lunes, 16 de septiembre de 2019

Bancos de EEUU: disminución de ganancias y sudores fríos


Los bancos de Estados Unidos están preocupados. El empecinamiento del presidente Donald Trump en una disminución de las tasas de interés amenaza con reducir sus ganancias, y lo que es peor: la posibilidad de una recesión los tiene sudando frío.
Los ataques de Trump a la Reserva Federal (Fed) hacen apretar los dientes en los mercados financieros, pero sus demandas de tasas de interés nulas provocan sudores fríos en los bancos, informa la AFP.
La Fed dio un giro de 180 grados al mostrarse dispuesta a recortar el miércoles por segunda vez las tasas de interés y los bancos han dicho que esperan sufrir un gran impacto en su línea de flotación.
Numerosas entidades, entre ellas JPMorgan Chase y Wells Fargo, rebajaron la semana pasada sus expectativas de ganancias anuales mientras bancos centrales de todo el mundo tienden a ablandar su política monetaria en respuesta a la debilidad económica que prevén.
Tasas más bajas significan menos ganancias en los préstamos que otorgan los bancos, especialmente aquellos que sedujeron a depositantes ofreciéndoles rendimientos más altos.
Moody's advirtió el jueves que tasas de interés más bajas contraerían la rentabilidad en general y obligaría a realizar fusiones en el sector bancario.
El director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, dijo la semana pasada que había rebajado en $1.000 millones, hasta los $57.000 millones, sus expectativas de ingresos de todo este año.
El julio la Fed rebajó su principal tasa de interés —que orienta todos los tipos de préstamos— por primera vez en más de una década luego de haberla subido cuatro veces el año pasado.
El cambio coincidió con la guerra comercial de Estados Unidos con China, que daña a la economía mundial al enlentecer las inversiones y la actividad manufacturera.
Trump insiste una y otra vez para que la Fed reduzca los intereses con el fin de que Estados Unidos siga el paso del Banco Central Europeo y otros que tienen tasas nulas o, incluso, negativas.
Decisiones tan drásticas de la Fed son altamente improbables.
“No creo que lleguemos a las tasas cero en Estados Unidos”, dijo Dimon. “Estamos pensando en estar preparados para eso, tal como es normal en el manejo de riesgos”, añadió.
Para los bancos las posibles respuestas a la caída de las tasas son las de reducir costos y las tarifas que cobran a sus clientes.
Aún así, expertos dicen que la interacción entre las tasas y las ganancias de los bancos es más compleja y su importancia se suele sobrestimar.
“La rebaja de tasas es manejable si no tenemos una recesión”, dijo Marty Mosby, estratega bancario de la firma de corretaje Vining Sparks.
Algunos bancos ya aplican estrategias para mitigar el riesgo de tasas menores.
La historia muestra que las ganancias de los bancos pueden bajar pero no irse totalmente a pique si la Fed rebaja las tasas, afirma el analista Dick Bove quien dice tener ejemplos de aumentos de ganancias en periodos de bajas tasas de interés.
“Ellos (los bancos) son conglomerados y tienen muchas formas de ganar dinero”, dijo Bove y entre esas formas de lucrarse mencionó la de cobrar tasas especiales a clientes corporativos debido a riesgos de recesión.
El banco Wells Fargo también redujo sus expectativas de ingresos netos y anticipó una caída de $1.800 millones en la segunda mitad de 2019 contra el mismo período del año pasado.
El banco podría colocar una mayor cantidad de activos propios en inversiones a plazos más largos si prevé que las tasas permanezcan en baja durante más tiempo. Eso dependerá de “la probabilidad de recesión que se perciba”, dijo John Shrewsberry, jefe financiero de Wells Fargo.
“Si se ingresa en alguna forma de declive económico más profundo y las tasas siguen bajas o más bajas... hay que protegerse”, dijo. “No creo que estemos cerca de eso aún”, matizó.
Algunos bancos dejaron de cortejar a los depositantes con rendimientos más altos que los de sus competidores.
“Hemos reducido las tasas altas”, dijo William Demchak, presidente de la firma financiera PNC. Añadió que su empresa decidió no “meterse en una pelea por los depósitos”.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Kozak es todo lo contrario de Bolton: eficiente y discreto


La designación de Michael Kozak como nuevo jefe interino de la diplomacia estadounidense hacia América Latina es un giro de 180 grados —pero en imagen y ejecución, no en objetivos— en lo que atañe al papel que hasta su despido estuvo realizando John Bolton respecto a Venezuela y Cuba.
Donde Bolton se resume en aspaviento, Kozak se destaca por la discreción. El primero nunca ha logrado algo que se ha propuesto o a lo que lo han destinado, el segundo tiene una hoja de servicio con méritos notables. Bolton alardea, Kozak actúa.
El Departamento de Estado anunció el jueves que Kozak asumirá la responsabilidad del departamento del Hemisferio Occidental un mes después de que Kimberly Breier renunció.
El despido de Bolton y el comentario del presidente Donald Trump, en que especificó que existieron fuertes desacuerdos sobre Irán, Afganistán y otros desafíos globales que enfrenta Estados Unidos, llevaron a algunos a pensar en la posibilidad de al menos un alivio en la presión que la Casa Blanca ejerce sobre los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Con Kozak, esa posibilidad queda desechada, en cuanto a disminución del interés en la zona y un alivio en la presión, pero al mismo tiempo crece el potencial de la búsqueda de una salida, mediante una negociación, para solucionar la crisis. 
Kozak ha sido diputado de Elliott Abrams, el enviado especial de EEUU en la atención a la crisis venezolana, y desempeñó un importante papel en la configuración de la política estadounidense hacia la zona llevada a cabo este año.
Por su parte, José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, dijo que a lo largo de su larga carrera, centrada principalmente en América Latina, Kozak se ha ganado una reputación como pensador estratégico y ejecutor  enérgico, según la AP.
“Forma parte de ese raro grupo de diplomáticos estadounidenses que están plenamente conscientes del singular poder de EEUU, y que conocen la responsabilidad de usar esa pujanza para promover la democracia y los derechos humanos”, dijo Vivanco. “Esa ha sido su forma de pensar durante décadas”, agregó, de acuerdo a la AP.
El jueves, Trump tuiteó: “Mis puntos de vista sobre Venezuela, y especialmente sobre Cuba, eran mucho más fuertes que los de John Bolton. ¡Me estaba reteniendo!”.
El comentario de Trump se produjo un día después de que los ministros de Asuntos Exteriores de los 19 países del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca fueron convocados para reunirse a finales de este mes para evaluar las opciones para responder a la crisis de Venezuela.
El tratado enumera la acción militar como una de las opciones disponibles si se amenaza la paz del hemisferio, pero EEUU ha dicho que el objetivo de la reunión será abordar la crisis desde un nuevo marco y no una intervención militar.
Kozak fue el jefe de la misión de EEUU en La Habana entre 1996 y 1999. También desempeñó un papel clave en los esfuerzos diplomáticos para sacar del poder al general Manuel Noriega en Panamá.
El centro del poder en Cuba conoce bien a Kozak (quien incluso en una ocasión se reunió en secreto con Ricardo Alarcón). Pero el diplomático estadounidense también conoce al régimen cubano.

¿Economía o truco electoral?: Trump presentará un plan de reducción de impuestos a mediados de 2020


El Gobierno del presidente Donald Trump planea presentar un plan de reducción de impuestos a mediados de 2020, dijo el viernes un importante asesor de la Casa Blanca, con el objetivo de brindar un alivio significativo a la clase media, informa la agencia Reuters.
En declaraciones a periodistas, el asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow no ofreció detalles sobre lo que ha denominado “Recortes de impuestos 2.0”, un plan que el Gobierno pretende presentar mientras Trump busca un segundo período en el cargo.
“Reuniremos las mejores ideas del Congreso, el Gobierno y personas externas para proporcionar una nueva ronda de alivio fiscal a la clase media”, dijo Kudlow, quien no especificó cómo se diseñarían esos recortes de impuestos ni cómo de profundos serían.
Kudlow dijo que la iniciativa probablemente se implementará “a mediados del año próximo”, unos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre de 2020.
Los demócratas han criticado con dureza la ley de reducción de impuestos republicana de 2017 por estar muy sesgada hacia los ricos.

Aburrimiento, libertad e ilusión


A comienzos del Siglo XIX el poeta alemán Heinrich Heine consideraba a la entonces vigorosa y en expansión nación estadounidense como una monótona y gigantesca cárcel de libertad.
“Todos nos moriremos de aburrimiento” de cumplirse el destino que temía, que era la conversión del mundo en una república americana.
Años más tarde, Sigmund Freud llamaba a Estados Unidos “el mayor experimento que el mundo ha visto”, pero creía —más bien temía— que estaba destinado al fracaso.
Ni Heine ni Freud se entusiasmaban con Marx, los comunistas y sus doctrinas.
Durante Napoleón III Heine consideraba cercano el dominio del comunismo, pero juzgaba que sería un simple episodio —tendrían que pasar demasiado décadas para que se verificara la certeza de su vaticinio—, mientras que para Freud en Rusia se había hecho realidad una ilusión que amenazaba a la humanidad.
En 1784 la Academia de Ciencias francesa nombró a una comisión para analizar la teoría del magnetismo animal de Anton Mesmer. Curiosamente, dicho grupo incluía no solo a miembros destacados de la Escuela de Medicina de París, sino también al embajador estadounidense, Benjamín Franklin.
El dictamen fue certero —el magnetismo por sí solo no es capaz de producir nada— pero la conclusión aún más importante: el estimular la fantasía de los pacientes puede resultar peligroso.
Desde entonces el fallo ha servido una y otra vez para justificar la censura de espectáculos y obras más o menos artísticas, pero esa consecuencia negativa no encierra el fenómeno. 
En su libro más famoso, De planetarum influxu, Mesmer dice que los astros influyen sobre nuestras vidas. Hasta el día de hoy esta afirmación —que se remonta a las civilizaciones griega y romana— continúa alimentando temores y esperanzas, pero sobre todo a un numeroso grupo de charlatanes.
En cierto sentido Mesmer era un charlatán, y los académicos de París lograron demostrarlo. Pero hoy día igual  charlatanería se practica a tiempo completo y con éxito y a nadie parece interesarle (no para ejercer la censura sino para preocuparse por la educación).
Las ideas comunistas terminaron trocando la ilusión no solo en desengaño, sino en tragedia. Negaron la libertad (nunca por otra parte demostraron mucha fe en ella) y convirtieron las que pretendían ser ideas innovadoras en sustento de lugares comunes, sentencias de ocasión y frases hechas y verdaderas (“repartieron la pobreza”). Al final la mayoría de sus propulsores se convirtieron —más allá de sus pretensiones originales— en los ejemplos perfectos para olvidarse por un tiempo de las injusticias capitalistas.
Las sociedades más eficientes y de relativa justicia tienden a ser también monótonas. Repetirlo es otro lugar común. Pero el temor al aburrimiento continúa latente. Todos los días, perseguido en ocasiones entre la vergüenza y el morbo, me siento frente a la pantalla del televisor —ese objeto antiguo al que me encadena la edad— y por un par de minutos espero ávido cualquier noticia de Trump.

El «milagro chileno»


La única razón para la existencia del “milagro chileno” es sencilla: Milton Friedman acuñó la frase. Lo hizo para vanagloriarse de sus teorías económicas, que no han resultado exitosas en parte alguna, si se juzgan en cuanto al beneficio que estas son capaces de producir a una población en general. Lo demás se reduce a la vieja artimaña de repetir, una y otra vez, la misma mentira hasta que muchos se la creen. En realidad, el “milagro chileno” es un mito, y como tal no es verdadero.
Para sustentar el mito se olvida el desarrollo real y potencial de Chile antes de la llegada de Augusto Pinochet al poder; se pasan por alto los vaivenes en la situación económica durante la dictadura; se omite piadosamente que Pinochet terminó despidiendo —botando sería más acorde a la conducta del general— a los economistas de la Escuela de Chicago y dando marcha atrás a muchas de las reformas llevadas a cabo por estos; se confunde el extremismo neoliberal con modificaciones necesarias que se hubieran puesto en práctica sin su presencia; y se mira para otro lado al observar la enorme desigualdad creada por el pinochetismo y que aún persiste en Chile.
Lo valioso, de lo que podría llamarse el modelo chileno, es que los gobiernos posteriores a Pinochet —de centro, centro-izquierda y centro-derecha— han sabido eludir los extremos y aprovechar y continuar proyectos heredados sin detenerse a desecharlos simplemente porque el iniciador pertenecía al lado contrario del espectro ideológico. Conocer y recordar todo eso es fundamental a la hora de alertar sobre los peligros que enfrenta Brasil.

«Situación coyuntural»

Llama la atención como en Cuba, donde desde la época colonial sus habitantes se caracterizaron por el uso (y abuso) de una gramática simple y palabras breves, se ha impuesto el rebuscamiento verbal. Tras la llegada al poder de Fidel Castro se inició una retórica oficialista que persiste hasta hoy. En un momento se pensó que ello obedecía a una influencia soviética, pero desde hace muchos años dicha explicación quedó a un lado. Pero resulta más significativo aún como la población, al tiempo que la repite con obediencia (adentro), le tuerce el cuello a esa retórica y la convierte en chiste (adentro y fuera de la isla).

Comienzan a sentirse los efectos de la escasez de combustible en Cuba


Los cubanos se aglomeraron durante horas el viernes para tomar el transporte público en La Habana, mientras las estaciones de combustibles permanecían congestionadas, en una señal de que la escasez de diésel se podría estar comenzando a sentir tras las sanciones de Estados Unidos a la isla caribeña, informa la agencia Reuters.
Washington anunció una serie de sanciones a más de 100 empresas cubanas, impuso restricciones a los viajes de sus ciudadanos a la isla y decidió la entrada en vigencia de una ley de 1996 que permite a los cubano-estadounidense demandar a compañías extranjeras que usan propiedades nacionalizadas tras la revolución de 1959.
El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, culpa a Cuba por el apoyo que brinda a Venezuela y justifica sus nuevas restricciones argumentando que La Habana es el principal sostén político de Nicolás Maduro.
Inspectores del transporte público aseguraban que trabajadores con automóviles estatales se detuvieran para trasladar a otros cubanos, luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel exhortó a tener solidaridad en tiempos de crisis hasta que se estabilice la situación en la Isla, de acuerdo a la información de Nelson Acosta.
Díaz-Canel, que dijo que habrá menos diésel disponible este mes, advirtió en la televisión local que se avecinan tiempos duros porque Washington está intentando impedir el arribo del combustible a la Isla con sanciones a buques y compañías que participan en el traslado desde Venezuela a La Habana, con el objetivo de asfixiar a la frágil economía local.
“La situación del transporte se está poniendo fea, incluso aunque el Estado sostiene que es temporal”, dijo Alexei Pérez, de 55 años, quien desempolvó una vieja bicicleta que no había usado desde la depresión económica de Cuba tras el colapso de la Unión Soviética. “Tengo que tenerla lista”, sostuvo.
Transalba, la empresa conjunta entre Cuba y Venezuela para arrendar y operar embarcaciones que cubren la ruta, ha tenido problemas para encontrar buques dispuestos a trabajar con dos naciones sancionadas, según fuentes involucradas en el comercio.
“Esperé alrededor de tres horas para tomar un ómnibus y regresar a la casa”, dijo Eloísa Álvarez, de 72 años, junto a decenas de personas en una parada de autobús.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Bolton el inútil


La pregunta no es por qué el presidente Donald Trump despidió a su asesor de seguridad John Bolton sino por qué lo llamó (en la era Trump no hay nombramientos, ni siquiera contratos). La respuesta es sencilla: Bolton es solo figura (por supuesto, bigote incluido), imagen, alboroto, pero poca sustancia. Quitarlo y ponerlo se ha convertido en un ejercicio demasiado fácil en Washington. Solo en Miami, quizá, su salida reúna algún lamento por parte de exiliados cubanos, que lo conocen de años, y venezolano, que supieron de él por un ratico, pero la fidelidad al jefe en la Casa Blanca hará olvidar pronto el leve disgusto.
Desde la administración de George W. Bush quedó claro que Bolton no estaba hecho para durar mucho en cualquier cargo o dejar un legado. El hijo de un bombero de Baltimore siempre ha demostrado su predilección por provocar incendios, nunca por apagarlos o impedirlos. Al final, en ello ha sido un inútil. Bolton es el que se levanta a gritar ¡Fuego! en un cine y no acaba la palabra porque el vecino de luneta le da un sombrerazo. 
Ver también:

lunes, 9 de septiembre de 2019

El lugar de la pistola (actualizada)


Está vacío el lugar que debe ocupar la pistola que Fidel Castro regaló a Mao Zedong, en la sala que muestra los más diversos obsequios, hechos por diferentes mandatarios a los gobernantes chinos. Las grandes vidrieras atesoran decenas de objetos en el Museo Nacional de China, al este de la plaza de Tiananmen, pero la pistola no está.
 No es la única arma que falta en esa galería que recoge esa costumbre típica de dictadores y jefes de Estados totalitarios durante la guerra fría, de intercambiar pistolas en el más puro estilo gansteril. Aunque la ausencia libra al visitante de la única presencia cubana en un museo recién renovado, donde es posible encontrar  hasta una fotografía en que aparece George W. Bush durante una reunión cumbre.
El pequeño detalle de la falta de la pistola es casi un ejemplo nacional: si se busca alguna huella de la revolución cubana por Pekín solo se encuentra la conocida imagen del Che ―en gorras, bolsas y camisetas―, algo que por otro lado ocurre en cualquier parte del mundo. Además, la imagen del Che siempre aparece asociada a esa zona del arte y el consumo que han convertido a la ideología en mercancía.
China es un buen ejemplo de lo mucho que se puede avanzar en el terreno del fetichismo revolucionario —o específicamente comunista— convertido en pieza de adorno. En el mercado de antigüedades de PanJia Yuan se venden fotografías de las humillaciones a que sometían a las víctimas de la Revolución Cultural, y además figurines de porcelana que representan a ciudadanos con carteles colgados al cuello, o “gorros de burro” en la cabeza, como representaciones típicas de la época. La retórica revolucionaria convertida en pequeña pieza de exhibición; la imagen de la represión en venta por el equivalente de unos pocos dólares.
La ausencia de referencias a Cuba o al gobierno de La Habana es también un indicador de lo diferente que son estos vínculos a los que por muchos años la isla mantuvo con la Unión Soviética. Ahora la influencia está determinada por inversiones y comercio, no por un modelo económico y político a exportar.
Porque lo fundamental en este sentido es que ni a China le interesa ni tiene un modelo que exportar. Puede citarse como ejemplo ―y es posible que no  solo Vietnam sino incluso el gobierno cubano en algunos aspectos siga sus pasos―, lo que ha hecho a la isla el permitir la inversión extranjera y la banca internacional. Sin embargo, siempre hay que hablar de momentos concretos, de medidas específicas. La nación asiática es un rompecabezas demasiado complejo para atraer fácilmente a quienes tienen el poder en Cuba, porque siempre está presente el fantasma de Tiananmen. El difícil equilibrio entre represión, censura y libertad empresarial y económica no es fácil de alcanzar. 
China es un país al que —como a una pelota— han ido agregando parche tras parche para que siga rodando, donde en ocasiones asombra la distancia enorme que hay de un añadido a otro. Estos parches han terminado por transformar la nación, pero a veces exhiben sus costuras.
Por ejemplo, en los museos impera el criterio de la exhibición como una forma de propaganda: abundan las lagunas en las biografías, las explicaciones todavía abusan de los adjetivos al peor estilo estalinista y en todas partes impera la retórica al uso, de por ejemplo hablar de una “repliegue estratégico” a la hora de mencionar una retirada o un retroceso. Los criterios conservadores predominan en las selecciones de pinturas e imperan las estatuas del más puro realismo socialista a la hora de escenificar batallas o mostrar acciones heroicas.
Sin embargo, en el Distrito de Arte el ambiente es completamente opuesto. La mirada y el modelo a imitar es Nueva York. Si Andy Warhol convirtió ―más que en ícono― en estereotipo a Mao, los tataranietos del Gran Timonel son la caricatura cotidiana de Warhol. La mayoría de ellos no llegarán a artistas, y tendrán que conformarse con ser camareros o empleados de banco. Ahora viven su momento mejor: la adolescencia convertida en la representación del mundo de la revista de moda estadounidense.
De revistas están llenos los estanquillos pekineses, que poco tienen que enviarle a los de Madrid salvo el hecho de no tener publicaciones extranjeras. Las principales revistas de Estados Unidos ya tienen su edición  en chino, desde National Geographichasta Elle.
Las modelos chinas conforman una muy pequeña parte de la historia de la transformación de la nación asiática. Junto a las inversiones internacionales, hay un rostro de trabajo duro y constante. Es cierto que en algunos establecimientos —sobre todo los que aún pertenecen al Estado— da la impresión que hay un exceso de personal, pero no se encuentra a nadie inactivo. Las jornadas en los sitios que brindan servicio al público son por general de 10 horas, divididas en dos turnos de cinco. En tiendas pequeñas, puestos de verduras y frutas, trabajos de construcción y otros similares, se come en cuclillas de un pozuelo ―casi siempre arroz con algún vegetal―, sin soñar siquiera con el clásico break norteamericano y mucho menos con la siesta española. La costumbre, el hábito o la obligación llega al extremo de que hace unos días un reportero informaba de choferes con la (mala) costumbre de comer mientras manejaban.
Esa disciplina de trabajo desde hace años está ausente de Cuba, y en cierto sentido nunca existió. La isla siempre dependió de fuerza de trabajo importada para las labores más duras, especialmente de haitianos para el corte de caña y también de chinos en varias ocasiones. No quiere decir que el cubano no sea trabajador por naturaleza. El ejemplo de Miami abunda en lo contrario. El problema es cómo lograr una intensa motivación laboral cuando persisten formas marginales de lucrar, como la bolsa negra. Cuando llegó Raúl Castro al poder administrativo cotidiano comenzó la apuesta, mediante la represión, para avanzar en este sentido, pero con dudosos logros. En la actualidad el presidente Díaz-Canel ha proseguido el esfuerzo, pero con similares resultados.
Para cualquier cubano de la isla, es lógico que el modelo chino resulte atractivo si tiene una oportunidad por un segundo, de mirar las vidrieras de los grandes establecimientos. Aunque tras esas vidrieras hay bajos salarios y largas horas de trabajo, es un paso más allá del estancamiento económico y la sensación de pobreza.
Revisando estas notas escritas hace casi diez años, compruebo cuanto ha avanzado China en el desarrollo económico —y también lo mucho que ha logrado en reafirmarse en un estancamiento político que no admite el avance democrático—, al igual que el éxito del gobierno cubano para perpetuarse en el poder sin otra alternativa que la infinita espera.
De un viaje a China y unas conclusiones más o menos apresuradas y sin esperanzas. 
Foto: Rui Ferreira.

Lezama, el Papa y la pornografía

Unas opiniones de José Lezama Lima no tan conocidas aparecen en una especie de pamphlet publicado por la Casa de las Américas. Trae las palabras de Lezama y Julio Cortázar durante un conversatorio sobre James Joyce en la Casa, y el primero hacia referencia a una frase de George Bernard Shaw, en que el escritor irlandés planteaba que no había que preguntarle al Papa nada sobre sexo, porque de eso sabía menos que cualquier prostituta de Londres. En la distancia Lezama le respondía Shaw que estaba equivocado, que la mayor biblioteca sobre aberraciones sexuales existente en el mundo estaba en el Vaticano, lo cual creo es cierto. Lezama argumentaba también que a raíz de la petición de Enrique VIII a Roma. para que le anularan uno de sus matrimonios, se había hecho una investigación en que se recogían todas las aberraciones sexuales conocidas o imaginadas, y que dicha investigación se conservaba en el Vaticano. También hacía referencia a Erótika Biblion, publicada por el Conde de Mirabeau. Estoy citando de memoria, porque dicho folleto, como tantas cosas, se quedó en Cuba. Era un texto casi insólito dentro de las publicaciones cubanas, y me imagino se imprimió por Cortázar. No sé si será posible encontrarlo hoy en día en alguna librería de viejos o biblioteca. 

Cuba y la UE: del daño que produce el humo


Cuba y la Unión Europea (UE) reforzaron sus vínculos políticos y de cooperación este lunes en La Habana, y volvieron a rechazar la ley estadounidense Helms-Burton, que permite demandar a empresas extranjeras que administren bienes nacionalizados en la isla por la Revolución de 1959, informa la AFP.
"Hemos acordado fortalecer el seguimiento de nuestros diálogos políticos y al mismo tiempo hemos lanzado nuevos diálogos sectoriales", dijo la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, al término del segundo Consejo Político entre ambas partes.
Rechazar la injerencia por parte de Europa de la Ley Helms-Burton es una cosa, pero llevarlo a cabo sin el mínimo cuestionamiento de la situación de represión que viven los cubanos en la isla es otra.
La UE, consciente o sin preocuparse por ello, recorre entonces la delgada línea donde la complicidad y la independencia apenas se diferencian.
Mogherini, quien también se reunió este lunes con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, inició el domingo en la isla una gira regional que incluirá a México y Colombia, con la situación en Venezuela en su agenda.
Estados Unidos apuesta por la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y ha enfilado sus baterías contra Cuba y Nicaragua, países aliados del chavismo.
Mogherini destacó el diálogo mantenido con Cuba “sobre la situación y la cooperación en la región y de Venezuela en particular”, sin ofrecer detalles.
Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez afirmó que “se ha ratificado una vez más que el diálogo abierto, respetuoso, siempre bajo los principios de igualdad, reciprocidad y no injerencia, permite abordar cualquier tema y aceptar, o al menos entender, mejor” las posiciones respectivas.
El problema con las palabras del canciller cubano es que “entender mejor” significa poco a los oídos del régimen de La Habana. Ellos “entienden”, pero no  les importa. Y todo continúa igual.
El Consejo revisó la marcha del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC), que Cuba y la UE firmaron en diciembre de 2016, un mes antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y ratificaron en 2017, cuando comenzaron relaciones plenas.
Desde 2008 la UE “ha comprometido 200 millones de euros para apoyar el desarrollo de Cuba” en agricultura sostenible, seguridad alimentaria, medio ambiente y cambio climático, “así como para acompañar la modernización del país”, destacó Mogherini.
Precisó que en los dos años del acuerdo la colaboración se triplicó, al pasar de 50 millones de euros a 140 millones.
“Cuba es un socio clave para nosotros, porque puede servir como puente entre América Latina y los países del Caribe”, apuntó.
Rodríguez reconoció que “hubo avances” en varias esferas y en el intercambio de expertos para la modernización de la economía cubana.
De nuevo las palabras del canciller cubano no van más allá de puro humo, en momento en que el régimen de La Habana —una vez más— ha aplicado la retranca a cualquier avancen una política económica que permita el desarrollo más allá del monopolio estatal. El congelamiento en la creación de nuevas cooperativas no agropecuarias es un buen ejemplo de ello.
El bloque europeo es el principal inversionista en Cuba y su mayor socio comercial, con un intercambio que superó los 3.470 millones de dólares en 2018.
“Cuba otorga gran relevancia al papel de la Unión Europea como actor global y esperamos que puede ejercer toda su capacidad e influencia (...) para preservar los intereses económicos y soberanía (...), ante la aplicación extraterritorial de las leyes estadounidenses”, dijo Rodríguez.
“La Unión Europea rechaza firmemente la reactivación plena de la ley Helms-Burton (...), considera ilegal la aplicación extraterritorial de las medidas coercitivas unilaterales y recurrirá a todas las medidas apropiadas para proteger sus intereses legítimos, a sus ciudadanos y a sus empresas”, subrayó Mogherini.
La coincidencia de objetivos crea un frente común frente a la actual política de Washington, pero deja a un lado la situación de la isla. Oponerse a las medidas del presidente estadounidense Donald Trump es una cosa; pero hacerlo de forma incondicional, sin tomar en cuenta la situación imperante en Cuba es otra bien distinta.

Tiempo y alquimia, deudas y música

Luego de su muerte en 1801, obras y objetos encontrados en su biblioteca llevaron a la conclusión de que Carl Stamitz dedicó los últimos años de su vida a prácticas alquimistas. Ese afán por descubrir la fórmula para transmutar otros metales oro se explica no solo por un natural interés en la riqueza, sino porque se encontraba endeudado y en la más absoluta pobreza. De nada había servido las abundantes sinfonías(en una cifra superior a las 50); así como de al menos 38 sinfonías concentantes y más de 60 conciertos para violín, viola, viola de amor, violonchelo, clarinete y otros instrumentos. Tampoco contó el enorme volumen de música de cámara y las dos óperas hoy desaparecidas.
¿Qué buscaba Stamitz tras la “piedra filosofal”? ¿Riquezas, salir de deudas, la inmortalidad, prolongar la existencia a los 56 años?
En verdad Stamitz nunca logró un trabajo fijo de músico en una corte europea, un principado o en alguna de las orquestas existentes en la época. Pasó la vida viajando como virtuoso, captando la atención y el aplauso momentáneo pero nunca el empleo definitivo. Vivió en París y Londres y compartió escenario en una ocasión en La Haya con el niño Beethoven, entonces de 12 años, pero terminó sus días en Jena, donde no había orquesta, ni siquiera una banda de pueblo.
Nada, sin embargo, presagiaba ese destino cuando Carl Stamitz, el hijo mayor del violinista y compositor Johann Stamitz, nació en Mannheim en 1745.
Stamitz padre fue el creador del sonido de la orquesta de la corte de Mannheim, para la cual dos generaciones de compositores escribieron obras, que se caracterizó por la destreza de sus ejecutantes y el tratamiento de los instrumentos de vientos, y fue celebrado por ambos Mozart (padre e hijo).
Uno puede disfrutar de la música de Wolfgang Amadeus Mozart sin haber oído nunca las composiciones asociadas con la orquesta de Mannheim, pero resulta mejor conocerlo para comprender mejor el sonido mozartiano en algunas de sus composiciones. Mozart, que visitó el lugar por primera vez en 1763 y regresó en 1777 —cuando permaneció varios meses— adoptó en su Sinfonía Nº 31el papel asignado a los instrumentos de viento en la “Escuela de Mannheim”.
Las composiciones de Carl Stamitz se caracterizan por melodías agradables y tiempos precisos, pero no son innovadoras. Apegado a la forma sonata, muchas recuerdan al primer Mozart o al Haydn del período medio. En las sinfonías prefiere que sean de tres movimientos, en una época en donde cada vez era más popular la división en cuatro. Además del virtuosismo, quizá uno de sus papeles fundamentales fue como divulgador. Siempre viajando, extendió el conocimiento musical de sus obras, aunque sin conseguir nunca que los derechos de autor le reportaran ingresos significativos.
¿Tuvo mala suerte Stamitz? ¿No debió quedarse como segundo violín de la orquesta que había prácticamente creado su padre, muerto prematuramente, a esperar un ascenso lento pero seguro? ¿O simplemente fue un ejemplo más de su tiempo —y de todos los tiempos— sobre las dificultades para un creador en encontrar una seguridad económica? Hay al final una gran ironía en todo ello. Aunque no un compositor extremadamente conocido en la actualidad, las obras de Stamitz están disponibles hasta en lugares poco sospechosos: uno puede comprarlas en Walmart.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Evelio Taillacq (1952-2019)

Falleció Evelio Taillacq. Siempre que nos veíamos, en Madrid o en Miami, me recomendaba restaurantes, tiendas de productos gourmet, vinos y hasta supermercados; y los dos perdíamos un rato en una conversación frívola que no dejaba de ser vital. Creo que desde hace un par de años o más no sabía de él. Ahora me entero que padeció un cáncer de páncreas, lo que debió haber sido terrible para él, ya que a todo el mal de la enfermedad en sí, en su caso se agregó a esa destrucción que imagino otras violencias: a su vanidad, su gusto por la vida y al cuidado que dedicaba a su imagen. Pobre Evelio.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Empresas de EEUU exploran mercado cubano de telecomunicaciones

Cinco empresas estadounidenses comenzaron este miércoles a explorar el mercado de las telecomunicaciones de Cuba, en momentos en que la administración de Donald Trump arrecia el embargo que su país mantiene sobre la isla desde 1962, informa la AFP.
El Foro de Negocios sobre telecomunicaciones entre Cuba y EEUU “tiene como objetivo sostener intercambios empresariales sobre el desarrollo de la informatización en Cuba y las posibilidades de desarrollar proyectos de interés entre ambas partes”, dijo el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Cuba, Rubén Ramos.
Cuba, un país con escasa conexión a internet en la media internacional, ha impulsado en los últimos meses el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las comunicaciones (TIC), como elemento esencial de su desarrollo.
Según informó Ramos a los empresarios norteamericanos, la isla, con 11,2 millones de habitantes cuenta ya con “5,5 millones de líneas (de teléfonos) móviles, de las cuales 2,5 millones pueden acceder a internet”.
Chris Coles, representante de Liberty Latin America dijo a la prensa que esperan “cualquier oportunidad que venga, para encontrarnos con el gobierno cubano, encontrarnos con Etecsa (monopolio estatal), colaboración y decidir algo interesante para nosotros”.
“En Latinoamérica nosotros tenemos presencia en el Caribe, América Central y Sudamérica, obviamente Cuba es una gran parte de esa diversidad”, agregó.
Las otras cuatro empresas asistentes son S3, C&WN, Akerman y Transfer To.
Tras mas de cinco décadas de fuerte diferendo político y embargo, Cuba y Estados Unidos restablecieron las relaciones en 2015 y algunos acuerdos de cooperación en el campo de las telecomunicaciones, bajo el gobierno de Barack Obama.
Entre esos acuerdos están los de comunicaciones telefónicas directas entre compañías nortemericanas y Etecsa, y no a través de terceros países, como se hizo durante décadas. También se reestableció el correo postal.
En marzo pasado, el gigante Google y Etecsa anunciaron “comenzar la negociación de un posterior acuerdo de servicio de intercambio de tráfico de internet”, y mejorar la calidad de acceso, según explicaron en una declaración conjunta.
La llegada de Trump a la Casa Blanca detuvo el progreso de esos entendimientos, mientras la administración aplicó mas medidas restrictivas a la isla por su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela.
El foro, de dos días de duración, marca un nuevo intento de reactivar los contactos y negocios, interrumpidos bajo Trump.

El ejemplo británico

Para comenzar, una aclaración (aunque pequeña). No creo que, en estos momentos, lo mejor para Gran Bretaña sea un triunfo electoral de Jeremy Corbyn. También creo que sería bueno que Corbyn nunca llegara a Downing Street. En igual medida —en este caso— quisiera equivocarme. Pero desde el primer minuto he considerado una desgracia el gobierno de Boris Johnson, un mal que trasciende fronteras y llega a Estados Unidos. Y el triunfo electoral del Brexit, además de una mala noticia, fue el peor de los augurios: el presagio de que una victoria de Donald Trump era posible.
Así que hoy estoy feliz.
Feliz porque pese al muy incierto futuro político británico, ha quedado claro —quizá por última vez— que la payasada y el autoritarismo, esa mezcla conocida por las imágenes y acciones de Benito Mussolini, no son una condena irremediable, que pueden azotar en cualquier momento y en cualquier lugar. Que la grandilocuencia, la aparente popularidad y la osadía de una figura colorida como Johnson se extrañan cuando existe un Parlamento fuerte y que funciona, integrado por legisladores que se dedican a cumplir su deber con la ciudadanía y la nación, más allá de su fidelidad partidista.
Lástima que no se pueda decir lo mismo al hablar de Washington. Vergüenza debería sentir Mitch McConnell, hoy y todos los días.
E Parlamento británico no solo ha impedido que Johnson y la Reina lo echaran a un lado, sino desbaratado una torpe maniobra de adelanto de elecciones, que en estos momento no sería más que una tergiversación electoral. Sin existir un conocimiento pleno por parte de la ciudadanía de las consecuencias económicas y políticas de un Brexit sin acuerdo, la intención de actual primer ministro —como recurso de último instante— no resulta de predicción difícil: presentarse como el abandera de la voluntad popular.
No se sabe cuál será el resultado final de todo este embrollo. Hay sin embargo un hecho esperanzador: la democracia británica ha logrado parar la jaca al caudillo. Y eso es motivo de alegría, esperanza y espera, hasta el día que ocurra lo mismo en Estados Unidos. 
Ver también:

Camp, castrismo y anticastrismo


Más allá de la dicotomía castrismo-anticastrismo, hay una zona donde reina una cierta o total ambigüedad; donde nunca queda claro hasta qué punto una simulación es tan solo una simulación o si se supone que debe ser algo más serio.
En buena medida el problema se origina en el rechazo a no ir a la esencia del régimen, en detenerse por las ramas y los contornos.
Esa actitud lleva a la adopción de posiciones que, en otro terreno, podrían identificarse como cercanas al camp. 
Surge así una especie de intérprete de lo que ocurre en Cuba que se dedica  al reconocimiento de una textura, a la valoración de una superficie. Nunca al contenido esencial de un sistema.
Fuera de Cuba, apuntar la existencia de dicha posición no implica la necesidad de un enfrentamiento frontal. Simplemente constatar el hecho. 
Dentro de Cuba, sin embargo, es igualmente válido señalarla como una fuente de distracción. 
Aunque el problema fundamental para quienes se arriesgan por ese terreno viene en otra dirección. Es que constituye una búsqueda peligrosa para los que mantienen o aparentan una ortodoxia revolucionaria, quienes consideran que con dicha actitud no solo se intenta la asimilación sino que también se aspira a cierto control. 
Por ello es un ejercicio admitido desde el exterior, y quienes lo han intentado dentro la isla sufren siempre de una acción privativa (de mayores o menores consecuencias). 
La brújula podría ser siempre la adopción de una crítica o denuncia de la esencia del sistema, que no se desvíe de dicho objetivo por concomitantes como las características del exilio de Miami, la administración estadounidense de turno o cualquier otro factor externo que por otra parte es igualmente sujeto de crítica y distinción.
Ello implica a la vez la necesidad de dos exámenes —que no son sinónimos de dos actuaciones— básicos: el análisis axiológico y la observación fenomenológica.
De esta manera, la practica represiva, que bajo las manifestaciones más diversas ha caracterizado al proceso cubano desde sus inicios no admite el atenuante de circunstancias exteriores —embargo, Trump—, y menos aún cuando dicha tarea de imponer el terror se realiza contra opiniones, actividades de oposición pacíficas o simples criterios que se apartan de una línea trazada desde la Plaza de la Revolución, donde la arbitrariedad y el oportunismo corren parejos con la ambición del eterno anquilosamiento en el poder.
Establecer un criterio de valor no significa ver la situación en blanco y negro. Tampoco mantener la mirada limitada y conservar las experiencias solitarias, algo que por otra parte marca a quienes han sufrido cualquier tipo de exilio, con independencia de raza y nación. No es solo un problema político. Es una condición moral.

Los derechos del verdugo


Controlar a los intelectuales ha sido uno de los mayores esfuerzos del régimen cubano. El gobierno de La Habana siembre se ha mostrado no solo preocupado, sino con temor ante las actividades de quienes piensan y escriben, ante la aparición de figuras que una y otra vez resurgen para cuestionarse el sistema. Periodistas, economistas, ingenieros, profesores y bibliotecarios están entre los enemigos más temidos de la Seguridad del Estado, y en ocasiones la represión se ha ensañado con ellos.
No sin razón. La oposición en Cuba en estos momentos no se define en la lucha armada, sino en la confrontación política. No hay simplemente una batalla ideológica: hay una lucha contra las ideas.
En su práctica cotidiana el gobierno de La Habana no se limita a mantener el control de la calle, sino va mucho más allá: se aferra al control de las ideas. No importa que no se compartan, basta que se acaten.
Por décadas esta premisa ha sido uno de los pocos dogmas mantenidos sin variación, mientras se ha ido desarrollando un ajiaco ideológico que permite asimilarlo todo, siempre y tanto esté previamente autorizado.
Este dogma siempre se ejemplificó en manifestaciones burdas, como las famosas reuniones laborales y estudiantiles para “discutir el último discurso de Fidel” , pero también tuvo momentos canónicos, como las tristemente célebres “Palabras a los intelectuales”:
“¿Sentimos el temor de la existencia de un organismo nacional, que es un deber de la Revolución y del Gobierno Revolucionario contar con un órgano altamente calificado que estimule, fomente, desarrolle y oriente, sí, oriente ese espíritu creador?  ¡Lo consideramos un deber!”
(…)
“¿Se discute acaso ese derecho del gobierno?  ¿Tiene o no tiene derecho el gobierno a ejercer esa función?  Para nosotros en este caso la función fundamental es, primero, si existía o no existía ese derecho por parte del gobierno. Se podrá discutir la cuestión del procedimiento, cómo se hizo, si no fue amigable, si pudo haber sido mejor un procedimiento de tipo amistoso; se puede hasta discutir si fue justa o no justa la decisión; pero hay algo que no creo que discuta nadie, y es el derecho del gobierno a ejercer esa función.”
(­­–)
“Si nosotros impugnamos ese derecho del Gobierno Revolucionario estaríamos incurriendo en un problema de principios, porque negar esa facultad al Gobierno Revolucionario sería negarle al gobierno su función y su responsabilidad, sobre todo en medio de una lucha revolucionaria, de dirigir al pueblo y de dirigir a la Revolución.”
(…)
“¿Quiere decir que le vamos a decir aquí a la gente lo que tiene que escribir? No.  Que cada cual escriba lo que quiera.  Y si lo que escribe no sirve, allá él; si lo que pinta no sirve, allá él. Nosotros no le prohibimos a nadie escribir sobre el tema que quiera escribir.  Al contrario:  que cada cual se exprese en la forma que estime pertinente, y que exprese libremente el tema que desea expresar.  Nosotros apreciaremos su creación siempre a través del prisma y del cristal revolucionario: ese también es un derecho del Gobierno Revolucionario, tan respetable como el derecho de cada cual a expresar lo que desee expresar.”
En un discurso plagado de dogmatismo, falsas promesas y desvíos, el ya fallecido gobernante dejaba bien claro lo que consideraba los derechos de la revolución, es decir: sus derechos. Y por supuesto, no todos los derechos eran iguales: unos estaban apoyados con cañones, policías y cárceles y otros dependían simplemente del individuo. Así que a partir de ese momento todo el mundo debía saber a qué atenerse. Y el principio no ha cambiado hasta hoy.
Puede que incluso mañana se considere que no debió meterse preso a nadie, aunque fuera solo por pocos días, o que se debió negociar más en algunos puntos específicos. Lo que nunca admitirá el régimen es una renuncia a sus “derechos”. Lo que nunca estará dispuesto es a ceder en poder de decisión.
Cambios se han visto en la esfera cultural y en otros aspectos. Por años estuvo prohibida la exhibición de la mayor parte del cine norteamericano y perseguidos los homosexuales, para citar dos ejemplos siempre repetidos.
Lo anterior también lleva a reconocer —aunque nunca a compadecer— el triste papel de los represores de todo tipo, que por miedo llevan a cabo tareas que pueden resultarles desagradables —o gustosas, porque para todo siempre hay alguien dispuesto— y que saben, ya que a estas alturas no queda la posibilidad de duda al respecto, que en el futuro enfrentan la posibilidad de ser criticados, separados o incluso sancionados. Eso no es más que el precio por formar parte del “Gran Mecanismo” que señalaba Jan Kott.     
Los escritores y artistas de la isla. no deben olvidar que, a los ojos del régimen, es igualmente sospechoso un disidente que se cuestiona el curso del proceso social que un creador interesado en difundir su punto de vista. La única diferencia aceptada es el grado de encubrimiento a la hora de exponer una opinión. En ambos casos, el grado de distanciamiento del punto de vista oficial lo establece el sistema. No son solo las circunstancias las que hacen más o menos permisible una crítica. El régimen  se reserva el derecho de dictaminar sobre qué protestar, cómo y cuándo hacerlo. 
Todo escritor y artista honesto que vive en la isla está ante una situación sumamente difícil. Guardar un silencio culpable ante esta última acción represiva compromete la dignidad intelectual del país. Manifestarse abiertamente implica no solo un peligro personal, sino también la posibilidad de ver interrumpida la labor creativa. Queda a cada cual determinar qué es más importante. Como nación, Cuba atraviesa una crisis cultural sin salida. No se puede arengar desde el exterior el asumir un compromiso que se negó al abandonar el país. Sí se puede sugerir que, al menos, se practique un retraimiento decente. 
Ciertas figuras clave de la cultura cubana no han sido dadas a manifestar ese retraimiento. No se incluye en este grupo a los funcionarios de todo tipo, que amparados en sus cargos desde hace muchos o pocos años vienen divulgando sus obras, con independencia de las mismas. Son los que en otras épocas sufrieron persecuciones, los que en determinado momento fueron marginados; quienes han logrado mantenerse en el difícil equilibrio de continuar viviendo en Cuba y escribir, pintar, componer y crear sin que por ello puedan ser considerados simples alabarderos del régimen. O al menos sin que se pueda decir que siempre su papel se ha limitado a servir de cortesanos ilustrados. No los salvará que, en la tranquilidad de una sala familiar o en un momento de confidencia, declaren a sus amigos que ellos no tienen que ver nada con el régimen, que están en contra de lo que está ocurriendo. Esto lo deben de haber hecho y van a seguir haciendo, con todo el derecho que les asiste por vivir bajo un gobierno totalitario. 
En el pugilato de fuerzas que parece estar ocurriendo en Cuba, entre darle marcha atrás al reloj, avanzar o continuar en la espera, de nuevo queda claro que la represión y persecución a los escritores, profesores, artistas e intelectuales en general no es un capítulo cerrado. Para el régimen, estos no son más que personajes peligrosos o muñecos insignificantes, dedicados a un oficio que el sistema siempre se ha empeñado —aunque sin lograrlo—, en convertir en una actividad pueril.
No hay que pedirle a un intelectual que, en razón de su oficio, sea un valiente. Tampoco que sus opiniones políticas tengan más valor que la de cualquier otro ciudadano.
No se trata de hacer un llamado a comportarse como héroes. El heroísmo es casi siempre una salida desesperada ante la mediocridad y la estulticia, pero un gesto condenado a consumirse en su propio esplendor, casi siempre incapaz de transformar de forma duradera la vida cotidiana del país, salvo en el reino de lo anhelado y ausente.
Pero al mismo tiempo existe una tendencia histórica en la nación, definida por una actitud intelectual y antidogmática, que desde los primeros afanes independentistas hasta hoy siempre ha propuesto la creación de un país libre. Una tradición que no puede olvidarse. 
 Fotografía: La Habana (Cristobal Herrera).

domingo, 1 de septiembre de 2019

Ciclón


Para Hemingway la mejor manera de pasar un ciclón es con una botella de ron a mano y el oído atento a las noticias, —si uno tiene un radio de batería—, luego de asegurar puertas y ventanas con tablones y clavos.
Pese al tiempo transcurrido desde el descubrimiento de América, las tormentas tropicales no han perdido por completo su carácter exótico. Crean temor y hasta pánico, pero también producen una mezcla de impotencia y desafío que llevan a almacenar desde agua hasta jamón y embutidos, que si no se comen rápido terminan podridos a los pocos días de faltar la energía eléctrica.
Nos hacen más dependientes de los otros (socorristas, bomberos, policías, brigadas de limpieza, reparadores de líneas energéticas y sistemas de comunicación), pero al mismo tiempo despiertan el afán de protegernos por medios propios, y comprar desde velas hasta una planta eléctrica para la vivienda, si tenemos el dinero necesario.
Se repiten año tras año y siempre se hace necesario volver a emitir las órdenes de evacuación obligatoria, imponer toques de queda y sacar a la calle más policías.
El paso de un huracán es fortuito, inevitable e incierto. No importan los avances tecnológicos, cualquier ciclón puede sorprender con su recorrido. Lo más que ha llegado el hombre es a prolongar la espera. Porque cuando llega, sólo cabe buscar refugio. Todo el aparataje de los servicios de emergencia de los gobiernos locales, los pronósticos cada pocas horas, los políticos brindando conferencias de prensa y los reporteros de televisión informando empapados por la lluvia, con sus cuerpos sufriendo el azote del viento, es para ayudarnos en nuestra soledad frente a la tempestad.
Un ciclón nos hace sentir pequeños, débiles, abandonados. Ese alarde de fuerza de la naturaleza abre las posibilidades a que los hombres se ayuden y se dediquen al saqueo. Somos mejores y peores. Una tragedia para unos y una bonanza para otros. Miseria y oportunidad. Pérdida y ganancia.
Causa de naufragios, una tempestad tropical da inicio y título a la última obra de teatro de Shakespeare, e inicia un debate cultural y político que sobrevive en nuestros días. Pero ni ella ni su equivalente en las antípodas —el tifón, que sirvió a Joseph Conrad para una novela—alcanzan la grandeza bíblica del diluvio o la frecuencia literaria de la tormenta de nieve.
El huracán es cosa de dioses primitivos, tema de etnólogos como el cubano Fernando Ortiz y sólo capaz de atemorizar al gánster en decadencia Johnny Rocco en Key Largo.
No es que el número de muertes ocasionadas por los ciclones sea despreciable, sino que éste se le tiende a asociar con las islas, naciones subdesarrolladas y pueblos pobres.
Solo en Estados Unidos se rompe en ocasiones ese nexo. No siempre: los cientos de norteamericanos que murieron en 1935, principalmente en los cayos Matecumbe, eran veteranos de la Primera Guerra Mundial; pobres diablos que trabajaban en la construcción de la autopista destinada a unir a los cayos floridanos con la tierra firme como parte de un proyecto federal destinado a combatir la miseria causada por la recesión económica. Una casa móvil, un techo de tejas, una vivienda de madera: todas desaparecen.
A diferencia del terremoto a veces, siempre el ciclón es clasista por naturaleza.
Por esa razón  William Faulkner prefiere una inundación del Mississippi —y su vinculación con el diluvio universal— para una de las historias entrecruzadas de la novela LasPalmeras Salvajes.La relación entre el prisionero y el fenómeno natural que es a la vez liberación, causa circunstancial que le permite convertirse en un héroe y obstáculo temporal frente a su deseo de volver a la cárcel —libre de cualquier responsabilidad: el lugar donde paradójicamente se ha adaptado a vivir y se siente seguro— tiene un carácter existencial que va más allá del tema social.
Hemingway, por su parte, es quien hace referencia al ciclón de 1935 en Tener o no Tener, su novela más “comprometida” —y también una de sus narraciones más flojas— se vale del naufragio del buque español Valbanera en el estrecho de la Florida para Después de la Tormenta,un cuento de pillaje. El autor de El Viejo y el Mar—según Norberto Fuentes— practicaba una aproximación bélica ante cualquier ciclón cubano, al cual catalogaba de “enemigo” en una anticipación doméstica a Fidel Castro.
En Estados Unidos, cualquier ciclón es motivo de alarma —si acaso esperanza y ruegos— y pérdidas millonarias. Sólo da cabida a la tragedia y la esperanza. Esta relación calvinista de castigo, voluntad y trabajo frente a un fenómeno atmosférico —ese esfuerzo pragmático por regular las consecuencias el caos al no poder impedirlo— es ajena a la mentalidad caribeña, donde el ciclón es melodrama, pero también jolgorio.
Para los cubanos, antes de Castro tomar el poder —al menos antes del paso del Flora en 1963— la llegada de los ciclones era motivo de fiesta y causa de calamidades, todo mezclado en una actitud irreverente e irresponsable. En la década de los cincuenta, las mujeres aprovechaban la ocasión para salir a la calle con pantalones ajustados. Años antes, en 1930, el Trío Matamoros había cantado la desolación —ocurrida al paso del ciclón San Zenón por Santo Domingo— con palabras sentidas y simples: “Cada vez que me acuerdo del ciclón/se me enferma el corazón”. Un escritor afrancesado como Alejo Carpentier aspira a la epopeya ciclonera en su primera novela, ¡Ecue-Yamba-O!:“Terror de Ulises, del holandés errante, de la carraca y el astrolabio”, pero le sale ajena. Sólo cuando vienen en su ayuda los negros de Puerto Rico adquiere un sabor similar al del trío: ¡Temporal, temporal/ Qué tremendo temporal!/¡Cuando veo a mi casita,/Me dan ganas de llorar! Y es que el ciclón es un fenómeno isleño, pero no mediterráneo: necesita del mar Caribe para fortalecerse. Cuando se adentra en el continente, inicia un camino de destrucción que lo conduce a su fin.
Un grupo de mariposas agita las alas en cualquier lugar del mundo y el aleteo origina una tormenta tropical en el Caribe. Como una advertencia, esa catástrofe llega cada vez con mayor frecuencia a Estados Unidos.

viernes, 30 de agosto de 2019

El extraño y el ciclón


Desde hace un par de días este ciclón, del que no acabo de aprender su nombre pero que reconozco cada vez que veo en la pantalla, me hace sentir extraño. No es la primera vez que ocurre. La sensación se agudiza cada año que pasa. Aquí en Miami —ocurrió después de Andrew, hace ya tanto—, cada vez que se aproxima un huracán se desata otro en gasolineras y supermercados. Como los pronósticos son cada vez más tempranos, una semana antes se vuelve imposible echar gasolina, comprar una botella de agua, siquiera una lata de salchichas. Para los que no nos ocupamos de hacer facturas semanales, presupuestar los gastos hogareños o planificar el menú se vuelve una pesadilla. Por otra parte están los vecinos. Con ellos  se repite esa mezcla de envidia y desprecio. Ahora mismo, hoy viernes por la noche, llevo horas escuchando taladros que con barrenas, espigas y puntas de destornillador vulneran las paredes —imagino que para colocar planchas o tablas protectoras— y me hacen recordar la consulta de cualquier dentista. Me pregunto las razones para tal furia —¿no se supone que terminaron su semana laboral, que es “viernes social”, la noche ideal para salir con la novia, los amigos; en fin, la esposa—;  cualquier pretexto mejor para perder el tiempo que dedicar tantas horas al taladreo, el martillar, desatar la furia desmedida contra un huracán que no los amenaza directamente, que nos afectará con sus vientos más fuertes contra los cuales es inútiles protegernos, que si acaso inundará nuestras calles, avenidas, estaciones de bombeo, transformadores eléctricos, servicios de comunicaciones, cajas de control de semáforos, tragantes y otros equipos que no están debidamente protegidos desde hace años por avaricia corporativa, ineficiencia burocráticas y porque los políticos locales se sienten invulnerables y más allá de esos problemas. Porque siempre las soluciones que se buscan es que uno compre una planta eléctrica propia, almacene gasolina —eso sí, con los bidones adecuados— o emprenda unas vacaciones temporales en otro estado. Claro que en gran medida la culpa es de la televisión —pero eso ya lo he escrito varias veces y no lo voy a repetir ahora, porque esa vocación de quedar como un idiota como que molesta un poco—, la cual logra en estos casos traspasar barreras ideológicas, diferencias de idiomas y preferencias políticas: no importa si uno mire a la izquierda o la derecha, le trompe-l'œilse concentra en la tormenta que está a días de distancia, a un espacio de decenas de horas, kilómetros o millas de tiempo por venir. Ayudan siempre los reporteros empapados bajo la lluvia inclemente, los múltiples mapas, los indispensables gráficos. Luego vienen los políticos, porque no hay certeza mejor en el laberinto de la política estadounidense que la necesidad de prestar atención a los ciclones —no hacerlo fue peor para George W. Bush que desperdiciar tantas vidas en Irak—. Y de pronto se encuentra que ese político al que uno le negó el voto en la pasada elección, de verdad lo hace bien frente al mal tiempo ahora; y se anota en la libreta para la próxima, aunque luego se olvide. Pero lo mejor y lo peor es ese sentimiento de que uno se siente soberano de la verdad, que mira con desprecio a otros en la fila para comprar agua y que acude renegando al estacionamiento del supermercado al que acude en la búsqueda de comida enlatada. Que luego se vanagloria por el tiempo perdido y las maldiciones —porque sabía que era inútil adquirir más baterías— y por un par de días se vanagloria por tener razón. Porque al final para uno lo más importante durante la espera del ciclón es eso, el minuto de desprecio en que no se acerca y pasa de largo. Aunque lo más importante no. Lo segundo en importancia. Porque lo primero es disfrutar de la duda, la impaciencia, la certeza de que uno está en lo cierto y los demás son imbéciles… ¿y si no? 

jueves, 29 de agosto de 2019

¿Una isla sin peces?


Los habitantes del poblado pesquero cubano de Cojimar, que inspiró la novela El viejo y el mar de Ernest Hemingway, dicen que tienen problemas para capturar peces, informa la agencia Reuters.
La cantidad de peces de Cuba ha caído drásticamente en las últimas décadas debido a la pesca excesiva y factores ambientales, dicen científicos, lo que llevó el país a aprobar el mes pasado una ley que impone nuevas normas a la industria pesquera, señala Sarah Marsh en un reportaje de Reuters.
“Atrapamos menos, cerca de la mitad de lo que solíamos”, dijo Carlos Durán, un hombre de 63 años de piel curtida que ha pescado por más de cuatro décadas. “Algunas personas salieron 10 veces sin atrapar nada”, agregó de acuerdo a la información.
Cuba estima que la población de 54 especies que pesca comercialmente, como meros y pargos, ha caído un 44% en los últimos cinco años y las capturas se han desplomado un 70% en ese período.
La baja ha sido un golpe para la industria pesquera de Cuba, que ya había sufrido el desmantelamiento de su flota estatal de larga distancia porque no pudo mantenerla luego del colapso de su antiguo benefactor, la Unión Soviética.
El crecimiento de las granjas de cultivo piscícola no ha logrado compensar la escasez, agravada por la disminución de las importaciones del país. Gran parte de los alimentos de origen marino que Cuba produce, como langostas y camarones, se exportan.
Si bien el país permite desde hace una década que pescadores privados vendan su producción —aunque exclusivamente al Estado—, la burocracia es un grave obstáculo para su productividad.
Los cubanos consumen un cuarto de los alimentos marinos que comían a fines de la década de 1980, según datos oficiales, y solo una fracción del promedio global de consumo de pescado per cápita, lo que los ha llevado a bromear con que son una isla sin peces.
La nueva política pesquera apunta a recuperar al menos las existencias locales al frenar la pesca ilegal e implementar la gestión científica de la cría de peces utilizando cuotas y división en zonas para la captura.
Esas prácticas son cada más aceptadas a nivel global, pero Cuba es pionera en el Caribe, según Daniel Whittle, director senior del Environmental Defense Fund, una organización sin fines de lucro que ha estado asesorando a las autoridades cubanas sobre conservación y pesca sustentable.
Whittle dijo que las prácticas también deberían volver a la industria más resistentes a los nuevos desafíos, como el cambio climático y la protección de su rica biodiversidad marina, que incluye algunos de los arrecifes de coral más prístinos del mundo. Si bien las prácticas podrían afectar la oferta de peces en el corto plazo, deberían aumentarla a la larga.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...