miércoles, 5 de octubre de 2022

El último libro sobre Trump es un retrato más allá de la Casa Blanca


El esperado libro sobre el expresidente de Estados Unidos, escrito por la periodista de The New York TimesMaggie Haberman, salió a la venta el martes. Como con otros periodistas —especialmente los de medios neoyorquinos— la relación entre Trump y Haberman es complicada, para decirlo lo menos. Pero en este caso hay un dato significativo, el propio exmandatario ha dicho que, para él, conversar con la reportera es lo más cercano que podría imaginar de hablar con su psiquiatra, para luego añadir que él nunca ha consultado un psiquiatra. 
El libro, titulado Confidence Man, narra la vida de Donald Trump desde su época de empresario inmobiliario hasta después de la presidencia. Para elaborarlo Haberman  conversó con más de 200 personas, incluidos antiguos ayudantes del expresidente y mantuvo tres entrevistas con el propio Trump.
Trump ha atacado a Haberman, escribiendo en su plataforma de redes sociales que el libro contiene “muchas historias inventadas con cero comprobación de hechos”, pero ese es el tipo de declaración que uno siempre espera de él salvo en el caso de alabanzas que él quiere destacar, lo que ocurre en muy pocas ocasiones.
Por lo demás, estos son algunos de los comentarios y anécdotas que aparecen en el libro, según la BBC.
El 2 de octubre de 2020 Trump dio positivo de covid-19 y como su condición empeoraba no solo fue trasladado desde la Casa Blanca al hospital militar Walter Reed de Washington, sino que incluso él mismo llegó a temer por su vida.
Trump no solo temió por su vida, sino por las repercusiones que su contagio podrían tener para su imagen. ¿La razón? Durante el inicio de la pandemia trató de minimizar la gravedad del coronavirus.
Haberman asegura que el entonces mandatario pidió a sus ayudantes que se quitaran las máscaras y que aconsejó al entonces gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, que no hablara públicamente del virus en la televisión.
“No le des tanta importancia a esto”, le dijo Trump a Cuomo, según el libro. “Vas a convertirlo en un problema”, habría dicho.
Haberman, en su libro, asegura que Trump pensó en despedir a su hija y al esposo de ésta, a quienes designó como asesores nada más llegar a la Casa Blanca.
Haberman asegura que Trump estuvo a punto de anunciar, por Twitter, el despido de su hija Ivanka y del esposo de esta, Jared Kushner, ambos asesores suyos.
La decisión la habría tomado durante una reunión con el entonces jefe de gabinete John Kelly y el entonces consejero de la Casa Blanca Don McGahn.
Sin embargo, la intervención de Kelly lo frenó. El general retirado le aconsejó a Trump que hablara primero con ambos antes de tomar esta medida.
Trump nunca habló con su hija y yerno, y ambos siguieron en sus cargos oficiales hasta el final de su presidencia en enero de 2021.
El libro también revela que Trump frecuentemente hablaba con desprecio de su yerno, de quien en una ocasión dijo “suena como un niño” después de escuchar un discurso que dio en 2017.
El exmandatario ha negado que hubiese pensado en despedir a Ivanka y a su marido. “Es pura ficción. Nunca se me pasó por la cabeza”, ha dicho.
Haberman asegura que Trump planteó varias veces la posibilidad de bombardear laboratorios de drogas mexicanos, una sugerencia que dejó atónito al exsecretario de Defensa estadounidense Mark Esper.
La idea surgió de una conversación que Trump mantuvo con Brett Giroir, un funcionario de salud pública y almirante del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos.
Giroir entró en el Despacho Oval vistiendo un uniforme de gala —como es habitual en los oficiales de salud pública del cuerpo— y le dijo a Trump que las instalaciones que producen drogas ilegales en México deberían ser tratadas como “blanco” para impedir que las sustancias ilícitas llegaran al país.
Trump entonces le sugirió a Giroir, a quien por lo visto confundió con un militar, que bombardeara dichas instalaciones.
A partir de allí la Casa Blanca pidió a Giroir que dejara de llevar su uniforme a las reuniones con el mandatario.
El libro de Haberman detalla varios encuentros entre Trump y los líderes mundiales, entre ellos la primera reunión que mantuvo con la entonces premier británica Theresa May.
Durante la cita Trump habló sobre el aborto en los siguientes términos: “Algunas personas están a favor de la vida, algunas personas a favor del aborto. Imagínate que unos animales con tatuajes violaran a tu hija y se quedara embarazada”.
Sin embargo, luego cambió de tema y habló de cómo bloquear un proyecto eólico marino que se instalaría cerca de una propiedad suya en Reino Unido.
Cuando se hizo evidente que Trump iba a perder las elecciones presidenciales de 2020 frente al demócrata Joe Biden, el entonces mandatario llamó al exalcalde de Nueva York y su abogado personal, Rudy Giuliani.
“Bien, Rudy, tú estás al mando. Haz locuras, haz lo que quieras. No me importa”, dijo Trump, después de que otros abogados se negaran a ir tan lejos como él en sus pedidos para anular los resultados electorales, según narra en el libro.
“Mis abogados son terribles”, le dijo Giuliani.
El libro refuerza las acusaciones de que Trump se hizo con documentos oficiales, en lugar de entregarlos a los Archivos Nacionales de EE.UU. y por ello su casa de Florida fue allanada por la policía.
Mientras ocupó la presidencia, el personal de la Casa Blanca descubrió que el inodoro que usaba Trump se obstruía frecuentemente por papeles, por lo que sospechaba que se deshacía de documentos oficiales por esa vía.
También habría destrozado documentos, lo que contraviene la Ley de Registros Presidenciales, que establece que los documentos creados o recibidos por un presidente son propiedad del gobierno de EE.UU. y deben ser resguardados por los Archivos Nacionales una vez que termina su mandato.
Los detalles del libro coinciden con las acusaciones sobre la desaparición de documentos durante el mandato de Trump formuladas por los Archivos Nacionales.
El exmandatario también se enfrenta a una investigación penal por parte del Departamento de Justicia por mantener los papeles del gobierno en su residencia de Mar-a-Lago.
Haberman relata que en una reunión en el Congreso, celebrada poco después de su toma de posesión en 2017, Trump confundió con camareros a un grupo racialmente diverso de empleados de legisladores demócratas, a los que les pidió que trajeran canapés y bebidas.
El libro detalla que Trump hizo los comentarios a los empleados del senador Chuck Schumer y de la representante Nancy Pelosi.
Haberman también documentó un historial de comentarios homófobos supuestamente pronunciados por Trump.

martes, 4 de octubre de 2022

Por el momento Cuba seguirá en la lista de países patrocinadores del terrorismo, pero ello puede cambiar según Blinken

 

El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, aseguró el lunes en Bogotá que de momento Cuba no será retirada de la lista de países instigadores del terrorismo, en la que está por petición de Colombia por albergar a los negociadores de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero dijo que lo seguirán considerando, informa la agencia Efe.
“Nosotros tenemos criterios claros, leyes claras, requisitos claros y seguiremos considerándolo y viendo si Cuba seguirá mereciendo tal designación”, dijo Blinken, que está de visita en Bogotá, en una rueda de prensa conjunta con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo).
Por su parte, Petro le dijo claramente que el hecho de que Cuba esté en esa lista es “una injusticia”, ya que fue el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos (2010-2018) quien pidió a la isla que albergara primero las negociaciones de paz con las FARC, que incluso el gobierno estadounidense, entonces encabezado por Barack Obama, respaldó, y luego que lo hiciera con el ELN.
Sin embargo, con la llegada de Iván Duque al poder en Colombia y de Donald Trump en Estados Unidos, Bogotá pidió a Washington que declarara a Cuba un país que estimulaba las actividades terroristas, con lo cual la isla caribeña volvió a ser incluida en dicha relación en 2021, lo que conlleva sanciones.
“Eso se llama una injusticia. Por lo tanto en mi opinión (…) debe ser corregida”, dijo Petro, quien intenta reactivar las negociaciones de paz con el ELN, después de cuatro años paralizadas por encontronazos y desentendimientos entre las partes.
Precisamente el domingo, la delegación para el diálogo del ELN dejó La Habana para “retornar” a Colombia, a las zonas donde tienen presencia, como parte de estas negociaciones.
La cúpula del ELN, incluido su líder, Eliécer Herlinto Chamorro, alias “Antonio García”, y miembros del Comando Central (Coce), como Israel Ramírez, alias “Pablo Beltrán”, estaban en Cuba desde el comienzo de los diálogos y su regreso a los campamentos de la guerrilla es un paso previsto en los protocolos para que pueda reconectarse con sus filas de cara a la negociación.
Para ello, uno de los primeros pasos que dio el gobierno de Petro al anunciar su intención de retomar los diálogos fue la suspensión de las órdenes de captura y extradición contra los negociadores del ELN que estaban en Cuba para que pudieran viajar.
Los diálogos con el ELN comenzaron en febrero de 2017 en Quito, desde donde fueron trasladados a La Habana al año siguiente, pero quedaron estancados y detenidos oficialmente en 2019 en el gobierno de Duque (2018-2022), tras un atentado de esa guerrilla contra la Escuela de la Policía en Bogotá en enero de 2019, donde murieron 23 personas y cerca de un centenar resultaron heridas.

La Habana culpa a Iván Duque de «acciones hostiles» por Cuba albergar al ELN

 

Cuba culpó este martes al anterior gobierno colombiano de Iván Duque (2018-2022) de desarrollar “acciones hostiles” en su contra, por albergar a los negociadores del Ejército de Liberación Nacional (ELN) durante casi tres años, informa la agencia Efe.
Dichas acciones fueron, según el gobierno cubano, “mediante la manipulación, ingrata y políticamente motivada, de la contribución cubana a la paz en Colombia y desconoció el Protocolo de Ruptura, en franco abandono y quiebre de los compromisos adquiridos por ese Estado con otras seis naciones firmantes del mismo”.
La delegación de esa guerrilla colombiana salió de la isla caribeña la víspera donde permanecía desde 2019, tras la interrupción de las negociaciones con el gobierno de Duque.
Una declaración de la cancillería cubana divulgada el martes refiere que “las acciones del anterior gobierno de Colombia, en contubernio con sectores anticubanos en los Estados Unidos, facilitaron los pretextos para los propósitos del Gobierno de (Donald) Trump de recrudecer el bloqueo [embargo]”.
La Habana añadió que también tuvo efectos en “la ilegítima designación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo que causa enormes costos y graves consecuencias humanitarias para el pueblo cubano”.
Los diálogos de paz con el ELN, impulsados en 2017 bajo la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018), se estancaron con el gobierno de Duque hasta su fin en 2019, luego del atentado de esa guerrilla contra la escuela de la policía en Bogotá que dejó 23 muertos y un centenar de heridos.
Colombia solicitó la extradición de cuatro de los guerrilleros que permanecían en Cuba, mientras este país respondió que cumpliría la garantía del retorno seguro de estos establecida en el Protocolo de Ruptura de esa negociación, acordado y suscrito entre el Estado colombiano y el ELN junto a seis países en 2016.
La Habana reiteró este martes que “actuó en estricto apego a su condición de Garante y Sede Alternativa, de forma imparcial, responsable, profesional y discreta, en el interés de una solución política al conflicto en Colombia para alcanzar la paz que anhela su pueblo”.
La Declaración del Ministerio cubano de Relaciones Exteriores publicada hoy reitera el apoyo de la isla a la reinstalación de los diálogos entre el ELN y el actual gobierno de Gustavo Petro, quien asumió en agosto pasado.
Cuba también tuvo un rol crucial en el proceso de paz con el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno de Santos, al ser uno de los países garantes y sede de las conversaciones que culminaron con un acuerdo de paz en 2016. 

Protestas en Cuba disminuyen, pero la irritación persiste


Cuba restableció el lunes la mayor parte del suministro eléctrico en La Habana, calmando la tensión en la capital tras una serie de protestas dispersas que estallaron la semana pasada, mientras la irritación continúa fraguándose y los residentes luchaban por reemplazar los alimentos y suministros desperdiciados por los apagones, informa la agencia Reuters.
El huracán Ian dejó sin electricidad el martes pasado a la isla de 11 millones de habitantes. Funcionarios cubanos buscaron restaurar las luces de La Habana, pero el ritmo no fue lo suficientemente rápido para algunos, que salieron a las calles en las manifestaciones más grandes desde las protestas antigubernamentales de julio de 2021.
Los disturbios en las calles parecieron disminuir el domingo por la noche, pero las largas colas para comprar alimentos, combustible y medicinas, típico en Cuba incluso antes del paso de Ian, los reanimaron el lunes por la mañana en La Habana.
“Esto ha sido terrible. Sin luz, sin comida, perdimos todo los alimentos en nuestro refrigerador”, dijo María Carla Catalá, de 25 años, quien estaba de pie en una esquina con su hijo en los brazos.
“Ahora, hay que esperar para ver qué aparece en las tiendas para tratar de recuperar lo perdido”, añadió.
Ian golpeó a Cuba en un momento en que la isla sufre uno de sus peores tiempos de crisis económica desde la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959.
La escasez generalizada, falta de medicamentos y apagones eléctricos en el país, habían dejado ya las despensas vacías y muchos cubanos estaban nerviosos, contribuyendo a las protestas de la semana pasada.
El peso cubano se desplomó el lunes a 200 por dólar en el mercado informal, según el sitio en línea El Toque, presionando aún más a los cubanos que ya habían visto evaporarse su poder adquisitivo en los últimos meses.
“Estamos buscando comida pero no hemos encontrado nada”, dijo Pedro Fernández.
Fernández explicó a Reuters que gana un salario de 3.500 pesos al mes, unos 18 dólares en el mercado negro. “No es suficiente”.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, animó el domingo a los ciudadanos de la isla y les instó a la unidad para restaurar los daños, en lugar de protestar.
“Lamentablemente hay un grupo de personas, de una manera muy vulgar, de manera indecente hacen unos reclamos desde posiciones de incomprensión total, retando, ofendiendo”, dijo en la televisión estatal en alusión a las manifestaciones.
Díaz-Canel señaló que los manifestantes “que reclaman todos los derechos que da la revolución, pero que aportan poco, hay que discutirla y hay que enfrentarla con nuestras leyes”.
En las calles de La Habana, muchas de las personas que hablaron el lunes con Reuters estaban más preocupadas por buscar alimentos que por la política.
“No estoy ni con el comunismo, ni con el capitalismo, pero es una realidad, lo que estamos viviendo y no se puede ocultar”, dijo Yasser Pedroso, de 47 años.
Pedroso dijo que solo había encontrado paquetes de toallitas húmedas en las tiendas locales.
“Lo que dice la gente es la verdad. Esto no tiene nada que ver con política”, añadió.
Los manifestantes que salieron a la calle en la noche del viernes y el sábado, una rareza en Cuba, se encontraron con fuerte presencia policial. En dos ocasiones, un testigo de Reuters observó autobuses que transportaban grupos de simpatizantes progubernamentales, a veces portando palos de madera y bates de béisbol.
La policía detuvo a tres personas durante el fin de semana en las protestas, según los datos recabados por Reuters.
Cuba no habría respondido de inmediato a una solicitud para comentar el origen de los simpatizantes en las protestas, ni de la caída de Internet en la isla tras los cortes en las comunicaciones, según un grupo de vigilancia de Internet.

lunes, 3 de octubre de 2022

La larga historia de frustraciones al intentar ayudar a Cuba tras un ciclón


Con la llegada de Fidel Castro al poder, los huracanes dejaron de ser fenómenos atmosféricos en Cuba. La retórica militar —repetida una y otra vez para encasillar el paso de la tormenta— evidenciaba un afán de enfrentamiento opuesto a la sabiduría campesina del “vara en tierra”: agacharse hasta que pasen los fuertes vientos mientras uno se cubre de la lluvia. Mientras Castro estuvo de manera visible al frente del país, todo ciclón era un enemigo que si bien no se podía dominar y guiar, al menos había que impedir se convirtiera en protagonista de la historia.
El fallecido gobernante desplazaba la atención ciudadana: del pronóstico meteorológico y la opinión de los expertos a la palabra del líder. La población debía estar consciente no solo de que estaba bien informada, sino sentirse además estimulada a depositar su confianza —más allá de los esfuerzos individuales, de los gobiernos locales y el Estado— en la capacidad del máximo dirigente para enfrentar la adversidad. Para ello este permanecía en el puesto de mando como un capitán de navío.
Por entonces en Cuba siempre se realizaba una gran movilización para reducir en todo lo posible la pérdida de vidas (hay que reconocer la capacidad del gobierno en este sentido durante aquellos años), al tiempo que el desastre servía para demostrar la eficiencia del modelo estatal.
Al tocar tierra cubana, un ciclón pasaba a ser un hecho político: una irrupción momentánea que al final se resumía en una reafirmación del poder central. La ayuda internacional —que siempre La Habana ha sustentado el derecho de recibir y rechazar— no podía ser entendida en otros términos, que no fueran la posibilidad de otorgar una ganancia política al régimen.
Fueron esas reglas las que los exiliados cubanos trataron de subvertir en 1996, tras el paso por Cuba del huracán Lili. Las consideraciones humanitarias se impusieron sobre las políticas y en poco tiempo se reunieron más de 250.000 libras de alimentos para mandar a Cuba (desde el principio, los organizadores de la campaña excluyeron la posibilidad de enviar dinero). Varias de las principales organizaciones del exilio se unieron al plan de ayuda a los damnificados. La Fundación Nacional Cubano Americana, Hermanos al Rescate, el Movimiento Democracia y el Partido Demócrata Cristiano de Cuba respaldaron las donaciones a través de la Iglesia Católica. Se logró que el gobierno del entonces presidente Bill Clinton autorizara los vuelos directos desde Miami de los aviones cargados de comida, para ser entregados a la organización católica Caritas Cuba. El único requisito impuesto —además de la negativa a mandar dólares— fue que lo recaudado fuera entregado directamente a los cubanos, sin la intervención gubernamental.
Frente a este esfuerzo popular se alzaron las organizaciones de los exiliados de '“línea dura”. Con la Junta Patriótica Cubana al frente, dirigentes de Alpha 66, la Brigada 2506, el Hogar de Tránsito para Refugiados Cubanos y personalidades de la comunidad, junto a los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, se pronunciaron en contra de la campaña de ayuda. Su argumento principal fue la falta de confianza en Castro, la posibilidad de que la comida fuera a parar a las casas de los dirigentes, vendida en las tiendas para extranjeros, destinada al turismo internacional y consumida por los militares.
La ayuda al pueblo cubano a través de Caritas había sido iniciada en 1993, pero ahora Miami estaba dispuesta a poner en práctica un plan popular que utilizaba a la organización de la Iglesia Católica, pero trascendía las fronteras institucionales en un verdadero intercambio de pueblo a pueblo.
Aunque al principio el gobierno cubano dijo que aceptaba con gusto la ayuda proveniente de los cubanos residentes en Estados Unidos y otros países, pronto comenzaron los obstáculos El primer lote sufrió una “demora temporal” en La Habana, bajo el pretexto de que algunos productos “no cumplían las especificaciones”. El desacuerdo radicaba en que algunas cajas de mercancías traían escrito: “El amor todo lo puede” y “Del exilio al pueblo cubano”.
Las trabas fueron en aumento, sin que el gobierno cubano mostrara el menor interés en que la comida procedente de Miami llegara a los más necesitados. Más de 30 toneladas de arroz, frijoles y leche esperaban almacenadas. La ayuda de esta ciudad fue el primer y mayor envío de alimentos que llegó a La Habana.
Luego de indecisiones y demoras, el 2 de noviembre Granma publicó un editorial en que dictaminaba que la “cooperación procedente de Estados Unidos es prácticamente insignificante en relación con los recursos y los enormes esfuerzos que realiza el país para ayudar a los damnificados con sus propios recursos y algunos otros procedentes del exterior”. Agregaba Granma que la ayuda desde Estados Unidos no se quiso rechazar “para no lastimar los sentimientos de muchas personas que de buena fe en aquel país hicieron sus modestos, aunque nobles, aportes a esta donación”. También se especificaba la devolución a Caritas de los productos con “consignas políticas y mensajes contrarrevolucionarios”.
Un segundo y último vuelo Miami-La Habana partió a finales de diciembre con unas El esfuerzo humanitario se perdió víctima de la manipulación política. En ambas costas del estrecho de Florida no se pudo evitar el mezclar la caridad con las posiciones ideológicas. Cuba vio como un obstáculo la práctica usual de identificar la procedencia de los envíos. Por otra parte, los mensajes incluidos en algunas cajas de ayuda fueron más allá de una simple identificación. Figuras de la Iglesia en Cuba y Miami coincidieron en señalar que había sido un error enviar donaciones con “mensajes políticos”, “frases provocadoras y hasta ofensivas”.
Esta manipulación de una campaña surgida de un espíritu humanitario fue acompañada de una polémica en que una vez más se demostró la existencia en Miami y La Habana de actitudes similares para lograr objetivos opuestos. Una declaración de diversas organizaciones anticastristas, encabezadas por la Junta Patriótica Cubana, dejó en claro que para sus miembros el ayudar a los damnificados pasaba a un segundo plano frente a las consideraciones políticas. En el documento se calificaba a los envíos como “el primer paso de un plan o conjura internacional” para romper el embargo, detrás del cual se encontraría el entonces presidente Clinton y el Vaticano.
La polémica por la ayuda a Cuba tras el paso del huracán Lili demostró que había un grupo numeroso de exiliados dispuesto a solidarizarse con el pueblo cubano más allá de la política, pero también el arraigo de la oposición a este tipo de intercambios. El padre Francisco Santana —uno de los principales promotores de los envíos— denunció a la prensa haber sido víctima de insultos cuando transitaba por las calles de la ciudad. Además, la policía tuvo que acudir en varias ocasiones a la Ermita de la Caridad, uno de los centros de recepción de donaciones, en respuesta a una docena de amenazas telefónicas de bombas en ese templo. En su documento, la Junta patriótica Cubana rechazó cualquier “vil imputación de que la Iglesia Católica en el estado de la Florida es blanco de insultos y amenazas de atentados por parte de grupos anticastristas”.
Mucho ha cambiado desde entonces, particularmente en Cuba y menos en Miami. Con la salida forzosa por enfermedad de Castro de la administración diaria del poder en la isla, los ciclones volvieron a ser lo que siempre habían sido: ciclones. La radio anticastrista, que jugó un rol fundamental en la disputa por la ayuda, ha perdido en gran medida su poder de convocatoria y formadora de opinión. Pero ha sido sustituida en gran medida por unas redes sociales que se dedican más a la desinformación, el sensacionalismo y el caos que a divulgar información.
Sin embargo, no hay que olvidar que los ciclones y la ayuda humanitaria han sido factores importantes en la elaboración de políticas duraderas entre Washington y La Habana, y ello no es poco.
El 4 de noviembre de 2001, el ciclón Michelle causó cinco muertes en la isla y dejó cuantiosas pérdidas. Según cifras oficiales, 100.000 casas fueron dañadas y unas 10.000 destruidas. Estados Unidos ofreció ayuda humanitaria, pero La Habana declinó el ofrecimiento. Sin embargo, Castro declaró que Cuba estaba dispuesta “de forma excepcional, por una sola vez” a comprar alimentos y medicinas estadounidenses por valor de unos $30 millones, y a pagar al contado.
La venta de productos agrícolas y medicinas a la isla había sido autorizada en julio de 2000, pero había transcurrido un año sin que se realizara una sola transacción comercial. El propio gobernante había declarado que no tenía intención de comprar '“ni una aspirina'”.
Tanto Cuba como Estados Unidos se apresuraron a indicar que no había un cambio de política. “No hay levantamiento del embargo, no hay una nueva era, nuestras preocupaciones respecto a Cuba siguen siendo las mismas”, dijo a la prensa un funcionario norteamericano. “Es un hecho aislado, no tenemos ninguna razón para verlo como un cambio de política, sino que ocurre en ocasión de un ciclón, y no pasará uno todos los meses por Cuba”, afirmó el entonces vicepresidente Carlos Lage, al ser interrogado al respecto en Lima.
Aunque lo que se inició como una compra ocasional creció a un intercambio comercial que se mantiene en nuestros días.
Está por verse si dentro de la línea de “continuidad” y pequeñas diferencias la aparente solicitud de ayuda por parte de Cuba a Estados Unidos inaugure una nueva etapa. Para ello sería primordial que el gobierno cubano aceptara una mayor participación de grupos e instituciones que sin desempeñar una función política directa cumplen una labor social que hasta el momento el Estado ha monopolizado. En buena medida la difícil situación por la que atraviesa la isla hace pensar en cierta flexibilidad, pero más de una vez esperanzas en este sentido se han visto frustradas. Por otra parte, no hay nada que esperar de lo que aún se continúa llamando el exilio cubano de Miami, al frente del cual se mantienen las posiciones encasilladas que han reinado por décadas. Los recién llegados, con poca voz y menos votos se limitan a la repetición del ejercicio aprendido en su país de origen: gritar y apoyar a los que ven que mandan aquí al igual que hicieron allá.
Es por ello que quedan pocas esperanzas en el establecimiento de vínculos no definidos por las diferencias políticas y el afán de influencia mutua, sino de colaboración ciudadana. Intentar recobrar el espíritu que en buena medida imperó durante la campaña de ayuda llevada a cabo tras el paso del huracán Lili por Cuba es arriesgarse a una nueva frustración incluso mayor que en 1996, y los culpables —como siempre— estarían en ambas orillas.

domingo, 2 de octubre de 2022

Las encuestas se equivocan: Lula gana pero no evita la segunda vuelta


Durante meses, Jair Bolsonaro se mantuvo firme repitiendo que las encuestas estaban subestimando su apoyo y como prueba de ello señalaba la gran presencia de partidarios en sus enormes mítines. El domingo se demostró que tenía razón. 
Con la mayoría de los votos contados, Bolsonaro se desempeñó mejor en los 27 estados de Brasil de lo que Ipec, una de las encuestadoras más prestigiosas de Brasil, había pronosticado un día antes de las elecciones, informa The New York Times.
No solo Ipec se equivocó. En las últimas semanas las encuestas sugirieron que el actual gobernante incluso podría perder en la primera ronda, con lo que habría concluido su presidencia después de solo un mandato.
Parece que los encuestadores estimaron mal la fuerza de los candidatos conservadores en todo el país. Los gobernadores y legisladores respaldados por Bolsonaro también superaron las expectativas de las encuestas y ganaron muchas de sus contiendas el domingo.
Claudio Castro, gobernador del estado de Río de Janeiro, fue reelecto de forma contundente, con el 58 por ciento de los votos, 10 puntos porcentuales por encima de lo previsto por el Ipec. Al menos siete exministros de Bolsonaro también fueron elegidos para el Congreso, entre ellos su exministro de Medioambiente, quien supervisó la deforestación vertiginosa en la Amazonía, y su exministro de Salud, quien fue criticado de manera generalizada por la demora de Brasil en la compra de vacunas durante la pandemia.
Aún así, durante las próximas cuatro semanas, Bolsonaro tendrá que recuperar terreno frente a Lula da Silva, quien obtuvo más votos el domingo. Bolsonaro está tratando de evitar convertirse en el primer presidente en funciones que pierde su candidatura a la reelección desde el inicio de la democracia moderna en Brasil, en 1988.
Al mismo tiempo, Da Silva intenta completar un sorprendente resurgimiento político que hace años parecía impensable.
Ahora se enfrentarán el 30 de octubre en la que se considera la votación más importante en décadas para el país más grande de América Latina.
Da Silva recibió el 47,9 por ciento de los votos, frente al 43,7 por ciento de Bolsonaro, con el 97 por ciento de los votos contados. Lula da Silva necesitaba superar el 50 por ciento para ser elegido presidente en la primera vuelta.
Al ser dos políticos con personalidades, ideologías y trayectorias tan ampliamente diferentes, la polarización se ha radicalizado aún más durante la campaña. Muchos votantes han dejado claro que se alinean contra un candidato más que en apoyo del otro.
Con una serie de promesas de campaña igualadas, lo que parece contar más es la percepción que cada votante —de acuerdo a su punto vista y el historial de los candidatos— tiene sobre ellos, lo que espera que cumplan de dichas promesas.
Bolsonaro ha prometido a las familias necesitadas que les dará alrededor de 113 dólares mensuales en efectivo, ampliando así una política temporal que se creó inicialmente para mitigar las penurias de la pandemia.
El titular también planea crear empleos a través de la eliminación de restricciones burocráticas, los recortes fiscales y la inversión en tecnología. Bolsonaro ha gastado considerablemente en prestaciones sociales y apoyos para el combustible previo a las elecciones luego de impulsar la eliminación temporal de límites al gasto público.
Lula promete aumentar los impuestos a los ricos. Sus planes incluyen un vale mensual de 113 dólares que compite con el propuesto por Bolsonaro.
El candidato de izquierda ha prometido ajustar el salario mínimo mensual de Brasil de acuerdo con la inflación, revivir un plan de vivienda para los pobres y al mismo tiempo garantizar la seguridad alimentaria para las personas que pasan hambre.
Un punto en que difieren ampliamente los dos candidatos, la protección al medio ambiente, no parece haber sido tan determinante en la votación. Sobre la Amazonía, Lula ha señalado que se enfrentará a los crímenes ambientales perpetrados por milicias, invasores de tierras, leñadores y otros. Bolsonaro, por su parte, promete combatir con mayor intensidad los delitos ambientales, pero ha cuestionado los datos que muestran un aumento importante de la deforestación durante su presidencia y sostiene que Brasil tiene derecho al “uso sustentable de sus recursos naturales”.
Bolsonaro enfrenta un camino difícil en cuatro semanas para remontar la diferencia y vencer a Lula, pero no imposible. También cabe esperar que se repita lo ocurrido en la reciente elección presidencial en Brasil. 
Entre los desafíos que enfrenta el actual presidente brasileño están la ventaja numérica de Lula en la primera vuelta, el alto rechazo del electorado, el bajo potencial para atraer votantes de otros candidatos, un presupuesto de campaña restringido y una lenta recuperación de la economía. La izquierda lo ve como una amenaza peligrosa para la democracia del país y su posición en la escena mundial, mientras que los conservadores señalan a Lula como un exconvicto que fue parte central de un vasto sistema de corrupción que trajo como consecuencia el deterioro de las instituciones de Brasil.
Durante sus dos mandatos presidenciales, Lula permitió una amplia red de sobornos establecida en todos los niveles de gobierno, con muchos de sus aliados del Partido de los Trabajadores condenados por aceptar dichos sobornos. Lula fue condenado por aceptar un condominio y renovaciones de empresas constructoras que licitaban contratos gubernamentales. En 2021, la Corte Suprema dictaminó que el juez en sus casos fue parcial y anuló sus condenas, aunque el fallo no afirmó su inocencia. Lula ha sostenido durante mucho tiempo que dichos cargos eran falsos.
Las próximas semanas se verá si Lula logra superar su discurso nostálgico sobre los “años dorados” de presidente brasileño y Bolsonaro vender mejor su discurso de que el país avanza en una plena recuperación económica y su imagen de mandatario de la ley y el orden. Estas cuestiones, un posible debate entre los dos candidatos, los imprevistos y como siempre el dinero determinarán la victoria.

¿Una posible solución a la censura en internet del régimen cubano? No tan fácil


El colapso del sistema eléctrico —del cual la isla no se ha recuperado aún en su totalidad— y los problemas en el suministro de agua y las telecomunicaciones multiplica el descontento entre los cubanos tras décadas de crisis económica.
En diversas zonas de Cuba se han sucedido las protestas durante los últimos cuatro días y entre las 8 de la noche del jueves y las 3 de la mañana del viernes el gobierno restringió el acceso a Internet para evitar la difusión de las protestas. Netblocks reportó que los datos de la red en tiempo real mostraron que la conexión a internet sufrió un corte abrupto en la isla. El servicio fue restaurado posteriormente.
Plataformas especializadas como Netblocks, Internet Outage y Cloudflare Radar coincidieron en señalar que el corte de internet fue un intento de silenciar las protestas y evitar su propagación. El gobierno cubano no ha brindado explicaciones del incidente y los medios oficiales no lo recogieron.
En medio de esta situación muchos cubanos miran lo que está ocurriendo en Ucrania,  donde se han logrado frenar los esfuerzos del presidente ruso Vladimir Putin de impedir la difusión de noticias durante la invasión y la difusión de alertas para mantener informada a la población de los peligros de la ofensiva. Ello gracias a los satélites de Elon Musk, quien puso su red Starlink a disposición de los ucranianos.
El 19 de septiembre Musk anunció que su compañía solicitará una exención de las sanciones contra Irán para proporcionar el servicio de banda ancha satelital en el país persa. Se le preguntó si se podría incluir a Cuba en la petición y respondió afirmativamente.
Según Musk la versión 2.0 de Starlink (Starlink V2) que está en desarrollo permitirá que los usuarios se conecten a la red de satélites directamente desde sus teléfonos, lo que ofrecería cobertura de navegación a quienes viven en zonas donde no hay o se suprime temporalmente la red de telefonía móvil.
Sin embargo, las supuestas buenas intenciones de Musk y las esperanzas válidas de los cubanos chocan contra la dura realidad.
El 21 de julio un funcionario del Departamento de Estado confirmó que la administración de Biden estaba “trabajando con el sector privado y el Congreso para identificar formas de hacer que internet sea más accesible para el pueblo cubano”. Un día antes, la entonces secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo a la estación de noticias local WPBF del sur de Florida que establecer un acceso amplio a internet en Cuba era una prioridad para el presidente Joe Biden. “Eso no es fácil”, dijo Psaki. “Pero va a buscar formas, trabajando con su equipo, para ampliar las formas de hacerlo, o ver cuáles son nuestras opciones”.
Afortunadamente, gran parte del territorio cubano parece estar dentro del alcance de al menos una estación Starlink en Punta Gorda, Florida.
Desafortunadamente, es muy poco probable que muchos cubanos tengan un teléfono satelital o una antena parabólica Starlink. El gobierno controla estrictamente el acceso a ese tipo de equipo y castiga duramente a los extranjeros que intentan introducirlo de contrabando en el país.
También hay un obstáculo legal: transmitir internet a un país en contra de la voluntad de su gobierno es una violación del derecho internacional. No hay mucho que el gobierno cubano pueda hacer para sancionar a Musk si realmente decide iniciar dicha transmisión de internet que no puede controlar el régimen, porque no hace ningún negocio en Cuba. Pero en otros países, como China, dichos gobiernos  tienen mucha más influencia económica sobre empresarios como Musk, lo que podría hacer que en última instancia este lo pensara dos veces antes de desafiar la censura castrista.
El gobernador de Florida Ron DeSantis ha sugerido que Estados Unidos podría aprovechar el territorio que controla en Cuba —es decir, la embajada de EE. UU. en La Habana y la base militar en la Bahía de Guantánamo— para crear puntos de acceso wifi. Sin embargo, dicha idea tiene en contra limitaciones muy importantes. Los puntos de acceso wifi tienen un alcance limitado, por lo que los cubanos tendrían que agruparse físicamente alrededor de la embajada o la base para usar internet. Su presencia física, así como la prueba digital de que se han conectado a la red wifi estadounidense facilitaría al gobierno descubrir quién está tratando de evadir la censura.
Por ahora, la mejor esperanza de los cubanos de conectarse en línea es mediante el uso de redes privadas virtuales, una pieza clave de tecnología que ha permitido a las personas que viven bajo regímenes represivos en todo el mundo evadir la censura en línea. Por lo demás, hay que evitar las tentaciones de supuestos activistas y opositores aprovechados y políticos demagogos detrás del voto fácil de los exiliados cubanos.

sábado, 1 de octubre de 2022

Para los cubanos protestar es un derecho, siempre que lo decidan los dirigentes


Jugar al policía bueno, policía malo. Un dirigente cubano más permisivo, más comprensivo, más “blando”; cierta tibieza,  cautela. No mucho de todo lo anterior. Ante todo hay que citar bien, y eso es lo que no han hecho algunas agencias de cable y los sitios que luego han reproducido las palabras a media o la mitad de las palabras. Así que hemos leído —algunos con supuesto o real asombro— que un dirigente cubano reconoce la legitimidad de las protestas o que dice que quienes protestan tiene razón o que es válido protestar.
No es así.
Lo que dijo Luis Antonio Torres Iribar, presidente del Consejo de Defensa Provincial de La Habana y primer secretario del Partido Comunista de Cuba de dicha provincia, en una entrevista publicada el sábado en Cubadebate, fue lo siguiente: “Creo que protestar es un derecho. Pero es un derecho cuando los responsables, el Estado y el Gobierno, dejan de hacer lo que les compete”.
O sea, que quienes protestan están equivocados y son injustos, para decir lo menos. 
“En las condiciones que se dio la protesta de ayer, lo que hace es frenar el cumplimiento de nuestra misión, que es, en el menor tiempo posible, alcanzar la recuperación total”, añadió Torres.
En realidad Torres lo que hace es repetir criterios expresados semanas atrás por el presidente Miguel Díaz-Canel. Solo que lo que Díaz-Canel dijo sin excluir cierta dosis de cinismo aquí se repite con un tono más moderado, casi lastimero.
“Muchos cuadros tuvimos que salir a explicar, a dar esos argumentos, a participar y estar con quienes protestaron, brindándoles las opiniones y criterios para que entendieran la situación”, indicó Torres. “Esos cuadros podían haber estado con los eléctricos, con los comunicadores, con los trabajadores de la construcción, de comunales, recogiendo escombros”.
Así que quienes protestan son además irresponsables y le hacen perder tiempo a los dirigentes, tan sacrificados ellos que siempre están en la primera línea recogiendo escombros.
Tamaño descaro del funcionario y poca precisión de las agencias.
(Las citas con los comentarios de Luis Antonio Torres Iribar han sido tomadas de un cable de la AP de su corresponsal en La Habana Andrea Rodríguez, el único que he visto con una información más amplia al respecto.) 

Tercer día de protestas en Cuba y sin solución a la vista


Centenares de personas participaron el viernes en varias protestas espontaneas en distintos barrios de La Habana en el tercer día consecutivo de apagón general por el paso del huracán Ian, mientras varias plataformas especializadas alertaron un bloqueo casi total del tráfico de internet desde Cuba, también por segunda noche consecutiva, informa la agencia Efe.
Según pudo comprobar Efe, más de un centenar de personas se concentraron a primera hora de la noche en el distrito de Playa para protestar por la falta de corriente eléctrica. Hasta el lugar llegaron poco después muchos efectivos policiales, que rodearon rápidamente a los manifestantes, y luego cuatro autobuses con jóvenes vestidos de civil llegaron al lugar y empezaron a proferir consignas a favor del régimen cubano.
Según vídeos y testimonios en redes sociales, se han producido además otras protestas, como cacerolazos y cortes de calzada con los árboles caídos por el huracán, en Holguín (oriente), Matanzas (occidente) y en otros municipios de La Habana como Boyeros, Habana del Este, Marianao y Cerro.
Las protestas se suceden desde el jueves en Cuba, especialmente en La Habana, por el creciente descontento social por la falta de corriente eléctrica en la inmensa mayoría del país tras el paso del huracán Ian.
A lo largo del día se habían registrado sentadas, concentraciones y cacerolazos en Guanabacoa (occidente) y los barrios habaneros de Vedado, La Palma y Bacuranao.
La mayor parte de los 11,1 millones de habitantes no tiene electricidad —a lo sumo algunas horas al día—, la mayoría de tiendas y gasolineras permanecen cerradas, el bombeo de agua corriente está detenido y el internet en teléfonos móviles funciona de forma intermitente.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) reconoció dificultades y dijo que siete de las 14 plantas del país están paradas, entre ellas las dos mayores.
Agua potable también escasea
En el barrio La Palma, en el oeste de la ciudad, un centenar de pobladores cerraron una calle con contenedores de basura para exigir la reinstalación del servicio, dijo un habitante de la zona que no quiso dar su nombre.
Los cubanos se empezaron a desesperar por los prolongados apagones que ponen en peligro los escasos alimentos que atesoran en sus congeladores y que también impiden el bombeo de agua desde las fuentes que abastecen a la capital.
“La gente se cansa”, dijo la veterana opositora Martha Beatriz Roque. “Si no ponen la electricidad en todo el país” seguirán reclamando.
“La comida se echa a perder”
“En el Cerro hace 72 horas que no hay ni agua ni corriente. La gente salió para la calle porque la comida que uno compra con veinte sacrificios se echa a perder”, explicó la septuagenaria Mercedes.
Todas las protestas cesaron sin violencia con el despliegue de agentes de Policía en la zona, a los que siguieron, en algunos casos, los camiones de la UNE para reparar el tendido dañado.
Plataformas especializadas como Netblocks, Internet Outage y Cloudflare Radar denunciaron que el Gobierno cubano bloqueó el tráfico de internet desde la isla casi por completo.
Estas organizaciones especializadas coincidieron, junto a varios activistas, en apuntar que se trató de un intento de silenciar las protestas y evitar su propagación, ya que es normal su difusión en directo en redes. El Gobierno cubano no dio explicaciones de los incidentes y los medios oficiales no lo recogieron.

De perder la calle a ganar el pasaje

 


Desde 2010 al menos se han realizado diversas protestas populares en la isla, sin que se pueda decir que han logrado agrupar un gran número de participantes o estructurarse en un movimiento. Las protestas del 11 de julio de 2021 fueron un parteaguas, pero en la espontaneidad de los miles de cubanos salieron a las calles en las manifestaciones más multitudinarias contra el gobierno a nivel nacional residió su carta de triunfo y su límites.
Protestas por razones sociales o económicas, como las ocurridas en 2010 —un bloqueo de calles en Bayamo por los cocheros ante el aumento de los impuestos en 2010, cientos de estudiantes en Santa Clara reaccionando violentamente cuando un documental sustituyó a la transmisión del partido de fútbol Barcelona-Real Madrid, que habían pagado tres pesos para ver en el Teatro Camilo Cienfuegos, diversas huelgas limitadas de conductores de bicitaxis en Las Tunas y camioneros de la provincia Granma— marcaron entonces una novedad significativa, pero no consiguieron trascender los reclamos puntuales.
Las ocurridas en julio de 2021 fueron mucho más amplias y cercanas al estallido social que se estaba temiendo o alentando desde años atrás; también la respuesta del régimen —es decir, la represión— no solo fue más violenta en su momento sino de mayor alcance mediante los juicios y condenadas que se vienen celebrando desde entonces.
Los apagones, una de las causas fundamentales que llevaron a las protestas de 2021, vienen desencadenando protestas en Cuba en los últimos meses —en particular a partir de julio de este año— con dos características peculiares: por lo general son pacíficas y permitidas. Por supuesto que el permitir tiene límites y no siempre ocurre, pero hay una diferencia fundamental entre la intolerancia de años atrás, cuando cualquier expresión callejera de desacato se contestaba de inmediato con un acto de repudio, y la situación actual en que al parecer el gobierno no le queda más remedio que aguantar ciertas manifestaciones de rechazo —siempre sobre cuestiones puntuales, esto se mantiene en la mayoría de los casos— como válvula de escape a la crispación creciente. Lo que todos conocen es que esta alternativa no evita sino contribuye a un aumento y sistematización de los reclamos.
Es decir, el régimen ha ido perdiendo la batalla de la calle.
Aunque si es cierto que el desencanto, el disgusto y el cansancio cada vez más conquistan la calle, escapar sigue siendo la mejor solución para sus problemas.
Por décadas los cubanos han sido víctimas de una mezcla de escasez y despilfarro en todos los órdenes de la vida. Ningún sector ha ejemplificado esta paradoja con tanta abundancia como el energético.
Al tiempo que los apagones son más frecuentes y prolongados, cuando hay electricidad se malgasta sin tino, casi siempre a consecuencia de instalaciones defectuosas, adaptaciones improvisadas y equipos electrodomésticos deteriorados. Viene ocurriendo por décadas. Una de las última obsesiones de Fidel Castro —antes de tener que ceder “temporalmente” el poder— fue la “revolución energética”: una mezcla de proyectos inalcanzables, algunos pasos certeros y muchas decisiones erróneas que siempre han caracterizado todo lo que tiene que ver con el sistema eléctrico del país. 

Sin electricidad y sin internet


Expertos y activistas denunciaron este viernes que las autoridades cubanas bloquearon casi por completo el tráfico en internet durante horas tras unas protestas ligadas a los destrozos causados por el huracán Ian, informa la agencia Efe.
Plataformas que monitorean el tráfico global en la red como Netblocks, Internet Outage y Cloudflare Radar señalaron que el uso de internet en la isla cayó casi completamente sobre las 8 de la tarde en Cuba del jueves y no se recuperó hasta las 3 de la mañana del viernes.
“Las métricas muestran un colapso casi total del tráfico en internet desde Cuba”, afirmó en Twitter Netblocks, que confirmaba después en otro mensaje que el incidente duró “unas siete horas”.
Esta plataforma, al igual que otras similares, apuntaba que el corte se produjo poco después de que se reportasen “varias protestas por los apagones y las difíciles condiciones, exacerbadas por el huracán Ian”.
Especulaba además con que el “incidente posiblemente para limitar la libre circulación de información”.
“Completa interrupción de internet observada esta noche en Cuba, aparentemente en respuesta a protesta sobre la falta de electricidad tras el huracán Ian”, indicó en la misma dirección Cloudflare Radar.
Varios activistas argumentaron que el bloqueo del tráfico buscaba silenciar las protestas. El Gobierno no ha ofrecido explicaciones por esta anomalía y los medios oficiales no la han recogido hasta el momento.
Durante la tarde noche del jueves se registraron en distintos puntos de Cuba protestas relacionadas con el colapso total del sistema eléctrico nacional acaecido tras el paso del huracán Ian el martes por el extremo occidental de la isla.
En los últimos días han trascendido, entre otras, un cacerolazo en Camagüey, así como concentraciones y protestas en los municipios habaneros del Cerro y Arroyo Naranjo y en la localidad de Batabanó.
Las protestas, aunque en su mayoría de menor entidad, vienen sucediéndose en Cuba desde hace meses, principalmente por el descontento generado por la crisis energética que vive el país, que provoca largos apagones diarios, a veces de hasta doce horas seguidas.
Los cortes eléctricos fueron una de las causas de las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, las mayores en décadas. 

«Queremos luz»


Cientos de manifestantes salieron a las calles de Cuba este viernes por segundo día consecutivo para protestar por la falta de electricidad.
Los cubanos se concentraron en las primeras horas de la noche en el distrito de Playa, en La Habana, y poco después llegaron agentes de la policía que rodearon a los manifestantes, informó la agencia EFE.
Hubo más protestas en otros barrios de la capital cubana y en ciudades como Holguín y Matanzas, según se pudo ver en redes sociales.
Al mismo tiempo hubo un bloqueo casi total del tráfico de internet desde Cuba, también por segunda noche consecutiva, alertaron varias plataformas especializadas.
Al grito de “queremos luz”, centenares de cubanos ya habían salido a protestar el jueves en varios barrios de La Habana, días después de que la isla entera se quedara sin electricidad tras el paso del huracán Ian.
Los manifestantes tomaron las calles de forma espontánea en al menos cinco puntos de la ciudad, informó la agencia de noticias AP.
Los presentes, muchos de ellos en barrios de bajos recursos de la capital, también gritaron “libertad” y golpearon cacerolas con cucharas a modo de protesta, tal y como mostraron varios videos que se difundieron ampliamente en redes sociales.
A medida que las protestas crecían el jueves, se produjo un corte generalizado del servicio de internet móvil que fue corroborado por afectados y plataformas de seguimiento del tráfico global en la red, informa la BBC.
Activistas acusaron al gobierno de haber suspendido la conexión para evitar que la gente accediera a información sobre las protestas y decidiera sumarse.
En protestas anteriores las autoridades también suspendieron el servicio de internet durante horas, e incluso días en el caso de las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021.
En videos compartidos por usuarios de redes sociales también se observó el jueves el despliegue y patrullaje de vehículos de policía y militares en las calles inmediatamente después de surgir las manifestaciones espontáneas.
Otras imágenes mostraban enfrentamientos verbales entre grupos de vecinos y autoridades que acudieron a los barrios a informar sobre la situación del suministro eléctrico.
La isla entera se quedó sin luz por varias horas el martes, algo que nunca había sucedido antes.
El gobierno atribuyó el apagón total al huracán Ian, que atravesó la región del oeste del país con intensas lluvias y vientos de hasta 200 km/h, causando tres muertes y graves daños materiales.
En los días siguientes algunas de las plantas eléctricas distribuidas por toda la isla comenzaron a funcionar de nuevo y se fue restableciendo poco a poco el suministro en algunas zonas.
Sin embargo, la mayoría de los 11,1 millones de cubanos aún no tienen electricidad o solo reciben corriente durante unas pocas horas al día, informó la agencia EFE.
La Presidencia de Cuba informó este viernes que en La Habana ya se había restablecido el servicio en el 60% de los hogares.
El sistema eléctrico cubano se enfrenta a dos problemas fundamentales: la falta de combustible y las cada vez más frecuentes averías.
La mayoría de plantas eléctricas cubanas funcionan con petróleo, que escasea en el país.
Por otro lado, el deterioro de las centrales eléctricas es cada vez más difícil de revertir debido a la falta de recursos para reparar las averías y adquirir nuevas piezas.
Los apagones son un inconveniente más que sufren los cubanos en un momento de extrema crisis económica en el país.
Otro de ellos es el desabastecimiento, ya que en Cuba escasean todo tipo de bienes, desde alimentos hasta productos de aseo, ropa, muebles, electrodomésticos y combustible.
Además, el gobierno controla la limitada oferta disponible y vende la mayoría de los productos en dólares, divisa que no está al alcance de parte de la población.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Putin firmará este viernes la anexión de cuatro regiones de Ucrania


El portavoz del Kremlin anunció que este viernes en Moscú se celebrará la ceremonia formal de anexión de cuatro zonas de Ucrania, tras los referendos autoconvocados que fueron condenados por Ucrania y Occidente como una farsa, informa la BBC.
“Mañana a las 15:00 en el Salón Georgievsky tendrá lugar la firma de acuerdos sobre la entrada de nuevos territorios en la Federación Rusa. Putin pronunciará un amplio discurso”, dijo Dmitry Peskov.
Las cuestionadas votaciones se celebraron en Luhansk y Donetsk, en el este, y en Zaporizhzhia y Jersón, en el sur.
Los funcionarios respaldados por Rusia afirmaron que el ejercicio de cinco días había obtenido un apoyo popular casi total.
Sin embargo, no se produjo ninguna supervisión independiente del proceso y hubo relatos de funcionarios electorales que iban de puerta en puerta escoltados por soldados armados.
El periodista de la BBC Paul Kirby informó que ya se ha montado un escenario en la Plaza Roja, con vallas publicitarias que proclaman que las cuatro regiones forman parte de Rusia.
La agencia de noticias rusa TASS informó que está programado un concierto “en apoyo de los resultados de los referendos”.
Al margen de la ceremonia de este viernes, Putin hablará con los jefes de los territorios anexados así como con los líderes designados por Rusia de las regiones de Jersón y Zaporizhzhia, informó Peskov.
Estados Unidos anunció que impondrá sanciones a Rusia por los referendos y los Estados miembros de la Unión Europea analizan una octava ronda de medidas en contra de Moscú.
La ministra de Relaciones Exteriores alemana, Annalena Baerbock, dijo el jueves que en las regiones ocupadas de Ucrania se había sacado a la gente de sus casas y lugares de trabajo con amenazas y a veces a punta de pistola.
“Esto es lo contrario de unas elecciones libres y justas. Y esto es lo contrario de la paz, es una paz dictada”, añadió.
“Tienes que responder verbalmente y el soldado marca la respuesta en la hoja y se la queda”, dijo una mujer en Enerhodar a la BBC.
El ejercicio comenzó en el 15% de Ucrania el pasado viernes con sólo unos días de antelación.
Los medios de comunicación estatales rusos argumentaron que el uso de guardias armados era por motivos de seguridad.

 

Buscan a 20 cubanos desaparecidos tras naufragar su embarcación por Ian


La Guardia Costera de Estados Unidos busca a 20 migrantes cubanos desaparecidos en el mar frente a las costas de Florida, informa la BBC.
La embarcación en la que viajaban habría naufragado en pleno temporal por la cercanía del huracán Ian, que recorrió el golfo de México desde el extremo occidental de Cuba hasta llegar a la costa oeste de Florida.
Cuatro de sus ocupantes lograron llegar a nado a Stock Island, junto a Cayo Hueso, a menos de 200 kilómetros de distancia de Cuba, informó una autoridad de la Guardia Costera estadounidense vía Twitter.
Estas cuatro personas informaron del naufragio a los servicios de rescate de la zona, que iniciaron una operación de búsqueda.
En un principio los desaparecidos eran 23, pero la Guardia Costera anunció el rescate de 3 personas en la zona, que se cree formarían parte de la expedición naufragada y han sido hospitalizadas con síntomas de agotamiento y deshidratación.
El operativo es complicado por los efectos del huracán Ian, que tocó tierra en la costa oeste de Florida, más de 200 kilómetros al norte de Stock Island.
El mar está agitado en toda la región debido al ciclón, que ha dejado graves daños en Cuba y está causando inundaciones y destrozos en algunas localidades de Estados Unidos.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Cinco edificios derrumbados por completo en La Habana y 68 parcialmente destruidos

  

Al menos cinco edificios se derrumbaron por completo en La Habana, según informes oficiales, y 68 fueron parcialmente destruidos a consecuencia del paso del huracán Ian. Más de 16.000 personas fueron reubicadas en albergues, mientras funcionarios no dieron una estimación de cuándo la energía estaría completamente restaurada.

Cuba restableció el suministro eléctrico para algunos consumidores en la mayoría de sus provincias, dijo el miércoles la entidad estatal reguladora, luego de que el huracán Ian provocó el colapso total de la red del país, que dejó a oscuras a más de 11 millones de personas.

Los cubanos llevan décadas bajo la ineficiente red eléctrica de Cuba, que depende en gran medida de sistemas anticuados y plantas de generación de petróleo.

Las autoridades dijeron que Ian había noqueado la red incluso en el extremo oriente de Cuba, que no fue mayormente afectado por la tormenta.

“Los trabajos de reparación (…) han permitido la recuperación de 224 megavatios, dando servicio a una parte de los consumidores en 12 provincias del país”, dijo la Unión Eléctrica de Cuba, el proveedor estatal de electricidad.

Los 224 megavatios representan aproximadamente el 7% de un pico de carga diaria de 3.259 megavatios justo antes de la llegada del huracán, según cifras oficiales.

El operador de la red dijo aún estaba trabajando para recuperar cables de alta tensión en varias provincias, los que habían sido derribados por Ian.

“Este apagón generalizado es ya lo último que podría ocurrir en el país”, dijo Ramiro Pérez, un maestro jubilado de 72 años, diabético y que se había aventurado a salir de su casa en La Habana para buscar comida y medicamentos. “Creo que finalmente nuestro país está tocando fondo”, agregó.

La Habana recibió los vientos y las precipitaciones de la cola de Ian mientras salía de la isla y se adentraba en el golfo de México, dejando varios derrumbes y un gran número de árboles, cables eléctricos y telefónicos caídos en la ciudad de 2 millones de habitantes.

El momento del huracán encuentra a Cuba en una crisis económica, además la perspectiva de largos apagones en la isla, donde abundan los mosquitos y las temperaturas son altas en las noches, preocupaba a los residentes.

“Siempre corremos el riesgo de que nuestra comida se eche a perder”, dijo Freddy Aguilera, propietario de un pequeño restaurante en La Habana. “No tenemos generador, no hay manera de preservar nuestros productos”, dijo.

Las provincias de Pinar del Río y Artemisa, al oeste de La Habana, que recibieron el golpe directo de Ian, todavía estaban completamente sin energía eléctrica o comunicaciones.

Mientras, el Gobierno aún no ha publicado las estimaciones oficiales de los daños a los cultivos, el tabaco o las viviendas en esas dos provincias.

Luego de Ian

Una niña yace tumbada en su habitación, completamente inundada, en la localidad de Batabanó, en la región occidental de la isla, una de las más afectadas por el paso de Ian (Yamil Lage/AFP).

Un poste del tendido eléctrico derribado por las rachas de viento, de hasta 200 kilómetros por hora, provocadas por el huracán Ian a su paso por Cuba. La imagen está tomada en Consolación del Sur, en el extremo occidental de la isla, cerca de Pinar del Río, la zona más afectada del país (Adalberto Roque/AFP).


Un hombre observa su teléfono móvil en medio de la oscuridad en las calles de La Habana. El huracán Ian, de categoría 3, ha provocado un apagón en todo el país, algo sin precedentes, pese a que los cortes de electricidad son algo frecuente en los últimos meses (Yamil Lage/AFP).


Maritza Carpio, dueña de una plantación de tabaco, observa su casa destrozada por Ian, en San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río, donde el huracán ha provocado cuantiosos daños materiales, aunque por el momento se desconoce el balance exacto de los mismos (Adalberto Roque/AFP).


Vista del atardecer del martes en La Habana, que se ha quedado completamente a oscuras, al igual que el resto del país. Las inundaciones, la caída de árboles y el desprendimiento de algunas fachadas han generado escenas de caos en la capital cubana (Yamil Lage/AFP).

 

La comezón del exilio revisitada

A veces en el exilio a uno le entra una especie de comezón, natural y al mismo tiempo extraña: comienza a manifestar un anticastrismo elemen...