sábado, 17 de agosto de 2019

Deforestación en Brasil y elecciones en Argentina: en riesgo el acuerdo Mercosur-UE


El retroceso de Brasil en la conservación de la Amazonia durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro y el probable retorno de un peronista al poder en Argentina podrían retrasar o incluso descarrilar la ratificación de un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que se demoró dos décadas en negociarse, informa la agencia Reuters.
La deforestación ha aumentado desde el año pasado tras la elección de Bolsonaro. Sus planes para desarrollar el Amazonas y las medidas para debilitar la protección de la selva tropical han alarmado a ecologistas y han dado munición a los opositores europeos al acuerdo con el mercado común sudamericano.
Dos exministros de Medio Ambiente de Brasil, José Sarney e Izabella Teixeira, dijeron que Bolsonaro ha socavado rápidamente la reputación que Brasil había ganado como productor responsable de alimentos y líder en foros ambientales mundiales.
“Nadie imaginó que desmantelaría los mecanismos de gestión y control de Brasil para proteger el medio ambiente de manera tan rápida y eficaz”, dijo Sarney en una entrevista.
Sarney dijo que Bolsonaro ha desmoralizado deliberadamente a las agencias ambientales y ha dado a los mineros ilegales un incentivo para talar árboles e invadir reservas indígenas.
La presidencia de Brasil no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Sarney dijo que hay un “alto riesgo” de que algunos parlamentos de la UE, particularmente de los grandes países agrícolas como Francia, no ratifiquen el acuerdo al que llegaron el mes pasado con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió en junio de que no ratificaría el pacto UE-Mercosur si Bolsonaro retiraba a Brasil del acuerdo climático de París.
Ante la tensión con Francia por la política de cambio climático y medioambiente, Bolsonaro canceló repentinamente una reunión del 29 de julio con el canciller francés Jean-Yves Le Drian para ir a cortarse el pelo.
Alemania y Noruega han suspendido las donaciones a un fondo de 1.200 millones de dólares para respaldar proyectos sostenibles en la Amazonia, después de que el gobierno cerrara el comité directivo que selecciona las iniciativas y planeó usarlo para compensar a agricultores a los que se les expropiaron tierras en áreas protegidas.
Bolsonaro, un nacionalista de derecha que ha atacado la injerencia extranjera en la Amazonía, replicó que Brasil no tenía nada que aprender de los países europeos y que no necesitaba el dinero. Los fondos, agregó, deberían usarse para reforestar Alemania.
Diplomáticos y analistas europeos dijeron que la posición de Bolsonaro sobre el Amazonas elevará la oposición al acuerdo con Mercosur, que ya ha enfrenta críticas.
“Básicamente, tienes un presidente que está torpedeando este acuerdo, no solo con su política ambiental, sino con la forma en que la presenta al mundo”, dijo Oliver Stuenkel, experto en asuntos internacionales de la Fundación Getulio Vargas en Sao Paulo.
La deforestación en Brasil más que se triplicó en lo que va de año a julio, según datos de la agencia de investigación espacial INPE de Brasil. Bolsonaro acusó que la información era engañosa y despidió al jefe de la agencia.
Al poderoso sector agroindustrial de Brasil, que logró convencer a Bolsonaro de que no retirara al país del acuerdo de París, le preocupa que su postura sobre el Amazonas pueda provocar un boicot a sus exportaciones.
El magnate de la agricultura y exministro de Agricultura, Blairo Maggi, dijo al periódico Valor Económico que los discursos “agresivos” de Bolsonaro podrían hundir el acuerdo UE-Mercosur y destruir años de trabajo para lograr que las exportaciones de alimentos de Brasil tengan un sello ecológico.
Walter Schalka, presidente ejecutivo de Suzano Papel e Celulose SA, instó a los líderes agrícolas esta semana a levantar su voz en contra del aumento de la deforestación en la Amazonia.
“Brasil tendrá que demostrar que puede producir sus productos de manera sostenible, sin aumentar la deforestación”, dijo a Reuters el exministro Teixeira. “Hoy los países cuestionan la credibilidad de Brasil”.
Por su parte, las elecciones primarias del domingo en Argentina colocaron el acuerdo UE-Mercosur bajo una nueva sombra de incertidumbre, después de que el candidato peronista Alberto Fernández emergiera como favorito para ganar las elecciones presidenciales en octubre.
Fernández ha dicho que quiere renegociar partes del acuerdo comercial que no le convienen a Argentina, lo que podría complicar un pacto ante la creciente resistencia en Europa.
 “Si Fernández es elegido y quiere renegociar partes del acuerdo, tendría que reabrirse entero. Volveríamos al punto de partida”, dijo un diplomático europeo en Brasil a condición de anonimato debido a lo delicado del asunto.
Si bien Fernández es un peronista moderado, su compañera de fórmula es la expresidente argentina Cristina Fernández de Kirchner, partidaria del proteccionismo y no demasiado partidaria del acuerdo con la UE.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no quiso hablar de las perspectivas del acuerdo UE-Mercosur si gana Fernández.

viernes, 16 de agosto de 2019

¿Por qué Groenlandia aviva el apetito comprador de Trump?


¿Puede Estados Unidos comprar Groenlandia como lo hizo con Luisiana en el pasado? La iniciativa de Donald Trump parece ser el último capricho de un presidente al que definitivamente le gusta alejarse de los códigos diplomáticos.
Aunque también revela el creciente interés estratégico de Estados Unidos por el Ártico, por el que se enfrenta con Rusia, pero también con China, según la AFP.
De acuerdo al periódico The Wall Street Journal, que informó el jueves que la idea estaba siendo evaluada, los propios asesores de la Casa Blanca tuvieron reacciones encontradas en cuanto a la seriedad que se le debía dar a la solicitud del presidente. Pero el exmagnate inmobiliario habría preguntado varias veces sobre la posibilidad de que Washington comprara la gigantesca isla ártica de 56.000 habitantes.
Sin embargo, el presidente se enfrenta a un problema: Groenlandia no es una de esas pequeñas islas paradisíacas que los más ricos pueden pagar. Y, por otro lado, las relaciones internacionales han cambiado un poco desde 1803, cuando la Francia de Napoleón Bonaparte vendió Luisiana a Estados Unidos.
En otras palabras, Groenlandia está “abierta a los negocios, no a la venta”, según dijo el viernes el propio gobierno de Groenlandia.
La isla está institucionalmente unida a Dinamarca, a donde Trump tiene que ir en dos semanas, pero tiene el estatuto de territorio autónomo desde 1979.
Detrás del interés presidencial se esconde una creciente concientización en Estados Unidos de la importancia de Groenlandia, pero también, en términos más generales, de toda la región del Ártico.
“La administración descubre, muy tarde, el papel geoestratégico del Ártico”, dice a la AFP Heather Conley, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Además de la visita de Trump a Dinamarca, el vicepresidente Mike Pence viajará a Islandia a principios de septiembre para “expandir las oportunidades comerciales” y “mejorar la seguridad en la región ártica”. Y el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, participó en mayo en Finlandia de una reunión del Consejo Ártico.
Su discurso fue considerado un punto de inflexión en la participación de Washington.
“La región se ha convertido en un espacio de poder mundial y de competencia”, dijo. Pero también denunció “la actitud agresiva” de Pekín y Moscú, subrayando su sospecha sobre las masivas inversiones chinas y las “acciones provocadoras” del ejército ruso.
Para Luke Coffey, experto de Heritage Foundation, “Rusia está en su derecho” de desarrollar sus actividades militares en su casa, ya que posee la mitad del territorio del Ártico.
“El problema es que no hay garantía de que Rusia permanezca dentro de sus fronteras”, dice a la AFP refiriéndose al intervencionismo de Moscú en Georgia, Ucrania o Siria.
China, por su parte, sin ser una potencia regional por derecho propio, ha desarrollado una presencia principalmente económica y científica. Está tejiendo su red para ganar mercados y espera eventualmente beneficiarse de la ruta del norte, que acorta el camino entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Estados Unidos “abandonó la región después del fin de la Guerra Fría”, asegura Conley, estimando que el gobierno de Trump debe llevar a cabo una política que pase de las palabras a la acción.
En este contexto, Groenlandia es “estratégicamente importante”, agregó.
“Groenlandia es absolutamente vital para la defensa y la seguridad de América del Norte”, añade Coffey, subrayando la importancia de la base aérea estadounidense de Thule, con sus radares indispensables para la defensa antiaérea.
Para hacer frente a Rusia y China, el experto sugiere ampliar la presencia diplomática estadounidense, en momentos en que Pompeo anunció una representación “a tiempo parcial” en Nuuk, la capital del territorio autónomo.
Pero también para fortalecer los lazos económicos con Groenlandia, rica en recursos naturales (petróleo, gas, oro, diamantes, uranio, zinc, plomo) y donde Pekín tiene una licencia para una mina de tierras raras.
En su discurso en Finlandia, Pompeo mencionó que “la reducción regular del hielo marino abre nuevas vías de paso y ofrece nuevas oportunidades comerciales”.
Sin embargo, fiel al escepticismo del gobierno de Trump en este tema, el diplomático no mencionó el cambio climático. Y los defensores medioambientales denunciaron sus dichos como cínicos, puesto que territorios enteros —como Groenlandia— están amenazados por el calentamiento global.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Las dos caras de la intolerancia: una de gritos y otra de muertes


Cada vez con mayor fuerza, se impone en la sociedad estadounidense una actitud intolerante que tiene como causa y consecuencia una tensión emocional nada propicia al debate.
Pero este es, hasta cierto punto, el rostro más suave del problema. Porque la otra cara significa destrucción y muerte.
Desde el insulto y los ataques personales, hasta el apoyarse en la divulgación de mentiras —que en ocasiones contienen elementos aislados de verdad, pero que en su totalidad presentan un panorama falso— y en enfoques demasiado estrechos, el intercambio de puntos de vista se ha transformado en un encierro tras barricadas ideológicas, donde la menor réplica se considera una agresión.
Las teorías conspirativas, los rumores, prejuicios y tergiversaciones alimentan opiniones, comentarios y actitudes que en muchos casos no van más allá de manifestaciones verbales, escritas o de videos. Aunque también dan paso a acciones más violentas. Y esto es lo más peligroso y lamentable. Porque una cosa es el grito y otra la violencia y el asesinato.
El número de grupos de odio en Estados Unidos volvió a aumentar por cuarto año consecutivo y pasó de 954 a 1,020 en el 2018, un aumento del 7% en comparación con 2017, según un informe elaborado por el Southern Poverty Law Center (SPLC).
Estos grupos —incluidas las milicias armadas— crecieron en los primeros tres años de Barack Obama y luego disminuyeron brevemente, pero han vuelto a aumentar con Donald Trump.
El incremento de los movimientos que proclaman la supremacía de los blancos fue notable tras la elección del primer presidente de la raza negra.
“Desde el principio se comparó a Obama con Hitler o Stalin, se elaboró un discurso en el que el presidente era una persona ajena (a Estados Unidos), no se le trató como a un estadounidense y se le dibujó como una amenaza”, según Peter Kuznick, profesor de historia de la American University de Washington.
El cuestionamiento de los orígenes de Obama incrementó el afloramiento de este tipo de agrupaciones, que en su mayoría tienen un carácter violento y respaldan con vehemencia la Segunda Enmienda de la Constitución, que reconoce el derecho a portar armas.
“Son realmente una amenaza —afirmaba Kuznick en septiembre de 2012—. Sobre todo porque han recibido cierta credibilidad por parte de los sectores más conservadores del Partido Republicano”.
La actual sociedad estadounidense no hace más que confirmar las palabras del profesor.
Estos grupos solían estar marginados por la política, pero con el surgimiento del movimiento Tea Party y el aumento de la polarización en EEUU obtuvieron cierto respaldo.
“El mensaje del Tea Party no es completamente racista, pero sí lo es de alguna manera. Estados Unidos está viviendo una polarización ideológica”, señaló Kuznick. Esta polarización no ha dejado de crecer. La expansión de las minorías ha incrementado el resquemor y encono de estos grupos, que frente al cambio demográfico en el país reaccionan ante lo que consideran una falta de voluntad política para detener dicha transformación.
El fenómeno de los grupos de odio no es reciente y no se limita a los inmigrantes latinoamericanos, pero un incremento se ha producido paralelo a los constantes ataques que ha hecho el presidente norteamericano, desde 2016, contra los migrantes de esa región.
Trump ha desarrollado una prédica de odio y miedo que se vincula con actos violentos como el ocurrido recientemente en El Paso, Texas, donde el agresor declaró que “que quería matar al mayor número de mexicanos”. 
La retórica de los  grupos de odio antiinmigrantes, con afirmaciones de que los latinos son inferiores a los blancos, traen enfermedades y son delincuentes guarda similitud con lo escuchado en los discursos de Trump o repetido por sus seguidores.
La cuestión para el presidente es que, supuestamente, esa retórica lo llevó a la presidencia, y no parece dispuesto a modificar su estrategia. Para él, la Casa Blanca está por encima de la nación.

Cuba y británica Diageo crean compañía para exportar ron


Una firma estatal cubana y una subsidiaria de la británica Diageo anunciaron el lunes la creación de una compañía mixta para exportar ron, pese a los esfuerzos de Estados Unidos para disuadir las inversiones extranjeras en la isla socialista, informa la AFP.
Diageo y la estatal Cuba Ron serán propietarias en partes iguales de Santiago S.A., firma que distribuirá exclusivamente en el extranjero la marca Santiago de Cuba, una de las bebidas espirituosas premium de la isla.

El acuerdo comercial ocurre en momentos en que la administración de Donald Trump hace más riguroso el embargo que Washington mantiene contra Cuba desde 1962. Ello incluye la activación del capítulo III de la ley Helms-Burton, que permite demandar en tribunales estadounidenses a firmas extranjeras que gestionen bienes nacionalizados por el régimen puesto en práctica por Fidel Castro.
Para evitar inconvenientes, “la empresa subsidiaria de Diageo que es parte de este negocio y la empresa mixta no interactuarán con ninguna empresa del grupo Diageo que tiene sede en Estados Unidos y no implicará ciudadanos de Estados Unidos”, dijo a la prensa el director de Santiago S.A., Luca Cesarano.
Además de su sociedad con Diageo —que tiene entre sus productos de distribución al whisky Johnnie Walker y al vodka Smirnoff—, Cuba Ron formó en 1993 una empresa mixta con la francesa Pernod Ricard para exportar el ron Havana Club, otro importante producto de exportación de la isla.
“¿Por qué mixtas? Nosotros no tenemos plata para invertir en promoción y publicidad y hacer los mercados. Necesitamos buscar gente que tenga el dinero e ideas largas”, explicó Juan González, presidente de Cuba Ron.
En tanto, Cuba distribuye en el mundo sus puros a través de la empresa Habanos S.A. formada por una alianza entre Cubatabaco y la europea Altadis. Ni el ron ni el tabaco cubanos pueden entrar legalmente al mercado estadounidense.

“El día que el mercado de Estados Unidos esté disponible, porque las prohibiciones no las pone Cuba, estaremos listos para vender ahí nuestro Santiago y nuestros otros rones (...) Es una pena que un consumidor tan exigente como el norteamericano tenga que abstenerse de probar esas maravillas solo porque el gobierno no lo permite”, agregó González.
Además de sus ingresos por tabaco y ron, Cuba tiene en el turismo, los servicios médicos y la exportación de níquel a los principales motores de su economía.

Fernández, Macri, Bolsonaro y el Mercosur


Alberto Fernández y Jair Bolsonaro multiplicaron los choques desde la victoria del peronista en las primarias de Argentina, creando preocupación sobre el impacto que una mala relación entre los dos países podría tener en la región y en el flamante acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea (UE), informa la AFP.
Menos de 24 horas después de la aplastante victoria de Fernández —en fórmula con la exmandataria Cristina Kirchner— sobre el neoliberal Mauricio Macri, Bolsonaro dijo temer una oleada de refugiados similar a la que Brasil enfrenta en su frontera con Venezuela si “esos izquierdosos” ganan las elecciones de octubre en Argentina.
Fernández no tardó en responder: “Celebro que Bolsonaro hable mal de mí. Es un misógino, un racista y violento. Con Bolsonaro no tengo problema en tener problemas”.
Pidió además a Bolsonaro que “libere” al expresidente Luiz Inácio Lula de Silva, que denuncia una conspiración en la condena de casi nueve años de cárcel que cumple por corrupción. El mes pasado, Fernández visitó a Lula en su celda de Curitiba (sur).
Bolsonaro, que basó su campaña en el odio a Lula, proclamó en varias ocasiones su apoyo a Macri y expresó su preocupación por la posibilidad de que Cristina Kirchner vuelva al poder.
“Todo apunta a que la relación entre ambos, si gana Fernández, será dura, pero un estado de tensión prolongado no le interesa a ninguno de los dos”, dijo a la AFP Vinicius Vieira, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Sao Paulo.
De todas formas, para Fernández tanto Bolsonaro como Macri son figuras pasajeras de la historia. “Con Brasil nos vamos a llevar espléndido, Brasil va a ser siempre nuestro principal socio, Bolsonaro es una coyuntura en la vida de Brasil como Macri es una coyuntura en la vida de Argentina”.
Brasil es el principal socio comercial de Argentina, y Argentina es el tercero de Brasil (después de China y Estados Unidos).
Los observadores estarán atentos sobre todo al impacto que un cambio de gobierno en Argentina y las tensiones entre los principales socios del Mercosur podrían tener en el acuerdo de libre comercio alcanzado en junio entre el bloque sudamericano (formado también por Paraguay y Uruguay) y la Unión Europea.
Ya en su visita a Lula, Fernández afirmó que el acuerdo fue “anunciado precipitadamente” para beneficiar electoralmente a Macri y que lo revisaría si llega al poder.
Fernández “está dando señales, más que las necesarias, concretas, de que no se quiere alinearse con lo que en su momento nos alineamos con Macri, con Marito [el presidente paraguayo, Mario Abdo] y con el presidente de Uruguay”, dijo Bolsonaro el lunes.
Según Patricia Krause, economista para América Latina de la aseguradora francesa de créditos Coface, “en caso de que el nuevo congreso argentino cree barreras para la aprobación [del acuerdo], el gobierno brasileño podría repensar el Mercosur”.
Comentaristas en Brasil expresaron además su temor de que el retorno en Argentina de políticas que los mercados descalifican como “populistas” provoquen una evaluación internacional negativa de Brasil.
Krause afirma que ese impacto será a lo sumo “de corto plazo”, dado que Brasil “vive un momento económico más favorable que Argentina”.
Los mercados parecen darle la razón. La Bolsa de Sao Paulo, que perdió el lunes 2% (impactada también por la guerra comercial entre China y Estados Unidos) ganaba este lunes 1,58% una hora antes del cierre. Y el dólar, que el lunes había pasado la barrera de los 4 reales por primera vez desde mayo, se negociaba el martes a 3,96 reales.
Según Vinicius Vieira, “la injerencia de Bolsonaro en las elecciones argentinas es algo sin precedentes y va contra la política exterior brasileña”, tradicionalmente equidistante en los comicios de los otros países.
¿A quién beneficia esa injerencia?
“Sin duda a Fernández”, opina el profesor de la Universidad de Sao Paulo.
Bolsonaro tiene una imagen negativa entre el electorado argentino. Es un nostálgico declarado de las dictaduras latinoamericanas de los años 70 y 80 y además está aplicando, por ahora sin frutos, un programa neoliberal que en la Argentina de Macri ha terminado en desastre.
“Bolsonaro, con su apoyo ostensivo a Macri, parece que le ha dado un tiro en el pie al propio Macri y a su ambición de formar un bloque de derechas en Sudamérica”, apuntó Vieira.

Los eternos «revolucionarios»


El cubano es revolucionario por naturaleza. O al menos se lo cree. Todavía existe la tendencia en el exilio de poner comillas al término, cuando se refiere a Fidel Castro o al sistema que este estableció en Cuba. Y cuando se entrecomilla, lo que en realidad se intenta es apostillar: difícil de aceptar lo de revolucionario en Castro, cuando se  considera que hay que interpretar el engaño, comentar lo ocurrido, completar el texto para salvar a la “revolución”, aunque sea de palabra.
Más que un interés por el avance lento y sistemático, es característica del cubano el afán de acabar con todo para hacerlo distinto. Borrón y cuenta nueva. El mito del ave fénix. Vocación heroica, ideal mitológico.
Como las sociedades más estables no se construyen a golpe de héroes, siempre existe el problema de quedarse a medias.
La existencia de decenas de años de dictadura castrista ha brindado la justificación mayor: el extender un manto piadoso sobre los diversos períodos en que una y otra vez se intentó refundar la república, reiniciar el proceso constitucional y empezar casi de cero en el orden institucional. No se trata de postular una sociedad estática, sino de enfatizar la necesidad de una estabilidad, que Cuba ha estado siempre lejos de alcanzar.
Al saltar la barrera de la exaltación y querer llevar los ideales a la práctica, los cubanos nos limitamos a esquemas alejados de la realidad; nos rodeamos de patrones erróneos, solo justificados por la sonoridad de una frase. Acabamos encerrados en las limitaciones cotidianas.
Es entonces la hora de arribistas y demagogos, quienes repitiendo un discurso hueco sacan provecho de nuestras virtudes y debilidades.
La sobrevaloración de nuestra identidad se ha convertido en un recurso eficaz en días difíciles, pero también es una enorme limitación a la hora de conocer y analizar nuestras capacidades.
En nuestra nacionalidad se anidan no solo expresiones positivas y creadoras, sino también valores y sentimientos perniciosos, dispuestos a aflorar cuando las circunstancias lo permiten: llevamos el diablo en el cuerpo.
Fidel Castro desperdició millones de dólares y años de vida de los cubanos en planes agrícolas e industriales, guerras y guerrillas, proyectos que no han rendido resultado alguno. Pero no ha sido el único que convirtió su afán de grandeza a delirio paranoide.
En todos estos casos, junto al fanatismo los pequeños resentimientos; tras el afán heroico, las mezquindades y los prejuicios. Ello le ha facilitado la tarea al mal.
Junto a dirigentes políticos, generales y miembros de los cuerpos represivos, a la par de funcionarios y oportunistas, los pequeños seres que no han obtenido grandes beneficios y privilegios, salvo el placer de satisfacer sus rencores y envidias.
Algunos de ellos un día marcharon al exilio, y quizás nunca se han cuestionado que hicieron su pequeño mal de forma gratuita e injustificada. Son los que participaron en actos de repudio mientras aguardaban la llegada de un bote por el puerto del Mariel; los que aún hoy asisten a las manifestaciones, mientras alientan en sus corazones la esperanza de ganarse una visa en la lotería de la Oficina de Intereses.
Muchos han continuado aquí esa senda oportunista, amparados en su conocimiento de las “reglas del juego”.
Herederos de una tradición revolucionaria caricaturesca, son ellos una caricatura. No como una forma expresiva sino como una vulgaridad ramplona. Trazos mal hechos, seres deformados, existencias vanas.
Se habla sobre la necesidad de juzgar, condenar o perdonar a todo aquel que en determinado momento ejerció un papel más o menos destacado durante estos largos años de régimen castrista, que pese a todo no culmina. De igual importancia es analizar la miseria humana que nos impulsó o nos conduce a cometer cualquier pequeña infamia. Miserias humanas en el exilio y en Cuba: una historia que se repite, sin aprender de ella.

viernes, 9 de agosto de 2019

Bolsonaro en Cuaderno Mayor: A lo bestia


Jair Bolsonaro, considera “un héroe nacional” a un notorio represor: el coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, quien dirigió uno de los mayores centros de tortura de Brasil, ubicado en São Paulo. No es la primera vez que lo hace. Cuando en el Congreso emitió su votó a favor delimpeachmentde su predecesora, Dilma Rousseff,  lo dedicó al militar. Su intención no fue solo política sino abiertamente ofensiva e hiriente: Rousseff fue torturada en dicho centro durante la época de la dictadura.
Llama la atención la impunidad con que cuenta Bolsonaro para su retórica. No solo prescinde de los límites habituales que enfrenta un jefe de Estado en Occidente, sino que intenta rescribir la historia del país bajo un enfoque vengativo, recalcitrante y reaccionario.
El pretexto electoral para ello es bien simple: ensalzar a los represores de ayer y seguir su ejemplo es la fórmula mágica para impedir la llegada al poder de una nueva “dictadura comunista”. El viejo pretexto de dictadores buenos y dictadores malos, la inversión macabra de hacer cargar a otros con tus pecados.
Bolsonaro realizó una campaña política que lo llevó al poder como un abanderado de la lucha contra la corrupción, un defensor de la ciudadanía frente al crimen y el delito y un paradigma de la no-política: un adalid de la justicia y un ejemplo de rechazo de la falsedad y desvergüenza en quien se concentran los valores “universales” del individuo, la religión y la familia.
En realidad su campaña fue un ejercicio de manipulación con el apoyo de quienes buscan explotar sin trabas los recursos naturales del país, pero la corrupción del anterior gobierno les brindó una cobertura perfecta.
Ver el resto en Cuaderno MayorA lo bestia.

jueves, 8 de agosto de 2019

Directora del Miami City Ballet viaja a Cuba con delegación cultural de EEUU


La noticia es insólita por los tiempos que corren: en Cuba, en Estados Unidos, en Washington y en Miami. Una delegación cultural estadounidense de más de 70 integrantes visitó la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y proyecta recorrer los estudios Areíto de la Egrem, el Museo Ernest Hemingway en Finca Vigía, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, entre otros, según una información de Prensa Latina.
En la actualidad el ISA establece convenios con seis universidades estadounidenses y en el pasado más de 140 grupos provenientes de Estados Unidos visitaron Cuba, de acuerdo al director de dicha institución, Rolando González.
De acuerdo a Prensa Latina, los cubanos “aunque ya están habituados a recibir amigos de Estados Unidos, nunca había llegado un grupo de tantas personas y de tan altos quilates”.
La delegación estadounidense la encabeza la presidenta del Comité Presidencial para las Artes y las Humanidades de Estados Unidos, Margo Lion.
“Venir acá es también inspiración, apoyamos el interés y respeto que existe en este país hacia los artistas y la vida creativa”, comentó Lion, de acuerdo con Prensa Latina.
Lion consideró que tener una universidad gratuita como el ISA en Estados Unidos sería un sueño hecho realidad, según el cable de la agencia de noticias oficial cubana.
En horas de la mañana de este lunes, “miembros del Comité Presidencial para las Artes y las Humanidades de los Estados Unidos llegaron a La Habana con el fin de estrechar lazos”, agrega Prensa Latina.
Durante su estancia en Cuba, la comitiva también conocerá sobre el quehacer de proyectos culturales como La Colmenita, el trabajo de José Rodríguez Fuster en la comunidad habanera de Jaimanitas, la compañía Lizt Alfonso y el taller del artista de la plástica Eduardo Roca "Choco".
Reconocidas personalidades de las artes como los músicos Smokey Robinson, Dave Matthews y Usher, la actriz Aldre Woodard y la directora del Miami City Ballet, Lourdes López, forman parte de la delegación que hasta el jueves visitó la mayor de las Antillas.
El Comité Presidencial para las Artes y las Humanidades de Estados Unidos es un ente asesor de la Casa Blanca en esos temas y trabaja directamente con las principales agencias relacionadas con la cultura. 
No es la primera vez que López, que nació en la isla, viaja a Cuba.
En diciembre de 1998 estuvo en La Habana como reportera cultural de la WNBC-TV y entrevistó a Alicia Alonso. Del encuentro surgió una invitación de Alonso para que López participara en el Festival Internacional de Ballet de La Habana, algo que llevó a cabo.
Sobre su regreso a Cuba para bailar señaló que, como una exiliada cubana, “quería construir un puente entre sus dos mundos, Cuba y Estados Unidos, y entre sus dos hogares sentimentales, la Cuba de su imaginación y el país en el que Cuba se ha convertido realmente”, según declaró a The New York Times. Al tiempo que aclaró que no se planteaba un regreso definitivo, ya que no se imaginaba vivir con “tantas escaseces y restricciones”.
“¿Por qué no trato de ir con tu gente y ayudarlos de cualquier manera que pueda?”, se preguntó. “Las personas como yo son las únicas que pueden hacerlo. Somos la última generación de personas profundamente preocupadas por Cuba”, le dijo entonces a la periodista Mirta Ojito.
Para la ocasión, López escogió el ballet “Pavana para una infanta difunta”, creado por George Balanchine sobre la música de Maurice Ravel para Patricia McBride.

La política, los supremacistas blancos y el otro terrorismo


Ni son novedosos ni únicos. Los vínculos —supuestos algunos, comprobados otros— entre grupos de supremacistas blancos y políticos estadounidenses tienen un historial de negaciones, denuncias y contradicciones de larga data.
En 2015, cuando Dylann Roof, de 21 años, mató a nueve personas en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, y “justificó” su acto de violencia contra los feligreses negros del templo con supuestos datos de una organización de supremacistas blancos, la respuesta del grupo no se hizo esperar.
Vea la continuación de este texto en Cuaderno Mayor.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Las armas, la Constitución y las masacres

Los defensores de lo que consideran el derecho a tener un arma de fuego repiten una y otra vez un mantra distorsionado: la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que postula que “el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. Por supuesto que cuando se estableció la enmienda no existían fusiles AR-15, pero este dato importante se pasa por alto, como si se tratara simplemente de tener un mosquete o una escopeta de caza en casa.
Resulta difícil entender, fuera de las fronteras de Estados Unidos, este empecinamiento por las armas. Para algunos es un rasgo de la clásica agresividad estadounidense y para otros una muestra de inmadurez: una gran nación que no ha dejado de ser, en parte, un pueblo fronterizo.
El derecho a tener armas, exhibirlas, limpiarlas y dispararlas pasa a ser entonces una característica (indeseable) de la sociedad norteamericana. Lo curioso es que muchos de los que lo defienden no tienen ni han pensado nunca en comprar un arma, y mucho menos se atreverían a usarla.
Sin embargo, con tesón e insistencia se lanzan a invocar la Constitución ante la menor amenaza de una restricción. Que no se infrinja el estar armado adquiere un carácter simbólico y pasa a formar parte de la defensa de las libertades individuales, algo tan apreciado en esta nación.
Pero no deja de ser doblemente curioso que en la mayoría de los casos esta defensa no de un paso más allá de ese terreno simbólico, y que contrariamente del tema común de westerns y películas del cine negro, el ciudadano promedio no se acerque ni remotamente al héroe solitario ante el peligro, sino que simplemente se limite no solo a cumplir las leyes sino a soportar en mayor o menor grado las humillaciones más variadas, desde aguantar al jefe hasta soportar el desprecio y la altanería de cualquier burócrata o policía de tránsito.
Así que por lo general los defensores de las armas repiten a diario declaraciones que en la mayoría de los casos ellos mismos no practican —por suerte para el resto de nosotros—, las cuales van desde la necesidad de proteger al hogar y a los seres queridos hasta el resguardo que proporciona haber conservado el pistolón del abuelo para cuando las hordas comunistas toquen a la puerta.
Sin embargo, todas estas justificaciones forman parte del enmascaramiento de un problema que por largo tiempo esta sociedad se ha negado y se sigue negando a debatir: la existencia de una industria armamentista que requiere de un consumo amplio para poder subsistir. Un consumo que se da no solo a nivel internacional, como es común en muchos países, sino también interno.
Sin hablar de este consumo interno, poco sentido tiene la discusión sobre las armas de fuego. Y por supuesto, no hay enmienda constitucional alguna que impida el “infringir” la producción y el consumo masivo de una variedad de artículos cuyo objetivo es simplemente matar de forma rápida y efectiva.
De esta forma, la poderosa Asociación Nacional del Rifle, con sus cuatro millones de miembros y 30 millones de simpatizantes no es simplemente una especie de “club de cazadores” que por años presidió el “vaquero” de Charlton Heston, sino una maquinaria de cabildeo que responde a los intereses y los millones que suministra esa industria del armamento personal para que sus productos sigan vendiéndose sin límites, no importa a quien.
Nada más conveniente para ese negocio que lo ocurrido en 2004, cuando durante el gobierno de George W. Bush quedó sin efecto la medida de 1994, creada durante la presidencia de Bill Clinton, que prohibía la venta de fusiles de asalto. Es por ello que hoy cualquiera pueda comprar fusiles AR-15, AK-47 (de fabricación china, rusa o de cualquier otro país) y pistolas Glock en este país. Muchos para defender al hogar y sus seres queridos, otros para asesinar al mayor número posible de inocentes.

UE rechaza medidas extraterritoriales de EEUU hacia Venezuela


La Unión Europea (UE) ha recordado este miércoles a Estados Unidos que está en contra de la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas como las que acaba de imponer ese país a Venezuela, informa la agencia Efe 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto un bloqueo total a los bienes estatales del Gobierno de Venezuela en territorio estadounidense, en un nuevo paso en el intento de deponer a Nicolás Maduro como mandatario. Su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, ha afirmado en Lima que “o haces negocios con Venezuela o haces negocios con EEUU”.
“Nuestra posición es conocida, nos oponemos a la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales”, indicó durante la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea el portavoz comunitario Carlos Martín Ruiz de Gordejuela. Otra portavoz, Annika Breidthardt, dijo que se estaba “analizando en detalle el alcance e implicaciones”.
Como ya expresó la alta representante de la Unión para la Política Exterior, Federica Mogherini, en una reciente declaración en nombre de los Veintiocho, la UE está dispuesta a “expandir más sus pedidas selectivas” contra personalidades venezolanas en caso de que no haya resultados concluyentes de las actuales negociaciones entre el Gobierno y la oposición, recordó el portavoz.
Apuntó asimismo que estas medidas “pueden ser revertidas en caso de que se hagan progresos sustanciales para la restauración de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos en Venezuela”.
“Cualquier medida adicional seguirá siendo individual y selectiva para evitar cualquier perjuicio a la población”, concluyó.
El portavoz comunitario destacó asimismo que la UE, a través del grupo internacional de contacto que ha creado con países europeos y latinoamericanos, sigue tratando de apoyar una resolución a la crisis que pase por la convocatoria de elecciones presidenciales justas y la entrega efectiva de ayuda humanitaria en el país. 
La mano dura de la administración del presidente de EE.UU Donald Trump sobre Venezuela, representada en Lima por su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, se adueñó de una reunión internacional que se desarrolló en Lima para tratar sobre el regreso a la democracia en el país suramericano. La Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, originalmente pensada para escuchar a países con diversas opiniones sobre la crisis de ese país, se transformó en una plataforma para que Bolton reafirmara la posición unilateral estadounidense y explicara las medidas tomadas por su gobierno para derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, e instalar en su lugar al autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó.
Bolton, uno de los principales estrategas de la política estadounidense para la región, llegó a Perú con la noticia debajo del brazo de las nuevas sanciones económicas que EEUU impuso en la noche del lunes a Venezuela, las mas severas hasta la fecha y que implican el bloqueo de todos los bienes del Gobierno venezolano en territorio estadounidense.
También, y en esto Bolton fue categórico e insistente en las explicaciones que dio a los países presentes en la reunión, las sanciones habilitan a perseguir a cualquier institución o individuo extranjero “que provea apoyo, bienes o servicios a cualquiera” de las personas incluidas en los listados elaborados por Washington que incluyen al “Gobierno de Venezuela” en pleno.
Es decir, toda persona física o jurídica que tenga negocios de cualquier tipo con el Gobierno de Venezuela o cualesquiera “instituciones ilegítimas dirigidas por Nicolás Maduro” así como todos aquellos que permitan su “dictadura” o “menoscaben al democráticamente electo presidente interino Juan Guaidó”, será sancionado por EEUU.
“Procedan con extrema precaución. No hay necesidad de arriesgar sus intereses económicos con los EEUU por intentar beneficiarse de un régimen corrupto y moribundo”, advirtió el diplomático estadounidense.
La Conferencia en sí quedó marcada por una fricción evidente entre algunos de los invitados y la organización, ya que en un principio se había indicado que no participarían enviados de Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional Venezolana y que el pasado 23 de enero se autoproclamó “presidente interino” del país.
Sin embargo, en una primera mesa estuvo presente el representante de Guaidó ante el Grupo de Lima, Julio Borges, lo que determinó la ausencia de varios países que sí habían anunciado que acudirían, como Uruguay o México.
Otros, entre los que se encontraron España y la representación de la Unión Europea, se ausentaron de la reunión en la que estuvo presente el representante de Guaidó y asistieron solo a la parte central del encuentro, donde se habló de reconstrucción y la cuestión de los migrantes.
 El ministro venezolano de Exteriores, Jorge Arreaza, acusó este martes a EEUU de buscar convertir a Venezuela en “el territorio de su guerra geopolítica” contra Rusia y China, tras el bloqueo total a los bienes estatales venezolanos en territorio estadounidense impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump. “Estados Unidos está tratando de hacer de Venezuela el territorio de su guerra geopolítica contra Rusia y contra China”, dijo Arreaza en una rueda de prensa.
El ministro de Exteriores afirmó que el país suramericano está siendo objeto de “la agresión imperial” gracias a la imposición de diversas sanciones, las cuales calificó de “arremetidas inclementes” del gobierno de EEUU contra el pueblo venezolano.
No obstante, aseguró que el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, junto a sus aliados internacionales, ha construido “una arquitectura alternativa” que le permitirá “poder burlar” las sanciones, aunque admitió que será “más difícil y costoso”.

¿Precipitará el «bloqueo» de EEUU la caída de Maduro?


Estados Unidos apretó aún más la soga a Nicolás Maduro con la congelación de activos del gobierno venezolano en ese país, lo que reduce el margen comercial de Caracas, informa la AFP.
¿Qué implica económicamente?
Cualquier empresa podrá ser sancionada si comercia con el gobierno, aunque una licencia excluye las transacciones de alimentos, agroinsumos, medicinas, material hospitalario y ropa, escasos o impagables por una inflación que —según el FMI—  cerrará 2019 en 1.000.000%.
Citgo —subsidiaria de la petrolera PDVSA y principal activo en Estados Unidos—  había sido bloqueada con anterioridad, junto con cuentas bancarias y sedes diplomáticas.
La presión incluía el embargo al crudo venezolano —prácticamente la única fuente de ingresos—y la expulsión del sistema financiero estadounidense.
Las sanciones “intentan cerrar las válvulas de oxígeno que el gobierno había conseguido para sobrevivir”, dijo a la AFP Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica.
Según expertos, Maduro viene triangulando las ventas de petróleo con ayuda de Rusia para eludir las restricciones.
La situación de Venezuela es devastadora: la producción petrolera se derrumbó de 3,2 millones a 1 millón de barriles diarios en una década, mientras la economía se redujo a la mitad desde 2013 y el FMI prevé una contracción de 35% este año.
“El sector privado no asociado al gobierno, en la medida que los bancos no tengan capacidad de discriminar si apoyan o no a Maduro, pueden ver afectadas sus operaciones”, dijo Oliveros.
La orden ejecutiva incluye exenciones que autorizan a la banca pública a transar con franquicias de tarjetas de crédito y débito; el pago de servicios para el uso de internet; ciertas operaciones con bonos de PDVSA y transacciones para mantener operativas a petroleras como Chevron.
¿Y el ciudadano de a pie?
Otra licencia garantiza las remesas que envían los migrantes (3,3 millones de venezolanos salieron del país desde 2016), estimadas en $3.000 millones para 2019 por Ecoanalítica.
Pero la disponibilidad de bienes y servicios seguirá limitada en un país cuyo sector productivo solo abastece 25% de la demanda, el salario mínimo es de apenas cinco  dólares y los subsidios están pulverizados.
Con el agravante de que las importaciones estatales, de $57.000 millones en 2013, caerían este año por debajo de los $8.000 millones, según Ecoanalítica.
¿Es un embargo a la cubana?
No, pues “en Cuba se prohibió cualquier tipo de exportaciones estadounidenses”, dijo a AFP el internacionalista Mariano de Alba, refiriéndose al embargo vigente desde 1962, endurecido por Trump y que afecta a los privados.
A diferencia de la isla, añadió, los particulares venezolanos podrán seguir negociando con empresas estadounidenses, aunque algunas podrían abstenerse para no ser sancionadas.
El gobierno venezolano advierte que no se podrán pagar por ejemplo suministros para el sector eléctrico, que controla el Estado y colapsa continuamente.
¿Afecta el proceso de diálogo?
No, según voceros de Maduro y el propio líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por medio centenar de países encabezados por Estados Unidos, quien dijo que la negociación “continúa”.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez indicó que aunque las sanciones son una “patada a la mesa” de diálogo en la que media Noruega, el gobierno no se levantará.
La oposición exige nuevas elecciones, pero Maduro lo descarta y plantea un acuerdo de “convivencia democrática” y el levantamiento de sanciones.
¿Caerá Maduro?
Pese a la arremetida de Trump, Maduro se aferra al poder con el apoyo de los militares, Rusia, China, Irán y Cuba.
“Es improbable que las sanciones logren un cambio de gobierno, pero reducirán significativamente su capacidad operativa”, opinó Diego Moya-Ocampos, del IHS Markit Country Risk, basado en Londres.
Trump no descarta una intervención militar pero esta opción parece lejana a 14 meses de las elecciones estadounidenses, por lo que el “bloqueo” parece ser su carta.
“Su estrategia es seguir apostando al quiebre militar”, afirmó De Alba, destacando que las sanciones prevén beneficios para funcionarios que den la espalda a Maduro.
Una cuarentena, que Trump también considera e implica un bloqueo naval, “generaría indignación internacional por una situación que no es una amenaza para la seguridad nacional” de Washington, comentó a AFP David Smilde, profesor de sociología y estudios latinoamericanos en la Universidad de Tulane.

¿Embargo a Venezuela?


No es un bloqueo ni es un embargo, pero las nuevas sanciones de EEUU pueden tener efectos devastadores para Venezuela, informa la BBC.
La orden emitida este lunes por Donald Trump de congelar todos los bienes del gobierno de Venezuela en Estados Unidos llevó a muchos a comparar la decisión con el embargo a Cuba.
Trump decretó que “están bloqueados y no pueden ser transferidos (...) todos los bienes e intereses de propiedad del gobierno de Venezuela que se encuentran en EEUU, o que se encuentran bajo el poder o control de cualquier persona de EEUU”.
El embargo a Cuba, por su parte, fue impuesto inicialmente en la década de los 60 y prohíbe entablar negociaciones y operaciones comerciales con la isla. El Congreso estadounidense defiende su vigencia como una medida para obligar al gobierno cubano a que respete los derechos humanos.
Ambos son formas de sanciones económicas a gobiernos considerados hostiles por Washington. Pero ¿de verdad son comparables? ¿Podemos hablar del “embargo a Venezuela”?
Quienes parecen de alguna manera equipararlos son los gobiernos de Caracas y La Habana, ya que ambos hablan de “terrorismo” hacia sus países.
El gobierno de Venezuela respondió a la decisión anunciada este lunes por Trump tachándola de una forma de “terrorismo económico”.
En Cuba, donde hablan de “bloqueo”, llevan años denunciando “el genocidio más largo de la historia” y también una forma de “terrorismo de Estado”.
El embargo a Cuba
El embargo a Cuba fue la respuesta a la confiscación de bienes de ciudadanos y compañías estadounidenses en Cuba a raíz de la revolución con la que Fidel Castro llegó al poder en 1959.
También fue consecuencia de la decisión de Castro de alinearse con el bando soviético y declarar socialista su revolución en 1961.
El embargo ha permanecido vigente durante décadas y su impacto ha sido considerable sobre la sociedad cubana, especialmente cuando fue recrudecido en la década de los 90.
Y es que en 1992 y en 1996 se aprobaron las leyes Torricelli y Helms-Burton, que agregaron elementos extraterritoriales a fin de presionar a otros países a la hora de establecer lazos comerciales con la isla caribeña.
En 2014, el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, propició un proceso de “descongelamiento” de las relaciones que culminó en el restablecimiento de relaciones diplomáticas y en el relajamiento de algunos elementos del embargo.
Pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca dio al traste con ese proceso.
De hecho, el presidente estadounidense impulsó el pasado mes de mayo un recrudecimiento del embargo al hacer efectivas las disposiciones de mayor impacto de la ley Helms-Burton.
Casi 60 años después, y con los Castro ya fuera de la presidencia del país, el cambio esperado en Cuba nunca ocurrió.
¿Son las sanciones a Venezuela comparables al embargo contra Cuba?
Las medidas contra el Ejecutivo de Venezuela son las últimas de una serie de sanciones que Trump ha venido imponiendo como parte de una estrategia estadounidense para forzar la salida del poder del presidente Maduro, al que Estados Unidos considera un gobernante ilegítimo.
La orden ejecutiva firmada este lunes por Trump no solo prohíbe todas las transacciones e impone un “bloqueo total” a los bienes del gobierno de Maduro en EEUU, sino que autoriza a imponer sanciones secundarias a personas y compañías extranjeras que lo apoyen.
Así lo advirtió el asesor de Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton, en un discurso ofrecido este martes en Lima con motivo de la celebración en la capital peruana de la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela.
Es cierto que son las medidas económicas punitivas más fuertes que Washington impone contra un país latinoamericano en 30 años. Sin embargo, expertos aseguran que no llegan al nivel de severidad que se alcanzó con Cuba.
Según Geoff Ramsey, analista en temas de Venezuela de la Oficina en Washington sobre América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), “no se puede considerar un embargo total porque no prohíbe el comercio entre actores privados”.
Aunque Bolton afirmó que se impondrán sanciones secundarias a personas y compañías extranjeras que apoyen al gobierno de Maduro, Ramsey no cree que el texto de la orden ejecutiva tenga mucha claridad al respecto.
“Yo creo que sería un suicidio internacional (para EEUU) sancionar a terceros actores porque podría fácilmente dinamitar la importante coalición internacional que reconoce que Maduro no tiene legitimidad”, afirmó a BBC Mundo.
“Yo creo que la mejor manera de asegurar de que el chavismo se quede en el poder por 50 años sería implementar un embargo cubano 2.0”.
No obstante, el analista sostiene que, en términos de efectos reales, sí va a tener un impacto parecido al de un embargo total.
¿Quiénes serán los principales afectados?
Aunque en las sanciones hacia Venezuela hay excepciones para la ayuda humanitaria y en la importación de bienes esenciales de comida y medicina, habrá una tendencia entre las instituciones financieras de ir más allá de lo que dice el texto de las sanciones, lo que Ramsey llama “sobrecumplimiento”.
Eso se da, por ejemplo, cuando un banco o empresa de seguros limita sus actividades en el terreno, en lugar de corregir y revisar cada transacción para curarse en salud y no correr el riesgo de violar la ley estadounidense.
Y eso, en la práctica, afectará el acceso de medicamentos y alimentos básicos para la población.
“Si bien según el texto no hay una prohibición, no es explícitamente un embargo, los que van a pagar serán la mayoría de los ciudadanos que ya están pasando por una crisis muy profunda”, señaló Ramsey.
El pueblo de Cuba, por su parte, también ha pasado por situaciones de supervivencia extrema.
A lo largo de varias décadas, los gobiernos de los hermanos Castro han culpado directamente al embargo del fracaso de la economía y las penurias de sus ciudadanos.
Igualmente, Maduro ha responsabilizado de la crisis económica de Venezuela a las sanciones internacionales “incluso antes de la implementación de las mismas”, indicó Ramsey, ya que opina que la crisis “fue producto originalmente de la mala gestión del gobierno”.
Pero el experto también reconoció que, con estas últimas medidas y las sanciones petroleras impuestas en enero, finalmente el gobierno venezolano “va a tener algo de razón, porque EEUU contribuye en cierta medida al agravamiento de la situación”.
¿Encontrará Maduro apoyo entre su pueblo?
Fidel Castro solía movilizar multitudes con sus largos discursos antiimperialistas en La Habana. Si no apaciguaba el hambre y la falta de oportunidad, por lo menos daba la imagen de un gran apoyo popular.
Con Maduro ni la apariencia ni los números le benefician, según opina Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, uno de los centros de investigación sobre América Latina más prestigiosos de Washington.
“A estas alturas, la crisis es tan trágica y sin precedentes, que el apoyo sería modesto”, dijo Shifter en conversación con BBC Mundo.
“Entre los chavistas y el 12% que aun lo apoya se podría generar soporte y motivar el compromiso con la Revolución Bolivariana, pero no creo que vaya a tener un gran efecto”, aseguró.
“No va a funcionar para que Maduro se fortalezca, eso ya lo intentó con otras sanciones que impusieron Obama y Trump, y no le funcionó”.
Analistas creen, sin embargo, que esto no se vaya a traducir necesariamente en un levantamiento del pueblo contra el gobierno.
“Si tienes que hacer un esfuerzo mayor en encontrar comida y medicina, la idea de participar en una marcha se convierte en algo secundario”, analizó Ramsey de WOLA.
Además, añadió, lo que se ha visto hasta ahora es que las sanciones financieras y petroleras han profundizado la dependencia de la población en el gobierno.
Para el analista, es “una dinámica perversa” que tiene su ejemplo más claro en el programa de distribución de alimentos de los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), que impulsa el gobierno y del que la población “es cada vez más dependiente”.
“Aunque son escasos y no son una respuesta adecuada, igual hay gente que depende de lo poco que recibe del régimen”.
¿Qué aliados le quedan a Maduro?
Si bien es cierto que el gobierno de Venezuela está en una situación de cierto aislamiento en el mundo occidental y en la región latinoamericana, sí recibe apoyo de Rusia y China y, en cierta medida, de Irán y Turquía.
No es una coalición dominante y no es equivalente al beneficio de tener acceso al sistema financiero de Occidente, pero sigue siendo importante para la élite política y económica del país, que es la que esta tomando la decisiones y va a ser la menos afectada por las sanciones, opinan analistas.
Por ello, son especialmente cruciales las tensiones que van en aumento entre Pekín y Washington por su disputa comercial.
“Esas relaciones entre potencias como EEUU y China tienden a encontrar expresión en situaciones como la de Venezuela y en cómo está alineada”, dijo Shifter.
“A medida que las relaciones con EEUU empeoran, China va a endurecer su posición y fortalecer su alianza con Maduro”, opinó.
Pero ¿llegará a ser tan firme como la que la URSS tuvo en su momento con Cuba?
“No tanto, sería exagerado. China no está dispuesta a jugársela tanto. No estamos en una guerra fría”, recalcó el presidente de Diálogo Interamericano.
¿Surtirán las sanciones el efecto deseado?
Son pocos los analistas que creen que este tipo de sanciones vayan a resultar en un cambio político en Venezuela.
Para Ramsey, la respuesta es un “no” rotundo.
El analista considera que las medidas tomadas por Trump están más encaminadas hacia un público interno que externo, con miras a la inminente campaña presidencial de EEUU.
“Estas sanciones son más que nada una herramienta política en la búsqueda de la reelección”, señaló.
Shifter dijo que Trump quiere aparentar fortaleza para lograr el apoyo de la comunidad venezolana y cubana en Florida, un estado clave en las aspiraciones de cualquier candidato presidencial.
“Todo está calculado para que las cosas pasen rápido y que la cúpula militar en Venezuela abandone a Maduro, pero no hay señales de que eso pase”, consideró Shifter.
Lo que sí parece que tendrá es un efecto negativo sobre el proceso de diálogo entre gobierno y oposición que se inició en Oslo y continúa en Barbados.
Según Shifter, “es difícil que (esta medida) tenga éxito y se puede debilitar mucho, y no creo que logre apoyo de muchos gobiernos”.
“Es difícil ver que otros gobiernos aplaudan esta decisión de Trump. Lo cual es un problema, porque es bueno tener a muchos países trabajando conjuntamente. Pero esto va a asilar a EEUU internacionalmente con respecto a Venezuela”, vaticinó el analista.

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