercial, se enmarcan bajo el objetivo de “elevar la soberanía tecnológica” y “salvaguardar los principios de seguridad” de la sociedad cubana.
Díaz-Canel convertido entonces en el impulsador de los  criterios de Fidel (Raúl) Castro en la época de internet, el gobernante que a veces elude la retórica ideológica y otras veces la invoca —como en sus palabras en el recién clausurado IX Congreso de la UNEAC, con las “Palabras a los intelectuales” como inspiración, deidad o musa—, pero que siempre reafirma la práctica y el catecismo del régimen implantado en enero de 1959.
Lectura económica
La negativa a la utilización de servidores extranjeros por sitios cubanos, contemplado en el inciso f del Decreto Ley 370, desató una alarma justificada en portales informativos independientes, blogs y espacios digitales dirigidos por activistas. Pero posteriormente el Ministerio de las Comunicaciones aclaró que, “en el caso de las personas naturales, se refiere a las plataformas y aplicaciones nacionales de servicios que se ofrecen en internet y de uso por los ciudadanos, no se refiere a blogs, sitios personales o informativos”.
La medida estaría destinada entonces a los portales que se dedican a la promoción de alojamientos para nacionales y turistas, donde aparecen clasificados de compraventa, los que promocionan restaurantes privados y los que presentan anuncios de servicios y venta de artículos en general.
Aquí el objetivo sería en primer lugar la recaudación de fondos, por parte del Estado rentista, en las diversas modalidades del comercio por internet, aunque el hecho de que el Decreto Ley es la norma legal vigente deja pendiente la amenaza sobre blogueros y sitios informativos independientes, pues la “aclaración” del Mincom puede echarse a un lado en cualquier momento o modificarse.
Incertidumbre y censura
Una vez más el gobierno cubano lanza una mezcolanza donde las supuestas buenas intenciones se combinan con el objetivo de aferrarse al poder por medio del cambio como disfraz y no como verdadera transformación del país. 
La omnipresencia estatal se magnifica no solo en el alcance (¿por qué tiene el Estado que decidir el antivirus que use en mi computadora?) sino también en el detalle: las apps nacionales y no de “afuera”.
Bajo la apariencia de un cuerpo legal que busca promover la industria cubana de programas y aplicaciones informáticas, con la empresa estatal como “principal actor”, pero “complementándose con la participación de formas de gestión no estatal”, se establece otra forma de represión.
Por ejemplo, el difundir supuestas informaciones contrarias a “la moral y las buenas costumbres” se castigaría con una multa de 3 mil pesos cubanos, además del decomiso de los equipos y la clausura de las instalaciones en los casos que proceda, pero la ambigüedad de la formulación deja abierto el camino a la utilización de la norma para los fines más diversos. Habrá que esperar por la publicación del reglamente que rija a este Decreto Ley, para conocer una mayor precisión si es que se produce. Aunque el historial legislativo del gobierno cubano está lleno de ejemplos en que leyes y normas se han conservado por años o décadas en un marco de imprecisión que facilita su uso o abandono según las circunstancias.
La necesidad de reglamentos y normas es innegable en cualquier sociedad, pero en el caso de la cubana, al igual que en otros sistemas totalitarios, es el empleo y la tergiversación de los conceptos lo que cuenta.
Con mayor énfasis desde la llegada de Raúl Castro al poder total, el régimen cubano se ha empeñado en la formulación de un código legal —escrito y con la supuesta participación ciudadana— que supere los años de improvisación fidelista y permita la formulación de la existencia de un Estado de derecho reducido a su aspecto formal. Sin embargo, tal sistema jurídico por lo general excluye una condición indispensable: que cualquier poder otorgado por y al gobierno sea al mismo tiempo limitado por la ley, que condiciona no solo sus formas sino también sus contenidos. No así en Cuba, donde las indefiniciones, las dudas y los temores han sido utilizados como instrumentos represivos de probada eficacia. 

miércoles, 3 de julio de 2019

Informe del gobierno de EEUU presenta una situación de hacinamiento, falta de higiene y peligro para la seguridad en centros de detención de inmigrantes


Un informe gubernamental pone cifras concretas a una situación que vienen denunciando activistas, abogados y políticos desde hace meses. En el momento de la inspección, que se produjo en la semana del 10 de junio, la Patrulla Fronteriza mantenía detenidas a 8.000 personas. De ellas, 3.400 llevaban detenidas más de las 72 horas admitidas legalmente como el límite general para que los inmigrantes sean procesados. Hasta 1.500 detenidos llevaban bajo custodia más de 10 días. Uno de los mandos entrevistados calificó la situación de “bomba de relojería”.
Estos lugares detención son básicamente comisarías, sin condiciones para mantener detenidos durante largos periodos de tiempo. El informe viene acompañado de una serie de fotografías del interior de estos centros.
Ante el aumento de llegadas de familias centroamericanas que quieren pedir asilo, el Gobierno asegura que no está preparado y que el sistema está al borde del colapso por falta de recursos. Expertos en inmigración afirman que el Gobierno está bloqueando la gestión a propósito para incrementar la sensación de crisis y caos en la frontera.
En el momento de la visita había 2.669 menores de edad detenidos en estos centros provisionales de la frontera. De ellos, 826, el 31%, llevaban detenidos más de 72 horas, denuncia el informe oficial. Se trata de una violación flagrante de los límites legales para mantener detenidos a menores de edad, que están fijados en un precedente judicial de hace dos décadas llamado acuerdo Flores.
En el informe, los propios inspectores del Gobierno corroboran la descripción general que han hecho abogados y activistas sobre las condiciones en las que están detenidos los menores. “En tres de los cinco centros de la Patrulla Fronteriza que visitamos, los niños no tenían acceso a duchas”, a pesar de que las normas oficiales “requieren que se haga un ‘esfuerzo razonable’ para proveer una ducha a menores que se acercan a las 48 horas de detención”. En los centros “no hay ropa para cambiarse y no hay lavanderías”.
“A pesar de que todos los centros tenían leche en polvo, pañales, toallitas de bebé, zumos y snacks para los niños, vimos que en dos de los centros no les habían dado a los niños una comida caliente hasta la semana de nuestra llegada”. Además, el informe asegura que las condiciones sanitarias obligaban a mantener a algunas familias encerradas en celdas. Un grupo de abogados que visitó estos centros en fechas parecidas denunció que el hacinamiento y la falta de higiene están provocando brotes de gripe y piojos en estos lugares.
En uno de los centros, que no nombra, “algunos adultos estuvieron detenidos en condiciones que solo les permitían estar de pie durante una semana”. Algunos estuvieron en condiciones de hacinamiento un mes. “El hacinamiento y la detención prolongada suponen un riesgo inmediato para la seguridad de los funcionarios y la de los detenidos”.
Las normas oficiales requieren que los adultos se puedan duchar pasadas 72 horas. “La mayoría de los adultos no se habían duchado ni una vez a pesar de llevar detenidos un mes”. En algunos sitios, los funcionarios les daban toallitas húmedas para lavarse. “La mayoría de los adultos llevaba la misma ropa con la que llegaron días, semanas e incluso un mes antes”.
Según el informe:
Se alerta sobre el hacinamiento en cuatro de las cinco instalaciones de la patrulla fronteriza y de la detención prolongada en las cinco instalaciones visitada en el Valle del Río Grande.
En las instalaciones visitadas, el hacinamiento y las detenciones prologadas violaban las normas establecidas por el Departamento de Bomberos. que “bajo circunstancia alguna podían se excedidas”.
El informe alerta sobre los riesgos de salud y seguridad. Durante las visitas, a los inspectores se les informó en los centros que ya habían ocurrido incidentes de seguridad con detenidos varones en diversas instalaciones.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) describe la situación en la frontera sur como  “una crisis aguda y que está empeorando”.
Este comentario se elaboró con información aparecida en el diario español El País y con datos del propio informe.
Para consultar el informe oficial pinche aquí.

martes, 2 de julio de 2019

Trump celebrará el 4 de julio con tanques, aviones y helicópteros


Como en los “buenos tiempos” de la Unión Soviética, Corea del Norte, la República Popular China y la Cuba de Fidel Castro. Ello para no remontarse a otras naciones y otras épocas de triste recordación. Donald Trump celebrará el 4 de julio con la participación de tanques, aviones, helicópteros y vehículos militares.
Las celebraciones públicas anuales y la exhibición de fuegos artificiales en el National Mall de la capital del país, programadas para el jueves, se verán superadas por el evento “Salute to America” ​​de Trump, donde los militares tendrán un papel prominente.
Múltiples exlíderes militares están expresando públicamente su consternación, en lo que llaman el último ejemplo de como el actual mandatario estadounidense está politizando las fuerzas armadas, informa Politico.
“Esto parece que se está convirtiendo en mucho más un evento del Partido Republicano, un evento político sobre el presidente, que una celebración nacional del 4 de julio, y es desafortunado tener precisamente a los militares metidos en el medio de eso”, dijo el teniente general (general de cuerpo de ejército) retirado David Barno, quien comandó las tropas estadounidenses en Afganistán bajo el mando del presidente George W. Bush.
“El presidente está utilizando a las fuerzas armadas en un plan político para su campaña de reelección y creo que es absolutamente obsceno”, agregó el mayor general retirado del ejército William Nash, un veterano de Vietnam, la Guerra del Golfo y las operaciones de mantenimiento de la paz en los Balcanes.
El Pentágono ofrece pocos detalles sobre el despliegue de material militar y el alcance de su participación, refiriendo las consultas a la Casa Blanca. Pero un pequeño contingente de tanques y otros vehículos blindados ha llegado a la capital de la nación y, según informes de prensa, se exhibirá antes del discurso de Trump en el Lincoln Memorial.
“Habrá vehículos militares en exhibición en el ‘Salute to America’”, confirmó el Pentágono en un comunicado el martes.
“Mientras tanto, el Departamento del Interior confirmó a Politicola semana pasada que los Blue Angels de la Armada llevarán a cabo un vuelo a baja altura de exhibición y un Equipo de Simulacros de Infantería de Marina participará en la celebración.
La participación de otros aviones puede incluir cazas F-22 y F-35, uno de los aviones utilizados como Air Force One, e incluso un bombardero furtivo B-2 masivo, según CNN. Además, la ABC informó que un avión Osprey MV-22 “tiltrotor” estará disponible y el evento podría marcar el debut público del nuevo helicóptero presidencial del Cuerpo de Marines, el VH-92.
Sin embargo, el 4 de julio no es tradicionalmente un día festivo centrado en las fuerzas armadas, a diferencia de las celebraciones del Día de la Bastilla en Francia que tanto impresionaron a Trump en 2017 e inspiraron su interés en una gran exhibición militar.
“Las exhibiciones militares como esta son una táctica favorita de aquellos que quieren envolverse en los símbolos de quiénes somos en lugar de realmente celebrar lo que somos”, dijo Jason Dempsey, excomandante del Ejército que estudia el ejército y la sociedad en el Centro para una Nueva Seguridad Americana, un centro de análisis no partidista.
“El ejército está desempeñando un papel cada vez más fundamental en la vida política estadounidense”, agregó Dempsey. “Esto encaja en esta tendencia cada vez más preocupante y en aumento de identificar a Estados Unidos como un Estado militarista. El 4 de Julio en Estados Unidos debería ser mucho más que nuestras fuerzas armadas y nuestra capacidad para luchar contra el resto del mundo“.
Barno dijo que los planes del cuatro de julio eran “muy inusuales”.
“Creo que uno de los grandes riesgos es que los militares están siendo utilizados de cierta manera como apoyo político”, dijo.

lunes, 1 de julio de 2019

Debate demócrata: costos y ganancias


El número de votantes demócratas que eligieron a Kamala Harris como su primera elección para presidente se duplicó después de los primeros debates demócratas, lo que llevó a la senadora de California a un tercer puesto en una nueva encuesta, según una información de Politico.
La última encuesta de Morning Consult encontró que Harris aumentó su posición al 12% en la encuesta, que se realizó después de que el debate terminó hasta el viernes, 6 puntos porcentuales más que la semana anterior. El ascenso de Harris se produjo después de que ella enfrentara a Joe Biden por su historial en el Senado, donde este se opuso al uso obligatorio del transporte escolar para la poner fin a la segregación, un momento dramático que dominó la cobertura de noticias posteriormente.
Harris no se había movido mucho desde que entró a la contienda el Día de Martin Luther King Jr., mientras que dos demócratas rivales, el alcalde de South Bend Pete Buttigieg y la senadora Elizabeth Warren estaban por encima de ella. Después del debate, Harris superó a Buttigieg y se empató con Warren.
El aumento de Harris, que también le generó más de $ 2,5 millones en donaciones a medida que se acercaba la fecha límite del segundo trimestre, fue en gran parte a cargo de Biden, según la encuesta. El exvicepresidente, que mantiene una gran ventaja sobre el resto, con un 33%, recibió el mayor golpe posterior al debate, perdiendo 5 puntos después del intercambio de Miami sobre la raza y el uso obligatorio del transporte escolar público para poner fin a la segregación.
El senador Bernie Sanders se mantuvo estable en segundo lugar con un 19%, pero la encuesta reveló que él fue el único candidato importante en sufrir una caída apreciable en el indicador de si es percibido favorablemente por los electores, el cual bajó 7 puntos, a 67%, desde la encuesta de Morning Consult anterior.

domingo, 30 de junio de 2019

Trump y los intereses individuales desvirtúan el G20


La figura de Donald Trump, que multiplica las reuniones bilaterales, así como los intereses individuales frente a la cooperación internacional, están desvirtuando el G20, un foro fundado en 2008 para aportar una respuesta conjunta a la crisis mundial, informa la AFP.
La reunión anual de las 20 mayores economías del mundo, avanzadas y emergentes, celebrada el viernes y el sábado quedó copada por la esperadísima reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping, enfrascados en una guerra comercial.
“Se trata de la segunda cumbre del G20 en la que el principal acontecimiento es una cita que no tiene nada que ver con el G20”, dijo Thomas Bernes, del Centre for International Governance Innovation, un grupo de reflexión canadiense, en referencia a la cumbre de Buenos Aires del año pasado donde Trump también fue la estrella.
En Osaka, los dos días de cumbre estuvieron marcados por una serie de entrevistas cara a cara que dejaron en la sombra las sesiones de trabajo común, mientras que los países de la Unión Europea seguían sus propias negociaciones para renovar los puestos de poder en Bruselas.
Trump solo pareció atender a sus intereses y este sábado, antes de su reunión con Xi Jinping, lanzó en Twitter por sorpresa una invitación al líder norcoreano Kim Jong Un para reunirse con él en la frontera entre las dos Coreas. Más tarde se entrevistó con el príncipe heredero saudita, Mohamed Bin Salmán, un “amigo”.
El viernes, el primer día de la cumbre, la atención estuvo focalizada en las polémicas bromas que Trump intercambió con Vladimir Putin sobre cuestiones sensibles.
En general, el G20, un grupo de países que representan más del 85% del PIB mundial y dos tercios de la población del planeta, tiene dificultades en los últimos años para conseguir un consenso en torno a la defensa de objetivos comunes.
El tradicional comunicado final, hasta ahora un puro trámite, se ha convertido en un rompecabezas desde la llegada de Trump al poder en 2017.
En la primera reunión de este foro, en 2008, los dirigentes de 20 países (Sudáfrica, Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea) defendieron el “multilateralismo”, una vaga promesa pero que tenía consenso en ese momento y ahora parece ahora imposible de mantener.
“Los conflictos bilaterales, en particular entre Estados Unidos y China, amenazan con erosionar de manera sensible el sistema de comercio mundial fundado en reglas y construido durante varias décadas”, afirma Adam Slater, un analista de Oxford Economics.
Otra de las grandes crisis del planeta, el cambio climático, no consigue hallar consenso dentro del G20.
“El Acuerdo de París [contra el cambio climático] marcó un hito pero el paisaje de la política mundial cambió de manera espectacular, en particular desde el principio de la presidencia Trump”, comentó Takehiko Yamamoto, profesor honorífico en la Universidad Waseda de Tokio.
Los miembros del G20 concluyeron el sábado en Osaka un acuerdo sobre el clima, exceptuando Estados Unidos, como en las dos últimas cumbres.
“Las consecuencias lamentables sobre el cambio climático subrayan los límites del G20, están en el mismo barco pero con intereses diferentes”, afirma Yamamoto.
“Los japoneses, a causa de sus propias preocupaciones con Estados Unidos y Corea del Norte, no quisieron contrariar a los estadounidenses. Se vio en el comercio y el clima”, apunta Bernes, explicando que la situación fue similar en Argentina y podría repetirse en la cumbre del año que viene, en Arabia Saudita.
“Estoy seguro de que adoptarán la misma posición, que consiste en no poner a Trump en una situación difícil. Lo que significa que el resto del G20 se quedará en la estacada”, afirma, pidiendo “explorar nuevos modelos de cooperación, plurilaterales o regionales”.

viernes, 28 de junio de 2019

Los demócratas y la lucha contra los fantasmas de Clinton y Obama


El choque entre la congresista Kamala Harris y el exvicepresidente Joe Biden ilustra no solo algunos de los temas que resultarán esenciales durante toda la campaña, sino lo que es más importante: el enfoque y las posibles soluciones que dicen representar cada uno de los candidatos.
El punto de fricción tiene que ver con el llamado “busing”, la política de trasladar alumnos de enseñanza primaria, en ómnibus escolares públicos, para que estudiaran en escuelas fuera de sus zonas residenciales. El objetivo era buscar una mayor diversidad en las aulas, poner fin a la situación de gueto y también brindar la posibilidad de que aquellos niños que vivían en zonas más desfavorecidas se beneficiaran de mejores instalaciones y profesores. En general se pretendió extender los horizontes de todos, tanto los de unos barrios como los de otros.
La senadora Harris reconoció ayer jueves que ella fue una de las niñas que utilizaron esos autobuses como parte del programa de integración de las escuelas públicas en  Berkeley, California. También sentirse “dolida” por los comentarios que Biden hizo a principios de mes, en los que el exvicepresidente se refirió a su labor conjunta con el senador por Mississippi James Eastland, un segregacionista, durante su época en el Senado. No solo Harris sino otros contendientes y políticos demócratas piensan que Biden debe pedir disculpas por ello, a lo que él se ha negado.
El exvicepresidente dice que nunca se opuso al “busing”, siempre que fuera una participación voluntaria y nunca una norma impuesta por la secretaría de Educación, ha defendido su historial a favor de los derechos civiles y su apoyo a las medidas federales para combatir las causas de la segregación en escuelas y comunidades, así como ha insistido en estar a favor de utilizar la autoridad federal para imponerse sobre medidas estatales favorables a la segregación.
Harris y Biden comparten características de entorno familiar —clase media, profesionales, ejecutivos, más de un vaivén económico en el caso de Biden— aunque no proceden de familias ricas. No son miembros de los sectores más acaudalados. Sus puntos de vista difieren no por razones de clase económica o política, sino por visiones diferentes, condicionadas en buena medida por edad, circunstancia y hasta estados de procedencia. 
Hay en todo esto mucho de diferencia de opiniones y métodos, pero más aún de competencia electoral. Aunque sobre todo hay un aspecto de percepción y actitud que vale la pena destacar.
Si llegara a la presidencia Kamala Harris —de madre inmigrante de India y padre procedente de Jamaica, ambos profesionales— podría considerarse hasta cierto como la continuación de la vía de la diversidad en la Casa Blanca iniciada por Obama. Biden, por su parte, sería el triunfo del político estilo los Clinton (señalo en un sentido general, no hago comparaciones). Por supuesto que de momento es imposible predecir si el electorado estadounidense en general, no solo el núcleo duro del Partido Demócrata, este de nuevo dispuesto a retomar un camino de transformación nacional, o si prefiere el statu quoo continuar con el retroceso.
Las dos últimas alternativas se refieren a Donald Trump, pero también a Hilary Clinton, e incluso —¿por qué no?— a Barack Obama. Comienza a decantarse una línea divisoria entre los contendientes a la candidatura demócrata que se define por el avance o el retroceso; no solo por ideas o proyectos más a la izquierda o una búsqueda del votante del centro. Irremediablemente esta línea guarda relación con la edad de quienes se disputan los votos y coloca a Bernie Sanders en una posición singular y también incómoda: ver como algunas de sus propuestas, mantenidas desde la elección anterior, reaparecen ahora en boca de sus rivales. Pero esta vía de avance debe ser también —y sobre todo— un proyecto que termine de enterrar la época de Obama. Sin despreciar su labor, la posibilidad de retomar la senda de transformación que pareció iba a desarrollarse tras el funesto paso de George W. Bush por Washington, y que en buena medida se frustró. Que renazca la esperanza de un cambio no es mirar atrás, no es caer en la nostalgia ni perderse en el rencor.

Trump rebaja el tono en el inicio del G20


Donald Trump rebajó este viernes el tono de las críticas a sus socios en el arranque de la cumbre del G20 en Osaka, donde tiene previsto reunirse con su homólogo Xi Jinping para intentar frenar la guerra comercial entre ambas potencias, informa la AFP.
Tras sus críticas a la política comercial de China e India o a Alemania, país al que acusó de estar “en mora” por no contribuir lo suficiente al presupuesto de la OTAN, el presidente de Estados Unidos hizo uno de sus habituales cambios de tono en sus primeras reuniones bilaterales en Osaka.
“Es una persona fantástica, una mujer fantástica y estoy contento de tenerla como amiga”, afirmó en una reunión bilateral con la canciller Angela Merkel, que por otra parte no quiso hablar de sus recientes temblores en público que despiertan dudas sobre su estado de salud.
Sobre la crisis en Irán, Trump, que apenas hace unos días dijo que en caso de guerra “duraría poco”, aseguró este viernes en cambio que “no hay prisa” en resolver el conflicto.
“Tenemos mucho tiempo. No hay prisa, pueden tomarse su tiempo”, aseguró Trump, una cuestión que abordó también con Vladimir Putin en otra de sus reuniones bilaterales de la jornada, en la que no dudó en elogiar sus “muy buenas relaciones” con el presidente ruso e incluso se permitió bromear con él sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 que le llevaron al poder.
Los líderes de las 20 grandes potencias económicas del planeta, un foro que incluye a tres países latinoamericanos (México, Brasil y Argentina), están en Osaka, la segunda ciudad de Japón, para la reunión anual de este grupo que representan el 85% del PIB del planeta.
Un encuentro que su anfitrión, el primer ministro japonés Shinzo Abe, dijo que desea que termine logrando una “bonita armonía”.
En lo económico, la mirada estará puesta en la reunión del sábado entre Trump y Xi, en la que los líderes de la primera y segunda economías mundiales deberían abordar la guerra comercial que, según economistas e instituciones internacionales, puede tener un impacto negativo para el crecimiento global.
Ebrahim Rahbari, un analista de CitiFX, apunta a que existe un 60% de probabilidades de “un acuerdo [EEUU-China] para retomar las negociaciones”. El Wall Street Journalaseguró por su parte que China pone como condición antes de sentarse a la mesa que Estados Unidos levante las sanciones contra el gigante tecnológico Huawei.
El duelo entre Estados Unidos y China podría eclipsar la agenda oficial del foro, en particular la cuestión climática, con posiciones enfrentadas entre Washington, reacio a incluirla en la declaración final, al igual que sus socios.
La jornada también fue muy intensa para el presidente brasileño Jair Bolsonaro, que se reunió con Donald Trump y declaró ser su “admirador”. Ambos demostraron muy buena sintonía y el estadounidense no dudó en calificarle de “hombre especial” y “muy querido por el pueblo brasileño”.
Bolsonaro también tuvo un encuentro informal con el presidente Emmanuel Macron, que pocas horas antes le había criticado por su política medioambiental y por su presunta intención, que Bolsonaro niega, de abandonar el acuerdo de París sobre el clima, una de las cuestiones candentes de la cumbre.
Pero el encuentro fue finalmente “amistoso”, según un portavoz brasileño, y ambos abordaron también el ambicioso tratado de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) que, tras años en proyecto, está viviendo la fase final de negociaciones intensas en Bruselas.
Por su parte el presidente argentino, Mauricio Macri, se reunió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que reiteró “el apoyo del Fondo al programa de estabilización económica”. También tuvo encuentros con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y el español Pedro Sánchez, entre otros.
La agenda del G20 también incluye una reunión el sábado del Grupo de Lima para abordar la situación en Venezuela. México, miembro del G20, acudió por su parte a la cumbre sin su presidente, Andrés Manuel López Obrador, y está representado por el canciller Marcelo Ebrard.

Dos debates, algunas definiciones; pero sobre todo una duda


La buena noticia para los demócratas. Dos días de debates han demostrado que el partido cuenta con una serie de sólidos aspirantes a la candidatura, con definiciones, conceptos y enfoques que permitirían mejorar la situación económica y social de los estadounidenses. No son improvisados, no se trata de burdos demagogos. Son políticos que merecen todo el respecto y considerar con seriedad sus propuestas, con independencia que uno pueda coincidir o no con ellas.
La mala noticia es que estos dos días no lograron definir a las claras, ni siquiera con cierta aproximación, cuál de ellos es el mejor dotado para enfrentar a Donald Trump en una batalla donde las buenas intenciones, los proyectos y las certidumbres serán cuestionados en todo momento y en que factores emocionales, o simplemente el acomodamiento, como el temor a lo desconocido, los estereotipos y los prejuicios pueden jugarle una mala pasada a los demócratas.
Quizá lo que más claro quedó fue una derrota del tradicionalismo —Joe Biden es quien salió peor parado no solo ayer sino en un análisis total— y un cuestionamiento de  la retórica progre sin fundamento —Bernie Sanders otro perdedor— para dejar bien claro que si quieren ganar, los demócratas tienen que decir adiós a la añoranza por Barack Obama. 
A groso modo esto dejaría tres ganadores en los dos días, que serían en orden de importancia, Kamala Harris, Elizabeth Warren y Pete Buttigieg, pero esta selección es tan efímera como tonta a tantos meses por delante de la votación.
La tendencia histórica en las campañas de primarias electorales en Estados Unidos era la agudización de los temas, el énfasis en los objetivos más partidistas y la exaltación dirigida a los votantes más fieles —tanto demócratas como republicanas—, que son quienes eligen a los candidatos. Luego el proceso —al entrar en la fase definitiva— iniciaba un rumbo en donde se ampliaba el horizonte para ganar a los votantes centristas e indecisos. Trump rompió esas reglas y mantuvo igual retórica militantes de principio a fin. Y ganó.
Queda por ver si tal estrategia puede repetirse ahora con iguales resultados, pero todo indica que el proceso que está iniciándose ahora se caracterizará por la polarización ideológica y la batalla en los extremos.
Los debates mostraron una clara tendencia más a la izquierda dentro del Partido Demócrata. Si dicha tendencia llevará al triunfo, si las encuestas entre todo el potencial de electores lleven en los próximos meses a la necesidad de enfoque más al centro (como han venido demostrando los sondeos que muestran a Biden como favorito) está por verse.
Lo bueno de los debates es que ayudan a conocer a los aspirantes y candidatos, brindan cobertura y despejan dudas, aunque también crean impresiones momentáneas que luego se disipan. Para ello existen. Figuras como Buttigieg eran hasta ayer poco conocidas. Hoy no lo son. Falta por ver si los electores —que de momentos se limitan a encuestados— prefieren la añoranza o el cambio. Entre estos dos puntos se sitúa de momento la elección entre los demócratas.

jueves, 27 de junio de 2019

Hablar o no español y el afán por los votos


El temor y la incertidumbre, ante unas próximas elecciones que se espera resulten muy reñidas, despierta todo tipo de iniciativas. Una muy temprana es la conquista del voto de los hispanos, latinos, o como quiera llamársenos a los estadounidenses que tenemos al español como primer idioma.
No es un fenómeno nuevo. Desde hace ya décadas analistas, demógrafos y encuestadores vienen señalando la importancia de una minoría en ascenso, al menos numéricamente. Lo curioso es este énfasis tras la elección de 2016, cuando se demostró que el “voto hispano o latino” no jugó el papel trascendente que se espera desempeñara.
Ya antes de la derrota de Mitt Romney el Partido Republicano había señalado la necesidad de “acercarse” a los latinos. Durante los debates de la última elección primaria republicana algunos aspirantes a la candidatura del partido usaron el español, lanzaron anuncios en ese idioma y destacaron sus raíces o sus familiares con tal origen. Pero el elegido fue quien precisamente no solo había omitido cualquier referencia al respecto —y en figura, personalidad, lenguaje y actitud ejemplificaba todo lo contrario— sino dirigido su campaña electoral hacia el apoyo del sector demográfico mayoritario que en muchos casos rechazaba, e incluso era hostil, a una visión de Estados Unidos que no se limitara a un país de blancos y para blancos, en el sentido de considerar la “blancura” dentro de parámetros muy específicos. Para Donald Trump, los latinos no eran necesarios para ganar una elección, bastaba con los blancos. Y ganó.
Panorama y objetivos han cambiado incluso para Trump, con una coalición “Latinos for Trump” lanzada por el propio vicepresidente Pence, que al parecer ha decidido incluir a estos en sus rezos.
Y así tenemos que desde el despegue el voto latino parece contar y el español entra en la contienda. Para ello, nada más fácil que el aspirante a llegar a la Casa Blanca hable el idioma, o se atreva con algunas palabras —“pollo” dijo Kamala Harris al hablar de sus gustos culinarios en una parada en el set del programa Despierta Américade Univisión— y algunos lo hacen bien. 
Sin embargo, la pregunta clave es no solo la importancia del gesto, desde el punto de vista de ganar votos, sino la trascendencia del hecho, más allá de su valor cultural y de comprensión de la diversidad.
El primer debate de los aspirantes a la candidatura demócrata tuvo como nota singular que algunos de ellos se expresaran en español en determinado momento. Tal esfuerzo refleja, al menos, resultados mixtos según una encuesta.
Una encuesta realizada antes de los debates presidenciales demócratas de esta semana encontró que el 42% de los adultos estadounidenses cree que hablar en español durante un debate presidencial televisado es más “alcahueteo” que algo “respetuoso”, según The Hill.
La encuesta de YouGov realizada entre el 21 y el 24 de junio encontró que el 31% de los adultos estadounidenses dijo que hablar en español durante los debates es respetuoso, mientras que el 27% no expresó criterio alguno.
Una pluralidad de demócratas, el 46%, dijo que creía, sin embargo, que hablar en español durante un debate era respetuoso, en comparación con el 32%, que opinó que con ello se trata de complacer a un sector poblacional. El 37% de los adultos hispanos dijo que hablar en español durante un debate era respetuoso, en comparación con el 27% que dijo que lo que se trataba era de complacer a un grupo.
Durante el debate presidencial demócrata del miércoles por la noche, tanto el exrepresentante Beto O'Rourke (Texas) como el senador Cory Booker (New Jersey) hablaron en español y el exsecretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Julián Castro, también usó algunas palabras en español.
La mayoría de los encuestados, el 56%, dijo que, en general, era algo o muy positivo que un candidato presidencial fuera fluido en un segundo idioma que no fuera el inglés.
Los investigadores realizaron una encuesta en línea a 1.258 adultos estadounidenses, entre ellos 462 demócratas, 305 republicanos y 330 independientes.
La respuesta rápida es decir que el conocimiento de español puede ayudar, pero no decide. No solo por la elemental aritmética de que la mayoría de la población estadounidense habla inglés, sino porque tal recurso encierra el peligro de ofrecer una imagen de buscar la complacencia por la vía fácil.

Tillerson dice que Kushner era un entrometido que lo dejaba fuera en asuntos de política exterior


El exsecretario de Estado, Rex Tillerson, dijo al Congreso que a menudo “se quedaba a ciegas” debido a las intromisiones en política exterior de Jared Kushner, ya que el yerno del presidente Trump trabajaba de manera independiente, según una transcripción del testimonio publicado el jueves, informa el Wall Street Journal.
Tillerson, en su testimonio ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el 21 de mayo, describió varias ocasiones en las que se sintió sorprendido por las negociaciones de Kushner o desconociendo las reuniones que estaba realizando con los líderes mundiales.
En una ocasión, el exasesor de Trump Steve Bannon, Kushner y los líderes de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos tuvieron una cena privada a la que Tillerson no fue invitado ni informado, según su testimonio.
“Me enojé”, dijo Tillerson a la comisión de la Cámara de Representantes cuando se le preguntó sobre esa cena. “No tuve nada que decir. Las opiniones del Departamento de Estado nunca fueron expresadas”.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
En su testimonio, Tillerson también dijo que se enteró de que Kushner se estaba reuniendo con el Secretario de Relaciones Exteriores de México solo por casualidad, ya que llegó al mismo restaurante de Washington donde el yerno de Trump estaba celebrando su reunión. A su llegada, el propietario del restaurante le informó que el funcionario de México estaba en la parte de atrás “en caso de que quiera pasar a saludarlo”, recordó Tillerson que le dijo el dueño.
“Y así lo hice. Volví caminando”, dijo Tillerson. “Y Kushner, y no recuerdo quién más estaba en la mesa, y el secretario de asuntos exteriores estaba cenando en la mesa. Y pude ver el color de la cara del secretario de Relaciones Exteriores de México cuando yo ... sonreí mucho y dije: ‘Bienvenido a Washington’. Y le dije: ‘No quiero interrumpir lo que están haciendo’, le dije. ‘Llámame la próxima vez que vengas a la ciudad’. Y lo dejé así”.
Durante su mandato como secretario de Estado, Tillerson a menudo aparecía fuera de sintonía con el presidente Donald Trump y carecía del apoyo del personal de carrera en su Departamento. Él y Trump intercambiaron pullas en diciembre de 2018. Tillerson llamó indisciplinado al presidente, y este respondió que su exsecretario de Estado era “tonto como una roca” y perezoso.

miércoles, 26 de junio de 2019

Foto de migrantes ahogados muestra la incapacidad de abordar la desesperación


Una foto de un hombre y su hija pequeña ahogados en la frontera entre Estados Unidos y México simboliza el fracaso en el manejo de su desesperación, dijo el miércoles la Agencia de la ONU para los Refugiados, informa la agencia Reuters.
“ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, está profundamente conmocionada al ver la desgarradora foto de los cuerpos ahogados de Oscar Alberto Martínez Ramírez y su hija Valeria, de 23 meses de edad, naturales de El Salvador, arrastrados a las orillas del Río Grande”, dijo en un comunicado.
La foto, ampliamente difundida en redes sociales, muestra a ambos boca abajo sobre unos juncos junto a la orilla del río. Aparentemente, él había colocado su camiseta sobre ella para formar un portabebés improvisado, con sus cabezas encajadas una sobre la otra. Los pantalones cortos rojos de Valeria están abultados por el pañal lleno de agua.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, dijo que habían arriesgado sus vidas porque no pudieron obtener la protección que les correspondía en virtud del derecho internacional.
“Las muertes de Oscar y Valeria representan un fracaso a la hora de abordar la violencia y la desesperación que empujan a las personas a emprender viajes tan peligrosos ante las perspectiva de una vida segura y digna”, dijo en la declaración.
ACNUR lo comparó con la icónica fotografía de un pequeño refugiado sirio, Alan Kurdi, que apareció ahogado en las orillas del Mediterráneo en 2015.

¿Y si Trump no acepta la derrota en 2020?


Todas las situaciones parecen inverosímiles, pero los comentarios del presidente hacen que las personas conversen en los pasillos del Congreso y en todos los suburbios que rodean la capital, señala un artículo de Natasha Bertrand y Darren Samuelsohn publicado en Político.
En 2016 Donald Trump no definió claramente si aceptaría los resultados de la elección si perdía.
Desde entonces, el mandatario estadounidense ha bromeado repetidamente acerca de permanecer en el cargo más allá de los dos términos que permite la Constitución. 
Jerry Falwell Jr., el defensor evangélico más prominente de Trump, ha sugerido que el presidente debería sumar dos años a su primer mandato como “compensación” por la investigación de Robert Mueller.
El propio exabogado del presidente, Michael Cohen, advirtió que “nunca habrá una transición pacífica del poder” en caso de que Trump fracase en su candidatura a la reelección.
Todos los escenarios parecen inverosímiles.
 “Es casi una pregunta para películas de ciencia ficción”, dijo un exalto funcionario del Servicio Secreto, pero los rumores y comentarios constantes continúan.
Y un escenario en particular tiene a los demócratas nerviosos: Trump, amante de las demandas judiciales, impugna los resultados de las elecciones en los tribunales. Incluso la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le ha dicho a su partido que se prepare para la posibilidad de que Trump impugne los resultados de 2020. Los comentarios de Pelosi asintieron ante la sospecha demócrata de que Trump luchará. Ella argumentó que los demócratas deben ganar por un margen tan “grande” que Trump no pueda desafiar los resultados.
Los expertos constitucionales y los principales legisladores republicanos descartan los temores como tonterías, y señalan que hay demasiadas fuerzas que trabajan contra un presidente en funciones simplemente aferrándose al poder, incluida la historia, la ley y la presión política.
“Esa es la menor preocupación que la gente debería tener. De todas las cosas tontas que se están diciendo, esa puede ser la más tonta”, dijo el senador del Partido Republicano de Missouri, Roy Blunt, quien presidió la ceremonia de inauguración de 2016 y espera volver a hacerlo en 2020. “En lo único en lo que somos realmente buenos es en la transición del poder”.
El experto en derecho constitucional, Jonathan Turley, dijo que un mandatario titular persistente simplemente se volvería irrelevante una vez que el nuevo y debidamente elegido presidente tomara posesión. En ese momento, el presidente derrotado no es más que un invitado, “si no un intruso” en la Casa Blanca, señaló el profesor de la Universidad George Washington.
“El sistema haría un trabajo rápido en cualquier presidente que intentara negar los resultados de la elección”, añadió.
Pero una batalla judicial sobre una elección presidencial no tiene precedentes. Y Trump ha demostrado estar dispuesto a atar sus disputas en un litigio sinuoso.
El Comité Nacional Demócrata y la campaña de Trump estuvieron en los tribunales hasta el día de las elecciones el 2016, batallando en querellas judiciales por cargos de intimidación de votantes y acceso a la boleta electoral.
Aun así, cuestionar los resultados de la elección en más de un estado sería “una empresa masiva”, dijo Bradley Shrager, un abogado especializado en litigios electorales que ha trabajado en varias campañas demócratas. Añadió que “dados los plazos para lanzar recuentos e impugnar resultados electorales, tendrías que estar preparándote con meses de anticipación para poder hacerlo”.
También hay plazos para presentar un recuento oficial de votos electorales, dijo Shrager, por lo que una batalla legal no se prolongaría indefinidamente.
Los temores, dicen los demócratas, se alimentan de la actitud arrogante de Trump hacia la duración del mandato presidencial.
El presidente continúa hablando sobre la posibilidad de que pueda cumplir el período establecido por la Constitución.
En Twitter, durante el fin de semana pasado, Trump reflexionó: “¿Crees que la gente me exigirá que me quede más tiempo?”. La línea reflejaba el lenguaje que usó en un mitin en Pennsylvania el mes pasado, donde habló de vivir en la Casa Blanca durante 20 años.
“Competimos una vez y somos 1 y 0. Pero fue para la gran ocasión. Ahora vamos a tener una segunda oportunidad. Y vamos a tener otro 1. Y luego los volveremos locos”, dijo Trump. “Y tal vez si realmente nos gusta mucho —y si las cosas siguen como están yendo— vamos y hacemos lo que tenemos que hacer. Haremos un tres y un cuatro y un cinco".
Trump también promovió lo escrito por Falwell Jr. en mayo, de que el presidente debería recibir dos años adicionales, “como una compensación para la recuperación del tiempo robado por ese fracasado golpe de estado corrupto”, con un retweetdel mensaje del presidente de la Liberty University.
El presidente ha jugado casualmente durante mucho tiempo con la idea de que podría permanecer en el cargo más allá del máximo establecido por la Constitución.
En marzo de 2018, Trump elogió al gobernante Partido Comunista de China por abolir los límites del mandato presidencial. Luego, un mes más tarde, reflexionó públicamente sobre por qué no podía estar en el cargo durante 16 años, una referencia aparente al presidente Franklin Delano Roosevelt, quien murió durante su cuarto mandato. 
La 22ª Enmienda, ratificada unos años después de la muerte de Roosevelt, prohibió a los futuros presidentes servir en más de dos mandatos elegidos consecutivos.
Ante cuestiones similares, antes de las elecciones de 2016, sobre la posibilidad para el presidente Barack Obama de aferrarse al poder durante más de dos mandatos, el expresidente demócrata señaló:
“No quería reírme porque estos eran mis electores. Pero les expliqué que no hay posibilidad de que eso suceda”, señaló Obama.
Sin embargo, a diferencia de Obama, Trump ha avivado los temores y las preocupaciones con su retórica. El podía hacer desaparecer todas esas inquietudes si quisiera, señaló John Q. Barrett, profesor de derecho de la Universidad de St. John.
Mucho es lo que está en juego para Trump en 2020. Si es derrotado en las urnas, el presidente perderá su inmunidad ante un procesamiento penal desde el momento en que su sucesor tome juramento en la Casa Blanca. Y varios aspirantes a la presidencia demócrata han sugerido que en gobiernos a su cargo el Departamento de Justicia no tendría otra opción que presentar cargos contra Trump por obstruir la justicia, utilizando la evidencia en el informe final del fiscal especial Robert Mueller. Por su parte, los fiscales federales en Nueva York también han estado revisando posibles violaciones a la financiación de campañas.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...