lunes, 16 de septiembre de 2019

Bancos de EEUU: disminución de ganancias y sudores fríos


Los bancos de Estados Unidos están preocupados. El empecinamiento del presidente Donald Trump en una disminución de las tasas de interés amenaza con reducir sus ganancias, y lo que es peor: la posibilidad de una recesión los tiene sudando frío.
Los ataques de Trump a la Reserva Federal (Fed) hacen apretar los dientes en los mercados financieros, pero sus demandas de tasas de interés nulas provocan sudores fríos en los bancos, informa la AFP.
La Fed dio un giro de 180 grados al mostrarse dispuesta a recortar el miércoles por segunda vez las tasas de interés y los bancos han dicho que esperan sufrir un gran impacto en su línea de flotación.
Numerosas entidades, entre ellas JPMorgan Chase y Wells Fargo, rebajaron la semana pasada sus expectativas de ganancias anuales mientras bancos centrales de todo el mundo tienden a ablandar su política monetaria en respuesta a la debilidad económica que prevén.
Tasas más bajas significan menos ganancias en los préstamos que otorgan los bancos, especialmente aquellos que sedujeron a depositantes ofreciéndoles rendimientos más altos.
Moody's advirtió el jueves que tasas de interés más bajas contraerían la rentabilidad en general y obligaría a realizar fusiones en el sector bancario.
El director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, dijo la semana pasada que había rebajado en $1.000 millones, hasta los $57.000 millones, sus expectativas de ingresos de todo este año.
El julio la Fed rebajó su principal tasa de interés —que orienta todos los tipos de préstamos— por primera vez en más de una década luego de haberla subido cuatro veces el año pasado.
El cambio coincidió con la guerra comercial de Estados Unidos con China, que daña a la economía mundial al enlentecer las inversiones y la actividad manufacturera.
Trump insiste una y otra vez para que la Fed reduzca los intereses con el fin de que Estados Unidos siga el paso del Banco Central Europeo y otros que tienen tasas nulas o, incluso, negativas.
Decisiones tan drásticas de la Fed son altamente improbables.
“No creo que lleguemos a las tasas cero en Estados Unidos”, dijo Dimon. “Estamos pensando en estar preparados para eso, tal como es normal en el manejo de riesgos”, añadió.
Para los bancos las posibles respuestas a la caída de las tasas son las de reducir costos y las tarifas que cobran a sus clientes.
Aún así, expertos dicen que la interacción entre las tasas y las ganancias de los bancos es más compleja y su importancia se suele sobrestimar.
“La rebaja de tasas es manejable si no tenemos una recesión”, dijo Marty Mosby, estratega bancario de la firma de corretaje Vining Sparks.
Algunos bancos ya aplican estrategias para mitigar el riesgo de tasas menores.
La historia muestra que las ganancias de los bancos pueden bajar pero no irse totalmente a pique si la Fed rebaja las tasas, afirma el analista Dick Bove quien dice tener ejemplos de aumentos de ganancias en periodos de bajas tasas de interés.
“Ellos (los bancos) son conglomerados y tienen muchas formas de ganar dinero”, dijo Bove y entre esas formas de lucrarse mencionó la de cobrar tasas especiales a clientes corporativos debido a riesgos de recesión.
El banco Wells Fargo también redujo sus expectativas de ingresos netos y anticipó una caída de $1.800 millones en la segunda mitad de 2019 contra el mismo período del año pasado.
El banco podría colocar una mayor cantidad de activos propios en inversiones a plazos más largos si prevé que las tasas permanezcan en baja durante más tiempo. Eso dependerá de “la probabilidad de recesión que se perciba”, dijo John Shrewsberry, jefe financiero de Wells Fargo.
“Si se ingresa en alguna forma de declive económico más profundo y las tasas siguen bajas o más bajas... hay que protegerse”, dijo. “No creo que estemos cerca de eso aún”, matizó.
Algunos bancos dejaron de cortejar a los depositantes con rendimientos más altos que los de sus competidores.
“Hemos reducido las tasas altas”, dijo William Demchak, presidente de la firma financiera PNC. Añadió que su empresa decidió no “meterse en una pelea por los depósitos”.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Kozak es todo lo contrario de Bolton: eficiente y discreto


La designación de Michael Kozak como nuevo jefe interino de la diplomacia estadounidense hacia América Latina es un giro de 180 grados —pero en imagen y ejecución, no en objetivos— en lo que atañe al papel que hasta su despido estuvo realizando John Bolton respecto a Venezuela y Cuba.
Donde Bolton se resume en aspaviento, Kozak se destaca por la discreción. El primero nunca ha logrado algo que se ha propuesto o a lo que lo han destinado, el segundo tiene una hoja de servicio con méritos notables. Bolton alardea, Kozak actúa.
El Departamento de Estado anunció el jueves que Kozak asumirá la responsabilidad del departamento del Hemisferio Occidental un mes después de que Kimberly Breier renunció.
El despido de Bolton y el comentario del presidente Donald Trump, en que especificó que existieron fuertes desacuerdos sobre Irán, Afganistán y otros desafíos globales que enfrenta Estados Unidos, llevaron a algunos a pensar en la posibilidad de al menos un alivio en la presión que la Casa Blanca ejerce sobre los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Con Kozak, esa posibilidad queda desechada, en cuanto a disminución del interés en la zona y un alivio en la presión, pero al mismo tiempo crece el potencial de la búsqueda de una salida, mediante una negociación, para solucionar la crisis. 
Kozak ha sido diputado de Elliott Abrams, el enviado especial de EEUU en la atención a la crisis venezolana, y desempeñó un importante papel en la configuración de la política estadounidense hacia la zona llevada a cabo este año.
Por su parte, José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, dijo que a lo largo de su larga carrera, centrada principalmente en América Latina, Kozak se ha ganado una reputación como pensador estratégico y ejecutor  enérgico, según la AP.
“Forma parte de ese raro grupo de diplomáticos estadounidenses que están plenamente conscientes del singular poder de EEUU, y que conocen la responsabilidad de usar esa pujanza para promover la democracia y los derechos humanos”, dijo Vivanco. “Esa ha sido su forma de pensar durante décadas”, agregó, de acuerdo a la AP.
El jueves, Trump tuiteó: “Mis puntos de vista sobre Venezuela, y especialmente sobre Cuba, eran mucho más fuertes que los de John Bolton. ¡Me estaba reteniendo!”.
El comentario de Trump se produjo un día después de que los ministros de Asuntos Exteriores de los 19 países del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca fueron convocados para reunirse a finales de este mes para evaluar las opciones para responder a la crisis de Venezuela.
El tratado enumera la acción militar como una de las opciones disponibles si se amenaza la paz del hemisferio, pero EEUU ha dicho que el objetivo de la reunión será abordar la crisis desde un nuevo marco y no una intervención militar.
Kozak fue el jefe de la misión de EEUU en La Habana entre 1996 y 1999. También desempeñó un papel clave en los esfuerzos diplomáticos para sacar del poder al general Manuel Noriega en Panamá.
El centro del poder en Cuba conoce bien a Kozak (quien incluso en una ocasión se reunió en secreto con Ricardo Alarcón). Pero el diplomático estadounidense también conoce al régimen cubano.

¿Economía o truco electoral?: Trump presentará un plan de reducción de impuestos a mediados de 2020


El Gobierno del presidente Donald Trump planea presentar un plan de reducción de impuestos a mediados de 2020, dijo el viernes un importante asesor de la Casa Blanca, con el objetivo de brindar un alivio significativo a la clase media, informa la agencia Reuters.
En declaraciones a periodistas, el asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow no ofreció detalles sobre lo que ha denominado “Recortes de impuestos 2.0”, un plan que el Gobierno pretende presentar mientras Trump busca un segundo período en el cargo.
“Reuniremos las mejores ideas del Congreso, el Gobierno y personas externas para proporcionar una nueva ronda de alivio fiscal a la clase media”, dijo Kudlow, quien no especificó cómo se diseñarían esos recortes de impuestos ni cómo de profundos serían.
Kudlow dijo que la iniciativa probablemente se implementará “a mediados del año próximo”, unos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre de 2020.
Los demócratas han criticado con dureza la ley de reducción de impuestos republicana de 2017 por estar muy sesgada hacia los ricos.

Aburrimiento, libertad e ilusión


A comienzos del Siglo XIX el poeta alemán Heinrich Heine consideraba a la entonces vigorosa y en expansión nación estadounidense como una monótona y gigantesca cárcel de libertad.
“Todos nos moriremos de aburrimiento” de cumplirse el destino que temía, que era la conversión del mundo en una república americana.
Años más tarde, Sigmund Freud llamaba a Estados Unidos “el mayor experimento que el mundo ha visto”, pero creía —más bien temía— que estaba destinado al fracaso.
Ni Heine ni Freud se entusiasmaban con Marx, los comunistas y sus doctrinas.
Durante Napoleón III Heine consideraba cercano el dominio del comunismo, pero juzgaba que sería un simple episodio —tendrían que pasar demasiado décadas para que se verificara la certeza de su vaticinio—, mientras que para Freud en Rusia se había hecho realidad una ilusión que amenazaba a la humanidad.
En 1784 la Academia de Ciencias francesa nombró a una comisión para analizar la teoría del magnetismo animal de Anton Mesmer. Curiosamente, dicho grupo incluía no solo a miembros destacados de la Escuela de Medicina de París, sino también al embajador estadounidense, Benjamín Franklin.
El dictamen fue certero —el magnetismo por sí solo no es capaz de producir nada— pero la conclusión aún más importante: el estimular la fantasía de los pacientes puede resultar peligroso.
Desde entonces el fallo ha servido una y otra vez para justificar la censura de espectáculos y obras más o menos artísticas, pero esa consecuencia negativa no encierra el fenómeno. 
En su libro más famoso, De planetarum influxu, Mesmer dice que los astros influyen sobre nuestras vidas. Hasta el día de hoy esta afirmación —que se remonta a las civilizaciones griega y romana— continúa alimentando temores y esperanzas, pero sobre todo a un numeroso grupo de charlatanes.
En cierto sentido Mesmer era un charlatán, y los académicos de París lograron demostrarlo. Pero hoy día igual  charlatanería se practica a tiempo completo y con éxito y a nadie parece interesarle (no para ejercer la censura sino para preocuparse por la educación).
Las ideas comunistas terminaron trocando la ilusión no solo en desengaño, sino en tragedia. Negaron la libertad (nunca por otra parte demostraron mucha fe en ella) y convirtieron las que pretendían ser ideas innovadoras en sustento de lugares comunes, sentencias de ocasión y frases hechas y verdaderas (“repartieron la pobreza”). Al final la mayoría de sus propulsores se convirtieron —más allá de sus pretensiones originales— en los ejemplos perfectos para olvidarse por un tiempo de las injusticias capitalistas.
Las sociedades más eficientes y de relativa justicia tienden a ser también monótonas. Repetirlo es otro lugar común. Pero el temor al aburrimiento continúa latente. Todos los días, perseguido en ocasiones entre la vergüenza y el morbo, me siento frente a la pantalla del televisor —ese objeto antiguo al que me encadena la edad— y por un par de minutos espero ávido cualquier noticia de Trump.

El «milagro chileno»


La única razón para la existencia del “milagro chileno” es sencilla: Milton Friedman acuñó la frase. Lo hizo para vanagloriarse de sus teorías económicas, que no han resultado exitosas en parte alguna, si se juzgan en cuanto al beneficio que estas son capaces de producir a una población en general. Lo demás se reduce a la vieja artimaña de repetir, una y otra vez, la misma mentira hasta que muchos se la creen. En realidad, el “milagro chileno” es un mito, y como tal no es verdadero.
Para sustentar el mito se olvida el desarrollo real y potencial de Chile antes de la llegada de Augusto Pinochet al poder; se pasan por alto los vaivenes en la situación económica durante la dictadura; se omite piadosamente que Pinochet terminó despidiendo —botando sería más acorde a la conducta del general— a los economistas de la Escuela de Chicago y dando marcha atrás a muchas de las reformas llevadas a cabo por estos; se confunde el extremismo neoliberal con modificaciones necesarias que se hubieran puesto en práctica sin su presencia; y se mira para otro lado al observar la enorme desigualdad creada por el pinochetismo y que aún persiste en Chile.
Lo valioso, de lo que podría llamarse el modelo chileno, es que los gobiernos posteriores a Pinochet —de centro, centro-izquierda y centro-derecha— han sabido eludir los extremos y aprovechar y continuar proyectos heredados sin detenerse a desecharlos simplemente porque el iniciador pertenecía al lado contrario del espectro ideológico. Conocer y recordar todo eso es fundamental a la hora de alertar sobre los peligros que enfrenta Brasil.

«Situación coyuntural»

Llama la atención como en Cuba, donde desde la época colonial sus habitantes se caracterizaron por el uso (y abuso) de una gramática simple y palabras breves, se ha impuesto el rebuscamiento verbal. Tras la llegada al poder de Fidel Castro se inició una retórica oficialista que persiste hasta hoy. En un momento se pensó que ello obedecía a una influencia soviética, pero desde hace muchos años dicha explicación quedó a un lado. Pero resulta más significativo aún como la población, al tiempo que la repite con obediencia (adentro), le tuerce el cuello a esa retórica y la convierte en chiste (adentro y fuera de la isla).

Comienzan a sentirse los efectos de la escasez de combustible en Cuba


Los cubanos se aglomeraron durante horas el viernes para tomar el transporte público en La Habana, mientras las estaciones de combustibles permanecían congestionadas, en una señal de que la escasez de diésel se podría estar comenzando a sentir tras las sanciones de Estados Unidos a la isla caribeña, informa la agencia Reuters.
Washington anunció una serie de sanciones a más de 100 empresas cubanas, impuso restricciones a los viajes de sus ciudadanos a la isla y decidió la entrada en vigencia de una ley de 1996 que permite a los cubano-estadounidense demandar a compañías extranjeras que usan propiedades nacionalizadas tras la revolución de 1959.
El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, culpa a Cuba por el apoyo que brinda a Venezuela y justifica sus nuevas restricciones argumentando que La Habana es el principal sostén político de Nicolás Maduro.
Inspectores del transporte público aseguraban que trabajadores con automóviles estatales se detuvieran para trasladar a otros cubanos, luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel exhortó a tener solidaridad en tiempos de crisis hasta que se estabilice la situación en la Isla, de acuerdo a la información de Nelson Acosta.
Díaz-Canel, que dijo que habrá menos diésel disponible este mes, advirtió en la televisión local que se avecinan tiempos duros porque Washington está intentando impedir el arribo del combustible a la Isla con sanciones a buques y compañías que participan en el traslado desde Venezuela a La Habana, con el objetivo de asfixiar a la frágil economía local.
“La situación del transporte se está poniendo fea, incluso aunque el Estado sostiene que es temporal”, dijo Alexei Pérez, de 55 años, quien desempolvó una vieja bicicleta que no había usado desde la depresión económica de Cuba tras el colapso de la Unión Soviética. “Tengo que tenerla lista”, sostuvo.
Transalba, la empresa conjunta entre Cuba y Venezuela para arrendar y operar embarcaciones que cubren la ruta, ha tenido problemas para encontrar buques dispuestos a trabajar con dos naciones sancionadas, según fuentes involucradas en el comercio.
“Esperé alrededor de tres horas para tomar un ómnibus y regresar a la casa”, dijo Eloísa Álvarez, de 72 años, junto a decenas de personas en una parada de autobús.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Bolton el inútil


La pregunta no es por qué el presidente Donald Trump despidió a su asesor de seguridad John Bolton sino por qué lo llamó (en la era Trump no hay nombramientos, ni siquiera contratos). La respuesta es sencilla: Bolton es solo figura (por supuesto, bigote incluido), imagen, alboroto, pero poca sustancia. Quitarlo y ponerlo se ha convertido en un ejercicio demasiado fácil en Washington. Solo en Miami, quizá, su salida reúna algún lamento por parte de exiliados cubanos, que lo conocen de años, y venezolano, que supieron de él por un ratico, pero la fidelidad al jefe en la Casa Blanca hará olvidar pronto el leve disgusto.
Desde la administración de George W. Bush quedó claro que Bolton no estaba hecho para durar mucho en cualquier cargo o dejar un legado. El hijo de un bombero de Baltimore siempre ha demostrado su predilección por provocar incendios, nunca por apagarlos o impedirlos. Al final, en ello ha sido un inútil. Bolton es el que se levanta a gritar ¡Fuego! en un cine y no acaba la palabra porque el vecino de luneta le da un sombrerazo. 
Ver también:

lunes, 9 de septiembre de 2019

El lugar de la pistola (actualizada)


Está vacío el lugar que debe ocupar la pistola que Fidel Castro regaló a Mao Zedong, en la sala que muestra los más diversos obsequios, hechos por diferentes mandatarios a los gobernantes chinos. Las grandes vidrieras atesoran decenas de objetos en el Museo Nacional de China, al este de la plaza de Tiananmen, pero la pistola no está.
 No es la única arma que falta en esa galería que recoge esa costumbre típica de dictadores y jefes de Estados totalitarios durante la guerra fría, de intercambiar pistolas en el más puro estilo gansteril. Aunque la ausencia libra al visitante de la única presencia cubana en un museo recién renovado, donde es posible encontrar  hasta una fotografía en que aparece George W. Bush durante una reunión cumbre.
El pequeño detalle de la falta de la pistola es casi un ejemplo nacional: si se busca alguna huella de la revolución cubana por Pekín solo se encuentra la conocida imagen del Che ―en gorras, bolsas y camisetas―, algo que por otro lado ocurre en cualquier parte del mundo. Además, la imagen del Che siempre aparece asociada a esa zona del arte y el consumo que han convertido a la ideología en mercancía.
China es un buen ejemplo de lo mucho que se puede avanzar en el terreno del fetichismo revolucionario —o específicamente comunista— convertido en pieza de adorno. En el mercado de antigüedades de PanJia Yuan se venden fotografías de las humillaciones a que sometían a las víctimas de la Revolución Cultural, y además figurines de porcelana que representan a ciudadanos con carteles colgados al cuello, o “gorros de burro” en la cabeza, como representaciones típicas de la época. La retórica revolucionaria convertida en pequeña pieza de exhibición; la imagen de la represión en venta por el equivalente de unos pocos dólares.
La ausencia de referencias a Cuba o al gobierno de La Habana es también un indicador de lo diferente que son estos vínculos a los que por muchos años la isla mantuvo con la Unión Soviética. Ahora la influencia está determinada por inversiones y comercio, no por un modelo económico y político a exportar.
Porque lo fundamental en este sentido es que ni a China le interesa ni tiene un modelo que exportar. Puede citarse como ejemplo ―y es posible que no  solo Vietnam sino incluso el gobierno cubano en algunos aspectos siga sus pasos―, lo que ha hecho a la isla el permitir la inversión extranjera y la banca internacional. Sin embargo, siempre hay que hablar de momentos concretos, de medidas específicas. La nación asiática es un rompecabezas demasiado complejo para atraer fácilmente a quienes tienen el poder en Cuba, porque siempre está presente el fantasma de Tiananmen. El difícil equilibrio entre represión, censura y libertad empresarial y económica no es fácil de alcanzar. 
China es un país al que —como a una pelota— han ido agregando parche tras parche para que siga rodando, donde en ocasiones asombra la distancia enorme que hay de un añadido a otro. Estos parches han terminado por transformar la nación, pero a veces exhiben sus costuras.
Por ejemplo, en los museos impera el criterio de la exhibición como una forma de propaganda: abundan las lagunas en las biografías, las explicaciones todavía abusan de los adjetivos al peor estilo estalinista y en todas partes impera la retórica al uso, de por ejemplo hablar de una “repliegue estratégico” a la hora de mencionar una retirada o un retroceso. Los criterios conservadores predominan en las selecciones de pinturas e imperan las estatuas del más puro realismo socialista a la hora de escenificar batallas o mostrar acciones heroicas.
Sin embargo, en el Distrito de Arte el ambiente es completamente opuesto. La mirada y el modelo a imitar es Nueva York. Si Andy Warhol convirtió ―más que en ícono― en estereotipo a Mao, los tataranietos del Gran Timonel son la caricatura cotidiana de Warhol. La mayoría de ellos no llegarán a artistas, y tendrán que conformarse con ser camareros o empleados de banco. Ahora viven su momento mejor: la adolescencia convertida en la representación del mundo de la revista de moda estadounidense.
De revistas están llenos los estanquillos pekineses, que poco tienen que enviarle a los de Madrid salvo el hecho de no tener publicaciones extranjeras. Las principales revistas de Estados Unidos ya tienen su edición  en chino, desde National Geographichasta Elle.
Las modelos chinas conforman una muy pequeña parte de la historia de la transformación de la nación asiática. Junto a las inversiones internacionales, hay un rostro de trabajo duro y constante. Es cierto que en algunos establecimientos —sobre todo los que aún pertenecen al Estado— da la impresión que hay un exceso de personal, pero no se encuentra a nadie inactivo. Las jornadas en los sitios que brindan servicio al público son por general de 10 horas, divididas en dos turnos de cinco. En tiendas pequeñas, puestos de verduras y frutas, trabajos de construcción y otros similares, se come en cuclillas de un pozuelo ―casi siempre arroz con algún vegetal―, sin soñar siquiera con el clásico break norteamericano y mucho menos con la siesta española. La costumbre, el hábito o la obligación llega al extremo de que hace unos días un reportero informaba de choferes con la (mala) costumbre de comer mientras manejaban.
Esa disciplina de trabajo desde hace años está ausente de Cuba, y en cierto sentido nunca existió. La isla siempre dependió de fuerza de trabajo importada para las labores más duras, especialmente de haitianos para el corte de caña y también de chinos en varias ocasiones. No quiere decir que el cubano no sea trabajador por naturaleza. El ejemplo de Miami abunda en lo contrario. El problema es cómo lograr una intensa motivación laboral cuando persisten formas marginales de lucrar, como la bolsa negra. Cuando llegó Raúl Castro al poder administrativo cotidiano comenzó la apuesta, mediante la represión, para avanzar en este sentido, pero con dudosos logros. En la actualidad el presidente Díaz-Canel ha proseguido el esfuerzo, pero con similares resultados.
Para cualquier cubano de la isla, es lógico que el modelo chino resulte atractivo si tiene una oportunidad por un segundo, de mirar las vidrieras de los grandes establecimientos. Aunque tras esas vidrieras hay bajos salarios y largas horas de trabajo, es un paso más allá del estancamiento económico y la sensación de pobreza.
Revisando estas notas escritas hace casi diez años, compruebo cuanto ha avanzado China en el desarrollo económico —y también lo mucho que ha logrado en reafirmarse en un estancamiento político que no admite el avance democrático—, al igual que el éxito del gobierno cubano para perpetuarse en el poder sin otra alternativa que la infinita espera.
De un viaje a China y unas conclusiones más o menos apresuradas y sin esperanzas. 
Foto: Rui Ferreira.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...