miércoles, 23 de septiembre de 2020

Breonna Taylor: los hechos, la manipulación y la política


Un policía fue acusado por la redada que terminó en la muerte de la joven negra Breonna Taylor, quien se ha convertido en un símbolo de las protestas en EEUU contra el racismo y la brutalidad policial, informa la BBC.
Sin embargo, lo ocurrido en el caso de Taylor es más que una lamentable tragedia. En los hechos se mezclan diversos factores que no pueden ser tomados a la ligera.
La decisión tomada el miércoles por un gran jurado, una instancia superior a los tribunales ordinarios en Estados Unidos, solo sirve para echar más combustible al fuego.
El agente policial Brett Hankison está acusado de tres cargos relacionados con “poner en peligro sin sentido” a los vecinos por los disparos efectuados el 13 de marzo, cuando falleció Taylor.
El incidente sucedió en la ciudad de Louisville, en Kentucky (este).
El fallo, sin embargo, no establece acusación alguna sobre la muerte de la mujer. Los tres policías involucrados (Hankison entre ellos) resultaron exonerados de ese delito, informa la BBC.
La familia de la víctima calificó de “ofensiva e indignante” la decisión del gran 
Tras el fallecimiento de Taylor, de 26 años, su nombre se convirtió en un grito de guerra para los manifestantes contra el racismo en EEUU.
Es coreado junto al de George Floyd, un ciudadano negro que murió bajo custodia policial en mayo.
Anteriormente, autoridades acordaron pagarle a la familia de Taylor la suma de $12 millones.
Pero el caso de Taylor no guarda similitudes con el de Floyd. Para ocurrir lo sucedido lo mejor es leer una información publicada en The New York Times
La acusación
Al tratarse de un delito considerado grave, la sentencia contra Hankison puede ser de cinco años por cada uno de los cargos en su contra, de acuerdo a la BBC.
Según las leyes de Kentucky, alguien es culpable de poner en peligro sin sentido a una o varias personas si comete un acto que muestra “indiferencia extrema por el valor de la vida humana”.
Hankison fue despedido del Departamento de Policía de Louisville en junio, después de que los investigadores descubrieron que había “disparado a ciegas y sin sentido diez veces” al entrar a casa de Taylor, según su carta de despido.
Otros dos oficiales de la policía estuvieron involucrados en la redada y el tiroteo, pero no resultaron acusados. Se encuentran bajo investigación interna.
Antes del anuncio del miércoles se declaró estado de emergencia en Louisville por posibles nuevas protestas.
El alcalde, Greg Fischer, además, determinó un toque de queda de 21:00 a 06:30 durante las próximas 72 horas.
La policía cerró el tráfico en ciertas calles donde se realizaron la mayoría de las manifestaciones y se instalaron barricadas alrededor del centro de la ciudad.
Durante más de 100 días consecutivos se realizaron actos de protesta por la muerte de Taylor.
Qué pasó en la redada
Breonna Taylor era trabajadora de la salud, una técnica de emergencias, y estaba en su casa, en la cama, en Louisville cuando la policía entró a su departamento poco después de la medianoche.
Los policías ingresaron a su casa para realizar un allanamiento como parte de una investigación por narcotráfico. No se encontraron drogas en la propiedad, de acuerdo a la BBC. Sin embargo, la información de The New Yorkaclara que la búsqueda fue interrumpida tras la muerte de Taylor. Al parecer, el objetivo principal era encontrar dinero —no una cantidad excesiva, $15.000— que la pareja de la joven mantenía en la casa. Dicho dinero era producto del narcotráfico.
Los agentes de policía tenían la dirección incorrecta, por lo que los familiares presentaron una demanda por homicidio culposo.
Taylor estaba dormida y su novio, Kenneth Walker, tomó su arma de fuego, para la cual tenía licencia, según la demanda presentada por la familia de la víctima.
Según Walker, este  creyó que un intruso quería ingresar en la casa y disparó, de acuerdo a las investigaciones. Un policía resultó herido en la pierna y la bala atravesó la arteria femoral, de acuerdo a la BBC.
Manipulación
La muerte de Taylor, una tragedia, no admite la comparación fácil con la Floyd. No cabe duda que la operación por parte de los agentes fue chapucera, en el mejor de los casos, pero de ahí a concluir un caso de abuso policial, y de juzgar lo ocurrido bajo la óptica de un ensañamiento con los ciudadanos de la raza negra, va una distancia.
En todo caso, lo que vale la pena es destacar el entorno de la vida de Taylor, criada con la ausencia de un padre encarcelado por el asesinato de otro por un asunto de drogas y sus relaciones amorosas con personajes involucrados en el narcotráfico de esquina. No equivale ello a juzgar a la joven con la participación o el conocimiento de dichas actividades, pero sin dicho entorno el caso se vuelve presa de una manipulación vulgar. Desgraciadamente ello es lo que ha ocurrido. Personalidad, artistas y deportistas se han lanzado, desde antes de la decisión del jurado de instrucción. Pasar por alto que la pareja de Taylor disparó primero, y que la policía respondió al fuego, le hace un favor chico a la causa de los derechos civiles.
La manipulación del caso Taylor es lamentable, como es lamentable la que ocurre en otros casos judiciales aunque de signo contrario. Solo cabe esperar que lo ocurrido no desencadene una ola de actos violentos. En tal caso, solo se lograría un resultado contrario al supuesto objetivo de quienes protestan.

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