sábado, 15 de junio de 2019

Una Habana Vieja sin cruceros


Su espléndido Ford convertible rojo y blanco de 1934 brilla bajo el sol, pero ningún turista lo alquila: la reciente prohibición a los cruceros norteamericanos de viajar a La Habana ha dejado a Esteban Estrada prácticamente sin trabajo, informa un cable de la AFP.
Estacionado cerca de la Catedral de La Habana junto a una treintena de clásicos estadounidenses de los años 50 —imagen de marca de la capital cubana—, su auto no es el único sin clientes.
“Estamos aquí, parados como ven, todos estos vehículos, que (...) en un día normal, estuvieran casi todos trabajando”, explica este chófer de 37 años y añade que lleva así “varios días”.
A su lado, decenas de colegas ociosos charlan sentados en un banco o tratan de atrapar a los turistas: “¿Un taxi, princesas?”, dice uno de ellos al paso de dos mujeres.
Estrada aprovechó el boom turístico que generó el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos a finales de 2014 para dejar su trabajo de taxista común. Durante cinco años se ha dedicado a pasear a los turistas con su reliquia roja y blanca por los sitios más emblemáticos de la ciudad: la costanera del Malecón, la Plaza de la Revolución o el Capitolio.
Los estadounidenses se convirtieron rápidamente en el segundo mayor visitante de la isla, tras los canadienses. En los primeros cuatro meses de 2019 llegaron más de 250.000, casi el doble que en el mismo período de 2018.
Pero la distensión entre los dos países terminó con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, que multiplicó las sanciones contra la isla socialista. Su blanco más reciente fueron los cruceros estadounidenses, que ya no pueden viajar a Cuba, como hacían desde 2016.
El 5 de junio, algunos chóferes de estas joyas rodantes se despidieron sobre el Malecón del último crucero estadounidense, a sabiendas de que con él se esfumaba una de sus principales fuentes de ingreso.
Para el Estado, la prohibición significa menos ingresos por concepto de atraque y para los cubanos que viven del turismo la pérdida de una generosa clientela.
“Normalmente, el turismo europeo viene en época de invierno, por lo tanto lo que nos mantenía trabajando era el turismo americano, el turismo de crucero”, asegura Estrada.
Los estadounidenses todavía pueden viajar a la isla por avión, pero la gran mayoría lo hacía por mar.
Cerca de Estrada, Héctor, que conduce un Chevrolet rosado de 1950, prefiere omitir su apellido. Cuenta que ayer no tuvo clientes en todo el día. “Me doy un mes, un mes y medio, y si sigue así, devuelvo la licencia”, dice resuelto.
El hombre recuerda los tiempos en que, incluso antes de comenzar su jornada, una agencia de viajes lo llamaba para reservar un tourde dos o tres horas por la ciudad. Ahora tiene que “cazar” a los turistas, pero sus costes no han disminuido: entre licencia, aparcamiento, gasolina y seguro, calcula unos 30 dólares diarios.
“El gobierno tiene que hacer algo”, afirma Héctor.
Algunos de sus colegas dicen que las autoridades cubanas, sorprendidas por las sanciones, “no tienen plan B”.
Incluso el restaurante privado San Cristóbal, que ganó fama cuando Barack Obama cenó allí con su familia en 2016, sufre la falta de turistas: “Ahora mismo el restaurante está al 20%, ayer si entraron seis mesas fue mucho”, se queja su propietario, Carlos Cristóbal Márquez, de 55 años.
“Lo que hemos ido es para atrás con todas las medidas que está tomando el presidente Trump”, apunta.
Yoel Montano, de 44 años, también apostó por una avalancha de turistas estadounidenses. Hace dos años dejó su empleo en un campo de tabaco para trabajar en la capital. Pero su coche, tirado por la yegua “Mulata”, también está parado a la sombra de un árbol en el casco antiguo.
“Cuando entraban los cruceros, todo el país tenía vida, venía mucho turismo”. Hoy, “las plazas están vacías”, es “muy triste”, dice Montano.
Trump “acaba con nosotros, acabó con Cuba, es un loco”, opina y destaca que “el mejor turismo es el americano. Se portan muy bien, son amistosos”.
“Los turistas americanos dan mucha propina y esto hace que nuestros trabajadores se esfuercen más”, dice por su parte Eddy Basulto, de 42 años y propietario de la cafetería Al Pirata, ubicada en una de las adoquinadas calles de La Habana Vieja.
Pensando precisamente en ellos, Eddy se especializó en “comida saludable”, con muchos vegetales y frutas en su menú. Pero con la partida del último barco, asegura que su negocio ha “perdido un 60% de las ventas”.
“Esta mañana yo vendí solamente dos desayunos”, mientras que “cuando nos tocaba un crucero (...), lograba tener (...) tres veces las mesas llenas con desayuno, y entrabas al día con una energía espectacular”, señala.

viernes, 14 de junio de 2019

Miami, la añoranza de república y la «guerra cultural»


Una nueva resolución de la ciudad de Miami, que solicita al Congreso federal el fin del “intercambio cultural” con los artistas procedentes de Cuba reafirma dos axiomas vigentes aquí desde hace décadas. Uno es la vieja vocación de república: quienes (¿mal?) gobiernan lo que no es más que un enclave urbano —en la más heroica de las afirmaciones— sienten una necesidad impostergable de dictar pautas de política exterior. Otra es la vigencia del principio de la transición hereditaria del poder —supuesto agravio a ocurrir en la isla que incita declaraciones en estas calles— que ha adquirido su definición más plena en la política local, estatal y hasta en Washington: los hijos y nietos más reaccionarios aún que padres y abuelos, por no haber conocido otra cosa o —sobre todo— por burdo oportunismo.
El resto es la repetición de muchos instantes de ninguna primavera.
Los intercambios culturales fue un mecanismo de contacto, típico de la Guerra Fría, que los exiliados de Miami nunca han entendido o querido entender. Este desconocimiento tiende a debatirse entre la ignorancia y el apasionamiento, porque información al respecto abunda y no resulta un fenómeno difícil de entender, aunque asimilar es otra cosa. 
En primer lugar hay que decir que en el caso cubano, que es lo aquí interesa, la práctica lleva décadas y se ha extendido a través de varias administraciones norteamericanas.
Lo segundo es que dichos intercambios nunca fueron concebidos para enviar artistas exiliados; opositores al castrismo o simples desterrados por el régimen —que han desarrollado una labor cultural totalmente en el exterior o en parte en la isla— residiendo en territorio estadounidense; tampoco para mandar disidentes viviendo en el exterior, creadores pertenecientes a la comunidad cubana de Miami o para el intercambio de cubanos en general.
Todo argumento de que los “artistas del exilio” no pueden ir a Cuba carece de sentido cuando se exige, desde aquí, que dichos artistas al bajarse del aeropuerto exijan la realización de un referendo o el enjuiciamiento de Fidel Castro, para citar dos causas de moda en Miami. No importa que esas causas sean justas, es que no es la función de un intercambio —por ninguna de las dos partes— el destacar las diferencias.
Así que los cubanos de allá han jugado muy bien su papel, no solo el que le asignaron en La Habana sino el que se ha desempeñado tradicionalmente en estos encuentros. Uno puede estar a favor o en contra de tal papel —el que esto escribe está en contra—, pero es lo que toca hacer. 
Aunque lo más difícil de entender es que esos intercambios son de nación a nación, y hasta ahora Miami no es una nación ni tiene ciudadanos. 
En los intercambios han participado artistas y agrupaciones estadounidenses, así como se han presentado en Cuba exposiciones, conciertos y funciones de ballet, como una muestra de paridad, pero para el exilio esa participación se ve como complicidad. 
En última instancia, el argumento de la intransigencia (no tener nada que ver con el Gobierno cubano o incluso con la isla, no solo en lo político sino también en lo geográfico), actúa como una lógica más consecuente que la actitud casi plañidera de que invitan a los artistas exiliados, aunque por supuesto, todo ello deja a un lado la valoración artística propiamente dicha.
Por ello es que el tan cacareado intercambio artísticos —con pobres resultados en cuanto a una política de comprensión mutua y limitados logros en la esfera propiamente cultural— es, al mismo tiempo, un diálogo de sordos en Miami.
Pero todo esto lo he dicho muchos veces. Nada, que Miami y yo nos repetimos.

jueves, 13 de junio de 2019

Por un socialismo democrático


Lo primero. Ni fantasma, ni utopía ni tomar el cielo por asalto. Se trata de un programa de gobierno, no de cambiar el mundo. Tampoco es algo nuevo. Ha existido y existe en Europa, y con mayor o menor énfasis en otras partes, sin necesidad de barricadas, himnos y banderas. Lo demás es ruido e ignorancia, y la ignorancia es el arma de los pícaros.
Lo mejor es comenzar por los deslindes. Estar a favor de un programa de justicia social, en que gobierno y Estado contribuyan al mejoramiento social y económico de los sectores más desposeídos, no implica apoyar nacionalizaciones forzosas, crear un partido comunista, establecer la llamada “dictadura del proletariado” y fusilar banqueros y empresarios. 
Es más, gobiernos con este tipo de programa, elegidos democráticamente, llevan funcionando desde hace tiempo y han cumplido su papel con iguales logros y limitaciones que otros de variadas tendencias. La clave del deslinde no es solo la elección democrática inicial, sino el mantener las instituciones que el día de mañana puedan determinar el cambio y abandono de dicho proyecto. Es fortalecerse en la democracia, no en la dictadura.
Así que, por favor, no confundir una propuesta de socialismo democrático con el caos de Venezuela, el sistema totalitarista cubano y la historia de la URSS. Quien lo hace se arriesga a ser catalogado de granuja o necio.
Añadir que socialistas y comunistas han sido siempre los peores enemigos es una vieja advertencia contra el mal de la estulticia: el pecado de la ignorancia es también pecado.
Un programa de gobierno que refleje la propuesta de un socialismo democrático debe partir de un requisito imprescindible: echar por la borda a Lenin. El modelo político-económico creado por Lenin fue una aberración histórica. No basta con recurrir a Stalin para denunciar la maldad del monstruo.
Hay que repudiar además —por nombre, diseño y aspiraciones— el fracasado “socialismo del siglo XXI”, que postulaba Hugo Chávez y nunca llevó a cabo. Admitir que el legado de Mao Zedong en China y de Ho Chi Minh en Vietnam no significan más que episodios históricos y ejemplos de errores y horrores. 
Pretender salvar todos esos engendros es más que imposible: pavor y vesania. Pero esta repulsa no es la negación del socialismo democrático, o de un programa de gobierno que otorgue la prioridad necesaria a la justicia social.
El defender un modelo de justicia social —que, para citar un ejemplo, nunca existió en Cuba tras el 1º de enero de 1959— no implica el suscribir propuestas agotadas. Se puede estar a favor de la educación gratuita, servicios médicos a la población y renglones estructurales de propiedad estatal sin tener que andar con las obras de Marx y Engels bajo el brazo. Los que creen que colocar todos los recursos económicos de una nación en manos de un Estado —en la práctica de un gobierno, un partido, un dictador— transitan una vía equivocada: así no se resuelven problemas sino que se aumentan. 
Algunos que en Estados Unidos gritan y se espantan al oír la palabra socialismo actúan por desconocimiento, que puede persistir más allá de experiencias personales y anécdotas.
Cierto que el enemigo siempre ha ayudado a esa confusión, con aquello de las “repúblicas socialistas”, el “campo socialista” y la “construcción del socialismo”. Pero no hay que darle la victoria por ello.
Se puede creer o no en los beneficios y perjuicios del socialismo tanto como se puede creer o no en los beneficios y perjuicios del capitalismo. Sin embargo, resulta demasiado burdo confundir o igualar aquellos dichos y hechos con el socialismo europeo, la socialdemocracia y los partidos socialistas democráticos en todo el mundo. 
Cogerle miedo a las palabras no resuelve nada. Lo que hace falta es lograr un beneficio social general y poner cierto freno a la avaricia desbordada, que ha sido la bandera sostenida en esta nación como motor impulsor del desarrollo.

Entre Maduro y las sanciones de EEUU: una vida cada vez más difícil


Menos ventas, pasajes aéreos costosos, escasez de gasolina. Las sanciones de Estados Unidos comienzan a ahogar a los venezolanos, ya golpeados por una crisis que no parece tocar fondo, de acuerdo a la AFP.
En su negocio de videojuegos en Caracas, Manuel Saavedra cuenta que importa menos y vende más caro, luego de que el 15 de mayo el Departamento de Transporte estadounidense suspendiera los servicios aéreos de pasajeros y carga desde y hacia Venezuela, alegando razones de seguridad.
Las empresas de envíos aéreos subieron sus costos de 3,5 a 4,5 dólares la libra; y las marítimas de 8 a 10 dólares el pie cúbico, comenta Saavedra, de 39 años.
Loscourriersenvían la mercancía a República Dominicana o Panamá antes de despacharla a Venezuela, triangulación que les evita ser penalizados.
“Esto incrementa el costo y provoca que se venda menos”, señala a la AFP el comerciante, en una economía colapsada por la hiperinflación, que el FMI proyecta en 10.000.000% para 2019, y cuyo tamaño se redujo a la mitad desde 2013.
Antes de las sanciones, la profunda crisis en que cayó la otrora potencia petrolera durante el gobierno de Nicolás Maduro había obligado a Saavedra a cerrar un local y reducir de 14 a dos sus trabajadores.
Washington busca estrangular a Maduro para sacarlo del poder y que el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por medio centenar de países, asuma y convoque a elecciones.
Pero Saavedra cuestiona la estrategia: “Nos están asfixiando a nosotros, al ciudadano de a pie (...), yo no sé hasta cuándo van a seguir con eso, en cualquier país afecta a todos, menos a los que están en el gobierno”.
Las encomiendas son clave para muchos venezolanos, que reciben incluso provisiones de sus familiares en el exterior por la escasez de bienes básicos. Unos 3,3 millones emigraron desde 2016, según la ONU.
La suspensión de vuelos también ha vuelto una odisea comprar boletos, si bien antes de la sanción solo sobrevivía una ruta directa entre Caracas y Miami.
“Es complicado conseguirlos, y cuando lo logras, los precios son exorbitantes”, dijo a la AFP el cardiólogo Luis Cressa, de 37 años, quien viaja frecuentemente a Estados Unidos por motivos laborales y académicos.
Las tarifas venían en alza, pero se dispararon tras la medida. Un pasaje a Miami pasó de 600 a casi 1.200 dólares, relata el médico.
Así, se agrava el aislamiento ante el éxodo de aerolíneas registrado desde 2013 por deudas estatales de 3.800 millones de dólares. De 32 compañías que operaban, quedan nueve, declaró a la AFP Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Aerolíneas de Venezuela.
Enfocadas inicialmente en Maduro y decenas de funcionarios, las sanciones fueron individuales hasta 2017, cuando Washington prohibió negociar nueva deuda de Venezuela y su petrolera PDVSA, declaradas en default.
La medida cerró el financiamiento a un país con una deuda externa de unos 150.000 millones de dólares y sin liquidez por la caída de la producción petrolera, de 3,2 millones de barriles diarios a un millón en la última década.
Como estocada, desde el 28 de abril el gobierno de Donald Trump impide a Venezuela negociar su crudo —que representa el 96% de los ingresos— en el mercado estadounidense y restringió el acceso a dólares por parte del Banco Central.
También Washington congeló fondos y activos venezolanos, como Citgo, filial de PDVSA en Estados Unidos, cuyo control entregó a Guaidó.
El embargo petrolero prohíbe vender a Venezuela combustibles y diluyentes para procesar su crudo pesado, lo que acentuó la escasez de gasolina que ya era crítica en los estados fronterizos.
El país solo refina unos 100.000 barriles diarios, la mitad de la demandada, viéndose obligado a importar el resto.
“No debería haber racionamiento en un país petrolero (...), esto es un atraso”, se queja Iván Herrera tras una fila de varias horas en Barquisimeto (oeste).
El precio de la gasolina es absurdo: con un dólar se pueden comprar 600 millones de litros.
Denunciando que las sanciones han causado un daño a la economía de 30.000 millones de dólares, Maduro ha convertido el “bloqueo criminal” en una trinchera.
El mandatario culpa a esas medidas del severo desabastecimiento de medicinas e insumos médicos e incluso de la muerte, en mayo, de cuatro niños que esperaban ser enviados a Italia para un trasplante de médula ósea.
La oposición, en cambio, atribuye el “desastre” a políticas disparatadas y a una gigantesca corrupción, y sostiene que el programa oficial que subsidiaba a esos niños estaba paralizado antes de las sanciones.
Maduro ha advertido que Trump ahora quiere “destruir” el Clap, programa mediante el cual el gobierno vende alimentos subsidiados a seis millones de familias, sancionando a sus proveedores por supuesta corrupción. Para muchos, esa es su única fuente de comida.

La normalización de la ultraderecha española, gracias a la inmoralidad de Rivera


Hace unos pocos años, en más de una ocasión me dijeron en Madrid que Ciudadanos era un partido de izquierda o centro-izquierda. Entonces me limité a mirar, compungido por la falta de juicio político de quien me lo decía. Luego escuché que era un partido liberal y creí que así era, aunque siempre me pareció que en la agrupación —y sobre todo por su presidente— sobresalía con demasiada frecuencia la oreja peluda del oportunismo.
Hoy no cabe duda que Ciudadanos prefiere colocarse junto a la ultra derecha para no estar lejos del poder. Y eso no es solo es oportunismo: es profundamente inmoral, más allá de la política y como falta de responsabilidad ciudadana.
La decisión de Ciudadanos de ampliar su alianza con el partido de extrema derecha Vox y con el Partido Popular, para alcanzar acuerdos políticos en varias regiones españolas, incluso ha desatado las críticas internas en la formación.
El partido de Albert Rivera, el tercero más votado en las recientes elecciones generales del 28 de abril, acordó durante el fin de semana los órganos de gobierno de diferentes asambleas regionales, como Madrid y Murcia, con Vox y el PP fijando ya un claro bloque de derechas en la política española.
El acuerdo tiene como objetivo bloquear a la izquierda y concretamente al PSOE, que fue el partido más votado en Madrid, y añade más presión al complejo entramado de negociaciones cruzadas después de que en apenas un mes se hayan celebrado elecciones generales, europeas, regionales y municipales en España, de acuerdo a la agencia de noticias Reuters.
La portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, dijo en un tuit el miércoles que “con Vox, Cs se ha convertido en la llave que abre la puerta de los gobiernos a la ultraderecha”.
El exprimer ministro francés, Manuel Valls, que se presentó por el partido español a la alcaldía de Barcelona, también lamentó en la red social la decisión.
“Pactos anunciados entre el PP y Vox en muchas ciudades...reuniones de líderes de partidos constitucionalistas con Vox ...¿normalidad democrática ?..o..¿normalización de un partido de extrema derecha ? ...no es lo mismo... y no puedo esconder otra vez mi gran preocupación”.
Al menos otros dos altos cargos de Ciudadanos con los que ha hablado Reuters han criticado esta decisión de sentarse a negociar con el partido de extrema derecha.
El acercamiento a Vox llega después de que la ejecutiva de Ciudadanos decidiera por unanimidad la semana pasada que cerraría pactos de gobierno en regiones y ciudades de España con el Partido Popular como socio preferente, y que no entraría en Gobiernos con el partido de Santiago Abascal.
“Los acuerdos de gobierno serán solo con PP o con el PSOE sin integrar otros partidos como Podemos, Vox o formaciones nacionalistas”, explicaba la dirección de prensa del partido naranja en un mensaje que hizo llegar a periodistas.
Sin embargo, apenas una semana después, el líder de Ciudadanos en Madrid se vio con los representantes de Vox para alcanzar un acuerdo institucional en la Asamblea de la Comunidad de Madrid y también en Murcia.
Ha demostrado no ser más que un camaleón político, quizá algo apropiado para sobrevivir en la jungla española. Lástima que no sirva para líder de un partido que pretende llegar a la Moncloa.

miércoles, 12 de junio de 2019

Se dispara el alza del precio de los alimentos en Cuba


Una crisis de liquidez financiera oficial desde fines de 2018 provocó desabastecimiento de pollo, aceite, harina y huevos, agitando el fantasma del regreso al “Período Especial”, la más dura crisis, en la década de 1990, informa la AFP.
Simultáneamente, Estados Unidos endurece el embargo sobre la isla, como con las recientes restricciones de viajes y visitas de cruceros, con un evidente impacto negativo esperado en su economía.
En días alternos, Marcos pasa 14 horas pegado al timón de un taxi y gana un buen salario para la media en Cuba, pero no logra alcanzar el avance del precio de los alimentos, alentado ahora por el desabastecimiento.
Hace unas semanas, Marcos, de 53 años, fue con su esposa Margarita, de 51, a comprar carne de cerdo al puesto privado de la esquina de su casa, en el barrio de Santos Suárez, en La Habana.
“De un día para otro subió 20 pesos la libra de carne de puerco, que ahora cuesta 65”, contó a la AFP el taxista, quien prefiere omitir su apellido. “La cosa está dura”, le dijo el carnicero.
“Los precios se han elevado a una velocidad tremenda”, afirma este exempleado estatal, que emigró por esa razón a una cooperativa de taxis, donde gana 2.000 pesos (83 dólares), muy por encima de los 740 pesos (30 dólares) del salario medio.
El gobierno trata de contrarrestar el desabastecimiento haciendo compras contingentes con recursos asignados a otras partidas del presupuesto. Las colas en los mercados disminuyeron, pero los precios ya no retrocederán.
Margarita gana 600 pesos (25 dólares) como ingeniera mecánica en una empresa estatal. El matrimonio tiene una hija de 19 años que estudia en la universidad, y ayuda a la madre de Marcos, una jubilada de 75 años que recibe una pensión de 240 pesos (10 dólares), “que no le alcanzan para comprar la comida del mes”.
Del presupuesto familiar, “un 75 o un 80% se gasta en comida” y el resto en “pagar electricidad, agua, teléfono, gas”, dicen.
Pero “si vamos a pensar en papel sanitario, jabón, detergente, pasta de dientes, las cosas fundamentales, con los salarios no alcanza”, señala Margarita.
La familia necesitaría 8.000 pesos (333 dólares) al mes, para poder “reparar el hogar (...), reponer los equipos que hacen falta” y “alimentarse, calzarse y vestirse”, advierten.
Un reciente estudio de las economistas Betsy Anaya y Anicia García, al cual tuvo acceso AFP, destaca que esas necesidades básicas cuestan 113% del salario medio cubano y el 313% del salario mínimo.
Las cifras son mas dramáticas para los jubilados, que requerirían el 246% de la pensión media y 352% de la pensión mínima para cubrir esos gastos, según las especialistas del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.
Algunos claman por un control estatal de precios, pero el economista Omar Everleny Pérez dijo a la AFP que “lo que se necesita en Cuba es hacer una reforma agrícola”.
“El Estado debe profundizar en las causas reales que afectan los niveles productivos de la agricultura”, y descentralizar la gestión, considera Everleny, del Centro Católico de Reflexión y Diálogo.
Cuba importa el 80% de los alimentos que consume por unos 2.000 millones de dólares anuales, y el Estado vende a cada cubano una canasta mínima muy subsidiada pero insuficiente, cuyo costo es de unos 30 pesos (1,25 dólares) al mes.
Todos están obligados a completar sus alimentos a precios muy altos. El gobierno admite la insuficiencia de los sueldos, pero argumenta que la economía no permite una reforma salarial.
Las estadísticas oficiales no reflejan desnutrición, pero los especialistas hablan de malnutrición, por carencias monetarias y culturales.
La fuerza laboral de Cuba es de 4,4 millones de personas, de los cuales 3 millones son empleados estatales que, como Margarita, deben ajustarse a sus salarios.
El resto son cooperativistas agrícolas o urbanos, campesinos y trabajadores privados, que como Marcos, tienen ingresos mínimos de entre 100 y 200 dólares mensuales.
Los sociólogos hablan de “población en riesgo de pobreza”, y la antigua sociedad igualitaria comienza a dividirse entre “ganadores y perdedores”, dice Everleny.
La solución, subraya, pasa por acelerar las reformas aprobadas por el gobernante Partido Comunista, cuya marcha es “muy lenta”.
Pero los cubanos, curtidos en una economía de sobresaltos, aseguran jocosamente que la solución es “tener fe”, un eufemismo común para referirse a tener familiares en el extranjero.
“La familia en el exterior es quien hasta ahora nos apoya”, dice Margarita y refiere que les envían ropa, zapatos y la computadora portátil para la hija; les compran los equipos electrodomésticos de reposición y contribuyen financieramente al sostén de su suegra.
“No es con el salario de nosotros”, asegura.

domingo, 9 de junio de 2019

Pompeo: «(Maduro) No confía nada en los venezolanos. No lo culpo»


Mike Pompeo cuestionó la unidad de la oposición venezolana, en una grabación secreta obtenida por la prensa estadounidense.
La frustración del gobierno de Estados Unidos con la oposición de Venezuela quedó expuesta del modo menos esperado: con una grabación secreta al secretario de Estado, Mike Pompeo, que filtraron medios locales, informa la BBC.
Pompeo sostuvo en un encuentro privado que EE.UU. tiene dificultades para mantener unidos a los rivales del presidente venezolano Nicolás Maduro, que suelen tener intereses opuestos entre sí.
“En el momento en que Maduro se vaya, todos levantarán sus manos y (dirán): ‘Elíjanme, soy el próximo presidente de Venezuela’. Serían más de cuarenta personas las que creen que son el sucesor legítimo de Maduro”, dijo Pompeo según el diario The Washington Post, que obtuvo la grabación.
El creciente descontento de EEUU con la oposición venezolana ya era un secreto a voces en Washington. Pero ahora es más evidente que nunca, explica Gerardo Lissardy en un análisis de BBC News Mundo.
Sin embargo, algunos creen que detrás de esta frustración del gobierno de Donald Trump hay equivocaciones en su propia estrategia hacia Venezuela.
“Es injusto que Pompeo lance este tipo de críticas a la oposición (venezolana) cuando los mayores errores los cometieron los encargados de formular la política de EEUU”, dice Roger Noriega, que fue subsecretario de Estado para América Latina durante el gobierno de George W. Bush, a BBC Mundo.
EEUU fue el primero de más de 50 países en reconocer como presidente interino de Venezuela al líder opositor, Juan Guaidó, que se proclamó como tal en enero.
Desde entonces, el gobierno de Trump ha respaldado a Guaidó y su “gobierno de transición”, urgiendo a la comunidad internacional a respaldarlo.
Pero las palabras de Pompeo durante una reunión que tuvo la semana pasada con líderes judíos en Nueva York muestran un panorama diferente sobre la política venezolana.
“Nuestro problema, que es mantener a la oposición unida, ha resultado diabólicamente difícil”, dijo el secretario de Estado.
Pompeo señaló que los esfuerzos del gobierno de Trump para unir a la oposición venezolana datan de cuando él asumió como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en enero de 2017.
“Tratábamos de apoyar a varios religiosos, instituciones para que la oposición se uniera”, sostuvo.
“Hemos estado trabajando, y nos llevó tanto tiempo llegar a donde estamos hoy, donde tienes un líder —por muy tenue que sea— que podría haber sido arrestado mientras estamos sentados en esta sala, que ha logrado juntar apresuradamente la oposición”, dijo Pompeo.
Apuntó que los intereses en conflicto de los enemigos y rivales de Maduro impidieron su derrocamiento en el fallido levantamiento opositor del 30 de abril.
“(Maduro) No confía nada en los venezolanos. No lo culpo. No debería. Todos estaban conspirando contra él. Lamentablemente, todos estaban conspirando para sí mismos”, indicó Pompeo.
Aunque dijo confiar en que Maduro se verá obligado a abandonar el poder, aclaró que desconoce cuándo ocurrirá esa partida que calificó como “necesaria pero completamente insuficiente” para lograr un cambio en Venezuela.
Pompeo dijo que confiaba en que Maduro finalmente se vea obligado a retirarse, pero “no podría decirte el momento”.
En sectores de la administración Trump empieza a cundir la impaciencia porque sus esfuerzos no están generando de momento el cambio de gobierno deseado por Washington.
La oposición venezolana ha evitado por ahora responder en público los comentarios de Pompeo, que de hecho suponen un revés de su principal aliado.
“Las palabras de Pompeo nos dolieron porque parece que la culpa de que Maduro haya resistido es nuestra falta de unidad, y eso no es cierto”, dijo al corresponsal de BBC Mundo en Venezuela, Guillermo Olmo, un diputado opositor venezolano que no quiso ser identificado.
“Nos preocupa que, visto que Maduro resiste, se busque una solución con los militares y se nos deje a nosotros fuera”, señala el diputado.
Desde que en enero Guaidó se proclamara presidente, los líderes opositores han mostrado públicamente su apoyo a la estrategia que lidera el joven político.
Sin embargo, hay recelos por el papel de Leopoldo López, mentor de Guaidó y protagonista en el intento de levantamiento del 30 de abril.
Ese día fue liberado por miembros del servicio de inteligencia (Sebin) del arresto domiciliario en el que llevaba varios años tras haber sido condenado en 2014.
“Lo del 30 de abril fue algo que Leopoldo López hizo por su cuenta y riesgo, sin comunicarlo, y ahora ha hecho que el problema de unidad sea real”, afirmó la fuente de la oposición.
“Estamos unidos en torno a Guaidó. El suyo es el liderazgo del momento, pero Leopoldo sigue tratando de influir y eso está poniendo las cosas más difíciles”, agregó.
Noriega cree que la diplomacia de EEUU cometió errores al dejar en evidencia que evitaría uso de la fuerza en Venezuela o al permitir que agentes del gobierno de Maduro intermediaran en el levantamiento opositor del 30 de abril.
Desde el American Enterprise Institute (AEI), un centro de análisis en Washington, Noriega también cree que los intentos de diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición surgieron debido a la “falta de compromiso” e “ideas” de Washington.
“Tengo entendido que dentro del gobierno (de Trump) están dispuestos a aceptar casi cualquier acuerdo, siempre que incluya la salida del poder de Maduro, así pueden cantar victoria. Pero esto dejaría atrás un lío más grande, y es una posición irresponsable adoptada por el Departamento de Estado”, critica Noriega.
Christopher Sabatini, profesor de asuntos internacionales en la Universidad de Columbia, en Nueva York, cree que las palabras de Pompeo expresan “cierta frustración con el fracaso de su propia política” al haber apostado a una solución rápida en Venezuela.
“La oposición ha logrado algo muy importante que debe ser reconocido y la falta de éxito de su plan no tiene nada que ver con las divisiones”, dice Sabatini a BBC Mundo.
“Por lo menos a nivel público tienen algo que no tenían antes: un líder de consenso”.

martes, 4 de junio de 2019

EEUU prohíbe los cruceros a Cuba


El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump endureció el martes las sanciones contra Cuba, prohibiendo los viajes educativos grupales de estadounidenses a la isla caribeña. También se prohibieron los viajes de cruceros, buques recreativos y aeronaves privadas (no de aerolíneas) desde Estados Unidos a Cuba, informan las agencias AP y AFP, así como la cadena BBC.
Según una nueva regulación del Departamento de Comercio publicada este martes, “a los aviones privados y corporativos, a los cruceros, a los veleros, a los barcos de pesca, y a otros aviones y embarcaciones similares, en general se les prohibirá ir a Cuba”, de acuerdo a la información de El Nuevo Herald.
Un portavoz del Departamento de Comercio confirmó que a partir del miércoles 5 de junio, “los cruceros, así como las embarcaciones de recreo, tienen prohibido salir de Estados Unidos para una estadía temporal en Cuba”, agrega el diario de Miami.
Los viajes de cruceros comenzaron en mayo de 2016, durante la apertura con el régimen de La Habana realizada bajo la presidencia de Barack Obama. Esta vía se convirtió en la forma más popular para los estadounidenses de viajes recreativos a la isla. A través de ella, en los primeros cuatro meses de este año viajaron a la Isla 142.721 estadounidenses, un incremento de más del 300% respecto al mismo período el pasado año. 
Las nuevas restricciones entrarán en vigor el miércoles, pero el gobierno de EEUU dijo que permitirá a cualquiera que haya pagado por el viaje proseguir con este. Sin embargo, no estaba claro el procedimiento a seguir por los pasajeros.
Las líneas de crucero con pasajeros que realizaron sus reservaciones antes del martes tienen la esperanza de poder obtener permisos federales específicos que les permita completar sus viajes a Cuba, dijo Pedro Freyre, un abogado con sede en Miami que representa a Carnival y otras tres principales líneas de cruceros.
“De momento, está prohibido a no ser que las compañías de crucero soliciten una licencia específica”, señaló Freyre. Agregó que estas firmas están tratando de determinar “si hay una posibilidad de al menos completar los viajes que cuentan ya con reservaciones y con pasajeros que han hecho planes para viajar”.
La Norwegian Cruise Line dijo en una declaración que está analizando las nuevas regulaciones con abogados y expertos en viajes.
Las cuatro compañías de cruceros más grandes del mundo —Carnival Corporation, Royal Caribbean International, Norwegian Cruise Line Holdings y MSC Cruises, todas con base en Miami— tienen embarcaciones programadas para navegar a Cuba este año. El Norwegian Sun, Norwegian Sky, Empress of the Seas, Majesty of the Seas, MSC Armonia, Carnival Sensation y Carnival Paradise están programados para atracar en los puertos de Cuba este mes, de acuerdo a El Nuevo Herald.

Impacto económico
Lo que en un principio se creyó que significaría una fuente de ingreso importante, aunque no extraordinaria, tanto para el Estado cubano y los emprendedores privados en la Isla, así como para determinadas compañías estadounidense, ha visto en un relativamente breve espacio de tiempo reducidas sus expectativas, hasta su terminación ahora.
En noviembre de 2017, una proyección del Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba calculaba que los itinerarios a Cuba de las tres grandes compañías de cruceros estadounidenses que entonces estaban involucradas en el negocio dejarían más de $623 millones en ingresos entre los años 2017 y 2019.
De acuerdo con el análisis del Consejo, con base en los datos recopilados hasta el 25 de octubre de ese año, los 286 viajes hacia Cuba que en esos años se espera que hagan las compañías Norwegian, Carnival y Royal Caribbean transportarían a unos 455.000 pasajeros, contando con que cada embarcación viajaría al máximo de su capacidad.
Esas operaciones les reportarían a las firmas, todas con sede en Miami, unos ingresos de más de $623 millones, pero además significarían para Cuba ganancias por $64 millones en gastos de los turistas relacionados con transporte terrestre, excursiones, restaurantes y recuerdos como habanos, según la agencia Efe.
De manera adicional, el gobierno de la Isla recibiría $19 millones por concepto de tasas portuarias, que para los buques más grandes, es decir con capacidad para entre 684 y 2.744 pasajeros, asciende a unos $79.000.
Para las empresas estadounidenses, aunque estas cifras no eran despreciables, tampoco resultaban esenciales dentro de su volumen de negocio. En 2016, cuando se restablecieron estos viajes de EEUU a Cuba, los ingresos brutos de estas tres compañías sumaron en conjunto $28.800 millones, correspondientes a todos los viajes de sus 144 embarcaciones y operadas con sus diferentes marcas.
Si en una época anterior el gobierno cubano había mantenido una actitud de reserva y hasta negativa hacia el turismo internacional de cruceros, que no incluía a las compañías estadounidense, y durante el mandato de Fidel Castro llegó hasta a eliminarse, con la apertura de Obama se había mostrado más favorable, tanto por razones económicas como políticas[1].
Sin embargo, en la práctica los cruceros traían muchos viajeros a Cuba, pero relativamente poco dinero. “Los extranjeros gastan una media de 765 dólares. pero si son cruceristas solo unos 50 dólares”, de acuerdo a un reportaje del sitio independiente cubano 14ymedio del 20 de agosto de 2018.
“Por cada 15,3 dólares que gasta un turista que llega a la Isla por avión, el turista que viaja por crucero gasta 1”, según un informe elaborado por The Havana Consulting Group (THCG), que citaba 14ymedio.
El reportaje de 14ymediodestacaba tanto el factor de los emprendedores que se beneficiaban —aunque en menor escala— con la presencia de estos viajeros por horas, como los datos que indicaban tanto una caída del turismo como un aumento de las participación de los cruceros en el negocio
“El año pasado el puerto de La Habana recibió a unos 328.000 pasajeros y para finales de 2018 se esperaba que la cifra creciera hasta los 500.000, pero los primeros meses de este año no trajeron buenas noticias para el turismo en la Isla”, señalaba 14ymedio
Sin embargo, en medio de ese escenario sombrío “el turismo por crucero tuvo un aumento de 3% en la cuota de mercado en comparación con igual semestre del año anterior, al pasar del 12% al 15% de cuota de mercado”, de acuerdo al informe de THCG dado a conocer por el economista Emilio Morales, indicaba la publicación cubana, que agregaba que el aumento obedecía, entre otros factores, a la prohibición para los estadounidenses de hospedarse en los hoteles o comer en restaurantes gestionados por las Fuerzas Armadas.
El fin de los viajes a Cuba de los cruceros y embarcaciones privadas se une restricciones anteriores a los viajes de estadounidenses, y todas ellas también tendrán un impacto económico en Estados Unidos, especialmente en Florida.
Se espera que los cambios en las normas hasta ahora vigentes afectarán a la industria hotelera del sur de Florida, ya que muchos estadounidenses que viajan a la Isla permanecen primero en hoteles del área, principalmente de Miami.
“Con [la Ley Helms-Burton] en plena vigencia y no conociendo cuán lejos va a llegar [la Oficina de Control de Activos Extranjeros], hay potencial de un impacto económico muy sustancial”, expresó John Kavulich, presidente del Consejo Comercial EEUU-Cuba al Business Journal. “Estas compañías no cuentan con apoyo legal alguno en que sustentar cualquier acción de respuesta), agregó.

Razones políticas
“Cuba continúa desempeñando un papel desestabilizador en el Hemisferio Occidental, proporcionando una plataforma comunista en la región y apoyando a adversarios estadounidenses en lugares como Venezuela y Nicaragua al fomentar la inestabilidad, socavar el Estado de derecho y suprimir los procesos democráticos”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, al anunciar las medidas.
“Este gobierno ha tomado una decisión estratégica para revertir el relajamiento de las sanciones y otras restricciones al régimen cubano. Estas acciones ayudarán a mantener los dólares estadounidenses fuera del alcance de los servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubanos”, añadió en un comunicado.
La medida del Tesoro prohíbe los llamados “viajes educativos grupales de personas a personas”, un mecanismo que permitía a las agencias de viajes organizar a turistas estadounidenses regulares en “grupos educativos” que, durante su visita a Cuba, pasaban cierto tiempo intercambiando con cubanos.
El gobierno del presidente Trump ya había prohibido los viajes individuales a la Isla en abril pasado, pero hasta el martes se continuaban permitiendo viajes grupales organizados para promover el contacto "persona a persona" con fines educativos y culturales.
Después de que asumió en enero de 2017, prometiendo revertir el deshielo de Obama con Cuba, Trump prohibió las visitas individuales y limitó las interacciones comerciales con el país.



[1]Los viajes de cruceros llevaron también a un cambio de una norma impuesta por el gobierno cubano. A partir del 26 de abril de 2016 quedó sin efecto la restricción impuesta por el gobierno cubano a sus ciudadanos o aquellos nacidos en Cuba, pero con otra ciudadanía, para viajar por mar hacia o desde la Isla. 
El cambio se produjo tras una polémica, surgida tras conocerse que la empresa Carnival, que recibió permiso para operar el primer crucero a Cuba en más de 50 años, no aceptaba reservaciones de personas nacidas en la Isla, aunque tuvieran pasaporte de otro país, para el viaje inaugural de su nueva línea Fathom el 1 de mayo de 2016.

Rusia niega retiro de Venezuela


El Kremlin dice hoy martes que no sabía de dónde había sacado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la idea de que Moscú había retirado a la mayoría de sus especialistas militares de Venezuela y aclaró que Rusia continúa trabajando en el país sudamericano, según la agencia Reuters.
Trump tuiteó el lunes que Rusia informó a Estados Unidos que había sacado a “la mayoría de su gente” de Venezuela, país con el que Moscú ha mantenido estrechos vínculos militares y económicos bajo el mando de su presidente, el socialista Nicolás Maduro.
Su declaración causó un gran revuelo porque, de ser cierta, supondría un importante revés para Maduro, a quien Washington busca derrocar y a quien el Kremlin ha apoyado firmemente.
Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo a periodistas que Moscú no ha estado en contacto con Trump sobre el tema y añadió que aparentemente el mandatario obtuvo su información de informes de periódicos, que los funcionarios rusos ya habían negado, o de algún otro lugar.
“A todas luces, es una referencia circunstancial a las fuentes de información del periódico, porque no hubo un mensaje oficial sobre esto desde el lado ruso y no pudo haberlo”, dijo Peskov sobre la declaración de Trump.
“Realmente hay especialistas (rusos) que entregan servicios de hardware(...) y ese proceso se está llevando a cabo de acuerdo a lo planificado”, agregó.
El tuit de Trump se produjo tras la publicación de un artículo del diario The WallStreet Journalque decía que el contratista de defensa estatal ruso Rostec había reducido su personal en Venezuela a unas pocas docenas, citando a una persona cercana al Ministerio de Defensa ruso.
Rostec aseguró que el informe exageró la cantidad de personal que tenía en Venezuela “docenas de veces”, que su plantilla permanente en el país ha permanecido sin cambios durante años y que personal técnico ingresa y sale de la nación sudamericana para hacer reparaciones y entregar servicios de hardwaremilitares.
Peskov dijo el martes que el Kremlin no sabía lo que Trump quiso decir cuando afirmó que Rusia había retirado a algunos militares de Venezuela y no tenía idea de a qué información estaba respondiendo.
“No sé a qué se debe esta reacción (el tuit de Trump), es mejor descubrirlo desde el lado estadounidense”, sostuvo Peskov.
Foto: Vladimir Putin y el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

lunes, 3 de junio de 2019

El premio Princesa de Asturias para Alejandro Portes: Cuba y Miami


Son tres los cubanos que han obtenido el galardón que otorga anualmente la Fundación Princesa de Asturias. Pero en el caso del sociólogo y demógrafo Alejandro Portes, por primera vez la distinción tiene un vínculo especial con Miami: la ciudad y la historia de la comunidad de inmigrantes procedentes de la isla que se han integrado a ella.
Portes[1], nacido en La Habana en 1944 y que salió de Cuba en 1960, ha dedicado más de cuatro décadas al estudio de la adaptación de los inmigrantes en sus países de destino. Académico siempre dispuesto al intercambio de ideas y puntos de vista, su trayectoria por varias destacadas universidades de Estados Unidos (Texas, Duke, Johns Hopkins, Princeton y Miami) y la publicación de varias obras importantes para la comprensión de los fenómenos migratorios lo han convertido en una referencia obligada para los estudiosos de las ciudades y las migraciones.
El inicio de tales estudios se remonta a su época de profesor de la Universidad de Texas, cuando entrevistó a lo largo de seis años a 1.500 cubanos emigrados a Miami. El estudio mostró que estos habían creado una comunidad integrada exclusivamente por inmigrantes cubanos altamente emprendedores que, a medida que crecía con más compatriotas, se hacía más independiente del resto de la ciudad. Esta situación, que denominó enclave étnico, quedó plasmada en el libro Latin Journey: Cuban and Mexican Inmigration in the United States (1985) y en el posterior City on the Edge: The Transformation of Miami (1993), una obra de la cual es coautor Alex Stepick, donde se señalan las características específicas de Miami dentro de la nación estadounidense, tanto sus puntos débiles como su carácter global.
Portes vuelve al análisis de esta ciudad en The Global Edge: Miami in the Twenty-First Century (2018), esta vez escrito con Ariel C. Armony, donde la visión de una área urbana singular —de extremos o frontera precaria de la obra anterior— ha sido transformada durante el desarrollo de las últimas décadas, tanto por el control firme de los líderes cubanos del Partido Republicano local —y su uso como una herramienta influyente en la política estatal y nacional— como por una nueva proyección económica internacional, con alcance no solo latinoamericano sino europeo. 
Se puede discrepar con algunas de las conclusiones de ambos libros o no compartir puntos de vista en determinados aspectos, pero se trata de lecturas de sociología urbana que despiertan tanto el interés como el debate.
En 1992 Portes inició un proyecto a largo plazo, el “Estudio longitudinal de hijos de inmigrantes”, para el cual su departamento entrevistó a más de 5,000 niños, repitiendo la entrevista en la adolescencia. Su diagnóstico fue que la llamada segunda generación se integraba bien en la sociedad estadounidense, pero también detectó un riesgo de inadaptación en los hijos de inmigrantes ilegales de escaso nivel educativo, problema para el que recomendó trabajar con los padres en sus respectivas comunidades. Publicó, con Rubén Rumbaut, este estudio en Legacies:The Story of the Inmigrant Second Generation (2001), ganador de varios premios de la Asociación Americana de Sociología. 
Sus estudios sobre inmigración y adaptación se han extendido también a España. En 2013, con el Instituto Universitario Ortega y Gasset, realizó un análisis similar al hecho en EEUU, con casi 7.000 entrevistas, y llegó a la conclusión de que el 50 % de los hijos de inmigrantes se siente español. En 2016 publicó Spanish Legacies: The Coming of Age of the Second Generation, la segunda parte de este estudio.
Como señala el jurado que otorgó el premio, este sociólogo de nacionalidad estadounidense y origen cubano —ejemplo de inmigrante— ha realizado aportaciones fundamentales al estudio de uno de los grandes desafíos para las sociedades contemporáneas, y sus investigaciones hoy sirven de guía a científicos sociales de todo el mundo.

[1]Portes es el tercer cubano en recibir uno de los galardones internacionales convocados anualmente por la Fundación Princesa de Asturias, tras el saltador de altura Javier Sotomayor, que obtuvo el de los Deportes en 1993, y el escritor Leonardo Padura, que fue reconocido en 2015 con el de las Letras.


Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...