sábado, 30 de diciembre de 2023

La censura a los libros que DeSantis ha implantado en Florida


Los nombres de la escritora Isabel Allende y del galardonado Gabriel García Márquez figuran en una lista de autores de 673 obras literarias que fueron retiradas este año de las salas de profesores en las escuelas del condado de Orange, en Florida, informa la BBC.
La decisión de sacar estos textos de dichos espacios escolares se debe al temor de violar la ley HB 1467 —aprobada por el Congreso de Florida y firmada por el gobernador republicano Ron DeSantis en marzo de 2022—, que exige restringir los libros que tengan referencias sexuales o contenido LGBTIQ+ por no considerarlo apto para los niños.
Entre los libros de la autora chilena que fueron vetados se incluyó La casa de los espíritus (1982) y Más allá del invierno (2017). El primero aborda temas como la sexualidad y la prostitución, mientras que el segundo hace alusión a la sexualidad libre.
Algunas de las obras del reconocido autor Gabriel García Márquez también pasaron a engrosar “la lista maldita”: su novela Crónica de una muerte anunciada (1981), así como la historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza que se cuenta en El amor en los tiempos del cólera (1985).
El controvertido listado abarca a otros autores contemporáneos como Haruki Murakami y su obra Kafka en la orilla; Junot Díaz y su libro La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007), que fue reconocida con el premio Pulitzer de novela 2008 y el premio National Book Critics Circle Award ese mismo año.
Aparte, se menciona a otros escritores clásicos como Federico García Lorca y su obra La casa de Bernarda Alba. Así como Gustave Flaubert y su novela Madame Bovary.
El distrito escolar del condado de Orange ordenó a los maestros que tengan cualquiera de esos 673 libros en los estantes de sus aulas que los retiren cautelarmente, informó el periódico local Orlando Sentinel.
El diario precisó que el personal de las Escuelas Públicas del Condado de Orange (OCPS) revisará la lista de obras rechazadas una vez más, por lo que es posible que los libros finalmente sean devueltos al salón de clases.
La polémica ley HB 1467
La ley HB 1467, que entró en vigor en julio de 2022, exige a las escuelas del estado de Florida asegurarse de que los libros que allí se ofrecen estén libres de pornografía, se ajusten a las necesidades de los estudiantes y sean apropiados para su edad.
“En Florida, los padres tienen todo el derecho de participar en la educación de sus hijos”, dijo DeSantis cuando se promulgó esta norma.
“No vamos a permitir que los políticos nieguen a los padres el derecho a saber lo que se enseña en nuestras escuelas. Estoy orgulloso de firmar esta legislación que garantiza la transparencia del plan de estudios”.
Sus críticos, sin embargo, aseguran que se trata de un instrumento de censura, una estrategia contra la llamada cultura woke (despierta), un término empleado en EE. UU. para referirse, a veces peyorativamente, a quienes han asumido como deber enfrentarse a problemas de desigualdad o discriminación, especialmente por razones de raza, género u orientación sexual.
Algunos expertos en pedagogía han denunciado que esta medida atenta no solamente contra la formación que pueden recibir los estudiantes, sino que también afecta la creación de hábitos de lectura cuyos beneficios se disfrutan a lo largo de toda la vida.
No obstante, la mayor preocupación de los educadores es que, si se considera que han facilitado a los estudiantes algún material que contenga pornografía, se enfrentan a un posible retiro de la licencia para enseñar o incluso a una pena de prisión.
“Dar pornografía a un menor es considerado un delito grave de tercer grado [castigado con hasta cinco años de cárcel]. Por ello, es una gran preocupación que un maestro sea acusado de violar esta ley. No de que la violen, sino incluso simplemente de que sean acusados de hacerlo”, afirmó Pat Barber, presidenta de la Asociación Educativa de Manatee, en una entrevista concedida a BBC Mundo en febrero de este año.
5.894 casos de libros vetados
La normativa exige que los textos estén libres de pornografía (entendida como la representación de un comportamiento erótico con el fin de causar excitación sexual).
Pero tampoco pueden abordar temas de orientación sexual o de identidad de género, en el caso de los alumnos de kínder a tercer grado de primaria.
Además, no se permite material que presente la discriminación de forma en que “un individuo en virtud de su raza, color, sexo u origen nacional sea [considerado] racista u opresor, ya sea consciente o inconscientemente”.
Entre los libros que han sido cuestionados se encuentran varias biografías, incluyendo la del beisbolista puertorriqueño Roberto Clemente, la de la cantante cubana Celia Cruz, y la de Sonia Sotomayor, la primera hispana en convertirse en jueza de la Corte Suprema de EE. UU.
También la de la activista de los derechos civiles Rosa Parks y la del Dalai Lama.
“Muchos de esos libros tratan sobre la experiencia de vida de personas negras y morenas. Y muchos tienen personajes LGBTQ o historias con temas LGBTQ, que tienden a ser la mayoría de los libros que están vetados”, explicó a BBC Mundo Raegan Miller, directora de Desarrollo y Finanzas de la organización Florida Freedom to Read Project (Fftrp).
Poco antes de que DeSantis firmara la ley HB 1467, PEN America —el capítulo estadounidense de la asociación internacional de escritores PEN— denunció lo que considera una “campaña orquestada” en todo EE. UU. para prohibir libros que contengan contenido “objetable”, algo que —según apuntaron— con frecuencia se limita a contenido que reconozca las identidades LGBTQ o la existencia del sexismo y del racismo.
“El objetivo de la ley HB 1467 es facilitar esa campaña”, afirmaron.
Entre julio de 2021 y junio de 2023, el Índice de Prohibiciones de Libros en las Escuelas que elabora PEN America registró 5.894 casos de obras vetadas, según información publicada en su página web.
Florida y Texas lideran el país en número de vetos, pero la crisis se ha extendido a 41 estados.
“La literatura es vital para educar a los jóvenes”, afirmó en un comunicado Sabrina Baêta, del programa Libertad para Leer de PEN America.
“Sin obras literarias, los estudiantes se quedan sin contexto para sus propias experiencias, sin empatía por las experiencias de los demás y sin una comprensión completa del mundo en que vivimos y del pasado”, afirma.
“Nos alarma continuamente ver cómo el movimiento para prohibir libros se ha intensificado desde 2021 y pone en peligro las libertades de leer y aprender, al tiempo que amenaza principios básicos de la educación”, añade.

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