sábado, 17 de enero de 2009

La banalidad de la víctima


Escribe Hannah Arendt sobre el juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén que el “error básico” del proceso fue que ”los judíos querían arrojar toda su pena al mundo“, aunque “por supuesto”, ella añade, ”habían sufrido más que Eichmann“.
Para los exiliados cubanos la lección es doble. Primero porque muchos evocan el sufrimiento del pueblo judío mediante una comparación ridícula. De una manera ofensiva, tanto para Israel como para Cuba, se consideran sus iguales. Hablan del “Holocausto cubano”, cuando la Crisis de los Balseros de 1994 catalogaron a los campos de refugiados en la Base Naval de Guantánamo como ”campos de concentración“, quieren igualarse al cabildeo hebreo y cada vez que hay algo que los incomoda —un cantante que llega a esta ciudad, un deportista que participa en unos juegos aquí, un conferenciante en una universidad del área— repiten la misma jerigonza de que “a los judíos no le pueden hacer eso”.
Segundo, porque cualquier generalización que se intente para equipararse a una población, que por el simple hecho de pertenecer a una raza fue exterminada por millones, sólo sirve a los demagogos de turno. En Miami esto ha sido —y es— un truco barato.
El análisis de Arendt sobre el Holocausto y la cuestión judía —y aquí sí estamos hablando de un caso real de exterminio masivo— va mucho más allá de la ecuación simple de víctimas y victimarios.
Un buen artículo sobre el tema apareció en The New Yorker de 12 de enero de 2009. Es de Adam Kirsch y se titula Beware of Pity. Para leerlo, pinche aquí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El genocidio contra los palestinos en Gaza, por parte de los sionistas, debe de mencionarse. Es una masacre. Hasta atacan a los edificios de la ONU. Si hay un pueblo que, sin comerla ni beberla, le ha tocado la mala, ese es el pueblo palestino. Sólo por tener por patria una tierra que otros también reclaman como suya y ven a los palestinos como "intrusos" que bien podrían vivir en otra parte. En cuanto a los cubanos, no deberíamos de compararnos con nadie. Después de todo, muy pocos quieren que los identifiquen con los cubanos, y no los culpo.

Anónimo dijo...

Armengol: No se donde te vas a meter cuando los Castro ya no esten, te recomiendo que sigas en los Estados Unidos donde las leyes se cumplen al menos mas que en nuestros paises de AL, a Cuba no se te ocurra ir pues tendras problemas.
No creo que se deben hacer comparaciones entre los judios y los cubanos pero si hay cosas comunes. Salvando las distancias, la UMAP fue un campo de concentracion del cual tu te salvaste. Los fusilamientos de principio de la Revolucion en su momento parecia un exterminio masivo donde se mezclaban batistianos y opositores politicos. La guerra de Angola, Etiopia y Somalia hay que ver como se clasifican pero no como nada bueno. El hundimiento del transbordador 13 de marzo tambien se debe clasificar como una matanza mas de los Castro y que decir del barco que viajaba de Matanzas a Varadero en los 90, hundido por los guardacosta de los Castro. Los juicios sumarios del Escambray tambien se deben clasificar. Para ti no fue suficiente las cosas que vivimos los estudiantes de los 70 en la Universidad de la Habana. Que Dios te perdone porque hay muchos cubanos que no.

Anónimo dijo...

Ese tono amenazante es el que no toleran los 11 millones que viven en la Isla. Este ultimo anonimo que te amenaza Armengol es un insatisfecho y un frustrado.

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