martes, 16 de enero de 2024

Trump “arrasa” en Iowa, pero no domina


Quizá la distancia, quizá la tormenta de nieve, quizá la vieja costumbre de los corresponsales de El País de, en muchos casos, simplemente copiar o seguir la corriente de la principal prensa estadounidense (léase The New York Times). La realidad es que el titular del periódico español, y su bajante, están algo exagerados, o bastante en lo de “indiscutible”.
“Trump arrasa en los ‘caucus’ de Iowa
La victoria del expresidente le refuerza como favorito indiscutible a la nominación para las presidenciales, mientras DeSantis aventaja a Haley por la segunda plaza”,, escribe El País.
Hay dos lecturas de lo ocurrido en Iowa.
Una, la de que Trump “arrasó” en los caucases, ya que superó a su más cercano rival, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, por 30 puntos porcentuales.
Otra es la de la estadística. Trump solo superó por un punto porcentual la media estadística de los votantes.
Estamos hablando de un estado pequeño, agrícola, conservador, donde el voto “evangélico” ha evolucionado de una actitud ideológica-religiosa a una reafirmación nacionalista sobre lo que ellos consideran su imagen e idea del país.
La victoria de Trump no es ni definitoria ni profunda. Aproximadamente la mitad de los votantes republicanos de Iowa se pronunciaron por uno d los rivales del expresidente, entre ellos un 21,2 por ciento prefirieron a DeSantis, que terminó en segundo lugar, con Nikki Haley cercana en el tercero.
Entre los republicanos que no eligieron a Trump en Iowa se encuentran jóvenes votantes y conservadores que se oponen radicalmente al aborto, quienes apoyaron a DeSantis,, según un análisis de The New York Times.
En igual sentido, y según el mismo análisis, Haley ganó el voto moderado republicano y aquellos miembros de dicho partido que consideran que Trump perdió las elecciones de 2020, así como quienes creen que Estados Unidos deben adoptar una postura activa y enérgica en el terreno internacional. También favorecieron a Haley y no a Trump quienes priorizan las características  personales del posible nominado.
No se trata de hacer el papel de aguafiestas, sino de señalar que el camino para la nominación todavía es largo, y que no resultará fácil a los aspirantes agrupar las tendencia diversas —y contradictorias—, así como la polarización extrema, que imperan en el clima político estadounidense, y especial dentro de Partido Republicano.
Por otra parte, Iowa no define nada, no decide nada y, en última instancia, cuenta para poco salvo para la prensa. Y si no, que se lo pregunte al senador Ted Cruz.

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