martes, 26 de septiembre de 2006

BENJAMIN, TROTSKY, MARTI


EDUARDO GONZALEZ, PROFESOR de la Universidad Johns Hopkins, sobre el comentario en que cito los trabajos de los escritores cubanos Rafael Rojas y José Antonio Ponte, en que éstos hacen referencia a la malograda intención del filósofo y ensayista Walter Benjamin de viajar a La Habana:
“La obsesión paródica pero medular que Cabrera Infante sentía por Trotsky se cierne, en este caso, como espectro Marxista (Derrida: Espectros de Marx), sobre el Benjamin secuestrado por las respectivas imaginaciones de Rojas y Ponte. El judío errante en perenne revolución (destituido) y descastado por destinos simultáneos y encontrados. Espectro que incita a los que, como Rojas y Ponte, han abandonado las ideologías que se hacen imperativas para oponerse a la injusticia social desde las izquierdas de siempre. Abandono que los deja un tanto desamparados, huérfanos (desHamleteados) de la fantasmática militante que han rechazado. Benjamín es el espectro tutelar de esa carencia lúcida, la de renunciar a los ideologemas. Pero me temo que en el caso de Benjamin, el ideologema último es el del Estado mismo, se trata del Benjamin definitivo, el de la violencia mesiánica. Este espesor espectral de Benjamin es el que tú señalas”.
Un comentario sobre un comentario que genera otro comentario:
El afán de incorporación de figuras y textos por parte de los escritores cubanos a partir de la segunda mitad del siglo pasado marca una tendencia que, si bien cuenta con algunos antecedentes, no es hasta Cabrera Infante y José Lezama Lima que se convierte en modelo a imitar.
Ese momento de incorporación marca también un deslinde: a partir de entonces la literatura cubana incorpora cada vez más lo urbano —pese a la presión ideológica por destacar el campo, la lucha guerrillera y las labores agrícolas— y se hace más cosmopolita.
El profesor González acierta especialmente al destacar el vínculo entre el trotskismo literario del autor de La Habana para un Infante difunto y la búsqueda de un judío sustituto (también marxista) entre escritores más jóvenes. Mención de Trotsky, cuyo asesinato es objeto de parodia literaria en Tres Tristes Tigres. Parodia que parodia el estilo de José Martí. Pero hay más que eso. No sólo Cabrera Infante la emprende —y al mismo tiempo le rinde homenaje al escritor— con uno de los ejemplos más representativos del kitsch poético martiano (al titular el texto Los hachacitos de rosa) sino que recrea la que quizá es la narración más célebre y más abusada de La Edad de Oro. Así que no sólo se subvierte al autor sino se disloca al apóstol.
Reescritura y homenaje que abren el camino para apropiaciones posteriores de la obra martiana que prescindan del mito o estén dispuestas a ponerlo patas arriba.


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