sábado, 30 de octubre de 2021

Biden y el papa Francisco: el aborto y la comunión


La reunión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con el papa Francisco, tuvo como una primera y pública consecuencia que el mandatario realizara una de sus tantas declaraciones y frases que se consideran fuera de lugar. También promovió la crítica de varios obispos considerados entre los más reaccionarios de EEUU.
“La cuestión salió a colación. Acabamos de hablar sobre el hecho de que él estaba feliz de que yo fuera un buen católico y debería seguir recibiendo la comunión”, dijo Biden después de reunirse con el Papa.
Uno no comenta lo que habló con el sumo pontífice, especialmente si es un asunto privado. Pero Biden es un católico practicante y más de una vez ha roto con las convenciones y el protocolo diplomático.
Por su parte, Biden siempre ha dejado en claro su posición sobre el aborto, incluso en circunstancias donde la política —y las elecciones— han sido el centro del debate.
Durante el debate entre los candidatos a la vicepresidencia estadounidense, en octubre de 2012, a Biden y Paul Ryan, ambos católicos, se les preguntó sobre su posición respecto al aborto.
Ambos contendientes dijeron estar en contra del aborto, pero Biden dejó en claro el vínculo entre creencia personal, posición política y respuesta para ganar una elección. Y eso fue que se estableció claramente una diferencia entre ambos.
Mientras Biden fue simple y contundente, al expresar que no trataría de imponer a otras personas sus principios y creencias, Ryan se dedicó a repetir lo mismo que había expresado días antes el candidato presidencial republicano Mitt Romney: que no era parte de su agenda cambiar la actual legislación sobre el aborto, pero que al mismo tiempo su gobierno solo elegiría candidatos a magistrados para el Supremo que fueran “pro vida”. Es decir, trató tanto de mostrar una imagen moderada, pero al mismo tiempo quedar bien con esa base de votantes fanáticos necesaria para un triunfo republicano. Años después, Donald Trump, prescindió de esa moderación, y la promesa cumplida de solo seleccionar magistrados pro vida todavía le rinde débitos políticos entre los votantes evangélicos.
Por supuesto que el comentario reciente de Biden no ayuda a lo obispo estadounidenses que están a favor de su presidencia. También causó de inmediato una serie de twitters de los obispos más conservadores, que son también unos persistentes críticos del papa Francisco.
La comunión la puede negar un sacerdote de una parroquia, pero pretender que los políticos puedan ser “castigados” en ese sentido solo cabe en las mentes de quienes viven en una sociedad extremadamente politizada como es en la actualidad la sociedad estadounidense.
Los obispos que ha criticado al Papa por su reunión Biden no lo hicieron de manera directa. Se limitaron a volver a enviar twitters no propios, pero en los cuales encontraron una afinidad ideológica.
Al hacer el comentario, Biden actuó más como creyente que como gobernante. Otros se han limitado a defender sus trincheras.

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